La Verdadera Musulmana Evita Ufanarse Y Alardear

Entre los atributos de la musulmana, que comprende y sigue las enseñanzas del Islam están su humildad, su veracidad, y su enfoque realista. Ella no tiene una postura de soberbia ni de vanidad, o de contar mentiras, tampoco afirma tener más de lo que realmente tiene con el fin de alardear ante sus amigas y pares bajo falsas pretensiones.

   Ella trata de evitar tales hábitos desagradables porque no es propio de la naturaleza de una mujer cuya personalidad ha sido moldeada por los principios del Islam. Cierta vez, una mujer fue hacia donde estaba el Profeta  y le preguntó si le estaba permitido decir que su marido le había dado algo que en realidad no le dio con el propósito de ufanarse y alardear. El Profeta le replicó:

"Quien crea una falsa impresión de haber recibido algo que no le dieron, en realidad, es como quien usa la vestidura de la falsedad".[1]

    El Islam es una religión basada en la sinceridad, la pureza, la humildad, y el realismo; repudia la decepción, la altivez, la arrogancia, la vanidad, y las falsas afirmaciones. Por eso, detesta ver a sus seguidores ufanándose bajo falsas pretensiones, menospreciando a los otros, o atesorando riquezas por amor a la fama. Agudamente critica a quienes adoptan tales posturas, así como reprende a quien usa la vestimenta de la falsedad.


[1]  Sahîh Muslim, 14/110, Kitâb al libâs wa'l zinah, bâb al nahy 'an al tazwir fi'l libâs wa ghayrihî.

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