El Verdadero Musulmán Es Sincero Y Firme En Su Adhesión A La Verdad

El verdadero y sincero musulmán es honrado, veraz y consistente, nunca ambiguo, incoherente o mentiroso, no importa que difícil sean sus relaciones con las personas. 

Esta sinceridad en la vida y en el comportamiento del musulmán no es algo opcional. Es una conducta que ha ordenado Allah y Su Mensajero, y en muchos de los versículos del Corán viene luego a la creencia en Allah en importancia: 

{Por cierto que quienes dicen: Nuestro Señor es Allah y obran correctamente, descienden sobre ellos los Ángeles [en la agonía de la muerte y les dicen:] No temáis [a la muerte y a lo que vendrá después de ella] ni os apenéis [por la separación con vuestros familiares], sino alegraos con el Paraíso que se os prometió [como recompensa]. Nosotros somos vuestros protectores en la vida mundanal y en la otra; sabed que tendréis allí todo cuanto deseéis y se os concederá lo que pidáis. Ésta es la recompensa del Absolvedor, Misericordioso.} [41:30-32] 

Así será la recompensa de los creyentes que son sinceros y honrados. Tendrán un estado muy honorable en el Día del Juicio, y los Ángeles les albriciarán con la más hermosa noticia. 

Tal sinceridad y comportamiento, es difícil de lograr, y por ello únicamente los creyentes píos que han consagrado sus vidas puramente a Allah, y se han librado de las ataduras de ser siervos de otros que no sea Allah, como la riqueza, la influencia, el poder, el ocio, y de lo que es muy estimado en los corazones de las personas en esta vida, pueden lograrlo. No nos debe sorprender entonces que su recompensa sea inmensa, y que gocen ante Allah de una elevada categoría. 

Nada da una indicación más clara de la importancia de la sinceridad y la dificultad de lograrla que el gran impacto que producía esto en el corazón del Profeta (B y P), que sabía su dimensión e importancia en el destino final de un hombre. Nosotros vemos esto en el comentario de Ibn ‘Abbâs (R) del versículo: {Mantente firme [¡Oh, Muhammad! en el sendero recto] como se te ha ordenado…} [11:112]. Él dijo: De todos los versículos que le fueron revelados al Profeta (B y P) éste era el de mayor incidencia para él. Cuando sus Compañeros le dijeron: Tu cabello ha empezado a tener canas, él dijo: "Sûrah Hûd y sus hermanas me han hecho salir canas". Refiriéndose a este versículo: {Mantente firme [¡Oh, Muhammad! en el sendero recto] como se te ha ordenado…}[1] 

Una de las frases concisas expresadas por el Profeta (B y P), la cual tiene el mismo significado que el versículo {Por cierto que quienes dicen: Nuestro Señor es Allah y obran correctamente…} es su orden a Sufiân Ibn ‘Abdullah Az Zaqafi: "Di: Creo en Allah, luego aférrate firmemente a esto".[2] Esto se lo dijo cuando Sufiân le dijo: ¡Oh, Mensajero de Allah! Infórmame algo sobre el Islam para que yo nunca necesite preguntarle a nadie más que a ti. Esto es lo que incitó al Imâm Muslim para llamar su capítulo sobre la IstiqâmahBâb Yâmi‘ Ausâf Al Islâm’ (Todos los atributos del Islam), porque la Istiqâmah (aferrarse al camino recto) que está basada en la fe en Allah abarca todas las virtudes nobles, las normas morales y los actos buenos. 

Una de las principales características de la Istiqâmah es que el musulmán es sincero y no tiene dos caras, él no es traicionero como aquellos que estafan y engañan, aquellos condenados por el Profeta (B y P) en el siguiente Ĥadîz

"Las peores personas son aquellas que tienen dos caras, que se presentan con una a algunas personas y con otra diferente a otras".[3].


[1] Ver Bâb Yâmi‘ Ausâf Al Islâm en Saĥîĥ Muslim
[2] Transmitido por Muslim
[3] Transmitido por Al Bujâri y Muslim

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