El Efecto Que Causa, En La Vida De Los Musulmanes, El Quererse Por La Causa De Allah

En otro Ĥadîz, el Profeta (B y P) confirmó que este sentimiento entre los creyentes es una condición que concederá la entrada al Paraíso al que lo tiene. En un Ĥadîz transmitido por el Imâm Muslim de Abû Hurairah, el Profeta (B y P) dijo: 

"Por Aquel en Cuyas manos está mi alma, no entrarán en el Paraíso hasta que crean, y no creerán hasta que se amen. ¿Os informo algo que si lo hacéis, os querréis unos a otros? Saludaos entre vosotros con el saludo de la paz". (As Salâmu ‘Aleikum)[1] 

El Profeta (B y P), con la visión educativa inteligente que le otorgó Allah, entendió que nada puede eliminar el odio, los celos y la rivalidad de los corazones de las personas excepto la verdadera hermandad, basada en el amor, la amistad y el consejo mutuo, libre de las conspiraciones, envidia, y odio. Por eso le pidió a los musulmanes extender el Salâm entre los hermanos, para que así se abran los corazones y se llenen de cariño. 

Él frecuentemente les repetía esta enseñanza a sus Saĥâbah, esperando sembrar la semilla del amor en sus corazones y nutrirlos hasta que den sus frutos. Con este gran amor el Profeta (B y P) formó a la primera generación de musulmanes, quienes transmitieron este Mensaje divino al mundo y formaron las sólidas bases en la cual esta religión fue edificada. 

Sin este amor puro que el Islam instaló en sus corazones, los primeros musulmanes no hubiesen podido perseverar en el Yihâd, ni realizar los grandes sacrificios a través de los cuales construyeron el estado islámico y extendieron los principios del Islam a lo largo del mundo. 

Con este verdadero amor, el Profeta (B y P) pudo establecer la mejor sociedad en la historia, y cuya solidaridad tan bien describió: 

"Los creyentes son como una pared cuyos ladrillos encajan firmemente; cada uno se apoya en el otro".[2] 

"Los creyentes en su amistad, misericordia, y afecto, son como un solo cuerpo; cualquier parte de él que sufra una dolencia repercutirá en el resto del cuerpo con dolor y fiebre".[3] 

"Los musulmanes son como una persona: Si su ojo se lastima entonces su cuerpo entero sufre, y si le duele la cabeza todo su cuerpo se lamenta".[4] 

Siguiendo la luz de esta guía, el musulmán no puede sino llenarse de amor por sus hermanos y amigos. Así él se vuelve un buen elemento, repleto de amor en este mundo, y un vencedor que se ha ganado la complacencia y el amor de su Señor en el Día del Juicio.


[1] Transmitido por Muslim
[2] Transmitido por Al Bujâri y Muslim
[3] Transmitido por Al Bujâri y Muslim
[4] Transmitido por Muslim

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