La Verdadera Musulmana Trata A La Madre Y A La Familia De Su Esposo Con Amabilidad Y Respeto

Una de las maneras en que una mujer manifiesta su respeto hacia su marido es honrando y respetando a su madre. La musulmana que realmente comprende las enseñanzas de su religión sabe que la persona que tiene el mayor derecho sobre un hombre es su madre, como hemos visto en el Hadîz de ‘Â'ishah  citado anteriormente. Por eso, ella lo ayuda a honrar y respetar a su madre, honrando y respetando también a la suya. De ese modo se hará un favor a sí misma y a su marido, porque estará ayudándolo a realizar buenas obras y a temer a Allah , como fue ordenado en el Corán. Al mismo tiempo, ella se congraciará con su esposo quien la apreciará por el honor y respeto dispensado hacia su familia en general, y hacia su madre en particular. Nada podría complacer más a un hombre decente, justo y respetuoso, que ver vínculos sólidos de amor y respeto entre su esposa y su familia. Y nada podría ser más detestable que ver éstos vínculos destrozados por las fuerzas del mal, el odio y la conspiración. La familia musulmana guiada por su fe en Allah , y el seguimiento de las enseñanzas puras del Islam, es imposible que caiga en la trampa de tal comportamiento de la yâhiliiah, el cual habitualmente florece en un ambiente muy apartado de las verdaderas enseñanzas de esta religión.

   Una esposa musulmana puede ser puesta a prueba por su suegra y sus otros parientes no consanguíneos, si ellos no son de buen carácter. Si esa situación se presenta, ella está obligada a tratarlos de la mejor manera posible, lo cual requiere de una gran dosis de ingenio, cortesía, y diplomacia. Además debe repeler lo perjudicial inclinándose por aquello que sea  preferible. De ese modo, ella mantendrá un equilibrio entre la relación con sus parientes no consanguíneos y la relación con su esposo. Además, se protegerá a sí misma y a su matrimonio de cualquier efecto adverso que pueda resultar de la carencia de dicho equilibrio.

   La musulmana jamás debe pensar que es la única a quien se le exige ser una compañera buena y atenta para con su esposo. Y de que a su esposo no se le exige nada similar, o de que no hay nada de malo en que él la maltrate o fracase en cumplir con algunas de las responsabilidades del matrimonio. El Islam ha regulado las relaciones maritales dando a cada cónyuge derechos y obligaciones. Las obligaciones de la esposa de honrar y cuidar a su marido están equilibradas por los derechos que ella tiene sobre él. Estos derechos son: la protección del honor y la dignidad de su esposa de toda clase de burlas, humillación, tribulación, u opresión. Estos derechos de la mujer contienen las obligaciones del esposo hacia ella, pues él está obligado a honrarla y a satisfacerla tan completamente como sea posible.

   Una de las obligaciones del marido musulmán es cumplir con su rol de qauuâm (sustentador y protector) apropiadamente. Éste es un rol que solamente podrá ser cumplido adecuadamente por el hombre que es un líder exitoso en su hogar y su familia, que posee además cualidades masculinas agradables. Dicho hombre tiene una actitud noble y digna, es tolerante, reconoce hasta los errores mínimos, controla su vida matrimonial, y es generoso sin ser extravagante. Él respeta los sentimientos de su esposa, y la hace sentir partícipe en la responsabilidad de manejar los asuntos de la casa, educando a los hijos y trabajando juntó a él, para construir una familia musulmana íntegra, como el Islam quiere que sea.

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