El Verdadero Musulmán Cumple Sus Promesas

El verdadero musulmán también mantiene sus promesas fielmente. No estaríamos exagerando si dijésemos que esta actitud es uno de los factores más importantes en una persona para que haya éxito en su comunidad, y que es uno de los indicadores más claros de su alto nivel de honradez y confianza.

El musulmán es una persona que cumple sus promesas, de hecho, es el mejor, si es un verdadero musulmán, porque esta actitud de fidelidad en cumplir las promesas está en el corazón islámico de los modales y de la moral, y es uno de los mayores indicadores de la fe del musulmán y de su Islam. Muchos versículos y Aĥâdîz estimulan a tomar esta actitud e indican que es una de las señales de la fe. En el contraste, quien no cumple las promesas está teniendo una actitud que se condena y es una señal de hipocresía: 

{¡Oh, creyentes! Cumplid con vuestras obligaciones...} [5:1] 

{Cumplid con vuestros compromisos, porque se os interrogará por ellos...} [17:35] 

Una promesa no es una palabra vacía a ser proferida por accidente sin la intención de cumplirla, como muchos musulmanes hacen hoy en día. Es una responsabilidad seria por la cual rendiremos cuentas: 

{Cumplid vuestro compromiso con Allah. No quebrantéis los juramentos después de haberlos realizado...} [16:91] 

Una promesa es un convenio con Allah, por ello su cumplimiento es una obligación, al margen de las circunstancias: 

{¡Oh, creyentes! ¿Por qué decís lo que no hacéis? Es muy aborrecible para Allah que digáis lo que no hacéis.} [61:2-3] 

Romper las promesas es un pecado detestable que Allah aborrece en Sus siervos creyentes; Él no quiere que ellos caigan tan bajo. No hay ninguna ambigüedad en la estructura interrogativa al comienzo de este versículo donde la ruptura de las promesas se condena así claramente y el verdadero creyente debe esforzarse para evitar este pecado. 

El Profeta (B y P) dijo: 

"Las señales de un hipócrita son tres: Cuando habla miente, cuando promete no cumple, y cuando se confía en él traiciona".[1] Según la versión marrada por Muslim, él (B y P) agregó: "Aunque ayune, rece, y piense que es un musulmán". 

El nivel del Islam de una persona no sólo se mide por los actos de culto que él realiza, como el Salâh, el Saum, y el Ĥayy. Más bien, se confirma por una personalidad que se caracteriza por la devoción a las enseñanzas del Islam, y se distingue por sus valores y actitudes nobles, además de adherirse a los límites impuestos por Allah, obedeciendo Sus órdenes, evitando lo que Él ha prohibido, y siguiendo Su guía en todos los asuntos. 

Así se eliminan la falsedad, la traición y la ruptura de las promesas en la vida del verdadero musulmán, porque ellas se oponen a las actitudes islámicas y sólo pertenecen a los hipócritas. 

Que esta realidad amarga sea conocida por los hombres de negocios, artesanos y empleados que prometen completar su trabajo en determinado tiempo, pero no cumplen con lo convenido. Que esta realidad también sea conocida por los que dan su palabra pero luego se desentienden de la misma; por los que reciben dinero, o se les confía algún secreto, y traicionan esa confianza. Que todas estas personas sepan que están entre los hipócritas, aunque ayunen, recen y clamen ser musulmanes, y que recuerden que los hipócritas estarán en los niveles más bajos del Infierno.


[1] Transmitido por Al Bujâri y Muslim

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