Principios Y Preceptos Importantes Que No Todos Los Musulmanes Conocen

El musulmán debe ayunar con fe y anhelando la recompensa de Allah, no para que los miembros de su comunidad lo vean y piensen que es piadoso, o simplemente por hacer lo que su familia, amigos y resto de la gente hacen. Lo que tiene que motivarle al ayuno es la fe en Allah y la convicción de que Él es Quien lo ha prescripto y le recompensará por ello. Este mismo principio se debe aplicar a la oración que se realiza voluntariamente todas las noches del mes de Ramadân llamada Salâh At Tarâuîh.

El Profeta  dijo: “Quien ayune el mes de Ramadân con fe y anhelando la recompensa de Allah le serán perdonadas todas sus faltas anteriores. Quien rece durante las noches del mes de Ramadân con fe y anhelando la recompensa de Allah le serán perdonadas todas sus faltas anteriores. Quien se dedique a la adoración durante la Noche del Decreto con fe y anhelando la recompensa de Allah le serán perdonadas todas sus faltas anteriores.”

Si durante el ayuno el musulmán sufre alguna herida, hemorragia nasal o vómito, o traga inintencionadamente agua u otra sustancia el ayuno no se rompe.

El vómito sólo rompe el ayuno cuando es causado intencionadamente. Esto es debido al Hadîz del Profeta : “A quien le sobrevenga el vómito no debe reponer el día de ayuno, pero quien lo provoque sí.”

Se puede retrasar la purificación mayor conocida como Gusl, ya sea por haber tenido relaciones sexuales o por la finalización del período menstrual en las mujeres, hasta el comienzo del alba, es decir hasta el comienzo del ayuno. Si la mujer advierte que dejó de menstruar antes del comienzo de la oración del alba le corresponde ayunar ese día y empezar a rezar nuevamente, por ello debe bañarse antes de la salida del sol para poder rezar la oración del alba dentro de su horario. Los hombres también deben bañarse antes de la salida del sol, sólo que éstos deben apresurarse aún más en realizar dicha purificación para poder alcanzar la oración en congregación.

La extracción de sangre para su análisis y las inyecciones, siempre que no se pretenda con ello alimentar el organismo, no anulan el ayuno. Sin embargo, de ser posible, es preferible atrasarlo hasta la noche para mayor seguridad. El Profeta  dijo: “Apártate de lo dudoso y aférrate a lo seguro.”

Y también dijo : “Quien evita lo dudoso protege su religión y su honor.”

Es importante rezar con concentración y sosiego, tanto las oraciones obligatorias como las voluntarias. Existen numerosos Ahâdîz transmitidos del Profeta  que indican que la concentración y el sosiego durante la oración son uno de sus pilares, y por lo tanto sin él la oración no es válida. Se debe rezar con total entrega, respeto y sumisión, de manera tranquila y sin prisa en sus movimientos. En Ramadán muchos musulmanes rezan la oración voluntaria de la noche o Salâh At Tarâuîh desconcentrados, sin calma y apresuradamente. Es importante saber que la oración hecha de este modo no es válida, y quien la realiza incurre en falta y no es recompensado por ella.

Algunos musulmanes creen que el Salâh At Tarâuîh no puede ser realizado con menos de veinte o más de once o trece raka‘ât[1]. Este proceder es incorrecto e infundado, además contradice los Ahâdîz existentes del Profeta  muchos de los cuales indican claramente que la oración nocturna voluntaria no está limitada a un número de raka‘ât determinado, el cual no se debe sobrepasar. Fue transmitido que el Profeta  a veces rezaba once raka‘ât y otras trece o un número inferior, en el mes de Ramadân y fuera de éste. Además cuando se le preguntó al Profeta  a cerca de la oración nocturna voluntaria dijo: “Rezadla de dos raka‘ât en dos, y cuando temáis que comience el tiempo de la oración del alba rezad una rak‘ah sola para hacer impar el número de raka‘ât rezado anteriormente.”

El Profeta  no delimitó la oración nocturna con un número determinado de raka‘ât, ni en Ramadán ni fuera de éste. Por esta razón los compañeros del Profeta  solían rezar en tiempos del Califato de ‘Umar  a veces veintitrés raka‘ât y a veces once, lo cual ha quedado confirmado que fue la práctica tanto de ‘Umar  como del resto de los compañeros del Profeta durante esa época.

Algunos de los musulmanes pertenecientes a las primeras generaciones solían rezar durante Ramadân treinta y seis raka‘ât y añadían tres más para hacerlas impares, otros rezaban cuarenta y una. Esto fue trasmitido por Ibn Taimiiah, que Allah tenga misericordia de él, y otros sabios. Igualmente, Ibn Taimiiah afirma que es un asunto flexible, e indica que es mejor que quienes prolongan la recitación, la inclinación y la prosternación reduzcan el número de raka‘ât y que, por lo contrario, quienes no se extiendan en cada oración que aumenten el número de raka‘ât.

Quien observe y analice lo que ha sido transmitido del Profeta  encontrará que lo mejor es rezar once o trece raka‘ât, en Ramadân y fuera de éste, puesto que ello es lo que solía hacer el Profeta  comúnmente. Además por ser más accesible y cómodo para los orantes, y más propicio para la concentración y el sosiego. También es importante remarcar que no hay ningún inconveniente en añadir más raka‘ât, y quien así lo haga no incurre en ninguna falta.

Lo mejor para quien rece el Salâh At Tarâuîh detrás del Imâm[2] es no marcharse hasta que el Imâm no finalice. El Profeta  dijo: “Allah recompensará a quien rece detrás del Imâm hasta que éste finalice como si hubiese rezado toda la noche.”

Es importante esforzarse por realizar todo tipo de actos de adoración a lo largo de este noble mes, incrementando las oraciones voluntarias, la recitación del Sagrado Corán, la meditación y la reflexión, el Tasbîh[3], el Tahlîl[4], el Tahmîd[5], el Takbîr[6], el Istigfâr[7]y las súplicas. También ordenando el bien y prohibiendo el mal, difundiendo el Islam, ayudando a los pobres y los necesitados, tratando mejor a los padres, fortaleciendo los lazos familiares, siendo amable con el vecino, visitando a los enfermos y demás actos de bondad.

El Profeta  dijo: “Al ver Allah vuestro empeño por hacer buenas obras se enorgullece de vosotros ante Sus Ángeles. Esforzaos pues, y sabed que el infeliz es aquel que no permite que en este mes le alcance la misericordia de Allah.”

Y dijo : “Quien en este mes realice voluntariamente un acto de bondad será como si hubiese cumplido con un precepto obligatorio en otro mes, y quien cumpla con un precepto obligatorio será como si hubiese cumplido con setenta actos obligatorios en otro mes.”

Y dijo también : “Hacer ‘Umrah[8] en el mes de Ramadân es como hacer la Peregrinación.”

Los Ahádîz trasmitidos que exhortan a la realización de actos de bondad durante este noble mes son cuantiosos.

Imploramos a Allah nos guíe para poder realizar todo lo que Le complace, que acepte nuestro ayuno y nuestras oraciones, que mejore nuestra situación y nos proteja de toda perdición y tentación. También Le rogamos que guíe a los dirigentes de los musulmanes bajo el lema de la verdad; Él es el único capaz de hacerlo.

La paz y las bendiciones de Allah sean con Su siervo y Mensajero Muhammad, su familia y sus compañeros.


[1] Plural de rak‘ah: Unidad individual de la oración compuesta por la lectura de la Sura Al Fâtihah de pie, una inclinación y dos prosternaciones.

[2] Persona que dirige la oración comunitaria. Plural A’immah

[3] Decir: Subhân Allah, Glorificado sea Allah.

[4] Decir: La ilâha illallah, No existe divinidad alguna con derecho a ser adorada salvo 

[5] Decir: Al Hamdu lillah, Alabado sea Allah.

[6] Decir: Allahu Akbar, Allah es el Más Grande. 

[7] Decir: Astagfir Allah, Pido perdo´n a Allah.

[8] Visita ritual voluntaria a la Casa Sagrada que se puede

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