MUHAMMAD EL PROFETA: Paraíso E Infierno, Según Al Corán

Las revelaciones a través del ángel Gabriel concernientes a "Paraíso e Infierno" son muy numerosas y quedan inscritas en las distintas "suras" y "ayats" (capítulos y versículos) del Libro Sagrado. Transcribimos las siguentes:

Luchad por obtener el rápido
perdón de Dios y el Paraíso.
Cuya anchura es como la de los
cielos y la tierra y que está destinado
a los que temen a Dios.

(Corán, 3,127. Sura Al Imrán: Vers. de la familia de Imrán)

.
¿Acaso pensáis entrar en el Paraíso
sin que Dios conozca cuáles de entre
vosotros habéis ejercitado las buenas
obras y sepa quiénes habéis practicado la paciencia?

(Corán, 3,136. Sura Al Imrán: Vers. de la familia de Imrán)
 
Aquellos que obedecen a Dios y
a su apóstol . El los hará entrar
por los jardines, por los cuales corren
los manantiales. Y permanecerán eternamente
en ellos, gozando de la felicidad más grande.
(Corán, 4,17. Sura An Nisaa: Vers. de las mujeres)
 
Estarán en el Paraíso...
los que cumplen sus votos
y temen el día, cuyas desgracias
alcanzan la lejanía;
los que den alimento
—por amor a El—
a los pobres, huérfanos y cautivos,
diciendo: "os damos alimentos
para agradar a Dios, sin pedir, de vosotros,
ni recompensa ni gratitud..."
... Y como recompensa a su paciencia
El les dará el Paraíso y vestidos de seda.
Descansarán en suntuosos lechos.
No sentirán el calor,
ni el frío intenso,
Cerca de ellos habrá sombras
y frutas, que bajarán
cuando ellos deseen que bajen.
(Corán, 76, 7-15. Sura Al-Insan: Vers. del hombre)
 
En los dos jardines habrá
frutas, palmeras y granados.
¿Cuál de los beneficios prometidos
por vuestro Señor negaréis ahora?
En los dos habrán muy buenas y
muy hermosas mujeres.
Vírgenes de grandes ojos negros,
bien custodiadas en sus tiendas.
¿Cuál de los beneficios prometidos
por vuestro Señor negaréis ahora?
¡Bendito sea el nombre de tu Señor
lleno de majestad y de honor!
(Corán, 55, 68-70,72-73 y 78. Sura Ar Rahman: Vers. del Misericordioso)
 
... a los servidores de Dios
les llegarán las provisiones merecidas.
Unos exquisitos frutos.
Serán honrados en jardines de recreo.
En mullidas camas descansarán,
delante unos de otros.
Una copa con bebida
de pura y cristalina fuente
deliciosa de beber,
estará siempre a su alcance.
Sin sorpresas (ni espejismos)
y sin que pueda embriagarles.
Habrá junto a ellos vírgenes
de cándida mirada y ojos tan grandes
que semejan huevos escogidos.
(Corán, 37, 39-47. Sura As Saffat: Vers. de los ordenados en hileras)
 
... Y Dios dijo:
"Ciertamente Yo estoy con vosotros:
—cuando cumplís con la oración.
—cuando dais limosna.
—cuando tenéis fe en mis profetas.
—cuando sois generosos con Dios,
realizando buenas obras.
Si hacéis esto perdonaré vuestras ofensas
y entraréis en los jardines,
donde corren los manantiales..."
(Corán, 5,12. Sura Al Ma-ida: Vers. de la mesa servida)
 
Ciertamente el infierno es una trampa fatal,
Es el lugar de reunión de los transgresores,
en el que permanecerán eternamente.
Sin disfrutar ni de frescor ni de bebidas,
sólo de agua hirviendo y pus.
Única recompensa que merecen.
(Corán, 78,21-26. Sura An Nabaa: Vers. de la noticia)
 
Detrás de cada uno de ellos está el Infierno,
donde tendrán como bebida agua mezclada con pus
que beberán a tragos;
pero se les atragantarán en la garganta ..
La muerte les perseguirá por doquier;
pero no morirán y detrás de cada uno
habrá un castigo terrible.
(Corán, 14,19-20. Sura Ibrahim: Vers. de Abraham)
 
Los que no creen en nuestros signos
les quemaremos con el fuego.
Cada vez que su piel sea ceniza,
le daremos otra para que no deje
de sentir el suplicio.
(Corán, 4, 59. Sura An Nisaa: Vers. de las mujeres)
 
Ciertamente quien se procura provechos desmedidos
y quien se rodea de pecados,
será compañero del Fuego
y en él quedará eternamente.
(Corán, 2, 75. Sura Al bacará : Vers. de la vaca)
.
Y estarán quemados por un fuego ardiente.
Y beberán en un manantial de llamas.
Y no tendrán otro alimento, excepto espinas,
¿i que ni les nutrirá ni apagará su hambre.
(Corán, 88,4-7. Sura Al Gachiya: Vers. del día que todo quedará envuelto)

Los Kuraichitas, hombres materialistas y de poca fe, consideraron "fabuloso por lo increíble" el místico viaje nocturno del Profeta.

Carentes de formación espiritual; insensibles al conocimiento de los atributos de Dios; crédulos de los fenómenos que alcanzan sus sentidos, comentan en la plaza de la Kaaba:

"¿Cómo puede Muhammad ibn Abdal-Lah ir y volver en una sola noche a Jerusalem, cuando nuestras caravanas tardan un mes sólo en ir?"

Y le tacharon de mentiroso o de loco.

Incluso algunos musulmanes pusieron en tela de juicio el místico viaje.

Abu Bakr, recio en su fe y pleno de confianza en el Profeta, acepta y cree en el místico viaje, diciendo:

" ¡Por Dios, que si el Profeta dice esto, debe ser verdad. Porque nunca miente y porque el poder de Dios es ilimitado!".

Esta confianza en el Profeta y su valor para defenderlo públicamente, le valió a Abu Bakr, el primero y tal vez más noble de sus títulos: As Siddiq (El sincero o verídico).

El contraste entre la beatitud y felicidad del viaje místico y la conducta egoísta, racional y burlona de los kuraichitas (pequeños tiburones, es la traducción de esta palabra) es sólo comparable a "paraíso e infierno".

Las burlas, escarnios y amenazas fueron muchas; sólo por conincidir ese día con la "umrah", pequeña peregrinación, lo que implica "tregua de Dios" pudo Muhammad, la pa z sea conél, salvar su vida.

Aprovechó el tiempo de tregua el Profeta para continuar con sus predicaciones, pues eran muchos los árabes que habían acudido de todos los rincones de la península a La Meca y también para buscar protección en algunas de las tribus.

Expulsado de su clan, el Profeta debe buscar otro clan. En el desierto nadie puede sobrevivir sin tribu.

Al igual que un átomo aislado, necesita otro átomo para formar moléculas, un árabe y especialmente un beduino necesita integrarse a un clan para seguir viviendo.

Hachimitas y Umaiyas no sólo le niegan rotundamente su apoyo, sino que le consideran como un loco peligroso a quien se debe exterminar. Así lo expresan: Abü Sufiyan, Abü Lahab y Abü Jahl, triunviros de esa confederación de tribus que habitan La Meca. Tres de los grandes comerciantes que dirigen los destinos económicos de la ciudad.

Si ésa es la opinión de los tres grandes mequenses, ¿cómo pueden los jefes de tribus de dimensión mediana y pequeña contradecirles? Sería un riesgo muy grande, que no están dispuestos a correr por un miembro de la tribu de Abdel Muttalib, integrada a los hachemitas.

La gestión de Muhammad, la paz sea con él, frente a los jefes de tribu, solicitando su protección, es un completo fracaso.

Y le rechazan: los banu Kinda, los banu Kalba, los banu Hanifa, los banu Zuhra. Y le rechazan otras once tribus más.

Decididamente en La Meca nadie se atreve a darle protección. En La Meca no hay piedad. Su ciudad le rechaza. Es un proscrito. Un condenado al "individualismo: a muerte".

El Profeta recuerda, en esos momentos de rechazo por parte de sus conciudadanos, una sura que puede ser aleccionadora:

La piedad no consiste en volver
vuestros rostros a Oriente o a Occidente...

(Corán, 2, 172. Sura Al Bacará : Vers. de la vaca)

Es decir que la piedad está por todas partes; en cualquier corazón creyente y generoso; no es privativa de una tribu determinada: es universal.

Tal vez el Profeta encuentre protección en tribus que habiten otras ciudades distintas a La Meca. La idea puede tener fundamento.

Muhammad, la paz sea con él, decide buscar apoyo en clanes no afincados en La Meca.

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