Islam Para Niños – Segunda Parte - 5) El Zakat

Al acabar el mes de ayuno de Ramadán, se hacía una gran celebración. Todo el mundo se sentía contento de haber hecho el mes de ayuno.

Hasan estaba intrigado por la cantidad de comida que se iba a servir y los numerosos visitantes que vendrían a celebrar la fiesta. -Mamá debe haberse gastado una fortuna en alimentos-, pensó. -Espero que no se haya gastado todo el dinero que hemos ahorrado para dárselo a los pobres-.

Esa mañana, su Padre le dijo a Hasan que fuera con él a la mezquita para rezar con él y el resto de los hombres.

Por el camino, Hasan le preguntó a su padre -¿Qué ha sido del dinero que hemos ahorrado?¿No se lo vamos a dar a los pobres?

-¡Claro que se lo vamos a dar!- le aseguró su padre. -De hecho, ya se lo he dado porque, según el Profeta Muhammad, esto debemos de hacerlo antes de ir a la oración. ¡Pero eso no es todo! Vamos a darles una parte de la deliciosa comida que ha hecho tu mamá. Aquí también tenemos gente pobre y, aunque no se están muriendo de hambre, tampoco es que lo estén pasando muy bien. Por esto, les gustará comer la comida de la fiesta-.

-¿Hay otras formas de ayudar a los pobres?, preguntó Hasan.

-Eso te lo contaré cuando vayamos camino de casa-, dijo el Padre.

Había mucha gente en la mezquita. Los hombres estaban delante y las mujeres detrás de ellos. Hasan se sentó en el suelo junto a su padre. Después de la oración, todos se felicitaron unos a otros diciendo: “Eid Mubarak”, que significa: “Fiesta bendecida”. El día que viene después del mes de Ramadán se llama Id-ul-fitr.

En el camino de vuelta de la mezquita, su Padre le dijo a Hasan: -Te voy a decir cómo se puede ayudar a los pobres. Según nos dice el Corán, aquellos que tienen suficiente para vivir, deben dar cada año una parte de sus bienes a los pobres. Hace tiempo, la gente tenía rebaños de ganado, camellos y ovejas, o cosechas de cereales, verduras y frutas. Una parte de eso se les entregaba a los pobres. Esto es lo que llamamos el Zakat. Hoy en día, el Zakat se paga normalmente. Si tenemos 100 pesetas, la cantidad que debemos dar a los pobres sería de 2,50 pesetas, es decir, el 2.5 %-.

Hasan estaba intrigado: -¿Pero si le damos dinero a los pobres, como es que aún hay tantos pobres?-, preguntó. -Si los ricos les dan a los pobres, entonces es imposible que siga habiendo pobres-.

-Me temo que no es tan sencillo-, dijo el Padre. -Desgraciadamente, no todo el mundo sigue esta regla de Dios. Los ricos, especialmente, no la siguen porque ellos quieren tener cada vez más, y se niegan a dar nada-.

-Me parece haber oído eso antes-, observó Hasan. -Lo mismo ocurrió en Makka en el tiempo del Profeta Muhammad, ¿no es así? ¿Por qué los ricos son tan egoístas?

-Bueno-, dijo el Padre, -cuando un hombre es rico, piensa que puede comprar todas las cosas de este mundo con su dinero, y deja por eso de pensar en Dios. Piensa sólo en sí mismo y en sus bienes-.

-Eso no lo acabo de entender bien-, dijo Hasan.

-Voy a explicártelo un poco mejor-, dijo el Padre. -Vamos a ver, ¿recuerdas aún como empieza la Chahada?

-Sí-, dijo Hasan: -Ashhadu an la ilaha i’la lah; que quiere decir: Atestiguo que no hay divinidad excepto Dios-.

-¡Ahí está la clave!-, respondió el Padre, -¿Lo ves, Hasan? Eso es lo que mucha gente olvida cuando se hacen ricos. Se olvidan de que sólo Dios es Supremo y Todo poderoso. Piensan que porque ellos tienen un montón de dinero, son también grandes y poderosos-.

Hasan pensó por un momento, intentando comprender lo que su padre había dicho. Y luego dijo: -Pagar el Zakat significa dar a los pobres para que ellos tengan también suficiente dinero para vivir. Por otra parte, significa también que aquellos que dan su dinero a los pobres nunca llegarán a ser demasiado ricos hasta el punto que empiecen a olvidarse de Dios, ¿tengo razón?

-Sí-, dijo el Padre,"-tienes razón. Nosotros pagamos el Zakat y no nos vamos a preocupar de que haya mucha gente rica que no lo paga. Nosotros obedecemos a Dios y pagamos el Zakat. Lo que los demás hagan es asunto suyo. Nosotros no vamos a tener nada que ver con ellos-.

Hasan asintió, y luego dijo: -Nosotros ayunamos y pagamos Zakat para ayudar a los pobres. Pero los ricos son también amigos con la condición de que ellos ayuden también a los pobres. Al ayudar a los pobres, tal como hacemos nosotros, están obedeciendo la palabra de Dios, y todos aquellos que obedecen la palabra de Dios son amigos nuestros-.

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