El Profeta Ibrahim (Abraham)

 

Abraham fue un gran profeta. Cuando era joven vivía entra gentes que rehusaban adorar a Dios y adoraban en su lugar otras cosas, como los ídolos que habían hecho con sus propias manos. En una ocasión, Abraham le dijo a su padre:-“¿Tomas acaso a estos ídolos por dioses? Si lo haces entonces tú y tu gente estáis extraviados-“

 

Abraham sabía que no era correcto adorar ídolos, porque iba en contra de la voluntad de Dios.

 

Dios le había enseñando además muchas otras cosas a Abraham. Una noche, por ejemplo, Abraham vio una estrella brillante en el cielo y dijo: -“¡Ese es mi Dios!"- Pero cuando la estrella desapareció, Abraham comprendió que la estrella, no era Dios.

 

En otra ocasión, Abraham vio la luna que brillaba intensamente en el cielo por la noche, y de nuevo dijo: --“¡Ese es mi Dios!"- Pero cuando la luna desapareció, Abraham comprendió que la luna no era Dios.

 

Por fin, vio al sol brillante que salía por la mañana y dijo, -“¡Este debe ser mi Dios porque es la cosa más grande que hay en el cielo¡”-. Pero cuando llegó el atardecer, Abraham comprendió una vez más que éste no era Dios, pues Dios es Eterno. Abraham dijo entonces: -“Oh gente mía, soy libre de vuestra culpa al adorar a otros dioses aparte de Dios. Con firmeza y sinceridad vuelvo mi rostro a Aquel que creó los cielos y la Tierra, y nunca adoraré a otra divinidad excepto a Dios”-. Abraham, entonces, quería adorar sólo a Dios;

 

Aquel que es el Creador de todas las cosas. Porque Dios había creado las estrellas, el sol y la luna. Dios es el Señor de los mundos.

 

Abraham fue a las gentes y les dijo que debían adorar sólo a Dios. Porque es Dios Quien ha creado las estrellas, el sol y la luna. Dios ha creado también las plantas, y los animales como alimento. El sol, la luna y las estrellas no producen nada de comer. Dios ha hecho la Tierra para que la gente pueda vivir en ella. Por tanto, la gente debe apartarse de sus falsos dioses y adorar a Dios, y hacer siempre el bien.

 

Abraham les habló de todas las cosas y les dijo además a su padre y a su gente: --“¿Qué son esas imágenes a las que sois tan aficionados?”- “-Nuestros padres las adoraban”-, respondieron. –“Vosotros y vuestros padres, habéis estado todos extraviados”-, contestó Abraham. Entonces les informó de que debían adorar sólo a Dios, que había creado todas las cosas.

 

Abraham tenía también un plan para deshacerse de los ídolos. Cuando la gente estaba fuera, Abraham destrozó todos sus ídolos e imágenes. Pero dejó intacto al más grande de todos los ídolos. Cuando la gente descubrió que todos sus ídolos fueron destruidos y hechos pedazos, se pusieron muy enfadados. –“¿Quién ha hecho esto a nuestros ídolos?”-, gritaron.

 

Entonces, algunos de ellos recordaron haber oído a Abraham hablar en contra de sus ídolos. Así que trajeron a Abraham y le preguntaron: -“¿Fuiste tu el que hizo esto a nuestros dioses, Abraham?”- El respondió: -“No, fue el mayor de todos ellos el que  lo hizo. ¿Porqué no les preguntáis, si es que saben hablar perfectamente?”-

 

Al oír esto, los idólatras sintieron vergüenza. –“Tu sabes bien que no pueden hablar”-, dijeron a Abraham. –“¿Adoráis entonces cosas que no os benefician ni os hacen daño?”-, les preguntó Abraham.

 

Al oír esto, la gente se enfadó aún más. Como venganza, arrojaron a Abraham a una hoguera. Abraham podía haber salido con graves quemaduras, o quizás haber muerto. Pero tenía la ayuda de Dios.

 

Dios enfrió el fuego y Abraham no se quemó nada.

 

Tiempo después, Abraham dejó a esa gente idólatra y se fue a otro país. Cuando era un anciano tuvo dos hijos varones, Ismael e Isaac. Los dos eran hombres justos y honestos, y ambos fueron profetas de Dios. Un hijo de Isaac, llamado Jacob, también fue profeta. Como podéis ver, Abraham y sus hijos fueron muy bendecidos por Dios.

 

Pero antes, Abraham tuvo que atravesar una gran prueba. Un .Ángel se le apareció y le dijo: -Tienes que sacrificar a tu único hijo-. Abraham se puso muy triste al oír esto, pero de todas maneras, sabía que Dios le había dado una orden y él tenía que obedecerla. Pero antes de nada, le preguntó a su hijo si estaba conforme. El hijo era bueno y piadoso, y consoló a su padre y le dijo tranquilamente: -Querido padre, si Dios lo ha ordenado tienes que obedecer, así que sacrificarme. No temas: con la ayuda de Dios, seré valiente.

 

Lleno de tristeza, Abraham se dispuso a matar a su hijo. Pero antes de que lo hiciera, oyó una voz: -Has demostrado tus buenas intenciones-, le dijo la voz a Abraham -con esto basta-. Has cumplido ya la voluntad de Dios.

 

Así se salvó el hijo de Abraham, y éste comprendió que Dios le había estado probando. Por supuesto, Abraham se llenó de alegría por no tener que matar a su hijo. Ambos dieron gracias a Dios y en su lugar sacrificaron a un animal, tal como Dios había ordenado.

 

Para recordar esta ocasión los musulmanes celebramos este día todos los años, y como hicieron Abraham y su hijo, sacrificamos un animal. Esto nos recuerda que Dios puso prueba a Abraham para ver si realmente le obedecería. El Profeta Abraham pasó la prueba y nosotros lo celebramos en recuerdo de esto. Al igual que el Profeta Abraham, nosotros también compartimos la carne del animal sacrificado. con los pobres y con nuestros amigos. En esta ocasión, también agradecemos a Dios todo lo que nos ha dado y la lección que nos ha enseñado con la salvación del hijo de: Abraham.

 

Más tarde, Abraham y su hijo Ismael construyeron la Ka’ba en Makka, y en aquella ocasión rezaron: Oh Dios, acoge esta casa en Tu gracia y ayúdanos a nosotros y a la gente que viene a nosotros para que seamos verdaderamente buenos musulmanes.

 

Dios oyó esta oración, bendijo la Ka’ba y la ciudad de, Makka. Hasta hoy día, los Musulmanes de todo el mundo vuelven y se ponen en la dirección a la Ka’ba en Makka cuando rezan. De todo el mundo llegan los Musulmanes al Ka'ba durante el tiempo de la peregrinación. Vienen a pié, en camellos, en coches y en aviones. La Ka’ba es la casa de la oración más antigua que Dios tiene sobre la Tierra. En La Ka'ba, todos los Musulmanes rezan juntos a Dios, y esto incluye a todos los que vivieron antes que nosotros, a todos los que viven hoy y todos los que vivirán en el futuro.