El Verdadero Musulmán Comprende Su Papel De Protector Y Sabe Que Está A Cargo De Su Esposa (Qauuâm)

Con buenas actitudes y un trato dócil, el marido musulmán se gana el corazón de su esposa, y ella no lo desobedece en nada. Por consiguiente al musulmán se le ha dado la posición de Qauuâm sobre las mujeres, debido a las características que el Islam le otorga, las calificaciones que le da, y las prescripciones y obligaciones que le impone: 

{Los hombres están a cargo de las mujeres debido a la preferencia que Allah ha tenido con ellos, y deben cuidar de ellas con sus bienes...} [4:34] 

Esta posición de Qauuâm le da responsabilidades a los hombres. El marido es totalmente responsable de su esposa: 

"Cada uno de vosotros es un pastor, y cada uno de vosotros es responsable por aquellos que están bajo su cuidado. El gobernante es un pastor, el hombre es pastor de su familia, y la mujer es pastora del hogar y de los hijos. Cada uno de vosotros es un pastor y es responsable por aquellos que están bajo su cuidado".[1] 

Esta responsabilidad se aplica a cada individuo de una sociedad islámica, en la cual todos somos responsables de una manera u otra, porque según el Islam, la vida es una cuestión seria, no algo que se toma a la ligera. 

Así como el Islam ha estipulado que la mujer sea tratada amablemente, y elevó su estado, también le pide a ella que entienda su rol en la vida y se mueva dentro de los límites de la Sharî‘ah, para que pueda cumplir bien su papel como compañera del hombre y educadora de la próxima generación, y así hacer de la vida algo más placentero y agradable.  

Así como el Islam le ha exigido al hombre tratar a su esposa amablemente y cuidar de ella, también le ha ordenado a la esposa que lo obedezca dentro de los límites de lo permitido y de lo justo. A esta obediencia se le da mucho énfasis, como lo ilustran las palabras del Profeta (B y P): 

"Si tuviese que ordenarle a alguien que se prosterne ante un ser humano, le pediría a la mujer que lo haga ante su marido".[2] 

De hecho, él dijo que una de las causas que la harán entrar al paraíso será la complacencia de su marido con ella: 

"La mujer que muera y su marido esté complacido con ella entrará al Paraíso".[3] 

Él aseguró que la mujer desafiante y rebelde será maldecida por los Ángeles hasta que se reconcilie con su marido: 

"Si una mujer no duerme en cama con su marido, los Ángeles la maldicen hasta la mañana".[4] 

El Islam para afirmar el concepto de Qauuâm y reforzar la obligación de la mujer de obedecer a su marido, le ha prohibido a la mujer ayunar voluntariamente fuera del mes de Ramadân o recibir a cualquier invitado sin el permiso de su marido: 

"No le es permitido a la mujer ayunar cuando su marido está presente, sin su permiso, o invitar a alguien a su casa sin su consentimiento".[5] 

El Islam le dio este derecho al hombre por ser el Qauuâm de su esposa, y para que sea un hombre serio y dirija la vida familiar hacia la seguridad y la guía. El Islam advierte a todos los hombres sobre las adversidades y tentaciones (Fitnah) de las mujeres, que pueden llevarlos a la distracción y la debilidad, y disminuir su compromiso religioso. En tal caso el marido no puede decir que su esposa está controlando todo en la casa, y él no se atreve a desobedecerla o a negarse a cualquiera de sus antojos. El Profeta (B y P) tuvo razón cuando dijo que ésta es la más perjudicial de las adversidades y tentaciones con que un hombre puede enfrentarse: 

"No habrá peor Fitnah para los hombres después de mi muerte que las mujeres".[6] 

El marido musulmán no es débil para encarar la adversidad de una esposa caprichosa, no importa que difícil sea la Fitnah. Él le aclara a ella que no importa cuánto él la ame, pues ama más a Allah y al Profeta, y su deseo de complacer a Allah es más fuerte que sus sentimientos hacia ella: 

{Diles [¡Oh, Muhammad!]: Si vuestros padres, hijos, hermanos, esposas y familiares, los bienes que hayáis adquirido, los negocios que temáis perder y las propiedades que poseáis y os agraden son más amados para vosotros que Allah, Su Mensajero y la lucha por Su causa, pues entonces esperad que os sobrevenga el castigo de Allah; y sabed que Allah no guía a los corruptos.} [9:24] 

De esta manera, los caprichos que vemos en muchos hogares musulmanes se esfumarán. El hombre que ve a su esposa, hijas y hermanas caminar por la calle con sus cabezas descubiertas y brazos desnudos, vestidas pero pareciendo estar desnudas, y no hace nada para detener esta desobediencia, ciertamente ha perdido su hombría, ha abandonado su Islam y se ha ganado la ira de Allah. Éste debe arrepentirse sinceramente para poder levantarse, recuperar su hombría y volver al camino recto. 

El Islam ha establecido normas para las mujeres, y ha definido el tipo de vestimenta que ella debe llevar cuando sale a la calle o aparece ante hombres que no son Maĥram. Este tipo de vestimenta es conocido como Ĥiyâb. La mujer musulmana que ha sido nutrida con el Islam puro y ha crecido en su atmósfera conservadora acepta este Ĥiyâb de buen modo y con un sentido profundo de convicción, sabiendo que es una obligación impuesta por Allah, y que no es una tiranía de parte de los hombres para satisfacer sus deseos egoístas y controlar a las mujeres, o una costumbre inventada durante el período Umaui (Omeya), como dicen aquellos necios que no tienen ningún conocimiento legítimo del Sagrado Corán. 

En un relato narrado por Al Bujâri, ‘Â'ishah (R) dijo: ‘¡Qué Allah tenga misericordia con las primeras mujeres que emigraron! Cuando Allah reveló: {Cubran sus pechos con sus velos…} [24:31] ellas rasgaron sus delantales y cubrieron sus cabezas y rostros con ellos’. En otro informe, también narrado por Al Bujâri, ella dijo: ‘Ellas cortaron sus cinturones por los bordes y cubrieron sus cabezas y caras con lo que habían cortado’. 

Safiiah Bint Shaibah dijo: 

Estábamos nosotras con ‘Â'ishah (R) y mencionamos a las mujeres de Quraish y sus virtudes. Entonces ‘Â'ishah (R) dijo: ‘Las mujeres de Quraish son buenas, pero juro por Allah que nunca he visto mejores mujeres que las de los Ansâr, o más convencidas del Libro de Allah, o con una fe más profunda en la Revelación que ellas. Cuando Sûrah An Nûr fue revelada {Cubran sus pechos con sus velos…}, los hombres se volvieron a sus esposas, hijas, hermanas y otros parientes de sexo femenino y les recitaron estos versículos. Ninguna de ellas tardó en cumplirlas envolviendo sus decoradas telas alrededor de sus cabezas y rostros, aceptando con fe lo que Allah había revelado. A la mañana siguiente estaban detrás del Mensajero de Allah (B y P) envueltas en sus velos, como si tuvieran cuervos negros sobre sus cabezas’.[7] 

¡Qué Allah tenga misericordia con las mujeres de los Ansâr! ¡Qué grande era su fe, qué sincero era su Islam y de qué manera tan bella respondían a la Verdad cuando era revelada! Toda mujer que de verdad cree en Allah y en Su Mensajero no puede hacer otra cosa que vestirse según lo ordena el Islam, abandonando cualquier tipo de  desnudez y Tabarruy (vestimenta sensual).

Recuerdo a una estudiante musulmana de la Universidad de Damasco cuya actitud era no menos loable que la de las mujeres de los Ansâr. Cuando un periodista le preguntó por su Ĥiyâb y por qué lo soportaba en el verano con tanto calor, ella dijo: {El calor del fuego del Infierno es mucho más intenso aún…} [9:81] 

Son estas musulmanas puras y sinceras las que establecerán los hogares islámicos y educarán a la próxima generación en una manera legítima, formando una sociedad sólida con hombres fuertes y productivos. Hoy en día hay muchas de estas mujeres ¡Al Ĥamdu lillah

El musulmán sincero es responsable de que las mujeres cumplan con las obligaciones islámicas cuando ellas salen, y el Ĥiyâb que es la insignia de la mujer musulmana. El día que el marido permita que su esposa o su ambiente influyan de una manera contradictoria a las enseñanzas del Islam será el día en el cual se despedirá de su religión y de su hombría. 

La responsabilidad del marido no se limita a la apariencia exterior, sino también incluye su culto y conducta. Él es responsable de ella si omite algún acto de adoración, o si descuida o deliberadamente ignora sus deberes hacia Allah. Él es responsable de su conducta y del cumplimiento de sus obligaciones. Cualquier falla en su parte disminuirá la masculinidad de su marido, disminuirá su Islam y dañará el papel de Qauuâm con el que Allah lo ha honrado. 

El Islam considera que las mujeres han sido dadas en confianza a los hombres para que ellos las cuiden. La esposa normalmente es influenciada por su marido, y él puede llevarla con él al Paraíso o al Infierno. Por consiguiente Allah pidió que los hombres creyentes protegieran a sus familias del Fuego, y dio un cuadro espantoso del destino horrible que les espera si descuidan sus responsabilidades hacia sus familias y esposas, y fallan en adherirse a la Verdad: 

{¡Oh, creyentes! Guardaos a vosotros mismos y a vuestras familias del Fuego, cuyo combustible serán los hombres y las piedras, y en el que habrá Ángeles violentos y severos que no desobedecen a Allah en lo que les ordena, sino que ejecutan cabalmente Sus órdenes.} [66:6] 

El papel de Qauuâm sobre las mujeres que el Islam da a los hombres no puede cumplirse de verdad, a menos que el marido sea un exitoso líder de su familia. El marido musulmán no afirma su hombría a través de la aspereza, la crueldad, la violencia y las palabras ásperas. Éste es la hombría de la ignorancia (Al Yâhiliiah); la masculinidad islámica es algo más completo. El ideal islámico de masculinidad es tener una personalidad fuerte y amable, y una actitud noble, ser tolerante, saber perdonar errores menores, adherirse a las leyes de Allah, contar con la determinación para aplicarlas, tener liderazgo para guiar a la familia a la Verdad, ser generoso sin ser pródigo, tener una comprensión completa de las responsabilidades en este mundo y en el otro, y una idea clara del hogar musulmán ideal. Éstas son las características del verdadero musulmán como el Islam quiere que sea.


[1] Transmitido por Al Bujâri y Muslim
[2] Transmitido por At Tirmidhi, que dijo: Es un Ĥadîz Ĥasan Saĥîĥ
[3] Transmitido por Ibn Mâyah y Al Ĥâkim, que dijo: Su Isnâd es Saĥîĥ
[4] Transmitido por Al Bujâri y Muslim
[5] Transmitido por Al Bujâri
[6] Transmitido por Al Bujâri y Muslim
[7] Ver Fatĥ Al Bâri', Kitâb At Tasfîr

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