El Arrepentimiento

Según la lengua inglesa, el arrepentimiento es la acción o proceso de pasar del pecado y la egocentricidad, a la corrección de la propia vida. También significa sentir remordimiento y pesar1, puesto que viene del latín poenitere (“arrepentirse”, “lamentar”)2. Esto, en términos generales, corresponde al equivalente árabe Taûbah, derivado del verbo Tâba (Iatûbu), lo cual literalmente significa “regresar”3. En un contexto islámico, Taûbah se refiere al acto de abandonar lo que Dios ha prohibido y regresar a lo que ha ordenado.4 El concepto “regresar” está enfatizado sobre el de “hacerse”, debido al principio fundamental del Islam según el cual el hombre nace sin pecados, en un estado de sumisión a Dios, conocido como Fitrah. Abû Huraîrah, uno de los compañeros del Profeta Muhammad  informó que  dijo:

“Todo niño nace en un estado de Fitrah. Después, sus padres le hacen judío o cristiano. Es como ayudar a los animales a dar a luz. ¿Encuentras entre sus crías alguno que nazca con la marca, hasta que le marcas tú mismo?5    

A través del pecado el hombre se aleja de Dios. A través del arrepentimiento se aleja del pecado y regresa al camino de Dios. Por lo tanto, el arrepentimiento es el modo en el que el hombre se esfuerza por purificarse y vuelve a su estado de Fitrah, sin pecado.

 

Por la Gracia y Misericordia de Dios, Todopoderoso, Allâh6, el acto de arrepentimiento es, en si mismo, un acto de adoración por el que el hombre puede ganar su propia salvación. De este modo, en el último libro revelado por Dios, El Corán7, Dios ordena a todos los creyentes que se arrepientan:

 

(Y pedid perdón a Allâh por vuestros pecados ¡Oh, creyentes!, que así tendréis éxito [en esta vida y en la otra].)8

El ultimo mensajero de Allâ no sólo acató él mismo esta orden, sino que apremió a sus seguidores a que se volviesen arrepentidos a Allâh con regularidad. Al Agarr ibn Iasâr Al Muzanî nos informa de que el Profeta  dijo en una ocasión:

“¡Oh gente!, volveos  a Allâh arrepentidos y buscad Su perdón, pues enverdad yo me arrepiento cien veces al día.”9

Obedeciendo con sinceridad la orden de Dios de volverse a El con arrepentimiento, el pecador penitente emprende un acto de adoración tan grande que puede absolverle totalmente de sus pecados. Abû ‘Ubaidah ibn ‘Abdullâh nos informa de que el Mensajero de Allâ dijo:

“El que se arrepiente de sus pecados es como el que no tiene pecados.”10

El camino del arrepentimiento ha sido abierto para el hombre a pesar de que en su estado original no tenía pecado, porque el cometer errores es parte de su naturaleza. Estas equivocaciones son una consecuencia natural de su libre elección dada por Dios y los atributos limitados con los que fue creado. De este modo, según Anas ibn Mâlik, el Profeta  dijo:

“Todos los descendientes de Âdam (Adan) cometen errores constantemente, pero de entre estos, los mejores son los que cometen errores constantemente y se arrepienten constantemente.”11.

Allâh creó al hombre deliberadamente con una inclinación a hacer el mal, porque perdonar a los que se vuelven arrepentidos es un camino por el que la Misericordia y el Perdón, atributos divinos de Allâh, se manifiestan. El Profeta Muhammad  informó a sus seguidores sobre este hecho vital tan importante en una de sus declaraciones, citada por Abû Aiûb y Abû Huraîrah:

“Si no cometieses pecados, Allâh te borraría de la existencia y tereemplazaría por otra gente que cometiese pecados, pidiese perdón a Allâh y Este los perdonase.” 12

El proceso de caer en el error, reconocer la equivocación y buscar el perdón de Dios, es un camino para el crecimiento espiritual del hombre. Esto desarrolla su amor por el Todopoderoso y aumenta su respeto y conciencia de Dios cuando se vuelve a El en humildad y devoción. En consecuencia, el primer hombre y Profeta de Dios, Âdam (Adan), junto con su mujer Haûâ (Eva), fijó un ejemplo para toda la humanidad con respecto al fracaso humano, su solución y la magnanimidad de la Gracia de Dios.

 

La historia de la caída en el pecado de Âdam se menciona en muchas partes del Corán, con varios grados de detalle para enfatizar las diferentes lecciones que se pueden aprender de ello. La primera mención acentúa la falibilidad del hombre y la Buena disposición de Allâh a perdonarle, del siguiente modo:

 

(Dijimos13: ¡Oh, Adán! Habita con tu esposa en el Paraíso y comed cuanto deseéis de lo que hay en él, mas no os acerquéis a este árbol, pues de hacerlo os contaríais entre los inicuos.)

 

(Pero Satanás les hizo caer [en la desobediencia] alejándoles del goce en el que se encontraban. Y les dijimos: ¡Descended! Seréis enemigos unos de otros; y en la tierra encontraréis una morada y deleite por un tiempo.)

 

(Y le fueron inspiradas a Adán unas palabras de su Señor [una súplica con la que rogó] y Él le absolvió, pues Él es Indulgente, Misericordioso.)14

 

Adán y Eva buscaron el perdón de Dios por sus errores de desobediencia, y por la Gracia de Dios, fueron perdonados. Ellos eran responsables de sus equivocaciones y se volvieron directamente a Allâh en arrepentimiento, usando las palabras que El les enseñó con clemencia, y se les otorgó el perdón. Por lo tanto, según la escritura final enviada a los humanos, el pecado de Adan y Eva no fue heredado por sus hijos ni por las generaciones posteriores a sus descendientes. Allâh les perdonó igual que perdona a todo aquel que se vuelve a El en arrepentimiento. Cuando una persona comete un pecado, desobedeciendo las órdenes de Dios, es responsable ante Allâh por su pecado, y como tal, tiene que cargar por si mismo con la responsabilidad total.

 

La responsabilidad personal de los pecados es un concepto básico enseñado por todos los Profetas de Dios, y está reafirmado a lo largo del Corán para apremiar al hombre a volverse directamente a su Señor.

(Quien obre mal o cometa iniquidad y luego pida perdón a Allâh, encontrará que Allâh es Absolvedor, Misericordioso.)15

(Cualquier pecado que alguien cometa es en detrimento propio, y nadie cargará con los pecados de otro.)16

Ningún hombre será considerado responsable por los pecados de otro ni puede cargar con ellos, ni siquiera aunque lo desee. A pesar de las distorsiones y cambios que tuvieron lugar en las Escrituras del Antiguo Testamento, se mantiene, hasta hoy en día, un testimonio claro del principio fundamental sobre la responsabilidad individual por el pecado.

El que peque es quien morirá; el hijo no cargará con la culpa de su padre, ni el padre con la culpa de su hijo: al justo se le imputará su justicia y al malvado su maldad. (Ezequiel 18:20)17

Allâh está satisfecho cuando un pecador se vuelve a El en arrepentimiento, porque ha creado al hombre con una tendencia natural al error, para que pueda arrepentirse y ser perdonado por la misericordia infinita de Allâh. Por lo tanto, cuando el hombre se vuelve a Allâh arrepentido, está satisfaciendo los deseos de Dios.  Al igual que esto es parte de la razón de su creación, el arrepentimiento se convierte en un acto de rectitud y de adoración que complace enormemente a Allâh. En el Corán, Allâh dice explícitamente:

(Ciertamente Allâh ama a los que se arrepienten y purifican.)18

El Profeta  también enfatizó esto en varias ocasiones, entre las cuales tenemos una, dada a conocer por Anas, en la que cita al Profeta diciendo:

 

“Allâh está más complacido con el arrepentimiento de Su siervo que cuando uno de vosotros repentinamente encuentra a su camello cargado de provisiones, después de perderle en una tierra estéril.”19

 

No sólo el arrepentimiento es conveniente y se apremia a todos a que se vuelvan al Creador, sino que tampoco hay barreras de ningún tipo entre el pecador arrepentido y Dios. Todo aquel que se vuelva a Dios sinceramente arrepentido será perdonado. La puerta de la salvación a través del arrepentimiento está abierta para todos los que sinceramente quieran entrar. Ibn ‘Abbâs y Anas nos informan de que el Mensajero de Allâ dijo:

 

“Si uno de los descendientes de Adán tuviese un valle de oro, pediría dos, pues nada acaba con su codicia 20  excepto la suciedad (de su tumba). Pero Allâh perdona al que se arrepiente.”21

 

Sin  embargo, se debería enfatizar que, según la auténtica escritura final, nadie puede absolver los pecados de nadie excepto Dios. Sólo el Todopoderoso Dios. Sólo Allâh puede perdonar los pecados del hombre, puesto que es sólo El quien conoce perfectamente sus intenciones. Es El quien concedió al hombre la libre elección y solo El quien le juzgará, recompensará y castigará según estas acciones. Esta realidad está reiterada en la última Escritura para ayudar al hombre a evitar la trampa satánica de la idolatría.

 

(¿Quién perdona las faltas sino Allâh?)22 

 

(El es Quien se vuelve sobre Sus siervos pasando por alto sus malas acciones.)23

El Profeta , por su parte, cumpliendo con su deber, hizo eco de este precepto en sus enseñanzas. Por ejemplo, en uno de sus ruegos, que enseñó a uno de sus seguidores más íntimos, Abû Bakr, podemos encontrar:

“Allâhumma innî dhalamtu nafsî dhulman Kazîra, ûa lâ iagfirudh Dhunûba illâ ant” (“Oh Allâh he sido injusto conmigo mismo, y nadie puede perdonar los pecados excepto Tú” ). 24

Esta actitud directa hacia el arrepentimiento es consistente con el concepto unitario de adoración (Taûhîd Al ‘Ibâdah) tal y como fue enseñada por todos los profetas de Dios. La esencia de su mensaje era adorar a Dios solamente y evitar la adoración a la creación de Dios. Allâh dice en el Corán:

(Por cierto que enviamos a cada nación un Mensajero [para que les exhortase a] adorar a Allâh y a evitar al Seductor [Satanás]. )25

El verso cuatro del primer capítulo del Corán, conocido como Al Fâtihah (la Sûra que abre (el Libro)), que todo musulmán debe recitar dos o más veces en cada una de sus cinco oraciones diarias obligatorias, dice así:

 

( Sólo a Ti adoramos y de Ti imploramos ayuda.)26

 

Esta es una clara afirmación de que todas las formas de adoración deben ser dirigidas al Único que puede responder, Allâh. Cualquier otro, o cosa a la que acudamos, fuera de Allâh, es parte de Su creación y, en realidad, no puede protegernos ni ayudarnos de ningún modo. Allâh, el Grandioso y Sublime dice en el Corán:

 

(¿Es que adoráis en vez de Allâh, lo que no puede beneficiaros ni perjudicaros?)27

 

(Por cierto que lo que adoráis en vez de Allâh, son criaturas igual que vosotros.)28

El Profeta Muhammad , al igual que los que le antecedieron, también confirmaron el concepto de unicidad de adoración en sus enseñanzas. ‘Abdullâh ibn ‘Abbâs nos informa de que en una ocasión el Profeta dijo:

 

Si pides en la oración, pídele sólo a Allâh; y si buscas ayuda, búscala sólo en Allâh.”29

 

Algunos rezos dirigidos a otros fuera de Allâh puede parecer que son respondidos pero eso no quiere decir que aquellos a quienes pedimos ayuda los contestan realmente. Algunas de las oraciones de aquellos que rezan a piedras, árboles, animales, el sol y a los planetas también pueden parecer contestadas, pues si no fuese así, los que llevan a cabo este tipo de adoración no continuarían rezando a estos objetos. Este es un aspecto de la Suprema Compasión de Allâh, mediante la cual otorga favores incluso a aquellos que adoran a otros en lugar de a El. Sin embargo, las oraciones de los creyentes verdaderos son todas contestadas, pero son contestadas de tal manera que en su aspecto externo no parece muy diferente del modo en que son contestadas a los no creyentes. El último Profeta de Dios  informó a sus seguidores sobre este hecho del siguiente modo:

“Todo aquel que acuda a Allâh en sus oraciones será contestado. O bien se le concede durante su vida o se le reserva para la próxima; siempre y cuando no pida algo pecaminoso o romper los lazos familiares y siempre y cuando no sea impaciente.” Cuando los compañeros del Profeta () le preguntaron cómo se manifiesta esta impaciencia, dijo: “Diciendo: ‘Acudí a mi Señor y El no contestó a mis ruegos.’”30

No todas las oraciones de los creyentes son contestadas en esta vida, pues de ser así, la prueba de la creencia en Dios sin verle no tendría sentido. Los idólatras abandonarían sus falsos dioses si se enterasen de que todas las plegarias de los creyentes en un solo Dios eran concedidas en esta vida. Además, rezar al único Dios verdadero sin saber si nuestras peticiones se van a cumplir es un acto de fe.

Algunos de los que piden ayuda a otros fuera de Allâh en sus oraciones, discuten diciendo que piden ayuda a Allâh, pero solo a través de alguien cercano a El, como un profeta, un santo místico, jeque (shaîj), guru, etc. Sin embargo, los versos del Corán y las declaraciones del Profeta  dejan muy claro que en la oración sólo se debe recurrir a Allâh. Además, el Profeta  disipó toda sombra de duda para todos los que sinceramente buscan la verdad, cuando dijo:

“Pedir en la oración (Du’â) es adoración.”31

Es decir, que pedir ayuda en la oración a otros fuera de Allâh, es adorarlos, lo cual representa el mayor pecado que el hombre puede cometer, Ash Shirk Al Akbar (Shirk [asociación] mayor)32. Es un pecado tan grande que si uno muere sin arrepentirse de ello, no será perdonado y no obtendrá la salvación. Allâh advierte a la humanidad en los versos del Corán de la siguiente manera:

(Allâh no perdona que se Le asocie nada a Él; pero fuera de ello perdona a quien Le place.)33

(A quien atribuya copartícipes a Allâh, Él le vedará el Paraíso y su morada será el Infierno. Los inicuos jamás tendrán auxiliadores.)34

Por consiguiente, Allâh deja claro al Profeta  en el Corán, en beneficio de los creyentes, que el derecho a perdonar le pertenece sólo a El:

( No es asunto tuyo si Él les absuelve o les castiga, pues han sido inicuos.)35

El Profeta  transmitió este mensaje a su familia, sus seguidores y su gente. Abû Huraîrah nos da a conocer que en una ocasion el Profeta  dijo:

 

“¡Oh tribu de ‘Abdul Manâf! ¡Oh  clan de ‘Abdul Muttalib! Aseguraos la salvación con Allâh. ¡Oh madre de Az Zubaîr ibnul ‘Aûuâm (tía del Mensajero de Allâh (r))! ¡Oh Fátima, hija de Muhammad! aseguraos la salvación con Allâh, pues yo no puedo ayudaros en absoluto frente Allâh. Ambos podéis pedirme lo que queráis de mi propiedad.”36

 

El arrepentimiento verdadero tiene que estar dirigido a Dios solamente y es necesario comprender que nadie fuera de Allâh puede absolver los pecados del hombre. Este es un aspecto fundamental del significado de arrepentimiento, tal y como fue enseñado por los profetas de Dios. Si no se lleva a cabo de este modo, el arrepentimiento no se cumple. Cuando el arrepentimiento se dirige a otros fuera de Allâh, en lugar de ser un acto de rectitud, se convierte en un grave pecado, la mayor causa de la condena eterna del alma.

 

Uno de los principales métodos usados por las fuerzas satánicas para desviar a los que creen en Dios, es engañarles para que crean que no pueden acercarse a Dios directamente, debido a su estado de impureza (de pecado). Bajo la apariencia de sabiduría religiosa, enfrentan al hombre con sus innumerables pecados y su incapacidad para dejar de cometerlos. De este modo le hacen caer en la desesperación. En este estado, el hombre, o bien abandona la religión completamente y se desliza por una vida llena de impureza, o busca otro camino para encontrar el perdón, por el que pueda asegurarse la salvación a pesar de sus pecados. Si elige la segunda opción, se encontrará con dioses o santos intermediarios, como canales que garantizan la salvación, gracias a su supuesta relación especial con Dios. Más aun, tendrá la información falsa de que creyendo en estos intermediarios y dependiendo de ellos se asegurará la intercesión en la próxima vida. Para enfatizar su importancia, finalmente reivindican que sin la intercesión de estos espíritus elevados ningún hombre común y corriente puede ser salvado.

 

Estos caminos pueden parecer muy atractivos a aquellos que son ignorantes de las verdaderas enseñanzas de Dios, porque exigen muy poco a sus seguidores, aparte de tener fe en ellos. Por consiguiente, las buenas acciones se vuelven insignificantes y los que acentúan su necesidad son, con frecuencia, despreciados y ridiculizados por ser demasiado ritualistas y con falta de una fe verdadera. Para proteger a los creyentes de esas trampas satánicas, Allâh ha advertido severamente al hombre que no pierda la esperanza en Dios.

 

( y no desesperéis de la misericordia de Allâh, pues no desesperan de la misericordia de Allâh sino los incrédulos..)37

 

( Dijo: Sólo desesperan de la misericordia de su Señor los extraviados.)38 

 

( Diles [¡Oh, Muhammad! A quienes transmitan Mi Mensaje que Yo digo]: ¡Oh, siervos Míos! Vosotros que os habéis excedido [cometiendo pecados] en detrimento propio, no desesperéis de la misericordia de Allâh; por cierto que Allâh puede perdonar todos los pecados, porque Él es Absolvedor, Misericordioso.)39

 

En el cristianismo, la evolución del principio del arrepentimiento es un ejemplo clásico de ignorancia y desesperación usado por las fuerzas del mal para dirigir a grandes masas de creyentes a la idolatría.

 

La expiación en el Antiguo Testamento era una ceremonia anual designada para purificar el templo, los sacerdotes y la gente de sus pecados y al mismo tiempo renovar su relación especial con Dios. El ritual incluía el ayuno y sacrificios. Esta ceremonia aún se practica en el judaísmo, acentuando la importancia de la confesión y el arrepentimiento de los pecados en Yom Kippur, un día considerado como el más santo del año40.

 

Para justificar la creencia herética de la encarnación de Dios en Jesucristo y su muerte aparente en la cruz, Pablo, en sus cartas a los Gálatas y a los romanos discute diciendo que la expiación por la ley requería una obediencia total para lo cual el hombre era incapaz.41. En lugar de todo esto, Pablo propuso que la muerte de Cristo tenía un poder de redención, otorgando expiación a los pecadores que creyesen en él42.

 

Esta opinión de que los pecados del hombre le impiden acercarse a Dios y que sólo puede ser reconciliado a través del sacrificio de la muerte de Cristo43  fue más desarrollada por el teólogo cristiano Iranéo (125-202 DC), Obispo de Lyón, quien desarrolló sobre este concepto el primer sistema de creencia católica44. Otro teólogo cristiano, Agustín de Hippo (334-430 DC), desarrolló la doctrina de la caída, el pecado original y la predestinación, manteniendo que, por herencia, el hombre está manchado con el pecado de la caída de Adán y que Dios ha elegido, inexplicablemente, a algunas personas para ser salvadas, el resto está condenado a la condena eterna45.  De este modo, el hombre era, por herencia, pecador y malvado y solo Cristo, sacrificándose a sí mismo por la humanidad podría (según las palabras de San Angelín) satisfacer completamente el justo castigo de Dios por sus pecados contra El. San Agustín también enseñó que la exculpación (absolución de los pecados) ocurre a través de gracia que origina de Dios, pero es infundida por vía sacramental46. Santo Tomás de Aquino (1225-1274), el principal teólogo cristiano de la Edad Media, defendió la opinión de San Agustín, que ya había llegado a convertirse en una doctrina básica sin desafío.

 

Junto con estas doctrinas, se desarrolló un sacramento conocido como penitencia para la expiación de los pecados después del bautismo. Durante los primeros siglos, la penitencia era elaborada, severa, pública y permitida sólo una vez al año47. El acto de penitencia consistía en tres pasos:

 

    Contrición: arrepentimiento por haber pecado, junto con la intención de abstenerse en el futuro.

    Confesión: dar a conocer los pecados a un sacerdote.

    Satisfacción: llevar a cabo actos de penitencia designados por el confesor.

 

Tras completar estos tres pasos, la absolución es concedida por el sacerdote, indicando la reconciliación del pecador con Dios. La Iglesia Católica Romana sostuvo que sin el sacramento de la penitencia, incluso la contrición perfecta es insuficiente para reconciliar al pecador con Dios y que con el sacramento, incluso la contrición imperfecta es suficiente48. Esto es, el ritual se hizo más importante que la intención sincera de arrepentimiento por parte del pecador.

 

Originalmente las obras de penitencia ordenadas por el sacerdote eran muy severas; más tarde fueron conmutadas por oraciones sencillas o incluso por pagos en metálico. Durante la Edad Media, cuando el sacramento de la penitencia fue reducido a confesiones privadas a un sacerdote (desde 1215, por lo menos una vez al año para los cristianos occidentales), apareció un nuevo modo de salvación llamado “Indulgencias Papales”. Las indulgencias eran cartas de crédito supuestamente sacadas de los súper abundantes méritos disponibles de las virtudes de Jesucristo y de los santos, para compensar el mérito inadecuado por parte del individuo49.

 

Las ventas de las indulgencias por parte de los “perdonadores” provocaron a Martín Lutero (1488-1540) a escribir su Noventa y cinco Tesis, contra el ritual católico que precipitó la Reforma50, una sublevación general contra el papado. Sus doctrinas claves eran que la autoridad de la Biblia es suprema sobre la tradición de la iglesia y que la justificación es por la gracia y a través de la fe solamente, no a través de las obras51.

 

Lutero también se opuso a la libre elección. Su opinión era que el hombre posee cierta libertad en asuntos que no se relacionan con la salvación, pero no tiene libertad para salvarse a sí mismo52.  

 

A partir de este momento la doctrina de Pablo de la “justificación por la fe” se hizo la doctrina esencial para la rama protestante del cristianismo. Por consiguiente, el arrepentimiento directo a Dios ha sido bloqueado por mediadores en las dos ramas más importantes del cristianismo y aquellos que se suscriben a estas enseñanzas caen trágicamente en la adoración de la creación de Dios, creyendo sincera y fervientemente que lo que están haciendo es adorar al Creador.  

 

Dentro de la mayoría de las ramas de movimientos místicos entre los musulmanes, el concepto cristiano de la inaccesibilidad a Dios por parte del hombre vulgar, debido a sus pecados, también ha tomado raíz. Según las enseñanzas místicas, la figura del “salvador”, representado por lo que llaman un “santo”, ocupa una posición ficticia de Al Gaûz Al A’dham53 (lit., la fuente más grande de socorro). Se cree que debido a la posición elevada del Gaûz, éste es capaz de cargar con una parte de los pecados de los creyentes.54 De este modo, en tiempos de dificultad o necesidad, los místicos y sus seguidores llaman abiertamente a estos “santos” por sus títulos o nombres como: Muhiûud Dîn, Abdul Qâdir, etc., creyendo que pueden salvarles. Este estado de degeneración de la fe fue profetizado por el último mensajero de Dios  del siguiente modo:

 

“Seguiréis el camino de los que os precedieron, paso por paso, hasta tal punto que si entrasen en el agujero de una lagartija, los seguiríais incluso ahí”.  Nosotros (los compañeros del Profeta) le preguntamos: “Oh mensajero de Allâh,‘los que os precedieron’ ¿Se refiere a los judíos y a los cristianos?”, él contestó: “¿A quién sino a ellos?”55

 

Esto no quiere decir que el Islam enseña que la salvación sólo se puede obtener a través de las obras del hombre. Este concepto es totalmente falso, pues niega completamente el papel de Dios sobre el destino del hombre. La salvación a través de las obras solamente, es la base del concepto Karma56 en el hinduismo y sus ramificaciones. La religión de Allâh enseña que sólo por la Gracia y Misericordia de Dios se puede obtener el Paraíso. Allâh dice en el Corán:

 

( Y si no fuese por la gracia de Allâh y Su misericordia ninguno de vosotros podría purificarse alguna vez de sus pecados, pero Allâh purifica a quien quiere [perdonándoles sus pecados y guiándoles por el sendero recto], y Allâh es Omnioyente, Omnisciente.)57

 

Tanto Abû Huraîrah como Â’isha narran que el Mensajero de Allâ dijo:

 

“Lleva a cabo buenas acciones correctamente, con sinceridad y moderación, y alégrate, pues nadie alcanzará el Paraíso con sus buenas acciones”.  Sus compañeros le preguntaron, “¿Ni siquiera tú, Mensajero de Allâh?” Este replicó, “Ni siquiera yo, a menos que Allâh me otorgue Su perdón y misericordia.”58

 

Sin embargo, hay una unión directa entre la fe, las buenas acciones y la Gracia divina. La misericordia de Dios no es arbitraria, en el sentido de que no permitiría que un granuja no creyente entrase en el Paraíso, mientras que un alma noble y honrada fuese al Infierno. Este tipo de cosas negaría la libertad de elección del hombre y convertiría al Día del Juicio en algo sin sentido. La sabiduría y justicia de Allâh van junto con Su gracia y misericordia.

 

Hay un aspecto de Su misericordia infinita que abarca a todas las criaturas, lo merezcan o no, aunque la porción más grande de Su Gracia está reservada para los buenos creyentes en la próxima vida.

 

Abû Huraîrah citó al Mensajero de Allâ diciendo:

 

“El día que Allâh creó la misericordia, la creó en cien partes. Noventa y nueve partes las guardó Consigo y una parte la mandó a Sus criaturas.”59

 

Las llaves para entrar en el Paraíso a través de la misericordia y la gracia de Allâh no son más que: una fe sincera en el Único Dios Verdadero, el único que se merece la adoración y devoción del hombre; llevar a cabo buenas acciones, según lo ordenado por Dios. Esto ha sido claramente resumido por Allâh en los siguientes versos:

 

(Quienes no hayan creído sufrirán la consecuencia de su incredulidad, y quienes hayan obrado rectamente habrán preparado su propio terreno [en el Paraíso]. Allâh recompensará a quienes hayan creído y obrado rectamente con Su gracia. Él no ama a los incrédulos.)60              

 

1 Webster’s New Collegiate Dictionary, (Springfield, Mass. EEUU: G&C Meriam Company, 1976), pg. 980-1.    

2 W.L. Reese, Diccionario de filosofía y religión, (New Jersey: Humanities Press Inc. 1980), pg. 490

3 E.W. Lane, Léxico árabe-inglés, (Cambridge, Inglaterra: Islamic Texts society Inc., 1984) Vol. 1, p. 321.  

4 Muhammad ibn ‘Allân As Siddîqî, Dalîl Al Fâlihîn, (Cairo: Al Halabi Press, última edición, 1971), vol. 7,p. 78  

5 Recopilado  por Al Bujârî (Muhammad Muhsin Jân, Sahîh Al Bujârî, árabe-inglés (Beirut: Dar Al Arabia,n.d.),  vol. 8, pags. 389-90, nº.597) y Muslim (‘Abdul Hamîd Siddîqî, Sahîh Muslim, traducción inglesa. (LahoreSh. Muhammad Ashraf, 1976), vol.4, p. 1398, nº.6423.

6 La palabra árabe que significa el único Dios verdadero, el único que se debe adorar. Escrito “Allâh” y  pronunciado “Alá”

7 La palabra árabe Qur’ân (también escrito Qur’an, Koran, o Corán) significa literalmente “lectura o recital”. Es el nombre dado por Dios al último libro de revelación divina transmitido por el angel Gabriel en árabe al ultimo profeta de Dios, Muhammad ibn’Abdullâh (r). Fue, en su totalidad, memorizado por los compañeros del Profeta y sus seguidores durante su vida, y se ha mantenido sin ningún cambio durante catorce siglos hasta hoy. El Corán es la palabra directa de Dios y es inequivocamente diferente de las declaraciones de inspiración divina del Profeta (r), conocidas como Hadices (Hadîz). Estas también fueron meticulosamente memorizadas y registradas. 

8 Sûrah (capítulo del Corán) de La Luz, verso 31 (24:31).

9 Recopilado por Muslim (Sahîh Muslim, traducción Inglesa), vol. 4,  p.1418, no. 6523. También ver: S.M. MadamîAbbâsî, Riâd As Sâlihîn, (árabe-inglés), vol. 1, p. 10, nº. 14.

10  Recopilado por Ibn Mâyah. Autentificado (Hasan) por sruddîn Al Albânî en Sahîh Sunan Ibn Mâyah ( Riyadh: Oficina árabe de Educación para Los Estados del Golfo,  1ª edicc., 1986), vol. 2, pg. 418, nº 3427   

11 Recopilado por Ibn Mâyah, At Tirmidhî, Ahmad y Ad Dârimî.  Autentificado (Hasan) por Al Albânî en Sahîh Sunan Ibn Mâyah, vol. 2, pg. 418, nº 3428.

12 Recopilado por Muslim ( Sahîh Muslim (traduc. Inglesa)), vol. 4,  pgs. 1436-7, nº 6620-2.

13 Allâh utiliza en el Corán algunas veces el plural, refiriéndose a si mismo, aunque siempre afirma con fuerza Su valor de Unidad. El pronombre en plural se utiliza en la gramática y sintaxis árabe para indicar Su Majestad y Honor, mientras que el pronombre singular se utiliza para expresar un acercamiento más íntimo.

14 Sûrah de la Vaca (2:34-6)

15 Sûrah de las Mujeres (4:110)

16 Sûrah de los Rebaños (6:166)

17Biblia de Jerusalén, nueva edición revisada. Alianza Editorial 

18 Surâ de la Vaca (2:222)

19 Recopilado de Al Bujârî (Sahîh Al Bujârî, inglés-árabe, vol. 8, pg 214, nº 321) y Muslim (Sahîh-Muslim, traducción inglesa, vol.4, pg.1434, nº 6611). Ver también Riyad-us-Salihin (inglés-árabe),vol. 1, pg. 10-11, nº 15

20 Literalmente en árabe dice: “nada llenará su boca”

21 Recopilado de Al Bujârî (Sahîh Al Bujârî, árabe-inglés, vol.8, pgs 296-7, nº 444 y 446), Muslim (Sahîh Muslim, traducción inglesa, vol.2, pg 415, nº 3413) y de Abû Huraîrah por Ibn Mâyah. La narración de Ibn Mâyah está

22 Sûrah  de la Familia de Imran (3: 135)

23 Sûrah de la Consulta (42: 23)

24 Recopilado por Al Bujârî, Muslim, at-Tirmidi y Ibn Mâyah. Ver Sahîh Al Bujârî,  (árabe-inglés), vol. 1, pg. 442, nº.  796, y Sahîh Muslim (traducción inglesa), vol. 4, pgs. 1419-20, nº. 6533. 

25 Sûrah de la Abeja (16:36)

26 Sûrah que abre (el Libro). (1:4) 

27 Sûrah de Los Profetas. (21:66).

28 Sûrah Al ‘Arâf (7:194)

29 Recopilado por At Tirmidhî y autentificado por Al Albânî in Sahîh Sunan At Tirmidhî, (Beirut: Oficina de Educación Arabe para los Estados del Golfo, 1ª edición, 1988), vol. 2, pgs. 308-9, nº 2043. Ver también ‘Izzûddîn Ibrâhîm y  Denys Johnson-Davies, An Naûaûî’s Forty Hadith, (ingles-árabe), (Damasco, Siria: The Holy Koran Publishing   House, 1976), pgs. 68-70, nº 19.

30 Dado a conocer por Abû Huraîrah y recopilado por at-Tirmidhi y autentificado por al-Albani en Sahîh-Sunan at-Tirmidhi, vol. 3, pg 188, nº 2852. Ver también Sahîh Al Bujârî (árabe-inglés), vol. 8, pg. 236, nº 352 y Sahîh Muslim, (tracucción inglesa), vol.4, pg. 1430, nº 6595 para una version más corta del mismo Hadiz.

31 Dado a conocer por An Nu’mân ibn Bashîr y recopilado por Abû Dâûud (Ahmad Hasan, Sunan Abû Dâûud, (traducción inglesa),  (Lahore: Sh. Muhammad Ashraf, 1984), vol. 1, pg. 387, nº 1474),  At Tirmidhî, An Nasâî, Ibn Mâyah and Ahmad. Autentificado por Al Albânî en su autentificación de Mishkâtul Masâbîh, (Beirut: Al-Maktab al-Islami, 2ª edición, 1979), vol.2, pg. 693, nº 2231. La otra narración recopilada por At Tirmidhî y de Abû Huraîrah

32 Shirk: Asociar, invocar o adorar a otros fuera de Allâh. (nota de la traductora)

33 Sûrah de las Mujeres (4: 48).

34 Sûrah de la Mesa Servida (5: 72).

35 Sûrah Âl’Imrân (3 : 128)

36 Recopilado por Al Bujârî (Sahîh Al Bujâ, (árabe-inglés), vol. 4, pg. 479, nº 728) y Muslim (Sahîh Muslim (traducción inglesa), vol. 1, pg. 136, nº 402).

37 Sûrah de Yûsuf (12:87).

38 Sûrah de Al Hiyr (15:56).

39 Sûrah de los Grupos (39:50).

40 Diccionario de filosofía y religión, pg. 38.

41Diccionario de filosofía y religión,  pg. 275.

42 Diccionario de filosofía y religión, pg. 38.

43 Jhon R. Hinnels, Diccionario de Religiones, (Inglaterra: Penguin Books Ltd., 1984), pg. 282.

44 Diccionario de Filosofía y Religión, pgs. 259-60.

45 Diccionario de Religiones, pg. 54. 

46 Diccionario de Filosofía y Religión, pg. 275.  Debe de observarse que hubo resistencia a estos desarrollos entre algunos estudiosos del cristianismo.

    Por ejemplo, el teólogo británico Pelagius (360-420 DC) se sorprendió de la relajación moral observada en la Roma cristiana, cuando llegó allí a principios del siglo V.  En su opinión, la doctrina de la depravación total del hombre (el pecado original) había permitido una evasión de la responsabilidad moral. Este teólogo sostuvo que la capacidad limita la obligación y por lo tanto, no puede haber pecado donde no hay libre albedrío. En consecuencia defendió la libertad del hombre y rechazó la doctrina del pecado original, excepto en el sentido de que Adán nos ha provisto de un mal ejemplo e influencia. Pelagius también consideró la gracia una ayuda, pero con ella o sin ella, la voluntad humana debe tomar la iniciativa de dirigirse hacia la salvación. San Agustín declaró las opiniones de Pelagius  herejes y las condenó en el Concilio de Cartago en el 416 y 418. Por edicto imperial en el 418 se declaró que  Pelagius y Coelestius (su seguidor más célebre) fuesen prohibidos, junto con todos los que se sumasen a sus doctrinas,  y que sus propiedades fuesen confiscadas. (Diccionario de Filosofía y Religión, pg. 421).

47 Diccionario de religión, pg. 249.

48 Diccionario de filosofía y religión, pg. 421

49 El Penitenciario, también llamado Penitenciario Mayor, es un cardenal que preside un tribunal de la Curia Romana (Corte Papal), dedicado a dar dispensas e indulgencias. El penitenciario (con  minuscula) es un agente en una  dioceses católica y romana con el poder, dado por el Obispo, de absolver pecados, en casos reservados por él. (Webster’s New Collegiate Dictionary, pg. 847).

50Diccionario de religión, pgs. 249-50.

51Diccionario de  religión, pg. 194.

52 Diccionario de Filosofía y  Religión, pg. 321.

54 Enciclopedia del Islám, pg. 629. Ver también ‘Alî ibn ‘Uzmân Al Huyûîrî, Kashf Al Mahyûb, traducido por  Nicholson (London: Luzac, rep. 1976), pg. 214.

55 Recopilado por Muslim, cogido de Abû Sa’îd Al Judrî y ‘Atâ’ Ibn Iasâr  (Sahîh Muslim, traducción inglesa),  vol. 4, pg. 1403, nº 6448 y 6449.

56 Principalmente  “Karma” significa acción, trabajo u obra. En un Segundo sentido significa el “efecto” de una  acción,  o  la suma total de “efectos”  de acciones pasadas. De este modo, se afirma en el Chandogya (Veda)  que aquellos que hayan hecho buenas obras  nacerán de nuevo, después de la muerte, del vientre de una mujer Brahman, mientras que   los que hayan llevado a cabo malas obras nacerán del vientre de una mujer paria (Ver Diccionario de Religión, pg. 180). 

57 Sûrah de La Luz (24:21)

58 Recopilado por Al Bujârî (Sahîh Al Bujârî, árabe-inglés), vol. 8, pg. 315, nº. 474, ver también pg. 313, nº 470).

59 Recopilado por Al Bujârî (Sahîh Al Bujârî, árabe-inglés), vol. 8, pg. 316, nº 476

60 Sûrah de los Romanos (30: 44-45)

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