Un Tercio Para La Comida, Un Tercio Para La Bebida, Y El Último Tercio Para El Aire.

 
Al Miqdám Ibn Ma'di Iakrib relató que escuchó al Mensajero de Allah decir: "El peor recipiente que se puede llenar es el estómago. Le basta a una persona comer una pequeña cantidad de alimentos para mantener su cuerpo erguido (saludable). Entonces, cuando os dispongáis a comer, que una tercera parte del estómago sea para la comida, una tercera para la bebida, y el último tercio que quede vacío para facilitar la respiración".[1]
 
Este hadiz es un consejo que encierra principios básicos de la medicina, y si se cumpliese en forma precisa, las personas estarían protegidas de muchas enfermedades causadas por comer en exceso.

Un beneficio adicional es que comer en poca cantidad conserva la dulzura y compasión en el corazón, fortalece el entendimiento, aminora el deseo y debilita el enojo.

Zábit Al Bannáni relató: Nos transmitieron que Satanás se apareció un día ante el Profeta Iahia Ibn Zakariá (Juan), mientras llevaba algunas cosas sobre su espalda. Iahia le dijo: "¿Qué son esas cosas que estás llevando?" Satanás le respondió: Son las lujurias y las pasiones de las que me valgo para desviar al hombre. Iahia le preguntó: "¿Me corresponde a mí algo de eso?" Satanás le dijo: Puede ser que un día comas hasta hartarte, entonces te impediré rezar y recordar a Allah. Iahia dijo: "¿Hay algo más?" Satanás respondió: ¡No! Iahia dijo entonces: "Juro por Allah que jamás llenaré mi estómago con comida". Y Satanás exclamó: Juro por Allah que nunca volveré a aconsejar a un musulmán"[2]

El Profeta solía aconsejar a sus compañeros no comer demasiado y compartir la comida con aquellos que no tuvieren. El Profeta dijo: "La comida de una persona alcanza para dos, la de dos alcanza para tres y la de tres alcanza para cuatro".[3]

Uno de los sabios de las primeras generaciones de creyentes relató: "Un grupo de jóvenes de los Hijos de Israel estaba ayunando. En el momento de romper el ayuno, un hombre sabio les dijo: Si coméis mucho, beberéis mucho y dormiréis mucho, entonces perdéis mucho también".

'Á'isha dijo: "Desde que el Profeta arribó a Medina, su familia no comió pan durante tres días seguidos, y así continuó hasta su muerte".[4]

Anas narró que el Profeta dijo: "Yo fui dañado por la causa de Allah como nadie. Me atemoricé por la causa de Allah como ninguno, y me quedé tres días y tres noches sin comida, excepto lo que Bilál me traía escondiéndolo bajo su brazo".[5]

Allah censura a aquellos que actúan acorde a sus pasiones: (Les sucedieron generaciones que descuidaron la oración, siguieron sus pasiones y terminaron perdiéndose. Salvo quienes se arrepintieron, creyeron y obraron rectamente. Éstos ingresarán al Paraíso, y no serán oprimidos en nada.) (19:59-60)

El Profeta dijo: "Mi generación es la mejor, luego la que le sigue, y luego la generación siguiente. Luego vendrán algunas personas que darán testimonio sin que se los haya llamado para eso, harán promesas y no las cumplirán, y entre ellos la obesidad será algo común"[6]


[1] Ahmad 4/132, At Tirmidhi (2380), Ibn Máyah (3349).
[2] Abú Na'im en "Al Hiliah" 2/328 y 329.
[3] Al Bujári (5392), Muslim (2052), At Tirmidhi (1820).
[4] Al Bujári (5416) (6454), Muslim (2970) (2971).
[5] At Tirmidhi (2472), Ibn Máyah (151).
[6] Al Bujári (2615), Muslim (2535).
Ibn Rayab Al Hanbali
Traducción: Sirhan Ali Sanchez

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