Ciertamente Allah Perdona A Mi Nación Lo Que Ésta Haga Por Error, Olvido O Coerción.

 
Ibn 'Abbas narró que el Mensajero de Allah dijo: "Ciertamente Allah perdona a mi nación lo que ésta haga por error, olvido o coerción".[1]
 
Este hadiz nos muestra las tres situaciones en las que las acciones son perdonadas por Allah . Respecto al error y al olvido, Allah dice: (¡Señor nuestro! No nos castigues si nos olvidamos o nos equivocamos...) (2:286) (Y no será considerado un pecado si os hubiereis equivocado [o ignorado que ello no era correcto], pero sí en caso de que lo hiciereis intencionadamente...) (33:5)

Acerca de la coerción, Allah dice: (Quienes renieguen de la fe en Allah por haber sido forzados a ello, permaneciendo sus corazones tranquilos [y firmes] en la fe [no serán castigado]; pero quienes lo hagan y se complazcan con la incredulidad, incurrirán en la ira de Allah y tendrán un castigo terrible.) (16: 106)

El error o equivocación significa intentar hacer algo correcto, pero sin querer se hace lo que no está permitido.

El olvido, de acuerdo con este hadiz, significa estar consciente de una situación pero luego olvidarla. Por ejemplo, en un acto de adoración sería que una persona se olvidase de realizar la ablución y rezase sin ella. En este caso no será castigada por ello, pero cuando recuerde que rezó sin la ablución deberá repetirla. También se aplica a una persona que se olvida de rezar. El Profeta dijo: "Quien no rece por sueño o por olvido debe rezar tan pronto como lo recuerde, y no necesita expiar su omisión".[2]

Esto significa que la persona que comete un acto que no está permitido hacer por error o por olvido no es considerado pecador, porque la intención es el elemento principal respecto a los pecados y a la recompensa, y tanto en el error como en el olvido no hay intención de cometer la acción.

Con respecto a la coerción, existen dos tipos:

El primero: Ser forzado de tal manera que no exista opción ni posibilidad de abstenerse que hacerlo. Por ejemplo, si un hombre es tomado por la fuerza y llevado a un lugar que es ilícito entrar, o una mujer que es obligada a cometer adulterio sin que ella tenga ninguna posibilidad de resistirse. La comunidad musulmana es unánime en considerar que la persona no peca por los actos cometidos de esta manera.

El segundo: Ser forzado mediante tortura o cualquier otro medio para hacer algo ilícito conside­rando que la persona puede negarse a hacerlo. En tal caso, la intención de la persona no es hacer lo que le obligan sino realizarlo para evitar que lo sigan torturando. Hay discrepancia sobre si tal persona es responsable o no.

Los sabios concuerdan en forma unánime que si una persona es forzada a matar a otra no le está permitido obedecer, aun cuando él corra peligro de ser ejecutado, pues en este caso la persona forzada escoge matar a la víctima para evitar ser asesinado.

Si un musulmán es forzado a beber embriagantes u otros ilícitos, ¿se lo considera culpable o no? Hay dos puntos de vista al respecto:

1- Algunos de los sabios lo permiten, basándose en la siguiente aleya: (No forcéis a vuestras esclavas a prostituirse con el fin de obtener con ello una ganancia. Y si [a pesar de esta prohibición] fueran forzadas a hacerlo, [sepan éstas que] Allah es Absolvedor, Misericordioso.) (24:33)

2- Otros, en cambio, opinan que si una persona es obligada a beber embriagantes o a robar y lo hace, se le debe aplicar la pena correspondiente.

Respecto a la persona que se le dice que elija entre la muerte y prosternarse ante un ídolo, Al Hasan dijo: "Si el ídolo se encuentra en dirección a la Qiblah, puede entonces prosternarse pero con la sincera intención de hacerlo por Allah. Si el ídolo no se encuentra en dirección a la Qiblah, no debe hacerlo aunque le cueste la vida", Respecto a este mismo caso, Ibn 'Atiiah opinó: "¿Qué le impide prosternarse mientras lo haga con la sincera intención de glorificar a Allah, aunque no se encuentre en dirección a la Qiblah? Allah dice: (Y adondequiera que dirijáis vuestros rostros, allí está el de Allah [que os observa]...) (2: 115)"

Los sabios concuerdan en que si un musulmán es forzado a decir algo prohibido lo puede hacer para salvar su vida y no hay pecado en ello. Allah dice: (Quienes renieguen de la fe en Allah por haber sido forzados a ello, permaneciendo sus co­razones tranquilos [y firmes] en la fe [no serán reprochados]...) (16: 106)

Se encuentra registrado que el Profeta le dijo a sus compañeros: "No asociéis copartícipes a Allah en la adoración, aunque seáis incinerados o cortados en pedazos".[3] Aquí se refiere a la idolatría en el corazón y no a las palabras. El Profeta le prohibió a sus compañeros adorar ídolos en vez de a Allah, y se los inculcó en lo más profundo de sus corazones sin importar el peligro que se corriere por ello. Allah dice: (Pero quienes lo hagan y se complazcan con la incredulidad, incurrirán en la ira de Allah y tendrán un castigo terrible.) (16: 106)

No obstante, la coerción con derecho es permisible. El ejemplo de eso es un gobernante que obli­ga a un hombre a vender sus bienes para pagar sus deudas.


[1] Ibn Máyah (2054).
[2] Al Bujári (597), Muslim (684).
[3] Al Bujári en su libro Al Adab Al Mufrad (18).
Ibn Rayab Al Hanbali
Traducción: Sirhan Ali Sanchez

Se encuentra usted aquí