El Verdadero Musulmán Tiene Dignidad Y No Mendiga

El verdadero musulmán es una persona independiente y con dignidad, y no piensa en mendigar. Si alguna adversidad le azota, la soporta con paciencia y perseverancia. Él se esfuerza en evitar abusar de la generosidad de aquellos que hacen el bien, porque el Islam le enseña a tener dignidad, firmeza y paciencia. Así, Allah lo ayudará y le agraciará con la paciencia: 

"Quien se abstenga de pedirle a la gente, Allah lo ayudará. Quien intente ser independiente, Allah lo enriquecerá. Quien intente ser paciente, Allah le dará paciencia, y a nadie se le otorga mejor regalo que la paciencia (Sabr)".[1] 

El Islam le da algunos derechos a los pobres sobre los bienes de los ricos, quienes deben dar deliberadamente sin recordatorios ni insultos. Pero al mismo tiempo, el Islam quiere que los pobres sean independientes y no abusen de este derecho. La mano que da es mejor que la que recibe, por eso el verdadero musulmán siempre debe trabajar para que su mano nunca sea aquella que recibe. Esto es más conveniente y más digno para él. Así que aquellos que tienen poco deben aumentar sus esfuerzos para no ser dependiente de la caridad. Esto los salvará de la vergüenza. 

Siempre que hablaba desde el Minbar sobre la caridad y sobre evitar mendigar, el Profeta (B y P) le recordaba a los musulmanes que la mano que da es mejor que la que recibe.[2].


[1] Transmitido por Al Bujâri y Muslim
[2] Transmitido por Muslim

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