El Verdadero Musulmán Respeta A Los Mayores Y A Las Personas Distinguidas

El Islam le inculca a los musulmanes respetar a las personas y no despreciarlas, especialmente si ellos merecen nuestro respeto. De hecho, respetar a los mayores, sabios y personas distinguidas es una de las más importantes actitudes básicas en la sociedad musulmana. Aquel que carece de esta cualidad no es un digno miembro de esta comunidad y no tiene el honor de pertenecer a la Ummah del Islam, como el Profeta (B y P) declaró: 

"No pertenece a mi Ummah quien no respeta a nuestros mayores, no se apiada de nuestros niños, ni tampoco respeta debidamente a nuestros sabios".[1] 

El respeto a los mayores y darles prioridad por encima de aquellos que son más jóvenes, es una indicación del nivel de civilización, de la comprensión de sus miembros de las reglas humanas, de la moralidad, y del elevado nivel de buenos modales que una sociedad tiene. El Profeta (B y P) era perspicaz en reforzar este concepto en los corazones de los musulmanes, mientras estaba cimentando la estructura de la sociedad islámica. Entre las pruebas de su preocupación por lograr esto están sus palabras dirigidas a ‘Abd Ar Raĥmân Ibn Sahl que estaba hablando cuando él era el miembro más joven de la delegación que había venido a ver al Profeta (B y P). El Profeta (B y P) le dijo: "Deja que alguien que sea mayor que tú hable. Deja que alguien que sea mayor que tú hable". Entonces ‘Abd Ar Raĥmân se calló, y un mayor habló.[2] 

El Profeta (B y P) fue más lejos en el tema de respetar a los mayores y a aquellos que son distinguidos, haciendo que esto sea una parte de la adoración. Dijo: 

"Es parte de la fe en Allah respetar a los mayores entre los musulmanes, respetar al que ha memorizado el Corán si no hace alarde de ello o ignora su recitación, y respetar al gobernante justo".[3] 

Esta educación dio sus frutos en los corazones de la primera generación de musulmanes, y formó a hombres que incluyeron en sus vidas estos sublimes y nobles modales y actitudes. Ellos eran un excelente ejemplo del respeto a los mayores y a aquellos que eran distinguidos. Mencionamos el ejemplo de Abû Sa‘îd Samurah Ibn Yundub (R) quién dijo: 

En la época del Profeta (B y P), yo era un muchacho joven, y aprendía mucho de él. Lo único que me impedía hablar era el hecho de que había hombres mayores a mí.[4] 

Otro ejemplo del respeto a los mayores y a aquellos que eran distinguidos, el cual cada musulmán debe seguir, es la historia de ‘Abdullah Ibn ‘Umar que asistió a una reunión donde el Profeta (B y P), Abû Bakr y ‘Umar estaban presentes. El Profeta (B y P) hizo una pregunta, e Ibn ‘Umar que conocía la respuesta permaneció callado debido al respeto que le tenía a Abû Bakr y a ‘Umar. Ibn ‘Umar relató: 

El Mensajero de Allah (B y P) dijo: "Decidme el nombre del árbol que es como el musulmán: Da sus frutos en todo momento con el permiso de su Señor, y nunca derrama sus hojas". Yo pensé en la palmera datilera, pero no quise hablar porque Abû Bakr y ‘Umar estaban presentes. Cuando ellos no hablaron, el Profeta (B y P) dijo: "Es la palmera datilera". Cuando salí con mi padre, le dije: ¡Oh, padre mío! Pensé que era la palmera datilera. Entonces él me preguntó: ¿Qué te impidió decirlo? Si lo hubieses dicho, habría sido más estimado para mí que tal y tal cosa. Le dije: Me impidió contestar el hecho de que tú y Abû Bakr no hablaron, por eso no quise hablar.[5] 

El Islam le da a las personas en cualquier sociedad su justo lugar, según lo estableció el Profeta (B y P). El Imâm Muslim menciona esto en su Saĥîĥ

Fue transmitido que ‘Â'ishah (R) dijo: El Mensajero de Allah (B y P) nos ordenó que tratemos a las personas según sus posiciones. 

Parte del trato a las personas según sus posiciones es respetar sus talentos y habilidades, entonces los sabios, los conocedores del Corán, aquellos que son instruidos y aquellos que son distinguidos tienen prioridad. Los sabios gozan de esta elevada y respetada posición en la sociedad islámica mientras ellos sean fieles a la Sharî‘ah de Allah, hablen la verdad, y defiendan al Islam. Allah los ubicó en esta elevada posición cuando dijo: 

{¿Acaso son iguales quienes saben [los preceptos de su Señor y los ponen en práctica] y quienes no saben? Y por cierto que sólo reflexionan los dotados de intelecto.} [39:9] 

Quienes saben el Corán de memoria también poseen una elevada posición en la comunidad islámica, como se describe en varios Aĥâdîz Saĥîĥah. Ellos son los que lideran las oraciones y son merecedores de una posición de prominencia y respeto en las reuniones: 

"Las personas deben ser dirigidas en la oración por el más experto en la recitación del Libro de Allah. Si hay igualdad en el conocimiento del Corán, entonces debe dirigir el que sea más conocedor de la Sunnah. Si son iguales en el conocimiento de la Sunnah, entonces el que emigró primero. Si son iguales con respecto a la emigración (Hiyrah), entonces el que sea mayor. Ningún hombre que esté en el territorio de otro debe dirigirlo en la oración, o sentarse en su lugar específico en su casa, a menos que él le dé el permiso para hacerlo".[6] 

Ya hemos citado el Ĥadîz que dice: "Parte de glorificar a Allah es el honrar al musulmán que tiene canas (es decir, al anciano), al que ha memorizado el Corán y no hace alarde de ello o ignora su recitación".[7] Cuando el Profeta (B y P) enterró a los mártires de Uĥud, puso dos en cada tumba, y antes de ponerlos preguntaba: "¿Quién sabe más del Corán?" Y cuando se lo indicaban lo ubicaba primero en la tumba.[8] 

Un ejemplo de la maravillosa sabiduría del Profeta al ubicar a las personas de acuerdo a sus posiciones era su práctica cuando alineaba las filas antes de la oración. Decía: 

"Permitid que aquellos que poseen sabiduría se ubiquen en la primera fila, directamente detrás de mí".[9] 

Ésta es una sabia guía que es muy significativa en su clasificación de acuerdo al rango de las personas. El hecho de que fueran llamados los hombres de sabiduría para estar de pie en la primera fila detrás del Profeta (B y P) indica que ellos estaban en una posición particular y privilegiada para tratar los asuntos de los musulmanes, cada uno según su propia capacidad y talento. 

Según un relato narrado por Al Ĥasan de su padre, el Profeta (B y P) daba prioridad a aquellos que eran distinguidos de acuerdo al nivel de su conocimiento religioso. Él honraba a los hombres nobles de cada tribu, y los designaba gobernadores de su tribu[10]. Sus reuniones estaban compuestas por los creyentes, siempre ordenadas según el nivel de Taqua de los asistentes, a tal punto que ellos respetaban al anciano, mostraban compasión por los niños, le daban prioridad a aquellos que eran necesitados, y protegían al forastero.[11] 

El verdadero musulmán entiende todo esto y lo aplica en sus relaciones con todas las personas, especialmente con aquellos que son sabios, distinguidos, nobles y piadosos.


[1] Transmitido por Aĥmad y At Tabarâni. Su Isnâd es Ĥasan
[2] Transmitido por Al Bujâri y Muslim
[3] Ĥadîz Ĥasan transmitido por Abû Daûd
[4] Transmitido por Al Bujâri y Muslim
[5] Transmitido por Al Bujâri y Muslim
[6] Transmitido por Muslim
[7] Ĥadîz Ĥasan transmitido por Abû Daûd
[8] Transmitido por Al Bujâri
[9] Transmitido por Muslim
[10] En otras palabras, cuando una tribu abrazaba el Islam, el Profeta (B y P) no modificaba la estructura gobernante. [El traductor]
[11] Ver Ĥaiâh As Saĥâbah, 1/21,22,23

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