Principios Eternos: Los Principios Generales

Los principios Generales

Los libros divinamente revelados afirmaron los principios generales en que la humanidad debe creer en todo momento, como el principio de recompensa y castigo según el cual el hombre tendrá que responder por sus acciones, y será castigado por sus pecados pero no cargará los pecados de otros; y será premiado por sus esfuerzos, pero no por los esfuerzos de otros: (¿Es que no ha sido informado de cuanto contienen las páginas reveladas a Moisés Y Abraham, el fiel cumplidor? [En ellas se prescribe:] Que nadie cargará con los pecados ajenos. Y que el ser humano no obtendrá sino el fruto de sus esfuerzos. Y por cierto que sus esfuerzos se verán [el Día de Juicio] Y será retribuido equitativamente.) (53:36-41)

En consecuencia, el verdadero éxito sólo puede lograrse purificándose a sí mismo de la manera prescripta por Allah  y adorándolo como Él quiere ser adorado: (Y por cierto que triunfará quien se purifique [de todo tipo de idolatría]. Recuerde a su Señor y haga la oración prescripta. Pero vosotros [¡Oh, hombres!] preferís la vida mundanal. Y sabed que la otra vida es mejor y eterna. Ciertamente este Mensaje se encuentra mencionado en las primeras revelaciones, En las páginas reveladas a Abraham y a Moisés.) (87:14-19)

Aquellos que merecerán heredar la tierra son los virtuosos: (Ciertamente mencionamos en los Libros revelados anteriormente, y en la Tabla Protegida, que el Paraíso será heredado por Mis siervos justos.) (21:105)

Abu Dharr  le preguntó al Mensajero de Allah  sobre las páginas de Abraham y la escritura de Moisés. Según el hadîz narrado por Ibn Hibbân y Al Hâkim donde Abu Dharr dijo: ‘¡Oh Mensajero de Allah! ¿Qué eran las páginas de Abraham?’

Él contestó: “Eran todos ejemplos y metáforas, tales como: ¡Oh gobernante! que tienes autoridad y que has sido probado y engañado, Yo no te elegí para que acumules riquezas sino que te envié para que respondieras en Mi nombre a la invocación de los oprimidos, porque yo no rechazo esa invocación aunque provenga de un incrédulo. El hombre sabio, si domina completamente sus facultades mentales, debe encontrar tiempo para determinadas cosas: un tiempo para suplicar a su Señor, tiempo para interrogar su alma (si obró correctamente o no), tiempo para reflexionar sobre la creación de Allah, y tiempo para satisfacer sus necesidades alimenticias. El hombre sabio no debe moverse salvo por tres razones: para prepararse para el Día del Juicio, para buscar su provisión, o para disfrutar de los placeres que no estén prohibidos. El hombre sabio debe ser consciente de la época en la que vive; debe cuidarse a sí mismo; debe controlar su lengua. Quien considera sus palabras como parte de sus acciones hablará poco, excepto en asuntos que son de su incumbencia”.

Luego le pregunté: ‘¡Oh Mensajero de Allah! qué contenía la escritura de Moisés?’

Respondió: “Eran todas las exhortaciones (lecciones), tal como: Encuentro extraño que aquel que está seguro de que morirá permanezca contento. Encuentro extraño que aquel que es consciente del Infierno se alegre. Encuentro extraño que aquel que cree en el decreto divino se agote. Encuentro extraño que aquel que ve este mundo y sus incertidumbres se sienta seguro y satisfecho. Encuentro extraño que aquel que tiene certeza sobre que será resucitado para rendir cuentas no se esfuerce.”

El Corán nos informa que todos los Mensajeros implementaron las balanzas de la justicia y del bien: (Por cierto que enviamos a nuestros Mensajeros con las pruebas evidentes. Y hemos hecho descender con ellos el Libro y la balanza de la justicia, para que los hombres sean equitativos.) (57:25)

Fueron ordenados ganarse la vida lícitamente: (¡Oh, Mensajeros! Comed de las cosas buenas y obrad con rectitud.) (23:51)

Muchos de los actos de adoración que nosotros realizamos fueron también conocidos por los Mensajeros anteriores y sus seguidores: (Y les ordenamos realizar buenas obras, practicar la oración prescripta, pagar el Zakâh) (21:73) (Exhortaba a su gente que realizara la oración y pagara el Zakât.) (19:55)

Allah  le dijo a Moisés: (Adórame, pues, y haz la oración para tenerme presente en tu corazón.) (20:14)

Jesús  dijo: (Y me ordenará hacer la oración y pagar el Zakât mientras viva.) (19:31)

El ayuno fue prescripto a quienes nos precedieron de la misma manera que fue prescripto a esta nación: (¡Oh, creyentes! Se os prescribió el ayuno al igual que a quienes os precedieron para que alcancéis la piedad.) (2:183)

El Hayy fue prescripto por Abraham , luego de que concluyera la construcción de la Ka'bah. Allah  le ordenó que convocara a las personas a la peregrinación: (Y [también le ordenamos:] convoca a los hombres a realizar la peregrinación; vendrán a ti a pie.) (22:27)

Cada nación tenía sus rituales y actos de culto: (Por cierto que hemos prescripto a cada nación sus ritos. Recordad el nombre de Allah al sacrificar las reses que les proveímos.) (22:34) (Por cierto que hemos prescripto a cada nación sus ritos para que los observen.) (22:67)

Otro de los temas que los mensajes tenían en común es que expusieron lo falso pidiéndole a su gente que se esfuerce en erradicarlo, ya se trate del culto de ídolos, de la corrupción, del desvio del estado natural del hombre como lo hizo el pueblo de Lot, o estafar y engañar a la gente.

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