El Verdadero Musulmán Se Esfuerza Para Beneficiar A Las Personas Y Protegerlas De Cualquier Daño

El musulmán que ha recibido una educación islámica legítima considera beneficiar a las personas de su comunidad, y protegerlas de cualquier daño. Debido a que ha crecido sobre los principios de la Verdad, la bondad y la virtud, se ha vuelto un positivo y constructivo elemento, y no desaprovecha la oportunidad para hacer el bien. Él sabe que hacer el bien lo conducirá al éxito: 

{Haced el bien para que triunféis.} [22:77] 

Él se apresura a realizar lo apropiado, confiando que Allah lo premiará por cada paso que dé para concretar una buena acción: 

"Todos los días que el sol sale hay que realizar caridad: Establecer la justicia entre dos personas es Sadaqah (caridad), ayudar a un hombre a montar su caballo o ayudarle a subir su equipaje es Sadaqah, una buena palabra es Sadaqah, en cada paso que se da para ir a rezar hay Sadaqah, y remover algo dañino del camino es Sadaqah".[1] 

¡Qué maravillosas son las buenas acciones que realiza el musulmán para beneficiar a los miembros de su sociedad! Así el Profeta (B y P) confirmó en el Ĥadîz que esta religión está para mejorar todos los asuntos del hombre, tanto los de esta vida como los de la otra. No hay distinción entre lo religioso y los asuntos mundanos, o entre la vida social y la espiritual. Según el punto de vista islámico, todos los actos de un ser humano son actos de adoración, siempre que tengan la intención de complacer a Allah. 

Así es como las puertas de la bondad están abiertas para el verdadero musulmán, y él puede ingresar siempre que lo desee, buscando la enorme y abundante misericordia de Allah y anhelando obtener Su magnífica recompensa. 

Yâbir (R) informó que el Profeta (B y P) dijo: 

"Una buena acción es Sadaqah".[2] 

Abû Hurairah informó que el Profeta (B y P) dijo: 

"Una buena palabra es Sadaqah".[3] 

La misericordia de Allah desciende sobre aquel que se somete a Él y es sincera su intención. Éste será recompensado aunque sean escasas sus buenas acciones, inclusive si no realizó las suficientes pero se abstuvo de hacer el mal. 

Abû Mûsa (R) dijo: 

El Profeta (B y P) dijo: "Todo musulmán debe dar caridad". Alguien preguntó: ¿Qué sucede si no tiene nada para dar en caridad? Él respondió: "Que trabaje con sus dos manos así se beneficia a él mismo y puede dar caridad". Alguien preguntó: ¿Y si ni eso puede hacer? Él dijo: "Que ayude a un necesitado". Alguien preguntó: ¿Y si tampoco puede hacer eso? Él dijo: "Entonces que se abstenga de hacer el mal, y ése será su acto de caridad".[4] 

El Profeta (B y P) empezó este Ĥadîz con las palabras: "Todo musulmán debe dar caridad". Luego siguió enumerando varios tipos de buenas acciones y actos de bondad, por medio de los cuales un musulmán puede obtener una recompensa. La caridad es un deber en el musulmán, es decir, él debe realizar actos que sean socialmente constructivos en su comunidad. Pero si es incapaz de hacerlo o no lo hace por alguna razón, puede frenar su lengua y puede abstenerse de hacer el mal. En esto, también hay recompensa. Así sus aspectos positivos y negativos (es decir, lo qué él hace y lo que no hace) se dirigirán hacia el servicio de la Verdad sobre la que una sociedad musulmana se construye. "El musulmán es aquel de cuya lengua y mano los musulmanes están a salvo".[5] 

De hecho, el Profeta (B y P) consideró que el mejor de los musulmanes en una sociedad islámica es aquel que realiza buenas acciones, y de cuyas malas acciones los musulmanes están a salvo. Como lo relató el Imâm Aĥmad: El Profeta (B y P) se puso de pie ante algunas personas que estaban sentadas y dijo: "¿Queréis que os informe acerca del mejor y del peor de vosotros?" Las personas permanecieron calladas y él lo repitió tres veces, hasta que un hombre dijo: Sí ¡Oh, Mensajero de Allah! Él dijo: "El mejor de vosotros es el que realiza buenas acciones, y de cuyas malas acciones la gente está a salvo; y el peor de vosotros es aquel de quien se esperan buenas acciones pero de sus malas acciones la gente no está a salvo". 

El musulmán no hace sino el bien y lo que es bueno para su comunidad. Y si no hace eso se abstiene de hacer el mal y de causar daño. El verdadero musulmán es el que constantemente hace buenas acciones y evita hacer algo malo, porque siempre tiene presente las palabras del Profeta (B y P): 

"Ninguno de vosotros creerá verdaderamente hasta que no quiera para su hermano lo que desea par sí mismo".[6] 

Quien quiere para su hermano lo que desea para sí mismo procura su bienestar y lo protege de cualquier daño. También implica algo más que distingue al individuo en una sociedad islámica, y es su dedicación y perseverancia ayudando a sus hermanos musulmanes, motivado por las palabras del Profeta (B y P): 

"Allah continuará ayudando a Su siervo mientras Su siervo continúe ayudando a su hermano".[7] 

"Un musulmán es hermano de otro musulmán: No lo oprime ni lo abandona cuando es oprimido. Quienquiera que ayuda a su hermano, Allah lo ayudará; quienquiera que alivie a un musulmán de una aflicción, Allah lo aliviará de alguna aflicción en el Día de la Resurrección; quienquiera que cubra las faltas de un musulmán, Allah lo cubrirá en el Día de la Resurrección".[8] 

"Quienquiera que alivie a un creyente de alguna de las penas de este mundo, Allah lo aliviará de alguna de las penas del Día de la Resurrección, y quienquiera que ayude a aquel que esté sufriendo, Allah lo ayudará en este mundo y en el otro".[9] 

Era tan importante animar y estimular este espíritu de cooperación en la sociedad islámica que el Profeta (B y P) consideró que acudir a la ayuda de un hermano es mejor que quedarse haciendo I‘tikâf por un largo período, como lo ha narrado Ibn ‘Abbâs del Profeta (B y P): 

"Ayudar a un hermano es mejor para que permanecer durante diez años haciendo I‘tikâf. Quien se pasa un día haciendo I‘tikâf buscando complacer a Allah, Allah pondrá entre él y el Fuego tres fosas, entre cada una habrá una distancia mayor que la que hay entre el Este y el Oeste".[10] 

Negarse a ayudar a las personas cuando uno puede hacerlo trae como resultado la posibilidad de perder las bendiciones de las que uno disfruta, como en un Ĥadîz narrado por Ibn ‘Abbâs que dijo: 

El Profeta (B y P) dijo: "No hay siervo al que Allah haya agraciado con abundante bienestar que se niegue a ayudar a quienes necesitan sin que exponga ese bienestar con el que ha sido agraciado".[11] 

Una de las claras figuras encontradas en los Aĥâdîz Saĥîĥah sobre las personas del Paraíso es la de un hombre que disfruta de las delicias del Paraíso porque quitó un árbol del camino que dañaba a los musulmanes siempre que pasaban por ese lugar. Nosotros encontramos esto en el siguiente Ĥadîz

"He visto a un hombre disfrutar de los placeres del Paraíso porque quitó un árbol que dañaba a los musulmanes del camino".[12] 

Proteger a los musulmanes del daño es otra forma de hacer el bien. Cualquier cosa que proteja a los musulmanes es igual que beneficiarlos; en ambos casos, su integridad es conservada, y ambas acciones merecen una recompensa, la misericordia y la complacencia de Allah. Por eso el Profeta (B y P) les infundió a los musulmanes que hicieran ambas acciones. Esta combinación trae muchísimos beneficios a la comunidad, y fortalece sus vínculos de amor y amistad. 

Esta sabiduría respecto a la protección de los musulmanes se describe en el Ĥadîz de Abû Barzah, quien dijo: 

Yo dije: ¡Oh, Profeta de Allah! Enséñame algo de lo cual pueda beneficiarme. Él dijo: "Quita algo dañino del camino por donde transitan los musulmanes".[13] 

Según otro relato, Abû Barzah dijo: ¡Oh, Mensajero de Allah! Dime una acción que me permitirá ingresar al Paraíso. Él (B y P) dijo: "Quita cualquier cosa dañina del camino por donde transita la gente".[14] 

¡Qué comunidad avanzada y desarrollada es la sociedad que el Islam ha construido! El Islam infunde en cada uno de sus seguidores la idea de que las acciones buenas que los acercan a Allah y los harán ingresar al Paraíso incluyen el quitar algo dañino del camino de la gente. La sociedad musulmana en la cual estos sublimes principios están vivos y se aplican no hay ninguna duda que es la sociedad más civilizada en la Tierra. Sería inimaginable que alguien tirara materiales de construcción en las calles públicas como tantas personas lo hacen hoy en día, teniendo las autoridades que averiguar y multar a los responsables. 

¡Qué grande es la diferencia entre la sociedad que se guía por el Islam y cuyos miembros se apresuran en quitar algo dañino del camino para así obedecer la orden de Allah y obtener una recompensa, y la sociedad que se ha desviado de la guía de Allah y cuyos miembros no cuidan donde aterriza su basura cuando la arrojan desde sus balcones, ventanas o azoteas! 

El mundo materialista ha conseguido, en términos de organización, que sus individuos se acostumbren a respetar el sistema y a cumplirlo estrictamente. Pero este alto nivel de organización social en Occidente está lejos del verdadero ideal islámico, por una buena razón: el musulmán que ha recibido una legítima educación islámica es aun más estricto y más sincero en su cumplimiento, porque él cree que caminar más allá de los límites es un acto de desobediencia a Allah, Quien lo castigará el día que {De nada servirá la riqueza ni los hijos. Y sólo estará a salvo quien tenga el corazón exento de idolatría.} [26:88-89]. Es más, El materialista no ve nada malo en transgredir los límites del sistema. Su conciencia puede o no preocuparlo, pero allí se acaba el asunto, sobre todo si las autoridades no lo descubren.


[1] Transmitido por Al Bujâri y Muslim
[2] Transmitido por Al Bujâri y Muslim
[3] Transmitido por Al Bujâri y Muslim
[4] Transmitido por Al Bujâri y Muslim
[5] Transmitido por Al Bujâri
[6] Transmitido por Al Bujâri y Muslim
[7] Transmitido por At Tabarâni. Todos sus transmisores son fidedignos
[8] Transmitido por Al Bujâri y Muslim
[9] Transmitido por Muslim
[10] Transmitido por At Tabarâni en Al Ausat. Su Isnâd es Yaiid
[11] Transmitido por At Tabarâni en Al Ausat; su Isnâd es Yaiid
[12] Transmitido por Muslim
[13] Transmitido por Muslim
[14] Ĥadîz Saĥîĥ transmitido por Aĥmad

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