El Verdadero Musulmán No Es Envidioso

Otra característica mala que no beneficia al verdadero Muslim es la envidia (Ĥasad)[1]. El Profeta (B y P) advirtió contra la misma y dijo que la fe y la envidia no permanecen juntas: 

"La fe y la envidia no están juntas en el corazón del siervo de Allah".[2] 

Damurah Ibn Za‘labah (R) dijo: 

El Profeta (B y P) dijo: "Las personas estarán bien mientras no se envidien entre sí".[3] 

Una de las particularidades del verdadero musulmán es que su alma está libre de engaño, envidia, traición y malicia. El corazón puro le permitirá ingresar al Paraíso, aunque no sea de aquellos que realizan muchos actos de adoración, pasen gran parte de la noche rezando, o ayunen durante el día. El Imâm Aĥmad transmitió con un Isnâd Ĥasan, y An Nasâ'i también transmitió de Anas Ibn Mâlik (R) lo siguiente: 

Estábamos sentados con el Profeta (B y P) y nos dijo: "Uno de los moradores del Paraíso está viniendo a vosotros". Y una persona de los Ansâr se presentó con su barba goteando debido al Udû' mientras llevaba sus sandalias en su mano izquierda. El día siguiente, el Profeta (B y P) dijo lo mismo, y el mismo hombre apareció, de la misma manera que lo había hecho el día anterior. En el tercer día, el Profeta (B y P) de nuevo dijo lo mismo, y el mismo hombre se presentó. Cuando el Profeta (B y P) se fue, ‘Abdullah Ibn ‘Amr Ibn Al ‘Âs (R) siguió a este hombre y le dijo: He discutido con mi padre y juré que no entraría en su casa por tres días, y pensé en quedarme contigo durante ese tiempo. El hombre le respondió afirmativamente. Anas dijo: ‘Abdullah solía contar que mientras permaneció esas tres noches nunca vio al hombre levantarse para orar por la noche, pero cuando se despertaba mencionaba a Allah y decía: ¡Allahu Akbar! hasta que se levantaba para el Salâh Al Fayr. ‘Abdullah dijo: Siempre le oí decir cosas buenas. Cuando los tres días habían terminado y había empezado a pensar que sus acciones no eran trascendentes, le dije: ¡Oh, siervo de Allah! No hubo ninguna discusión entre mi padre y yo, pero oí al Profeta (B y P) decir tres veces: "Uno de los moradores del Paraíso está viniendo a vosotros", y tú te presentabas en cada ocasión, por eso quise venir y permanecer contigo para ver lo que realizabas y así poder seguir su ejemplo, pero no te vi hacer algo fuera de lo común. ¿Qué es lo que hace que tú tengas tal categoría, como el Profeta (B y P) dijo? El hombre respondió: Es sólo lo que has visto. Cuando me iba me volvió a llamar y me dijo: Es sólo lo que ha visto, pero yo no guardo ningún rencor contra ningún musulmán en mi corazón, y no envidio a nadie por las bendiciones que Allah le ha otorgado. Entonces ‘Abdullah dijo: Por lo que me has dicho es que tienes esa gran categoría, y es algo muy difícil de alcanzar por nosotros. 

Este Ĥadîz indica los efectos de tener un corazón que está libre del odio, la envidia, la malicia, y su impacto en decidir el destino de una persona el Día del Juicio, elevando el rango ante Allah y haciendo que sean aceptadas sus buenas acciones, aunque estas sean pocas. Estos efectos pueden verse claramente en el ejemplo de este hombre cuyos actos de adoración eran pocos, pero aún así entrará en el Paraíso porque su corazón era puro y no envidiaba a las personas. Estos efectos están en contraste directo con la mujer sobre quien el Profeta (B y P) fue preguntado. Ella pasaba gran parte de la noche rezando y durante el día ayunaba, pero insultaba a su vecino, entonces el Profeta (B y P) dijo: "Ella estará en el Infierno".[4] 

Aquel que tiene éxito en el Islam es el hombre sincero cuyo corazón está libre del engaño, la maldad, la envidia y el odio, aunque sus actos de adoración sean pocos. A pesar de la escasez de su adoración, él es como un puro y sólido ladrillo en la estructura de la comunidad islámica. Aquel cuyo corazón está lleno de odio, envidia, engaño y malicia hacia las personas, es un fracasado en el Islam, aunque sus actos de adoración sean muchos, porque es como un ladrillo débil en la estructura de la comunidad. Este eslabón débil junto con otros semejantes puede ser la causa de su derrumbamiento. El musulmán ideal como el Islam quiere que sea, combina el culto sincero, la pureza de corazón y el buen trato con los demás, para que su carácter interior esté de acuerdo con su apariencia exterior y sus acciones confirmen sus palabras. A través de esta clase de musulmán la estructura de la comunidad musulmana se refuerza y fortalece hasta ser como el Profeta (B y P) la describió: "Como una estructura sólida, cuyas paredes se afirman unas sobres otras". Ésta es la comunidad ejemplar que merece transmitir el Mensaje de Allah a la humanidad.


[1] En el idioma árabe hay diferencia entre la envidia inocente (Gibtah), por la cual uno desea tener algo bueno que la otra persona tiene sin querer privarlo de eso, y el tipo de envidia o celos (Ĥasad) que busca privar a otra persona de su buenaventura. [El traductor]
[2] Transmitido por Ibn Ĥibbân en su Saĥîĥ
[3] Transmitido por At Tabarâni. Sus transmisores son fidedignos.
[4] Transmitido por Al Bujâri en Al Adab Al Mufrad

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