Las Armas Del Creyente En Su Lucha Contra El Demonio: 1) La Cautela Y El Cuidado Extremo

Las armas del creyente en su lucha contra Shaítán

1) La cautela y el cuidado extremo

Este enemigo del ser humano siempre se encuentra ansioso por desencaminarlo. Utiliza con este propósito diferentes medios, muchos de los cuales ya hemos discutido en los capítulos anteriores. Por eso es que el ser humano debe mantenerse en guardia contra este enemigo. Debe ser consciente de sus metas y estratagemas. Si el hombre se encuentra distraído sobre estos asuntos, entonces Shaítán lo atacará utilizando cualquiera de sus medios. Ibn Al Yaúzi describió con una parábola admirable esta batalla entre el hombre y Shaítán. Dijo en su libro Talbis Iblís.

"El corazón es como un fuerte que se encuentra rodeado por un muro. Este muro tiene distintas puertas que pueden tener algunas brechas. Allí dentro se encuentra la mente. Los ángeles frecuentan este fuerte y en las afueras del fuerte hay cuevas donde anidan los deseos. Los demonios transitan por esta área circundante sin impedimentos. Una guerra existe entre los habitantes del fuerte y los habitantes de las áreas circundantes. Los demonios nunca dejan de merodear el fuerte buscando una apertura dónde el guardia se encuentre distraído. Cada guardia debe mantenerse atento y vigilante, y ser completamente consciente de todas las entradas del fuerte que debe vigilar, así como de todos los puntos débiles que la construcción pueda tener. El guardia nunca puede descansar, porque el enemigo jamás descansa. Un hombre le preguntó a Al HasanAl Basrí '¿Acaso duerme Iblís?' Y éste contestó: 'Si él durmiese, nosotros podríamos tener un momento de descanso'.

El fuerte se ilumina con el recuerdo de Allah (Dhikr) y la Fe en Él. En el fuerte hay un cristal a través del cual los guardianes pueden ver quien transita por los alrededores. La primera cosa que Shaítán hace es producir mucho humo, para que ennegrezca las paredes del fuerte. Esto forma un óxido que daña el cristal. El pensamiento racional disipa el humo y el recuerdo de Allah da brillo nuevamente al cristal. Pero el enemigo conduce innumerables ataques. A veces hasta pueden entrar en el fuerte. Los guardias pueden descubrirlos y obligarlos a abandonar. Pero en ocasiones permanecen por un tiempo a causa de la negligencia de los guardias. Quizás, debido al humo y al óxido, Shaítán entra a través de alguna de las puertas sin que estos puedan siquiera percibirlo. También puede que el guardia resulte herido o tomado prisionero, y sea utilizado contra el fuerte, y quizás busque justificativos engañosos para secundar a la pasiones y apoyarlas en sus ataques al fuerte.

Se encuentra usted aquí