La Verdadera Musulmana Es De Semblante Alegre

Para la mujer musulmana constituye algo claro que uno de los factores más importantes de su éxito, tanto en la vida privada con su marido como en su vida social en general, es que debe ser de semblante alegre, sonriendo a menudo y rebosando simpatía.

Todo esto contribuirá a que la gente sienta aprecio por ella y le abra sus corazones. En el Sahîh Muslim se relata que el Profeta  dijo:

"No tengáis como pequeña cualquier buena obra aunque no sea más que encontrarse con vuestro hermano con un semblante alegre". [1]

   El Profeta enseñó que el musulmán debe sonreír a su hermano, ya que él nunca se encontraba con alguno de sus Sahâbah sin sonreírles, tal como fue relatado en el Hadîz del gran Sahâbii Yarîr ibn 'Abdullâh, quien dijo:

"El Profeta nunca dejo de verme después de que abracé el Islam, y nunca me miraba sin sonreírme".[2]

   La musulmana alegre y que sonríe a menudo trae felicidad al corazón de su marido, lo cual incrementa su amor y respeto por ella. Ésta es también la actitud que ella lleva al círculo social de mujeres con las cuales se reúne: nada propaga más amor y afecto en una comunidad que un rostro sonriente y un alma feliz y contenta. Estas son las cualidades más convenientes para la musulmana tierna y amable, que busca invitar a otras personas al Islam, porque es a través de estas actitudes, que será capaz de alcanzar los corazones de la gente.


[1]  Sahîh Muslim, 16/177, Kitâb al birr ua as silah ua al adab, bâb istihbâb talâqah al wajh.
[2]  Fath Al Bâri’, 10/504, Kitâb al adâb, bâb al tabassum wa'l dahk; Sahîh Muslim, 16/35, Kitâb fada'il al Sahâbah, bâb fada'il Yarîr ibn 'Abdullâh.

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