La Verdadera Musulmana No Ruega A Dios Contra Sus Hijos

  La mujer musulmana prudente no ruega en contra de sus propios hijos, acatando las palabras del Profeta quien prohibió tales oraciones por temor a que éstas sean ofrecidas en un momento del día en que las oraciones son respondidas. Esto fue manifestado en el prolongado Hadîz narrado por Yâbir, en el cual el  Profeta  dijo:

"No imploréis contra vosotros mismos, o en contra de vuestros hijos, o en contra de vuestros bienes, por si acaso pronunciáis dichas palabras en un momento en que Allah responde a vuestra plegaria".21

   El implorar en contra de nuestros propios hijos no es un buen hábito. Ninguna madre realiza esto en momentos de ira sin que se arrepienta más tarde, después de recobrar la calma. Yo no creo que una madre que verdaderamente ha buscado la guía del Islam pueda perder la cabeza y su equilibrio hasta el grado que llegue a orar contra sus propios hijos, no importa lo que hayan hecho. Tal mujer no se perdonará fácilmente haber cometido eso dejándose llevar sólo por la necedad y el arrebato.


21  Sahîh Muslim, 18/139, Kitâb az zuhd, bâb hadîz Yâbir at tauîl.

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