Quien Libere A Un Creyente De Una Aflicción En Esta Vida Mundanal, Allah Lo Liberará...

 
Abú Hurairah narró que el Mensajero de Allah dijo: "Quien libere a un creyente de una aflicción en esta vida mundanal, Allah lo liberará de una aflicción en el Día del Juicio. Quien le facilite ayuda en un momento de dificultad, Allah le facilitará ayuda en esta vida y en la otra. Quien oculte los defectos de un musulmán, Allah ocultará sus defectos en esta vida y en la otra. Por cierto que Allah seguirá auxiliando a Su siervo mientras éste ayude a su hermano (en el Islam). Quien emprenda el camino para adquirir el conocimiento, Allah le facilitará el camino que lo conduzca hacia el Paraíso. No se reúne un grupo de musulmanes en una de las casas de Allah para recitar el Libro de Allah y estudiarlo sin que el sosiego descienda sobre ellos, les cubra la misericordia, los ángeles les rodeen, y Allah los mencione entre quienes están ante Él. Y quien no realice buenas acciones de nada le servirá su linaje (ante Allah)".[1]
 

"Quien libere a un creyente de una aflicción en esta vida mundanal, Allah lo liberará de una aflicción en el Día del Juicio." Significa que la recompensa está relacionada con la naturaleza de la acción. El Mensajero de Allah dijo: "Allah es Misericordioso con aquellos que son compasivos con sus semejantes."[2]

Abú Sa'íd Al Judri narró que el Profeta dijo: "A quien alimente a un creyente hambriento Allah lo alimentará en el Día de la Resurrección, permitiéndole comer de las frutas del Paraíso. A quien dé de beber a un creyente sediento Allah le permitirá beber en el Día de la Resurrección del néctar sellado que tiene reservado. Y a quien proporcione una prenda de vestir a un creyente necesitado Allah, en el Día de Resurrección, lo vestirá con una prenda de seda del Paraíso".[3]

La recompensa mencionada aquí por aliviar una aflicción de un creyente en este mundo es la re­moción de una aflicción en el Día del Juicio; y por cierto que ésta retribución es mayor que la acción realizada.

Abú Hurairah narró que el Profeta dijo: "En el Día de la Resurrección, la transpiración de la gente llegará hasta setenta codos bajo la tierra y también los cubrirá hasta sus orejas".[4]

"Quien le facilite ayuda en un momento de difi­cultad, Allah le facilitará ayuda en esta vida y en la otra." Esto nos indica que habrá dificultades en la otra vida. Allah dice: (Y para los incrédulos será un día difícil.) (25:26)

Ayudar a una persona que está en dificultades puede consistir en darle dinero para aliviar su si­tuación, o prestárselo dándole el tiempo suficiente para que pueda devolverlo. Allah dice: (Y si quien os debe atraviesa una situación estrecha, concededle un nuevo plazo hasta que esté en condición de saldar la deuda. Pero si supierais que es mejor para vosotros condonarle la deuda, hacedlo por caridad que será más beneficioso para vosotros.) (2:280)

Abú Al Iasar narró que el Profeta dijo: "Quien le dé plazo a una persona que está atravesando una dificultad para pagar su deuda o se la condone, Allah lo pondrá bajo Su sombra en el Día de la Rendición de Cuentas, cuando no haya más sombra que la Suya".[5]

"Quien oculte los defectos de un musulmán, Allah ocultará sus defectos en esta vida y en la otra."

Existen muchos ahadiz del Profeta al respecto, como el que narró Ibn 'Abbás , en el que el Profeta dijo: "Quien cubra la vida privada de su hermano musulmán, Allah cubrirá la suya el Día del Juicio; y quien la descubra, Allah descubrirá la suya hasta abochornarlo en su propio hogar".[6]

Las personas se dividen en dos grupos:

Aquellas que están protegidas y cubiertas, y no se conoce de ellas desobediencia alguna, por lo que si cometen una falta pequeña es un deber ocultarla y no transmitirla a nadie. Allah dice: (Aquellos que desean que se propague la obscenidad entre los creyentes, tendrán un doloroso castigo en esta vida y en la otra.) (24: 19)

Otro grupo lo forman aquellos que son conocidos por cometer pecados abiertamente sin importarles lo que los demás digan. Esta clase de gente debe ser amonestada públicamente para que sirva de advertencia al resto de sus semejantes.

"Por cierto que Allah seguirá auxiliando a Su siervo mientras éste ayude a su hermano (en el Islam)." Asistir a los musulmanes es una gran acción, y Allah recompensa enormemente por ella.

En una oportunidad Al Hasan Al Basri envió a un grupo de sus compañeros para ayudar a un hombre, y les pidió que también le solicitaran a una persona llamada Zábit que se uniera a ellos para dicha tarea. Cuando se presentaron ante Zábit, éste les dijo que estaba haciendo retiro y dedicándose a la adoración. Luego regresaron y le informaron a Al Hasan sobre lo ocurrido, entonces les dijo: "Id ante él y decidle: ¿Acaso no sabes que ayudar a tu hermano musulmán en su trabajo o hacerle un favor es mejor que realizar el hayy todos los años". Cuando le informaron esto a Zábit salió de su retiro espiritual y se unió a ellos.

'Umar Ibn Al Jattáb solía ocuparse de las viudas y de las ancianas. Una noche Talhah lo vio entrar en la casa de una mujer. Al día siguiente, Talhah fue a esa casa y encontró a una mujer anciana que era ciega, entonces le preguntó: ¿Qué estaba haciendo aquel hombre ('Umar) aquí anoche?" Ella le contestó: Hace tiempo que este hombre me cuida, me ayuda, y limpia mi casa. Al oír estas palabras Talhah se dijo a sí mismo: "¡Oh, Talhah! ¡Qué tu madre te pierda! ¿Acaso pretendes buscar los tropiezos de 'Umar?"[7]

Anas relató: Estábamos viajando con el Mensajero de Allah en un día muy caluroso. Algunos estaban ayunando y otros no. Paramos a descansar, y aquellos que estaban ayunando se quedaron sin hacer nada debido al agotamiento y a la sed. Pero los que no estaban ayunando prepararon las tiendas, dieron de beber a los animales e hicieron el resto del trabajo. Entonces el Profeta dijo: "Hoy los que no ayunaron obtuvieron la recompensa".[8]

Abú Qilábah relató que un grupo de compañeros del Profeta regresaron de un viaje y empezaron a elogiar a uno de entre ellos diciendo: No hemos visto a un hombre mejor que fulano (en cuanto a sus actos de adoración). Mientras estábamos marchando recitaba el Corán, y cuando nos deteníamos para acampar se ponía a rezar. El Mensajero de Allah les preguntó: "¿Y quién hacía su trabajo por él (como preparar su tienda y alimentar a su montura)". Le respondieron: Nosotros. En­tonces el Mensajero de Allah dijo: "Todos vosotros sois mejores que él".[9]

"Quien emprenda el camino para adquirir el conocimiento, Allah le facilitará el camino que lo conduzca hacia el Paraíso." Esto implica concurrir a las clases de los sabios para aprender la religión, estudiar, memorizar, buscar entender dicho conocimiento y actuar acorde al mismo.

A quien busque el conocimiento por la causa de Allah para beneficiarse con él y actuar acorde al mismo, Allah lo guiará por el sendero correcto que conduce al Paraíso.

El conocimiento es el camino más corto que conduce hacia Allah y al Paraíso. La mejor y única forma de conocer a Allah, de tener acceso al Paraíso y a la complacencia divina es buscar el conocimiento beneficioso que Allah reveló en Sus Libros a través de Sus Mensajeros. Ésta es la mejor guía para iluminarse y poder surcar la oscuridad de la ignorancia, las dudas y los malos conceptos. Allah dice: (Os ha legado de Allah una luz y un Libro claro [el Corán]. Con el cual Allah guía a quienes buscan Su complacencia hacia los caminos de la salvación, les extrae con Su voluntad de las tinieblas hacia la luz, y les dirige por el sendero recto.) (5:15-16)

Anas narró que el Profeta dijo: "Los sabios sobre la Tierra son como las estrellas del firmamento que guían a la gente en sus viajes marítimos y terrestres. Si las estrellas desaparecen, también desaparece la guía".[10]

Mientras el conocimiento permanezca en la Tierra la gente puede ser guiada, pero cuando los sabios desaparezcan la gente se perderá.

'Abdullah Ibn 'Amr narró que el Profeta dijo: "Allah no quita el conocimiento de los corazones de la gente, sino que lo hace a través de la muerte de los sabios. Cuando no haya ninguno de ellos las personas tomarán a los ignorantes como líderes. Y cuando éstos sean preguntados por las cuestiones religiosas contestarán sin conocimiento, se desviarán y extraviarán a los demás".[11]

El conocimiento islámico es básicamente de dos clases:

El primero es el conocimiento de Allah , de Sus sublimes nombres y atributos, y de Su creación. Éste conduce a temerle, glorificarle, someterse a Él, encomendarse a Su voluntad, ya invocarle. El fruto de ese conocimiento se encuentra en el corazón del verdadero creyente.

El segundo es el conocimiento que se utiliza para discutir, y éste no va acompañado con obras.

El conocimiento beneficioso en los corazones de los musulmanes desaparecerá primero, y sólo permanecerán los argumentos sin los actos sinceros que los acompañen. Luego quedará el Corán y nadie sabrá su interpretación ni sus preceptos, ni tampoco los límites que Allah estableció en él. Ése será el fin de este mundo seguido por el Día de la Resurrección.

El Mensajero de Allah dijo: "La hora llegará cuando la Tierra sea habitada por la peor gente".[12]

"Y no se reúne un grupo de musulmanes en una de las casas de Allah..." Significa que se les pide a los musulmanes que asistan a la mezquita a rezar, recitar y estudiar el Corán.

Abú Hurairah narró que el Profeta dijo: "Allah tiene ángeles que recorren todos los caminos buscando a quienes Le están recordando. Cuando éstos encuentran a esta clase de gente llaman a los demás ángeles: ¡Venid que hemos encontrado lo que buscábamos! Entonces los rodean con sus alas hasta el cielo de este mundo. Allah les pregunta, aunque Él sabe todo: ¿Qué están diciendo Mis siervos? Los ángeles Le responden: Te están alabando y glorificando. Allah les pregunta: ¿Acaso Me han visto? Los ángeles Le responden: ¡Oh, Señor nuestro! Juramos que no Te han visto. Allah les pregunta: ¿Qué pasaría si Me vieran? Los ángeles responden: Si te vieran, te adorarían, alabarían y glorificarían aún más. Allah les pregunta: ¿Qué es lo que Me piden? Los ángeles Le responden: Te piden que los admitas en el Paraíso. Allah les dice: ¿Acaso han visto el Paraíso? Los ángeles Le responden: ¡Oh, Señor nuestro! Juramos que no lo han visto. Allah les pregunta: ¿Qué pasaría si lo hubiesen visto? Los ángeles Le responden:

Si lo hubiesen visto, lo desearían con mucho más fervor. Allah les pregunta: ¿De qué buscan Mi refugio? Los ángeles Le responden: Buscan refugio en Ti del Infierno. Allah les pregunta: ¿Acaso han visto el Infierno? Los ángeles Le responden: ¡Oh, Señor nuestro! Juramos que no lo han visto. Allah les pregunta: ¿Qué sucedería si lo hubiesen visto. Los ángeles Le responden: Si lo hubiesen visto, buscarían alejarse más de él con más temor. Allah, Todopoderoso, les dice: Los hago testigos de que perdono sus pecados. Los ángeles Le dicen: Se encuentra con ellos una persona que no pertenece al grupo, que vino por un motivo personal. Y Allah les responde: Ninguno en ese grupo se con­tará entre los desdichados".[13]

Los musulmanes que recuerdan a Allah mediante la recitación del Sagrado Corán o su estudio obtendrán cuatro recompensas. Abú Hurairah y Abú Sa'id narraron que el Profeta dijo:

"Aquellos que recuerden a Allah (lean el Corán) tendrán cuatro recompensas: El sosiego descenderá sobre ellos, la misericordia los cubrirá, los ángeles los rodearán, y Allah los mencionará y elogiará en el cielo".[14]

Allah dice: (¡Oh, creyentes! Recordad constantemente a Allah, y glorificadle mañana y tarde. Él es Quien os bendice, y Sus Ángeles [ruegan el perdón para vosotros], para extraeros de las tinieblas a la luz...) (33:41-43)

"Y quien se retrase no realice buenas acciones de nada le servirá su linaje (ante Allah)." Es decir que la única forma de obtener un alto rango ante Allah es mediante las buenas acciones; y pertenecer a una familia de linaje no es suficiente para lograrlo.

Allah dice: (Y cuando se sople en la trompeta [el Día del Juicio, y todos sean resucitados], de nada les servirá el linaje, ni los parientes se preguntarán unos por otros.) (23: 101)

Allah ordena apresurarse en obrar el bien y buscar Su misericordia, diciendo: (Ciertamente aquellos que [a pesar de obrar correctamente) temen a su Señor, creen en Sus signos, no Le atribuyen copartícipes, dan en caridad parte de lo que se les ha concedido, y aun así sienten temor en sus corazones porque saben que comparecerán ante su Señor; son quienes se apresuran en realizar obras de bien, y son los primeros en hacerlas.) (23:57-61)

Ibn Mas'úd dijo: En el Día de la Resurrección se establecerá el Sendero (un puente) sobre el Infierno. Las personas lo franquearán en grupos. El primer grupo lo cruzará tan rápido como el relámpago. Otros grupos tan rápido como el viento, otros como los pájaros, otros como los animales corriendo, otros como un hombre corriendo, y otros como un hombre caminando. La última persona en cruzar lo hará arrastrándose sobre su abdomen y dirá: ¡Oh, Señor mío! ¿Por qué me dejas atrás? Y Allah le dirá: "Son tus acciones las que te dejaron atrás".

Abú Hurairah relató que cuando Allah reveló la aleya (Y advierte primero a tus familiares de entre tu pueblo.) (26:214), el Mensajero de Allah dijo: "¡Oh, gente de Quraish! Protegeos vosotros mismos de Allah, pues yo no os puedo proteger de Él. ¡Oh, hijos de 'Abd Al Muttalib! No os puedo proteger de Allah. ¡Oh, 'Abbás Ibn 'Abd Al Muttalib! No puedo protegerte de Allah. ¡Oh, Safiiah, tía del Mensajero de Allah! Yo no te puedo proteger de Allah. ¡Oh, Fátimah, hija de Muhammad! Pídeme lo que quieras pero no puedo protegerte de Allah".


[1] Muslim (2699), Ahmad 2/252 y 407.
[2] Al Bujári (1283), Muslim (923).
[3] At Tirmidhi (2449).
[4] Al Bujári (6532), Muslim (2863).
[5] Muslim (3006).
[6] lbn Máyah (2546).
[7] Abú Naím en "Al Hiliah" 1/48.
[8] Al Bujári (2890), Muslim (1119).
[9] Abú Dáud (306).
[10] Ahmad 3/157.
[11] Al Bujári (1000) (7307), Muslim (2673).
[12] Muslim (2949).
[13] Al Buiári (6408), Muslim (2689).
[14] Muslim (2700).
Ibn Rayab Al Hanbali
Traducción: Sirhan Ali Sanchez

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