CAPITULO II
EL BENEFICIO MATERIAL COMO MOTIVO
Por más argumentos que se usen, la forma más fácil no es
siempre la mejor. 'Tal vez Muhammad estaba tras el premio mayor; por eso atribuyó el Corán a Dios para poder enriquecerse aún más'. Esta hipótesis está en contra de toda verdad histórica. La situación económica de Muhammad era mejor antes de la profecía que después de esta. A sus 25 años (15 años antes de proclamar su profecía) se casó y convivió con
Jadiya, quien era una rica comerciante. En cambio, después de la profecía su nivel de vida y su posición financiera no eran nada envidiables.
En una compilación de hadices (Dichos y hechos de Muhammad) realizada por
Alnawawí, una de las esposas de Muhammad, Aisha, relata que a veces pasaban uno
ó dos meses sin que se encienda fuego en su casa porque no tenían nada que cocinar. Sobrevivieron solo con dátiles y agua. algunas veces esta dieta era complementada con leche de cabra que suplía la gente de
Medina.18
Martin Lings dice en su libro "Muhammad: Su vida basada en las mas antiguas
fuentes":
El profeta y su familia vivieron una vida en la más extrema
sobriedad, Aisha dijo que antes de la conquista de Jaibar ella no conocía lo que era comer hasta llenarse de dátiles.
Tal era la pobreza de sus siempre en aumento dependientes que las esposas del
profeta solo le pedían lo necesario y a veces ni eso.19
Esto no fue solo un sacrificio temporal sino que era su forma de vida. Esto ocurrió en una época en que Muhammad podía vivir como
rey si así lo desease.. De hecho; hubo un tipo de protesta de parte de sus esposas acerca de porque debían seguir viviendo en pobres condiciones cuando podían vivir
lujosamente.20
Muhammad se vió perturbado por este descontento. Una revelación vino comandándole
decir a sus esposas que elijan a Dios y a Su mensajero ó escojan el brillo pasajero de este mundo:
"¡Profeta! Di a tus esposas: Si queréis la vida de este mundo y sus
apariencias venid que os dé algún provecho y os deje ir con toda delicadeza.
Pero si queréis a Allah y a su mensajero y la morada de la última vida...
Es cierto que Allah ha preparado para aquellos de vosotros que actúen con rectitud una inmensa
recompensa.''21
Describiendo la habitación de Muhammad , Omar bin Aljattab dice:
"Noté que todo cuanto tenía en su cuarto eran tan solo tres piezas de cuero curtido y un puñado de cebada en el suelo en una esquina. Miré alrededor pero no pude encontrar nada más y
comencé a sollozar; el dijo ¿Porqué estás llorando? Yo respondí: ¡Oh profeta de Allah! ¿Porqué no debería
sollozar? Puedo ver las marcas que deja la estera en tu cuerpo y también contemplo todo lo
que posees en este cuarto; ¡Oh profeta de Allah! Ruega para que Allah nos dé amplias provisiones. ¡Los persas y los romanos que no tienen
fe verdadera y que no adoran a Allah sino a sus reyes - El César y Cosroes - que pueden vivir en jardines atravesados por
arroyos ¡Pero el profeta escogido y reconocido siervo de Allah debe vivir en tan horrenda
pobreza!. El profeta estaba recostado descansando contra su almohada; pero cuando me
oyó hablar así se sentó y dijo: '¡Oh Omar! ¿Aún dudas en cuanto a este asunto? El lujo y la comodidad en el Más Allá son mucho mejores que el lujo y la comodidad en este mundo. Los incrédulos están disfrutando su parte de las cosas buenas de esta vida mientras nosotros tenemos esas cosas esperándonos en la próxima'. Le
imploré:¡Oh profeta
de Allah! pide perdón para mí, fue realmente mi error"22
Alguien había preguntado también a Aísha sobre el lecho del profeta en su casa; su respuesta
fue:
"Está compuesto por cuero rellenado con tallos de palmera datilera."23
Las privaciones que pasaba Muhammad se las imponía él mismo; cuando recibía un regalo (En una ocasión recibió cuatro camellos con sus cargas del Jefe de
Fidak) lo distribuía él mismo entre los pobres y rechazaba quedarse con algo de él24. Al morir, Muhammad no tenía ningún centavo. Tuvo siete dinares en su posesión, pero días antes de morir los hizo distribuir entre los pobres temiendo que fuera a
olvidarlos25.
También se transmitió que en el momento de su muerte , y a pesar de todas sus victorias y logros,
Muhammad estaba endeudado ¡Y su escudo estaba en manos de un ciudadano judío de Medina como garantía por su
deuda!26
Hay muchas otras citas que muestran que Muhammad vivió una vida extremadamente sobria desde el inicio de su apostolado hasta su
muerte'27. La teoría de que perseguía algún beneficio material está en contra de la evidencia histórica.
Como observa la -Nueva Enciclopedia Católica-al decir:
"Se ha dicho que la mera ganancia económica fue la inspiración para la revolución religiosa de
Muhammad Tal opinión no guarda relación alguna con los hechos tal como se los
conoce."28
18- Abdur Rahman Shad, (Traducción) Riyadh-As-Salihin. Compilado por el Imam Yahia bin Sharafu-din Alnawawí, Lahore;Kazi Publications 1984. Hadiz Nro. 494 y 495 , pp 323 y 324.
19- Martin Lings,"Muliainmad: His life based on the earliest sources". Londres: G. Allen & Unwin Ltd. 1983, p276.
20- Ver por ejemplo: Martin Lings, ob. cit. Capítulo LXXI, pp2 74'2 79.
21- Corán 3128-29.
22-H.
Nizamuddin,
"Theteachings of Islam". Idarat Ishaat-e-Diniyat, sin fecha, p 49-50. este episodio
fue mencionado en: Martin Lings, ob. cit., p279.
23-H. Nizamuddin, ob. cit. p 50. Cuando una pregunta similar le fue hecha a
Hafsah- ella dijo:"Estabacompuesto por un pedazo de lienzo que yo extendí ,
doblándolo en dos , debajo suyo. En una ocasión lo doblé en cuatro tratando de hacerlo más confortable para él. La mañana siguiente me preguntó '¿Que
fue lo que extendiste debajo mío anoche?' le respondí: 'El mismo lienzo , solo lo doblé en cuatro , en vez de hacerlo en dos como acostumbro' el dijo :
Téjalo como estaba, la comodidad adicional se interpone entre mi y el Tahayyud (Oración nocturna)', p 50.
24- Ver la narración de Bilal en el libro de H. Nizamuddin, ob. cit,, pp 55-57
25- Hafiz G. Sarwar, "Muharrimad:The Holy Prophet. Lahore, Shah
Muhammad Ashraf, 1969,p367.
26-Gamal Badawí,"Muhammad's Prophethood:An Analytical View".Minna-,I.E.T., 1981,p8.
27- Ver por ejemplo, Abdur Rahman Shad (Traducción), ob. cit. , hadices Nro. 474, 475, 476, 477, 478, pp 315'317.
28- New Catholic Enciclopedia, Vol. IX , p 100 1.
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