La Conducta Del Duá y Su Ventaja

“Invocad a vuestro Señor con humildad y en secreto. Ciertamente Él no ama a los transgresores.”.  Capítulo 7, versículo 55

“Vuestro Señor dice: Invocadme, que responderé [vuestras súplicas].” Capítulo 40, versículo 60.

Abi Imamah (que Dios este complacido con él), dijo:

Preguntaron al Profeta (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) del horario en que Dios acepta mejor nuestro ruego. El Profeta dijo: "El último tercio de la noche y después de cada oración obligatoria." Transmitido por Al- Tirmizi

¿Qué es Al Duá?

Al Duá, traduciendo la palabra al español, significa ruego, pedido, in­vocación, etc .. Es una convicción de que existe un sólo Dios, es lo más importante en la relación íntima entre uno y su Creador, ya que el musul­mán, al alzar sus manos hacia el cielo o su mirada hacia arriba pidiendo con devoción de Allah para que le indique el camino recto, para que le ayude en un asunto específico o para agradecerle las muchas mercedes que le ha otorgado, está indicando que es creyente, que cree en Allah, cree que Él le va a responder, cree que Él es Todopoderoso y con ello certifica su creencia.

¿Cuáles son las condiciones para que Dios acepte mi ruego?

Dios nos otorgó el ruego y nos prometió la respuesta, como hemos visto en el versículo que hemos citado al inicio del Boletín. Pero, a su vez, puso condiciones para aceptar nuestro ruego; dentro de éstas están las siguientes:

1. Que ni tu comida, ni tu bebida ni tu vestimenta sean Haram (o que las hayas obtenido por medios ilegítimos). Cuando su compañero Saad pre­guntó, "¡Oh Profeta de Dios! Ruega a Allah para que acepte mi duá". La respuesta del Profeta (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) fue muy sencilla: "¡Oh Saad! Come Halal (o sea, a través de medios permiti­dos, sin robos ni engaños, etc.) y Dios aceptará tu duá."

2. Que no se pida algo malo para los demás, como por ejemplo "ojalá que muera el hijo de fulano". Esto, Dios no lo acepta ya que se pierde el eje central del Duá, que es la relación íntima, y cambia para hacer daño a los otros.

Puede que la respuesta tarde y que no sea inmediata, y esto es bueno ya que Dios multiplica tus Hasanat  (Buenas obras) o elimina tus Sayiat (Malas obras) o (y esto es lo máximo) Dios lo aplaza hasta el Día del Juicio Final.

El Corán (como hemos visto en el versículo coránico) establece como conducta necesaria para quien realiza el ruego el ser piadoso, timorato, pasivo; no agresivo y que no alce su voz en el ruego. Esto último tiene su historia, ya que un beduino preguntó al Profeta (que la paz y las bendicio­nes de Dios sean con él) "¿Nuestro Dios está lejos para rogarle en voz alta o cerca para hacerlo en voz baja?". La respuesta Dios mismo la da en el capítulo "La Vaca", al decir: “Y si Mis siervos te preguntan por Mí [¡Oh, Muhammad!, diles] ciertamente estoy cerca de ellos. Respondo la súplica de quien Me invoca. Que me obedezcan pues, y crean en Mí que así se encaminarán." (Versículo 186).

3. Una condición final e importante es quien ruegue a Allah sea un cre­yente, ya que es ilógico que sea un "kafir" (incrédulo) quien no cree en Su existencia.

¿ Qué Duá se puede decir?

Anas ibn Malik (que Dios este complacido con él) narra que el Profeta (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) rogaba a Allah muchas veces diciendo: "¡Oh Señor nuestro! Concédenos la gracia de este mundo y la del futuro, y presérvanos del tormento infernal."

El Profeta (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) indicaba a quien se hacía musulmán, hacer la oración y luego al Duá. Tarik ben Achiam (que Dios este complacido con él) dijo que había escuchado al Profeta responder a un hombre que le preguntaba, "¡Oh Profeta de Dios! ¿Qué digo cuando quiero pedir a Allah?". El Profeta (que la paz y las bendicio­nes de Dios sean con él) respondió: "Di, "Dios mío, perdóname, apiádate de mí, dame fuerza y ayúdame a ganarme la vida" ya que estas peticiones son buenas para ésta y la otra vida."

Muslim transmite a Abdullah ibn Amr Ibn Al'As que el Profeta decía en su duá: "¡Oh Dios! Tú eres quien cambia los corazones. Fija el mío para adorarte"

Abi Hurairah narra que el Profeta (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) decía: "Dios mío, otorga el bien en mi religión ya que ésta es todo lo mío y otorga el bien en la vida que vivo y en la otra en que volveré a vivir; haz que esta vida sea larga mientras ello sea bueno para mí, y que la muerte sea mi descanso de todo mal” (Transmitido por Muslim)

El musulmán puede rogar a Dios por los otros musulmanes. Abi Addardaa (que Dios esté complacido con él) dijo que escuchó al Profeta decir: "El ruego de uno por su hermano musulmán es oído por Dios y lo responde y envía un ángel a este hombre, y cada vez que él hace un duá por su hermano este ángel dice "Amin, y que Dios te dé lo mismo"."

Dios acepta el ruego de todo musulmán, Ibadah ibn Assamit dijo que el Profeta (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo: "A cualquier musulmán que habita en la Tierra y que ruegue a Allah, Altísi­mo sea, diciendo cualquier ruego, Allah da lo que pidió o lo protege de lo que mencionó, mientras que éste no ruegue por pecados o para romper relaciones familiares". Entonces, un hombre dijo: "Aumentaremos, pues, nuestro ruego". A lo que el Profeta dijo: "Y Dios también aumentará su respuesta".

Aferrémonos, pues, al ruego para que Allah perdone nuestros pecados y elimine los dolores, obstáculos y desastres que hoy vive la humanidad.

Du'a (Súplicas Especiales)

1) Antes de comenzar a comer o beber, lava las manos, y luego, di «Bismillah», que significa que comienzas en el nombre de Dios.

2) Come con la mano derecha.

3) Al terminar de comer o beber, di «Alhamdu lillah», o lo que es lo mismo, «toda la alabanza sea para Dios».

4) Cuando te encuentres con un amigo, dale la mano, sonríe y salúdale diciendo: «As-salamu alaikum wa rahmatu llahi wa barakatuh», es decir, «la paz sea contigo y la misericordia de Dios.»

5) Cuando un musulmán te salude, contéstale diciendo:
«Waalaikumu s-salamu wa rahmatu l-lahi wa barakatuh»; o sea: «Y también sean contigo la paz, la misericordia y las bendiciones de Dios.»

6) Cuando veas caer el alba o romper la tarde di:
«Asbahna ala fitratil-Islam wa kalimatul Ijlas wa dini nab'yina Muhammad», que significa: «Entramos en la mañana (o la noche) con nuestra naturaleza islámica pura y con la declaración de fe sincera, siguiendo la religión de nuestro profeta Muhammad.»

Continúa de la forma siguiente:

«Wa millati abina Ibrahima hanifan musliman wa ma ána minal mushrikina», que quiere decir: «Y, por senda de nuestro padre Abraham, sincero en su fe, un musulmán. Y, por cierto, no soy politeísta.»

7) Cuando veas la luna nueva, di:
«Hílala jayrin wa rushdin. Allahuma ahillahu alayna bilyumni wal aman wa s-salamati wal-Islam», que significa: «(Que seas) una luna de benevolencia y buena orientación. ¡Oh Dios!, hazla aparecer sobre nosotros con bendición y fe, con protección y sumisión.»

8) Al visitar a un enfermo, di lo siguiente:

«Bismillah. Allahumma adh-ibi l’bása rabba nnasi Allahumma-ishfi wa anta shafi, la shafai íla shifa'uka, shifa'an la yughadiru saqaman», que traducido dice: «En el nombre de Dios, ¡Oh Dios!, llévate el mal. ¡Señor de la humanidad! ¡Oh Dios!, sánalo porque Tú eres, en realidad, el sanador. No hay otra curación que la que Tú das. Otorga el restablecimiento que no deja ninguna enfermedad.»

9) Al entrar en la mezquita, reza así:
«Bismil-lahi was-salatu was-salamu ala rasulil-lahi. Allahumma ighfir li dhunubi wa ftah li abwaba rahmatika». Que es igual a: «En el nombre de Dios, que las bendiciones y la paz sean con Su Enviado. ¡Oh Dios!, perdóname mis pecados y ábreme las puertas de Tu misericordia.»

10) Cuando salgas de la mezquita, di lo mismo, pero en lugar del último pasaje, sustitúyelo por:

«Wa-ftah li abwaba fadlika.» «¡Y ábreme las puertas de Tu gracia!»

11) Cuando regreses a casa, di:
«Al-hamdu li lahi alladhi at'amana wa saqana wa'awana. Fakam miman la kafiya lahu wala mu'wiya.» «Alabado sea Dios que nos provee de comida, bebida y hogar, porque hay tantos que no tienen a nadie que les suministre provisiones, ni cobijo.»

12) Repite siempre que puedas estas frases que son idóneas para alabar a nuestro Señor:

«Subhana lah wa l-hamdu li-l-ah, wa la'ilaha illaLah.»

«Wal-lahu akbar wa la hawla wa la quwata 'illa bil-lahi.»

¡Glorificado sea Dios, alabado sea! ¡Dios es el Supremo y no hay otro poder ni fuerza, salvo Dios.»

13) Dirige también tus oraciones de bendición al profeta Muhammad.
«Salla'allahu alayhi wa sallam», especialmente cuando escuches pronunciar su nombre o cuando lo pronuncies tú mismo. Y es igual a decir: «¡Que Dios le dé bendiciones y paz!»

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