La Verdadera Musulmana Posee Una Personalidad Agradable

La musulmana se interesa en congraciarse con los demás a través de sus buenas obras y el efecto positivo que tiene para con los demás, así como también siendo portadora de una buena reputación en la sociedad.

   El amor de la gente por ella es un signo que también ama Allah, porque en esta situación, Él abre los corazones de la gente a ella y la hace aceptada y muy querida por todo el que la encuentre o escuché sobre ella. En referencia a esta situación, el Profeta  dijo:

"Cuando Allah  ama a una persona llama a Yibrîl  y le dice: ‘Amo a fulano, por lo tanto, ámale’. De ese modo, Yibrîl  lo amará, y proclamará a los cielos: 'Allah ama a fulano, por lo tanto, amadlo'. Entonces la gente del cielo lo amará también y será aceptado en la tierra. Si Allah odia a una persona, llama a Yibrîl y le dice: ‘Odio a fulano, por lo tanto ódialo’. Entonces Yibrîl lo odiará y proclamará a la gente del cielo: ‘Allah odia a fulano, por lo tanto odiadlo’. 'Entonces la gente del cielo lo odiará y también será repudiado en la tierra".[1]

    Esta es la divina e invisible causa por la cual algunos musulmanes, tanto hombres como mujeres, disfrutan del amor de los demás hacia ellos. Es el amor que Allah ha diseminado entre la gente del cielo y la tierra que hace que esa gente afortunada sea muy bien aceptada en la tierra, o en caso contrario, que su odio les provoque ser repudiados en la tierra.

   Nadie puede ganar el amor de Allah salvo quien se vuelve a Él, buscando Su complacencia, y nadie gana Su odio salvo el que  se aparta de Su guía y lo desobedece.

   Las buenas nuevas del amor y la complacencia de Allah son conferidas solamente a los creyentes y a las creyentes, quienes creen y hacen buenas obras, que son apreciados por otra gente. Allah se apresurará a traerles buenas noticias durante sus vidas, por eso, Él provoca que la gente los elogie y los ame, como se puede comprobar en el Hadîz sahîh narrado por Muslim de Abû Dharr, quien dijo:

"Le fue preguntado al Profeta , '¿Qué piensas de un hombre, que hace una buena obra, y la gente lo elogia por ello?'. Él respondió, 'Estas son buenas noticias, para el creyente que las haya recibido en este mundo’. De acuerdo a otro relato, narrado también por Muslim añadió: "y la gente lo amará por ello". [2]

   La musulmana que posee las mejores cualidades y acepta los límites establecidos por Allah haciendo lo que prescribe y evitando lo prohibido por Él, es quien merece recibir estas noticias felices en este mundo. Ella, además, merece ser amada por todos los que la conocen o escuchan sobre sus buenas obras, como la tolerancia, alejarse de las mujeres ignorantes, responder al mal con el bien, ayudar al pobre y al indigente, querer lo mejor para los demás, negarse a sí misma, hablar la verdad, abstenerse de hablar innecesariamente, ser justa en su juicio y en el trato con los demás, evitar el chismorreo malicioso, y evitar herir a los demás, así como otras actitudes y virtudes honradas, que el Islam describe como un ornamento para la mujer musulmana. Tal mujer verdaderamente ha comprendido las enseñanzas de su religión; se ha ganado el amor de la gente en este mundo y la complacencia de Allah y el Paraíso en la vida futura.


[1]  Sahîh Muslim, 16/184, Kitâb al birr ua as silah ua al adab, bâb idha ahabba Allah 'abdân.
[2]  Sahîh Muslim, 16/189, Kitâb al birr ua as silah ua al adab, bâb idha ahabbâ Allah 'abdân.

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