El Verdadero Musulmán Tiene Un Semblante Alegre

Uno de los requisitos de esta actitud tolerante es que la persona debe presentarse alegre, agradable y amistosa. Todo esto es parte de tener una buena actitud, y es parte de las buenas acciones que el Islam nos estimula a realizar.

En Saĥîĥ Muslim encontramos que el Profeta (B y P) dijo: "No descartes ninguna buena acción por pequeña que te parezca, aunque sea simplemente encontrarte con tu hermano con una sonrisa".

Al Bujâri y Muslim relataron que el eminente Saĥâbi Yarîr Ibn ‘Abdullah dijo: El Profeta (B y P), a partir de que abracé el Islam, siempre me recibía con una cara sonriente.

La sociedad que pone en práctica la tolerancia, la amistad y la cordialidad entre sus miembros es una sociedad unida, amistosa, civilizada, humana, que honra a su gente, respetuosa, de buenos modales y está repleta de los valores humanos más elevados. Ésta es la sociedad islámica encontrada en las fuentes del Islam, la sociedad que el Islam busca establecer, para que se destaque entre las demás comunidades. Nosotros podemos ver la gran diferencia que existe entre esta sociedad sublime y las sociedades materialistas en las que el hombre sufre una sequedad emocional, nunca está sonriéndole a un vecino o pariente, y escasamente le sonríe a su propio amigo. Todo esto es porque él está demasiado preocupado y pendiente de la vida materialista que ha extinguido los sentimientos humanos y la espiritualidad.

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