La Verdadera Musulmana Y Su Yerno

La actitud hacia su yerno

   La actitud de la musulmana verdaderamente guiada para con su yerno no es diferente de la actitud hacia sus nueras. Ella trata a su nuera como si fuera una de sus propias hijas, y de la misma forma, trata a su yerno como si él fuera uno de sus propios hijos. Así como ella quiere que su propio hijo sea una persona de bien, también querrá que su yerno sea una persona de bien entre la gente.

Ella sabe como hacer una buena elección al seleccionar a su yerno

    Por eso ella realiza una buena elección cuando se trata de seleccionar un yerno que sea religioso, de buenos modales y que posea una reputación intachable tal como aconsejó el Profeta  a los musulmanes en el siguiente Hadîz:

"Si se os presenta alguien con cuyo compromiso religioso y comportamiento estéis complacidos, entonces casad a vuestra hija con él. Si no lo hacéis, será una causa de fitnah y de agravio propagado sobre la Tierra".3

    Al buscar un cónyuge para su hija ella no debe sentirse atraída solamente por una apariencia elegante, una posición elevada o una gran riqueza, porque sabe que al casar a su hija con este hombre, ella va a ganar un hijo a quien encomendará el honor, la vida y la felicidad de su hija. Nada de lo cual podrá ser protegido o cuidado apropiadamente a menos que sea un hombre de buenos modales, religioso, noble, caballeroso y de buena moral.

Ella lo respeta y lo honra

    En todo momento, ella hace sentir a su yerno como si fuera un miembro más de la familia por haberse casado con su hija. Por este motivo, ella desea para él y su hija la felicidad y el éxito en su vida matrimonial. Le hace saber además que es el único a quien ha encomendado el preciado honor de su hija, y en quien depositará sus esperanzas para el logro de los deseos más queridos de su hija. Ella lo hace sentir como si fuera una segunda madre para él. Por ello no rehusará darle consejo cuando lo necesite, ni escatimará ningún esfuerzo para llevar la felicidad a su yerno, a su esposa y a sus niños.

Ella ayuda a su hija a ser una buena esposa para su marido

     La musulmana prudente nunca cesa de ofrecer consejos a su hija, de modo que sirvan de beneficio para manejar su casa y cuidar de su marido y sus hijos. Ella siempre señala a su hija lo que complacerá a su esposo y lo hará feliz, y la estimula a hacerse cargo de sus obligaciones como esposa y madre de la mejor manera posible. Si se percata de alguna deficiencia, negligencia, o descuido por parte de su hija, se precipita a corregirla y a aconsejarla para ayudarle a suplir esa deficiencia, y para que su yerno no menoscabe a su hija. Y no descuida mencionar las buenas características de su yerno para que su hija tenga mayor cariño por él y esté más contenta con lo que Allah  le ha concedido. De esta forma, una madre, puede llegar a ser la ayuda más grande para su hija en consolidar su matrimonio y hacerlo feliz.

Ella es justa y nunca se inclina en favor de su hija

     La suegra musulmana siempre es imparcial en sus opiniones y juicios cuando se produce algún malentendido o desavenencia entre su hija y su yerno, o si nota alguna equivocación por parte de su hija en cuanto a su deber como esposa o al realizar sus quehaceres domésticos, o al atender los deseos legítimos de su marido. Ella no se queda parada sin hacer nada debido a que es su hija, sino más bien pronuncia palabras de equidad y verdad, como fue ordenado por Allah en el Corán:

[Cuando habléis [para declarar o decir algo] deberéis ser justos, aunque se trate en contra de un pariente...] (6:152)

[¡Oh, creyentes! Temed a Allah, y hablad sólo con fundamento.] (33:70)

    Si nota que su hija tiende a tomar demasiado dinero de su marido, o que gasta extravagantemente en bienes, o que su hija no presta atención a sus consejos, entonces habla claro explicándole a su hija los errores de su proceder y señalándole cómo transgredió los límites establecidos por el Islam en lo que respecta al gasto:

[Aquellos que cuando hacen una caridad no dan todo lo que tienen ni tampoco escatiman sino que dan en la justa medida.] (25:67)

   Si ella advierte que su hija tiene un poder excesivo y una tendencia a menoscabar el honor y la qauuâmah (protección y sustento) de su esposo, se apresura a explicarle en los términos más precisos que los hombres son los qauuâmûn (protectores y sustentadores) de las mujeres, como dice el Corán:

[Los hombres están a cargo de las mujeres debido a la preferencia que Allah ha tenido con ellos, y deben mantenerlas con sus bienes...] (4:34)

   Y los hombres se les ha conferido este rol de protección y manutención de las mujeres por dos razones esenciales que las mujeres nunca deben olvidar: la prioridad otorgada a los hombres y el dinero que ellos gastan en sus mujeres.

[Y los hombres tienen un grado superior al de ellas...] (2:228)

   La suegra fiel al Islam y que se muestra prudente y justa, no hace diferencias entre su hijo y su yerno. Así como quiere que su hijo cumpla con su rol de qauuâm sobre su esposa y lleve su matrimonio seriamente y de un modo resuelto, del mismo modo quiere lo mismo para su yerno aunque esto signifique que su hija tenga que enfrentarse a algunas restricciones, porque la justicia se lo exige a toda mujer que crea en Allah y en el Último Día.

    Así como la suegra musulmana criticará a su nuera por alguna extravagancia que pueda notar, por compasión hacia su hijo, también criticará a su propia hija si traspasa los límites justos y equilibrados de la obediencia a las palabras del Corán:

[Cuando habléis [para declarar o decir algo] deberéis ser justos, aunque se trate en contra de un pariente...] (6:152)

Ella trata los problemas con sapiencia

    Un yerno puede tener una mentalidad con la cual su esposa y su suegra no se sientan tranquilas, lo que puede causar desprecio mutuo y discusiones. En tales circunstancias, el deber de la suegra que comprende las enseñanzas del Islam es el de aproximarse a su yerno de una manera sensible, teniendo en cuenta su particular mentalidad y naturaleza. Para tratar el tema con él prudentemente, sin abandonar nunca la esperanza de alcanzar su objetivo, con un alto grado de paciencia y persistencia.

    Ella siempre se cuida mucho de nunca exagerar los puntos negativos de su yerno a su hija, sino más bien, trata de hacerlos parecer lo más pequeños posible siempre que estos aspectos negativos no afecten su religión o carácter moral, y no garanticen el fin del matrimonio. Mientras su yerno se esfuerce en corregirlos por medio de métodos legítimos y sensatos, ella le defenderá delante de su hija.

     Por lo tanto, la suegra verdaderamente guiada por el Islam constituye una bendición y una fuente de bondad para su hija y su esposo, al ofrecer un sólido respaldo a su matrimonio y demostrar, a través de su imparcialidad y piedad, que ella es en verdad una segunda madre para el esposo, no el tradicional enemigo de la pareja, como se describe a menudo en las sociedades retrógradas (yâhiliiah). En esas sociedades los comediantes cuentan divertidas historias sobre esta interminable enemistad, resultado del fracaso de los musulmanes en aplicar debidamente las leyes y los valores de su religión.

    Podemos imaginarnos muy bien la gran felicidad que sienten ambas familias - la familia de su hijo y la familia de su hija - hacia una suegra prudente, sensible, y piadosa, cuando es sincera y amada por su yerno y su nuera, y este amor se ve reflejado en la felicidad de ambas familias.

    Por virtud de su taqua, equidad, y bondad hacia su yerno y nuera, ella incrementará la prosperidad de su hija e hijo, y contribuirá al bienestar y tranquilidad de sus familias.

    ¡Cuán preciosas son las obras de la suegra inteligente y creyente! Y ¡Cuán grande es la necesidad de las familias de sus hijos e hijas por ella!


3  Hadîz hasan narrado por At Tirmidhi, 2/274, Abuâb an nikâh, 3; Ibn Mâyah, 1/633, Kitâb an nikâh, bâb al akfâ'.

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