La Verdadera Musulmana Se Relaciona Con Mujeres Honradas Y Rectas

En su vida social, la musulmana busca hacer amigas con las mujeres honradas para que sean sus amigas íntimas y hermanas en la Fe, y cooperar junto a ellas en la rectitud, en la taqua, en las buenas obras, y en guiar y enseñar a otras mujeres que pueden tener poco conocimiento acerca del Islâm. Relacionarse con las mujeres honradas siempre traerá bienaventuranza, beneficios y una gran recompensa, a la vez que profundizará la íntegra comprensión del Islâm por parte de las mujeres. Por esta razón, fue alentada en el Qur’ân:

[Reúnete con quienes invocan a su Señor por la mañana y la tarde anhelando complacerle. No te apartes de ellos inclinándote por el encanto de la vida mundanal. No obedezcas a quien hemos hecho que su corazón se olvide de Nosotros, sigua sus pasiones y se extralimite en sus acciones.] (18: 28)

   La verdadera musulmana, sólo se hace amiga de las mujeres nobles, virtuosas, honradas, y piadosas, como dijo un poeta: "Relacionáos con gente de carácter noble, así seréis considerados como uno de ellos, por ello, no toméis a cualquiera como amigo."

   La verdadera musulmana no encuentra dificultad en juntarse con gente honrada aunque aparentemente estén por debajo de su propio nivel socio-económico. Lo que realmente cuenta es la personalidad esencial de una mujer, no su apariencia física, o su riqueza. Mûsa 22, el Profeta de Allâh, siguió los pasos del sirviente honrado para poder aprender de él, por eso, le dijo con todo respeto y  buenas maneras:

[¿Puedo seguirte para que me instruyas sobre aquello que se te ha enseñado?] (18: 66)

Cuando el sirviente honrado respondió:

[Tú no podrás soportarlo.] (18: 67)

Mûsa le dijo con todo respeto y cortesía:

[Verás, si Allah quiere, que lo resistiré y no te desobedeceré.] (18: 69)

  La musulmana cuando escoge a sus amigas de entre las mujeres honradas no olvida que las personas son como los metales, algunos de los cuales son preciosos mientras que otros son comunes y corrientes. Como explicó el Profeta cuando describió las diferentes clases de gente:

"Las personas son metales como el oro y la plata. Los mejores en el tiempo de la yâhiliiah serán los mejores en el Islâm, si realmente entienden. Las almas son como soldados conscriptos: si se reconocen el uno al otro, se volverán amigos, y si  se desagradan  el uno al otro, irán por caminos diferentes".[1]

    La musulmana también conoce de las enseñanzas de su religión que las amigas son de dos clases: la amiga honrada y la amiga mala. La amiga buena es como un estuche de almizcle: cuando se sienta junto a ella, hay una atmósfera de relajamiento, generosidad, perfume y felicidad. La amiga mala es como quien sopla con un fuelle: cuando una persona se sienta con ella, hay calor de llamas, humo, hedor y una atmósfera de penumbra. El Profeta  dio la mejor analogía de esta situación:

"El buen compañero y el mal compañero son como el estuche de almizcle, y como  el que sopla el fuelle.  Con el estuche de almizcle, él puede hacértelo compartir o bien tú puedes comprarle o tú puedes percibir una fragancia placentera. Pero el que sopla el fuelle, bien puede quemar tus ropas o tú puedes oler un hedor pestilente que emana de él." [2]

    En consecuencia, los Sahâbah solían fomentarse unos a otros, la visita a gente buena que les rememorara el nombre de Allâh y  llenara sus corazones con el temor de Allâh ,  la enseñanza religiosa y  el respeto. Anas  relató el siguiente incidente:

"Después de la muerte del Profeta , Abû Bakr dijo a 'Umar , 'Vayamos a visitar a Umm Ayman [3] como acostumbraba a hacer el Mensajero de Allâh'. Cuando llegaron a su casa, ella rompió en llanto. Le preguntaron: '¿Por qué lloras? Estar con Allâh es mejor para el Profeta (que este mundo)'. Ella dijo: 'Yo no estoy llorando porque ignore que es mejor para el Profeta estar con Allâh . Yo estoy llorando porque ha cesado la revelación del cielo'. Ellos se conmovieron profundamente con estas palabras, por eso, comenzaron a llorar junto a ella". [4]

   Las reuniones de las mujeres honradas donde Allâh  es recordado y cuyas conversaciones son serias y benéficas están rodeadas de ángeles y resguardadas por la misericordia de Allâh . En dichas reuniones las almas y las mentes se purifican y se refrescan. Por otra parte, es propio de las creyentes honradas el incrementar su asistencia a tales reuniones, y sacar provecho de las mismas, pues esto les hará bien en este mundo y las conducirá  a una elevada condición en la vida futura.


[1]  Sahîh Muslim, 16/185, Kitâb al birr wa'l silah wa'l adâb, bâb al arwah junûd mujannadah.
[2]  (Bujâri y Muslim), Ver Riyâd al Salihîn, 211, Bâb ziyârat ahl al khayr wa majalisatihim.
[3]  Umm Ayman era la niñera del Profeta durante su infancia. Cuando él creció, le dio su libertad y la casó con Zayd ibn Hârizah. El Profeta solía honrarla y tratarla con amabilidad y respeto, y dijo de ella: "Umm Ayman es mi madre." (Nota del autor)
[4]  Sahîh Muslim, 16/9, Kitâb fadâ'il al Sahâbah, bâb fadâ'il Umm Ayman.

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