Sé En Esta Vida Como Un Extranjero O Un Viajero.

 
Ibn 'Umar relató: El Mensajero de Allah me dijo, mientras ponía su mano sobre mi hombro: "Sé en esta vida como un extranjero o un viajero". Luego Ibn 'Umar solía decir: "Cuando llegue la noche, no esperes vivir hasta la mañana, y cuando la mañana llegue, no esperes vivir hasta la noche. Válete de tus días de salud para tus días de enfermedad, y de la vida para la muerte".[1]
 
El significado de este hadiz es que el creyente no debe comportarse en esta vida como si fuera a vivir para siempre, sino que debe reflexionar que esta vida es un estadio transitorio y en la cual se debe proveer para la vida futura.

Todos los profetas advirtieron a sus seguidores de ello. El creyente mencionado en la historia del pueblo del Faraón dijo: (¡Oh, pueblo mío! En verdad, en esta vida mundanal hay sólo placeres transitorios, en cambio en la otra, [los placeres] serán eternos.) (40:39)

El Profeta acostumbraba decir: "Yo con respecto a la vida de este mundo soy como un viajero que se detiene un momento para descansar a la sombra de un árbol, para luego seguir su marcha".[2]

Jesús solía decir a sus seguidores: "Transitad por este mundo y no consideréis que viviréis por siempre en él". Y también dijo : "¿Os pondríais acaso a edificar vuestra casa sobre las olas? Tal es la vida de este mundo, por lo tanto, no la toméis como eterna".[3]

Un hombre entró en casa de Abú Dharr Al Gifári, y luego de echar un vistazo le dijo: ¿Dónde están los muebles de tu casa? Abú Dharr le respondió: "Nos estamos mudando a otra casa". El hombre le preguntó entonces: Pero mientras estés aquí necesitas algunos muebles. Y Abú Dharr dijo: "Pero el Señor del Universo no nos permitirá estar en esta morada por mucho tiempo".

Puesto que la vida de este mundo no es una residencia permanente ni un verdadero hogar para el creyente, éste debe comportarse como un extranjero en un país que no es el de él, haciendo provisión para marcharse a su casa, o como un viajero que se dirige a su lugar de residencia.

Al Hasan dijo: He sabido que el Mensajero de Allah dijo a sus compañeros: "Mi ejemplo y el vuestro es como el de un grupo de viajeros que marchan por el vasto desierto. Han agotado ya sus provisiones, y sus cabalgaduras están demasiado cansadas para marchar; ellos ignoran qué distancia han marchado y cuánto les queda aún por recorrer. Mientras están en tal estado de desorientación, aparece un hombre pulcramente vestido, con gotas de agua cayendo de su cabeza y su rostro, y entonces dicen: ¡Este hombre seguramente viene de una comarca habitada que no está lejos de aquí! Cuando el hombre llega a ellos les dice: ¿Qué os ocurre? Ellos entonces le relatan su situación, y él le dice: Si yo os guío a verdes jardines, con abundante agua fresca ¿qué hacéis? Le responden: Te obedeceremos en todo cuanto nos digas. Él dice entonces: ¿Juráis por Allah que éste es vuestro pacto conmigo? Y ellos celebran el pacto con él, y el hombre les guía a frondosos jardines con abundante agua fresca, tal como les prometió. Él permanece entre ellos por un tiempo, luego les dice: Señores, ya es tiempo de partir. Dicen: ¿Adónde hemos de ir? Y él les dice: Adonde hay un agua como no existe otra igual, jardines como no hay otros mejores, jardines sin comparación posible. Ellos dicen: Aún no podemos creer que hemos encontrado un sitio como éste ¿qué haríamos en un lugar mejor aún?

Otros dicen (y son la minoría): Habéis hecho un pacto de obediencia con este hombre, y os ha dicho la verdad al principio, por lo tanto debe ser veraz también en lo que ahora os dice. Un pequeño grupo de ellos lo acompaña y se salvan, mientras la mayoría restante es destruida por un enemigo poco tiempo después de la partida del hombre".[4]

Este ejemplo es similar a la historia del Profeta Muhammad con su nación. Cuando llegó el Islam, los árabes estaban en un estado de dejadez, tanto en lo material como en lo religioso. Él les convocó a seguir el camino de la salvación, les mostró evidencias, señales y pruebas de su veracidad, y les prometió conquistar Persia y Bizancio. Les recomendó asimismo no ser arrogantes ante sus triunfos, y tomar sólo lo necesario. Cuando se percataron de que los que les había prometido era verdad, la mayoría comenzó a competir con avidez por las riquezas materiales olvidando así la vida futura. Un número menor siguió la guía del Profeta, abandonaron los placeres del mundo, y se esforzaron en prepararse para la vida futura.

Al Hasan dijo: "El hombre es un número de días, y cada día que pasa, una parte de él muere".

Al Fudail Ibn 'Iiad le dijo a un hombre: ¿Cuántos años han pasado desde que viniste a este mundo? Contestó el hombre: Sesenta años. Le dijo: Entonces te has encaminado durante sesenta años hacia tu Señor y estás a punto de encontrarte con Él. El hombre le dijo: ¡En efecto! Ciertamen­te pertenezco a Allah y a Él he de retornar. Dijo: ¿Conoces la interpretación de lo que acabas de decir? Quien diga que es un siervo de Allah y que a Él regresará debe saber que tendrá que comparecer ante Él, y quien tenga la certeza que tendrá que comparecer ante Él debe saber que será interrogado, y quien esté convencido que será interrogado debe prepararse para responder lo que se le pregunte. El hombre exclamó: Entonces ¿cuál es la solución? Le dijo: ¡Es muy fácil! Haz buenas acciones por el resto de tu vida y te serán perdonadas tus malas acciones y tus faltas, y sabe que si obras inicuamente el resto de tu vida te serán computados tus pecados pasados y futuros.

El consejo de Ibn 'Umar que se desprende del hadiz por él narrado de no esperar en la noche vivir hasta la mañana, es que la muerte puede venir en el momento que menos se espera.

Cuando Ibn 'Umar dijo: "Válete de los días de salud para los días de enfermedad, y de la vida para la muerte" quiso significar que el musulmán debe esforzarse en realizar buenas acciones mientras esté sano, para que cuando no pueda hacerlas por alguna enfermedad, éstas sean una compensación de las que no pudiere realizar. Asimismo recomendó esforzarse en esta vida, ya que después de la muerte no podrá realizar buenas acciones.

Ibn 'Abbas relató que el Mensajero de Allah le dijo a un hombre: "Aprovecha tu juventud antes que llegue la vejez, tus días de salud antes que llegue la enfermedad, tu riqueza antes que te asole la pobreza, tus tiempos libres antes que tu día se encuentre completamente ocupado, y tu vida antes que te llegue la muerte".[5]

Este hadiz comprende cinco condiciones que alientan al musulmán a emprender buenas acciones. También contiene cinco condiciones que le impiden hacerlas. Por tal motivo el Profeta exhortó a sus compañeros a hacer uso de las primeras cinco condiciones (juventud, buena salud, riqueza, tiempo libre, y vida) y hacer lo posible antes de ser impedidos por el segundo grupo de condiciones (vejez, enfermedad, pobreza, ocupación y muerte).

Se puede estar impedido de realizar buenas acciones por otros factores además de los enumerados. Allah  dice: (El día que vean el signo de tu Señor, a ningún alma le servirá creer o arrepentirse si no lo hizo antes...) (6: 158)

Abú Músa narró que el Mensajero de Allah dijo: "Allah Todopoderoso extiende Su mano durante la noche para que se arrepientan quienes cometieron faltas en el día, y extiende Su mano durante el día para que se arrepientan quienes cometieron pecados por la noche, y ello continuará así hasta que el sol salga por el poniente".[6]

El creyente debe preocuparse en hacer buenas acciones, en todo momento, cuando disponga de medios materiales y buena salud, antes de que sea tarde por causa de enfermedad o muerte, o porque llegó la Hora. Allah dice: (Arrepentíos ante vuestro Señor y someteos a Él, antes de que os sorprenda el castigo, y luego entonces, no seáis socorridos. Y poned en práctica los preceptos que os han sido revelados [en el Corán] por vuestro Señor, antes de que os llegue el castigo repentinamente, sin que os deis cuenta. [Precaveos de que os llegue el Día del Juicio y os lamentéis] Diciendo: ¡Qué pena! Ahora estoy perdido por haber desobedecido las órdenes de Allah, y realmente me contaba entre quienes se burlaban [del castigo]. O digáis [el Día del Juicio]: Cómo desearía que Allah me hubiera guiado para contarme entre los piadosos. O digáis, cuando veáis el castigo: Si pudiera retornar [a la vida mundanal], entonces me contaría entre los benefactores.) (39:54­58) (Cuando la muerte les sorprenda [a los incrédulos y vean el castigo] dirán: ¡Oh, Señor mío! Hazme regresar a la vida otra vez. Para [creer en Ti y] realizar las obras buenas que no hice. Pero no se les dará otra oportunidad, pues son sólo palabras [que no cumplirán]. Y permanecerán en ese estado [la muerte] hasta que sean resucitados.) (23:99-100) (Y dad en caridad parte de lo que os hemos proveído, antes de que la muerte sobrevenga a alguno de vosotros y entonces diga: ¡Oh , Señor mío! Concédeme un poco más de tiempo para poder hacer caridades y así contarme entre los justos. Pero Allah no concederá otro plazo a ningún alma cuando le llegue su término prefijado...) (63: 10-11)


[1] Al Bujári (6416).
[2] Ahmad 1/391, At Tirmidhi (2377).
[3] Ahmad en su libro Az Zuhd pág. 93.
[4] Ahmad 1/267, At Tabarani (12940).
[5] Al Hákim 4/306.
[6] Muslim (2759).
Ibn Rayab Al Hanbali
Traducción: Sirhan Ali Sanchez

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