MUHAMMAD EL PROFETA: El Sermón Del Adiós

La salud del Profeta está resquebrajada. Se siente muy enfermo; pero feliz: la doctrina del Islam y la Unidad Musulmana de la Arabia están ya selladas. 
 
Ahora el "pastor de los creyentes", el "Enviado de Dios" tiene que atender su propia alma: purificarse para la Jornada Final. Antes quiere hacer la "Gran Peregrinación". Sabe que ésta será la postrera y desea hacerla bien: estar en paz con Dios y con los hombres. 
 
En el décimo año de la hégira del mes Du-l-Hijja. Más de quince mil peregrinos le acompañan al salir de Medina. Durante el camino se incorporan muchos más. En la ruta, entre las desnudas arenas y los azules infinitos, miles de voces alaban a Dios. Es el triunfo de la sumisión al Señor de los Mundos (Rabí-l- Ala-mm). Cada palmo del terreno, cada estrella del firmamento, testigos son del más sincero "Acto de Fe". 
 
Y llegan a La Meca, la ciudad-templo: la vieja casa de Abraham.
 
Las armas han quedado en la frontera del "Territorio Sagrado" y cambiándose de hábitos se visten el traje de peregrino (Izar y Rida).
 
Cumplen la ablución (Uduu), las oraciones (As Sala). Dan las vueltas a la Kaaba (Tawaf). Recorren las colmas de Safa y Marwa (Say). Arrojan las simbólicas piedras contra Satán (Ha-yar). Inmolan camellos y corderos (Tadhiya) y entregan la li-mosna (Sadaqa). 
 
Ya en el monte "Arafat, en la mañana del Viernes .( Día del Señor), congregados los creyentes se da comienzo a la Introducción al Sermón (Jutba), que esta vez corre a cargo de Rabiá ben Umaya, que inicia el siguiente diálogo: 
 
"El enviado de Dios os pregunta ¿sabéis qué mes es éste?" 
 
"El mes sagrado", contestan los fieles. 
 
" ¿Sabéis qué tierra es ésta?" 
 
"La tierra sagrada", responden los musulmanes. 
 
"¿ Sabéis qué día es éste?" 
 
"El Día de la Peregrinación". 
 
Entonces el Profeta se dirige a los congregados. Se hace un silencio sepulcral. Su voz, emocionada y débil, es repetida por Bilal, el muecín negro. El eco la hace viajera a través del desierto.
 
En nombre de Dios, El Clemente, El Misericordioso. 
Alabanza a Dios, Señor de los Mundos. 
 
Nosotros le alabamos, sincera y devotamente. 
 
Nosotros le aclamamos como Dueño y Creador de los Mundos. 
 
Nosotros pedimos Su clemencia y Su misericordia. 
 
Nosotros sabemos que es el Dueño del Juicio Final y confiamos que —en su justicia— nos conceda Su piedad. 
 
Nosotros imploramos Su perdón para que borre nuestros pecados y fortalezca nuestras virtudes. 
 
Nosotros solicitamos que nos conduzca por el "Recto Camino", pues quien camina guiado por Dios nada puede desviarlo y a quien El desvia nadie puede encaminarle . 
 
Nosotros damos testimonio que: "No hay más Dios que Dios. Único. Eterno. No ha sido engendrado ni ha engendrado. Y no hay nadie semejante a El". 
 
Nosotros hacemos pública declaración que: "Somos servidores y temerosos de Dios, a quien adoramos y a quien dirigimos nuestra oración". 
 
 
Acto seguido el Profeta recuerda la fiel observancia de los dogmas islámicos y los preceptos morales: 
 
Queda prohibido el adulterio, la prostitución y los actos licenciosos. 
 
Queda prohibido el asesinato, que si fuera intencional y premeditado se castigará con la pena de muerte. Si no hubiera intencionalidad puede ajustarse el "precio de sangre". 
 
Queda prohibido el falso testimonio. 
 
Queda prohibido el robo, la usurpación y el pillaje. 
 
Queda prohibido el préstamo a interés y la usura. 
 
Queda reglamentada la tenencia de tierra, el uso del agua, 
 
la propiedad privada, el trafico comercial y los tributos legales. 
 
Se recuerda a quien recibe un depósito que tiene la obligación de devolverlo a quien lo ha prestado. 
 
 
Se recomienda ser: 
 
—Cuidadosos con los bienes de los huérfanos. 
 
—Considerados con las viudas y los ancianos. 
 
—Generosos con los necesitados. 
 
—Respetuosos con las mujeres. 
 
—Recatados en el lenguaje y en el modo de vertir. 
 
—Misericordiosos con vuestros deudores y ofensores.
 
—Justos en el momento de la herencia y en cualquier situación en la que se os requiera el ejercicio de la justicia. 
 
 
No olvidéis nunca que: 
 
—Los creyentes son hermanos. 
 
—Ningún árabe tiene superioridad sobre un "no árabe", salvo en la piedad. 
 
—Y que todos los musulmanes integran, en igualdad de derechos, la "Ummo" (Comunidad). 
 
Finalmente el Profeta exhorta a: 
 
—Amar, respetar y obedecer a los padres. 
 
—Cumplir fielmente las cinco columnas del Islam: Testimonio, Oración, Limosna Legal, Ayuno y Peregrinación. 

 

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