El Verdadero Musulmán Es Sincero Con Sus Hermanos

El verdadero musulmán es sincero con Allah, Su Libro, Su Profeta, los líderes de los musulmanes y su gente, como lo declara el siguiente Ĥadîz

El Profeta (B y P ) dijo: "La religión es sinceridad".[1] Nosotros le preguntamos: ¿Sinceridad con quién? Él dijo: "Con Allah (obedeciéndolo, realizando el Yihâd por Su causa), con Su Libro (leyéndolo, entendiéndolo y aplicándolo a la vida diaria), con Su Profeta (respetándolo mucho y luchando en su nombre durante su vida y después de su muerte, y siguiendo su Sunnah), con los gobernantes de los musulmanes (ayudándolos en su tarea de guiar a los musulmanes al camino correcto y alertándolos si están distraídos), y con el resto de la gente (siendo misericordioso con ellos)".[2] 

No nos debe sorprender, entonces, que el musulmán sea sincero con sus hermanos y no los estafe ni perjudique. La sinceridad, en este sentido, es uno de los principios fundamentales del Islam que los primeros creyentes se empeñaron en cumplir cuando le juraron obediencia (Bai‘ah) al Profeta (B y P ). Esto está confirmado por la declaración de Yarîr Ibn ‘Abdullah (R): 

Yo le juré obediencia al Profeta (B y P ) para observar la oración, pagar el Zakâh, y para ser sincero con todo musulmán.[3] 

En el Ĥadîz citado anteriormente, vemos que el Profeta (B y P ) resumió el Islam en una palabra: "Nasîĥah" Demostrando que la sinceridad es el fundamento central de la fe. Porque sin la sinceridad, la fe de un hombre no es válida y su Islam no tiene valor. Éste es el significado del Ĥadîz del Profeta (B y P ): 

"Ninguno de vosotros creerá de verdad hasta que no quiera para su hermano lo que quiere para sí mismo".[4] 

Esto es imposible de lograr si uno no ama a su hermano con total sinceridad. No hay ninguna duda que este amor es muy difícil de lograr, pero no es imposible con tal de que uno sea constantemente consciente que tiene que desear para su hermano lo que desea para sí mismo, siendo esto una de las condiciones de la fe, pues esta religión es sinceridad. De hecho, es una actitud natural del musulmán sincero que de verdad entiende el Islam. Nuestra historia está llena de ejemplos, antiguos y actuales, de cómo los verdaderos musulmanes querían para sus hermanos lo que querían para ellos mismos. Esto me recuerda las historias que me relataron mis mayores sobre los comerciantes en los mercados de Siria. En el viejo Sûq, se agrupaban los comerciantes, había una parte para los vendedores de perfumes, otra para los tintoreros, otra para los sastres, y así sucesivamente. Cuando un comerciante hacía una venta, si aparecía un segundo comprador, y sus comerciantes vecinos no habían hecho ninguna venta todavía, él le decía educadamente al cliente: Ve y cómprale a mi vecino, porque yo ya he realizado una venta pero él no ha vendido nada todavía. 

¡Oh Allah! ¡Qué vida alegre y deleitable aparece en la sombra de esta hermandad y afecto mutuo! ¡Qué feliz sería la vida si se aplicaran las enseñanzas del Islam y si los valores islámicos estuviesen presentes en todas las circunstancias! Entonces estaríamos viviendo en un estado superior que ningún hombre puede lograr excepto en esta religión que le enseña que "La religión es sinceridad" y que "Ninguno de vosotros creerá de verdad hasta que no quiera para su hermano lo que quiere para sí mismo". Basándose en los principios de amor y sinceridad, el eminente Saĥâbi Abû Hurairah solía decir: 

‘El creyente es el espejo de su hermano. Si él ve cualquier falta lo corrige’.[5] 

En estas palabras, Abû Hurairah estaba haciendo eco del Ĥadîz del Profeta (B y P ): 

"El creyente es el espejo de su hermano. Los creyentes son hermanos: se protegen de la ruina y se cuidan las espaldas".[6] 

Es natural entonces que el verdadero musulmán tenga esta actitud noble hacia su hermano. Él no podría hacer otra cosa, aun cuando quisiera, pues la persona que está transitando por este nivel exaltado no puede reducirse al individualismo y al egoísmo. Una rosa no puede tener aroma desagradable, y de la tierra buena y fértil no salen sino buenas rosas.


[1] Nasîĥah es una palabra árabe que puede traducirse de varias formas en castellano. La traducción más común es ‘buen consejo’, pero también lleva connotaciones de sinceridad, integridad y de establecer la justicia entre la gente. [El traductor]
[2] Transmitido por Al Bujâri y Muslim
[3] Transmitido por Al Bujâri y Muslim
[4] Transmitido por Al Bujâri y Muslim
[5] Transmitido por Al Bujâri en Al Adab Al Mufrad
[6] Transmitido por Al Bujâri en Al Adab Al Mufrad

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