MUHAMMAD EL PROFETA: La Mezquita Del Profeta (Masyid An Nabí)

Al que construya una mezquita, aunque sea tan pequeña como el agujero que en el suelo cava el pájaro "gata" para hacer su nido, Dios le dará una casa de oro en el Paraíso. 

(Hadiz atribuido al Profeta).

El primer trabajo de un profeta es construir la "Casa de Dios".

Un terreno baldío, donde se detuvo su camella, es el lugar que Muhammad, la paz sea con él, elige para construir la Mezquita de Medina. La elección tiene un fondo humano: dos huérfanos son los propietarios del solar. El Profeta tiene una predilección especial por los huérfanos y entrega al tutor de ellos, Muad ibn Afra, diez dinares de oro —cantidad muy importante— como pago por la propiedad.

Ese mismo día empiezan las obras, que duran unos pocos meses. Todos los días el Profeta trabaja como albañil durante varias horas. Cualquier labor que se haga, pensando en Dios, es digna; pero la construcción de un templo es algo muy meritorio, de lo cual se enorgullece el Profeta.

La estructura de esta mezquita es simple; acorde a los precarios medios económicos de que, en ese momento, dispone la "comunidad". El recinto es un cuadrado de 120 metros por lado. El suelo de tierra pisada. Las paredes de ladrillos. Unos troncos de palmera sirven de pilares. El armazón de ramas secas y el tejado de hojas secas.

Tres puertas dan entrada a la mezquita. La principal, que sirve de "Kibla" (punto cardinal en el que se orienta el creyente), mira hacia La Meca, donde está el templo de Abraham. A su derecha, y en el centro longitudinal de la pared lateral, la puerta del ángel Gabriel. A su izquierda y siguiendo los mismos trámites, la puerta de la Misericordia.

En el fondo y en su parte interna, hay una habitación llamada "Ahl As Saffá" (la familia de la pureza). En ella dormían los musulmanes que aún no tenían hogar.

Un pequeño y rústico alminar, construido con troncos de palmera, servía para que el "muecín" llamase a los fieles, recordándoles la hora de la oración.

El Islam no quiso convocar a sus creyentes a toque de trompeta o de tambor. Prefiere la palabra, que cuando está al servicio de Dios es el instrumento musical más bello y perfecto.

El "muecín" domina el arte de la convocatoria. Las palabras que recita son todo un mensaje de alabanza y gratitud, al Señor de los Mundos:

"Dios es el más grande" (Al-Lahu akbar).

"No hay más Dios que Dios" (LáIl-Lahu ilá Al-Lah).

"Y Muhammad su Profeta" (Wa Muhammad rasuluhu).

"Acudid a las oraciones" (Haya as Salat).

"Acudid a la felicidad" (Haya al falah).

En la oración del alba, añade y recuerda: "La oración es mejor que e l sueño" (As salajair min an naum).

Junto a la Mezquita del Profeta (Masyid an nabi) hay dos habitaciones que sirven de vivienda a Muhammad, la paz sea con él. Y una fuente para hacer las abluciones.

En los primeros meses, en la mezquita no había pulpito (mimbar). El Profeta se dirigía a los musulmanes de pie, recitándoles las suras del Corán, que hablan de la unicidad de Dios, de su magnificencia, justicia y misericordia. Recomienda la oración, la limosna, el ayuno, el testimonio de la fe y hace una especial llamada hacia la paz, la fraternidad y la cooperación entre todos los musulmanes.

Insiste, de un modo preferente en la caridad, generosa y callada. Uno de los sermones más tradicionales del Profeta, acerca de la limosna, se resume en la siguiente narración, que dice:

"Cuando Dios creó la tierra, ésta se sacudía y temblaba, hasta que puso montañas para hacerla más estable.

"Entonces los ángeles preguntaron: ' Oh, Dios, ¿hay algo en tu creación más fuerte que estas montañas ?'

"Dios respondió: ' El hierro es más fuerte que las montañas, ya que las rompe '.

" ' Y, ¿hay algo más fuerte que el hierro, entre todo lo que Tú has creado?'

" ' S í, el fuego es más fuerte que el hierro, puesto que lo funde'.

" ' Y, ¿hay algo en tu creación más fuerte que el fuego ?'

" ' Sí , el agua es más fuerte que el fuego, pues lo apaga '.

" ' Y, ¿hay algo más fuerte que el agua en tu creación ?'

" 'Sí, el viento, pues domina al agua y la pone en movimiento '.

" ' Oh, Señor, ¿hay algo más fuerte en tu creación que el viento ?'

" ' S i', un hombre bueno dando limosna, si da con la mano derecha y lo oculta de la izquierda. Este hombre supera a todas las cosas ' ".

La definición que da el Profeta de la caridad tiene matices muy variados.

La sonrisa, frente a un hermano desconsolado, es caridad.

Dar agua al sediento es caridad.

Orientar al que anda perdido, es caridad.

Impedir que un ciego se golpee, es caridad.

Hacer compañía al abandonado, es caridad.

Dar de comer al hambriento, es caridad.

Dar hospedaje al viajero, es caridad.

Curar a los enfermos, es caridad.

Muhammad, la paz sea con él, aconseja a los musulmanes que piensen en Dios con más intensidad que cuando piensan en sus padres. Dice Al Corán:

Cuando cumpláis vuestras oraciones
y otros sagrados ritos, acordaos
de Dios, como os acordáis de vuestros padres,
e incluso con un recuerdo más intenso.
(Corán , 2,196. Sura al bacará : Vers. de la vaca)

El pensamiento en Dios debe acompañar al ser humano durante toda su vida y en cada instante. Ello beneficiará a su alma y a la sociedad con la que convive.

El Profeta aconseja a los musulmanes que sean bien educados y respetuosos con sus semejantes. Hacer la zalema o saludo, con deferencia y buenos modales es una regla de oro del comportamiento humano. Hacer y devolver el saludo a amigos, conocidos, viajeros y cuantos se relacionan contigo, es signo de fraternidad y afán de convivencia. Las fórmulas de:

"La paz sea contigo", "Quédate en paz", "Que Dios te acompañe", deben iniciar y terminar toda conversación o simple saludo. Son las normas morales que no deben faltar a ningún musulmán.

Muhammad, la paz sea con él, aconseja la limpieza corporal y la limpieza del lugar donde se cumplen las oraciones. Antes de dirigirse a Dios hay que lavar el cuerpo, especialmente la cara y las extremidades y todo el cuerpo si se han cometido actos sexuales o se ha manchado de suciedad. Es muestra del respeto a Dios y a los hombres cuando se hace la oración en colectividad, que siempre debemos cumplir. Es tradicional la alfombrilla del musulmán, que emplea durante las oraciones, para hacer las genuflexiones y postraciones.

Igualmente, se aconseja la limpieza para tomar Al Corán (El Libro Sagrado):

Pues Al Coran es noble.
Un libro "bien conservado" .
Que nadie debe tocar,
si antes no se ha purificado.
(Corán, 52,76-78. Sura al waquia : Vers. del suceso inevitable)

 

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