La Verdadera Musulmana Reza Por Sus Hermanas En Su Ausencia

La musulmana sincera, cuyo corazón está lleno de dulzura, quiere para su hermana musulmana lo que quiere para sí misma. Por eso nunca se olvida de rezar por ella en su ausencia con un du‘â' lleno de cordialidad, amor sincero y hermandad. Ella sabe que dichos ad‘iah son más rápidos en ser respondidos debido a la sinceridad, cordialidad de sentimiento y noble intención que hay detrás de ellos. Esto fue confirmado por las siguientes palabras del Profeta :

"La oración que es más rápidamente respondida es la súplica de un hombre por su hermano ausente".49

    Los Sahâbah comprendieron esta enseñanza y solían pedir a sus hermanos que rezaran por ellos cuando estuvieran en una situación en que sus oraciones fueran respondidas. Hombres y mujeres por igual, compartieron esta virtud que constituye una señal del elevado nivel de la sociedad entera, durante ese período dorado de nuestra historia. Al Bujâri relató en la obra Al Adab Al Mufrad, de Safuân Ibn ‘Abdullah Ibn Safuân, cuya esposa era Al Dardâ' Bint Abî Al Dardâ', quien dijo:

Fui a visitarlos a Damasco, y encontré a Umm Al Dardâ' en la casa, pero Abû Ad Dardâ' no estaba allí. Ella me dijo: “¿Tú quieres ir al Hayy?” Yo contesté: “Sí”. Ella dijo: “Ora por mí, porque el Profeta solía decir: ‘La oración del musulmán por su hermano ausente será contestada. Existe un Ángel sobre su cabeza que dice Âmîn cada vez que reza por su hermano, y él tendrá la misma recompensa’. También encontré a Abû Ad Dardâ' en el mercado y me contó algo similar, narrado por el Profeta ".50

    El Profeta infundió el espíritu de equipo en las almas de los musulmanes, sean hombres o mujeres, siempre que pudo, fortaleciendo los vínculos de amor entre ellos por la causa de Allah , propagando una actitud de desprendimiento, y desarraigando la inclinación hacia el individualismo y la mezquindad con el propósito de que la sociedad musulmana sea infundida con sentimientos de amor, vínculos cercanos, solidaridad y desprendimiento.

    Una de las brillantes maneras por la cual él infundió este espíritu de equipo fue su respuesta al hombre que rogaba en voz alta: "¡Oh, Allah! Perdóname a mí y a Muhammad solamente". El Profeta le dijo: "Tú se lo has negado a mucha gente".51

    De este modo, el Profeta no sólo corregía a este hombre sino que infundía el espíritu de equipo de forma efectiva a la Ummah entera del Islam. Y también enseñó a todo musulmán, sea hombre o mujer, sin importar la época y el lugar donde vivan, que no es correcto para alguien que ha pronunciado la Shahâdah guardar la bondad sólo para sí mismo, porque el creyente siempre debe querer para su hermano lo que quiere para sí mismo.

   En conclusión, así es como debería ser la mujer musulmana que ha recibido una educación islámica íntegra. Ella ama a sus hermanas por Allah , y su amor de hermandad hacia ellas es sincero. Ella quiere para ellas lo que quiere para sí misma; se muestra entusiasta al mantener los lazos de amor y hermandad entre ellas, y no los interrumpe ni los abandona; es tolerante y perdona sus errores y fallos; no abriga ningún odio, envidia o malicia para con ellas; siempre las saluda con un rostro sonriente y alegre; es amable y leal con ellas; no chismorrea nada sobre ellas; no hiere sus sentimientos siendo hostil o discutiendo con ellas; es generosa, y ruega por ellas en su ausencia.

    No constituye sorpresa alguna que la musulmana cuya personalidad fue purificada y modelada por el Islam tenga tan nobles características. Éste es el milagro que el Islam ha elaborado al educar y formar el carácter humano sin importar en que época o lugar viva un hombre o una mujer.


49  Relatado por Al Bujâri en Al Adab Al Mufrad, 2/83, Bâb du‘â' al aj bi dhahr al gaib.
50  Relatado por Al Bujâri en Al Adab Al Mufrad, 2/84, Bâb al du‘â' bi dhahr al gaib.
51  Relatado por Al Bujâri en Al Adab Al Mufrad, 2/85, Bâb al du‘â' bi dhahr al gaib.

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