HABLANDO MAL DE LOS DEMAS

            La sexta acción prohibida  en las aleyas citadas anteriormente es el hablar mal de los ausentes (ghiba):

"¡Creyentes!  ¡Evitad conjeturar demasiado! Algunas conjeturas son pecado. ¡No espiéis! ¡No calumniéis! ¿Os gustaría comer la carne de un hermano muerto?  Os causaría  horror ... ¡Temed a Allah!  Allah es indulgente, misericordioso". (49:12).

            El Profeta (B y P) quiso aclarar el significado de "hablar mal" a sus sahabis a través de preguntas y respuesta.  El les preguntó:  "¿Saben lo que es hablar la Ghiba?"  Ellos respondieron:  "Allah y su Mensajero saben mejor".  El dijo:  "Es decir algo sobre tu hermano que a él le pueda disgustar".  Alguien preguntó:  "¿Y qué sucede si yo digo algo sobre mi hermano y es verdad?".  El Profeta (B y P) respondió:  "Si lo que dices de él es verdad, pues es ghiba; y si no es verdad, pues es una calumnia"[1].

            Cuando una persona no gusta de otra, tiende a encontrar defectos en su apariencia, conducta, linaje y cualquier otra cosa que esté relacionada con ella.

            Aisha narró que dijo al Profeta (B y P): "¿Ves que Safía (otra esposa del Profeta) esa así y así?".  Implicando que era de corta estatura.  El Profeta (B y P) le respondió: "Las palabras que has dicho son tales, que si se mezclan con las aguas del océano, las obscurecerán"[2].

            La ghiba (el hablar mal de los ausentes) no es más que un deseo de empequeñecer a la gente, de dañar su honor y desdeñar sus logros en su ausencia. Y  ya que es un puñalada por la espalda, pues es una señal de ceguera y cobardía.  La ghiba es un atributo negativo; y sólo los que no han logrado nada se dedican a ella.  Es un arma de destrucción, pues quien es aficionado a ella no deja a nadie sin lanzarle sus dardos y herirlo.
            No debemos sorprendernos, pues, que el Corán presente una imagen tan repulsiva de tan vil costumbre que hace a la gente estremecerse de horror:

"¡Creyentes!  ¡Evitad conjeturar demasiado! Algunas conjeturas son pecado. ¡No espiéis! ¡No calumniéis! ¿Os gustaría comer la carne de un hermano muerto?  Os causaría  horror ... ¡Temed a Allah!  Allah es indulgente, misericordioso". (49:12).

            Si pensar solamente en comer carne humana ya causa malestar, ¡Cuán repulsivo es pensar en comer la carne del propio hermano muerto!
            En toda oportunidad, el Profeta (B y P) mencionaba esta alegoría coránica para imprimirla en los corazones y mentes de la gente.  Ibn Mas'ud relató:  "Estabamos sentados con el Profeta (B y P) cuando un hombre se paró y se marchó.  En ese momento otro habló mal de él.  El Profeta (B y P) dijo:  'Límpiate los dientes'.  El hombre dijo: '¿Porque? No he comido carne'.  El Profeta (B y P) le respondió: 'Acabas de comer la carne de tu hermano"[3].

            Yábir narró:  "Mientras estabamos sentados con el Profeta (B y P), el viento trajo un olor fétido en nuestra dirección, en este momento, el Profeta (B y P) dijo:  '¿Sabéis que olor es éste?  Es el olor de aquellos que hablan mal de los creyentes'"[4].

            Todos estos textos y citas demuestran la santidad y dignidad que la persona disfruta en el Islam.  Sin embargo, algunos eruditos han mencionado algunas excepciones, necesariamente limitadas a ciertas circunstancias, cuando hablar sobre una persona en su ausencia es permitido.  Entre esta excepciones esta la de una persona que ha sido oprimida y se está quejando de su opresor.  Aunque deba entonces hablar sobre lo que al opresor disgusta, es su derecho hacerlo a fin de garantizar la justicia; en consecuencia, se le da permiso para describir el mal que se le ha causado.  Allah dice:

"A Allah no le gusta la maledicencia en vos alta, a no ser que quien lo haga haya sido tratado injustamente.  Allah todo lo oye, todo lo sabe". (4:148).

            Si alguien desea investigar el carácter o la idoneidad de una persona con la que desea entrar en sociedad, o que le ha pedido su hija en matrimonio, o que le está pidiendo trabajo, está permitido que aquellos que son consultados den su opinión franca y honesta.  Aquí se presenta un conflicto entre dos obligaciones:  una, dar buen asesoramiento a quien busca información; y dos, proteger el honor de la persona sobre la cual se pide una opinión. Pero la primera obligación tiene precedencia sobre la segunda, pues es más importante y sagrada.  Fátima bint Qais consultó al Profeta (B y P) sobre dos hombres que la habían pedido en matrimonio. El Profeta (B y P) le dijo sobre uno de ellos:  "Es un bueno para nada y no tiene propiedades". Y sobre el otro, "nunca baja su bastón del hombro", queriendo decir que frecuentemente golpeaba a las mujeres en sus casa.

            También es permitido hablar sobre una persona sin su conocimiento si se requiere una opinión legal o un veredicto (Fatua)  sobre la misma o si se necesita ayuda para combatir el mal que estuviera causando, o referirse a él por un nombre, un título o una característica que el no guste pero sin el cual no se la puede identificar, como por ejemplo,  "el hombre cojo", "el tuerto";  así también, cuestionar a un testigo o criticar a un relator de hadices o noticias es permitido. [5].  

            La regla general sobre la permisibilidad de hablar sobre alguien en su ausencia está regida por dos consideraciones:  la necesidad y la intención.
1.  La necesidad:  Cuando no hay una necesidad urgente de mencionar a la tercera persona de una forma que le disguste, debemos abstenernos de violar la santidad de su personalidad y su honor.  Si hay necesidad de mencionarlo pero ésta se puede satisfacer con una referencia indirecta, no debemos ser explícitos.  Si una discusión general basta, se debe evitar mencionar personas específicas.  Por ejemplo, cuando se procura una opinión legal (fatua), se puede hacer así la pregunta:  "¿Cuál es su opinión de alguien que hace esto y aquello?".  Finalmente, si se debe mencionar a la persona, se debe mencionar sólo lo que es verdad, pues atribuirle algo falso es haram.
2.  La Intención:  En cualquier caso, la intención es un factor decisivo.  El que habla conoce sus motivos mejor que nadie - si es que constituyen un justo reclamo contra una injusticia o mero rencor, si es una investigación objetiva o una calumnia, criticismo académico o simple habladuría (ghiba), un buen consejo o la difusión de un rumor.  Al respecto podemos decir que el creyente es el juez más exigente consigo mismo;  más que un tirano o un socio ambicioso.

            El Islam decreta que el oyente sea partidario del ausente, y que debe defender a su hermano ausente repudiando la calumnia que se lanza sobre él.

            El Profeta (B y P) dice,  "si alguien defiende a su hermano que es calumniado en su ausencia, su recompensa será que Allah lo libre del Fuego". [6]   También dijo:  "Si Alguien defiende la honra de su hermano en esta vida, Allah protegerá su rostro del fuego en el Día de la Resurrección"[7].

            Si una persona no tiene el coraje de hablar en defensa de su hermano contra las lenguas maliciosas, lo menos que puede hacer es salir de ese círculo hasta que cambien de tema; de otra manera el verso (4: 140) se aplicará:

"Él os ha revelado en la Escritura:  "Cuando oigáis que las aleyas de Allah no son creídas y son objeto de  burla, no os sentéis con ellos mientras no cambien de tema de conversación; si no, os haréis como ellos".  Allah reunirá a los hipócritas y a los infieles, todos juntos, en la gehena".(4:140).

DIFUNDIENDO CHISMES (AL NAMIMA)

            Otro mal hábito, que acostumbra acompañar a la ghiba y que es también estrictamente prohibido en el Islam, es el de contar chismes.  Esto significa contar a otros lo que tu oíste de alguien, de tal manera que cause disensión entre la gente, agrie su relaciones o aumente la antipatía ya existente entre ambos.
            Desde sus primeras revelaciones en la Meca, el Corán condenó esta hábito diciendo:

"¡Nos obedezcas, pues, a los chismosos!" (68:10).

Y el Profeta (B y P) dijo:  "El que difunde los chismes que ha oído por ahí no entrará al Paraíso" [8] Y "Los más malvados entre los siervos de Allah son aquellos que andan difundiendo chismes, dividiendo a los que se aman y tratando de difamar a los que son inocentes"[9].
            Para alentar las paz y la conciliación, el Islam permite que un mediador esconda las malas cosas que una persona pueda decir de otra y le permite aumentar algunas cosas buenas que, de hecho, ninguno de ellos ha dicho.
            Esto no se considera mentir, porque el Profeta (B y P) dijo:  "No miente quien, al conciliar entre dos personas, dice algo bueno o adiciona algo bueno (a las palabras de los que están en disputa) "[10].
            El ataque del Islam está particularmente dirigido contra esa gente que tan pronto como oyen algo malo, se apresuran a contarlo para conseguir un favor o por el simple gusto de causar problemas y conflicto.  De hecho, muchos de esta clase no se conforman con simplemente repetir lo que han oído sino que añaden algo o se inventan algo.  Como un poeta dijo:
                        Si escuchan una buena palabra, la ocultan;
                        Si escuchan un mala palabra, la gritan
                        Y si nada escuchan, inventan una mentira.

            Un hombre fue ante Omar bin Abdul 'Aziz y le contó algo acerca de otro hombre que al mencionado no le hubiese gustado que se diga.  Entonces, Omar le dijo:  "Examinemos tu caso:  si estás mintiendo, eres uno de esos mencionados en la aleya que dice:  "¡Creyentes! Si un malvado os trae una noticia, examinadla bien, no sea que lastiméis a gente por ignorancia y tengáis que arrepentiros de lo que habéis hecho". (49:6). Y si estás diciendo la verdad eres uno de los mencionados en la aleya que dice : " ... al pertinaz difamador, que va sembrando chismes..." (68:11) Pero si quieres te podemos perdonar".  El hombre dijo:  "Por favor perdóname, Emir de los creyentes.  Nunca volveré a hacerlo".

EL HONOR ES SAGRADO

            Ya hemos notado que las enseñanzas islámicas salvaguardan la dignidad y el honor del ser humano, considerándolos, de hecho, inviolables y sagrados.
            Cierta vez, mientras miraba hacia la Ka'ba,  Abdallah bin Omar dijo:  "¡Qué grande y Sagrada eres!  Pero la santidad del creyente es mayor que la tuya".  Y la santidad del musulmán incluye la santidad de su vida, su honor y su propiedad.

            Durante la peregrinación de despedida, el Profeta (B y P) se dirigió a la multitud diciendo:  "Vuestras vidas, vuestro honor y vuestra propiedad son tan sagradas entre vosotros como la santidad de este día, en este mes y en esta ciudad"[11].

            El Islam protege la honra de un persona contra las malas lenguas (la Ghiba) incluso si lo que se dice es verdad.  ¿Cuán horrible será, pues, si lo que se dice es falso y mentira?  Esta es una clara maldad y un gran pecado.  El Profeta (B y P)  dijo:  "Si alguien dice algo falso sobre una persona  para difamarla, Allah lo confinará en el fuego del Infierno hasta que este extingan sus palabras"[12].

            Aisha relató que el Profeta (B y P) dijo a sus sahabis:  "¿Sabéis cuál es la peor forma de  usura ante Allah?" Ellos dijeron:  "Allah y su Mensajero saben mejor"  El Profeta (B y P) respondió:  "La peor forma de usura es la violación de la honra personal del musulmán".  Luego les recitó:"Los que molestan a los creyentes y a las creyentes, sin haberlo éstos merecido, son culpables de infamia y de pecado manifiesto".[13]

            El más vil ataque a la honra de la persona consiste en acusar a una mujer creyente y virtuosa de inmoralidad.  Tal acusación no solo arruina su reputación y la de su familia, destruyendo su futuro, sino que difunde el escándalo dentro de la sociedad islámica.  Por esto es que el Profeta (B y P) citó esta acción entre los siete pecados capitales y el Corán amenazó a quienes cometen este pecado con castigos directos:

"Malditos sean en la vida de acá y en la otra quienes difamen a las mujeres honestas, incautas pero creyentes.  Tendrán un castigo terrible el día que sus lenguas, manos y pies atestigüen contra ellos por las obras que cometieron"
"  Ese día, Allah le retribuirá en su justa medida y sabrán que Allah es la Verdad manifiesta". (24:23-25)

"Quienes deseen que se extienda la indecencia entre los creyentes, tendrán un castigo doloroso en la vida de acá y en la otra.  Allah sabe, mientras que vosotros no sabéis".(24:19)

LA VIDA ES SAGRADA

            Es Islam considera la vida humana sagrada y predica su preservación.  Según las enseñanzas del Islam, la agresión contra la vida humana es el segundo mayor pecado ante los ojos de Allah, menor sólo al pecado de incredulidad (Kufr).  El Corán declara: 

"Por esta razón, prescribimos a los Hijos de Israel que quien matara a una persona que no hubiere matado a nadie ni corrompido en la tierra, fuera como si hubiera matado a toda la humanidad.  Y que quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado las vidas de toda la humanidad.   Nuestros enviados vinieron a ellos con las pruebas claras, pero, a pesar de ellas , muchos cometieron excesos en la tierra."(5:32)

            Ya que la raza humana constituye una sola familia, una ofensa contra uno de sus miembros es de hecho una ofensa contra toda la humanidad,  El crimen es aún más serio si el asesinado es uncreyente en Allah.

"Y quien mate a un creyente premeditadamente, tendrá la gehena como retribución, eternamente.  Allah se irritará con él, le maldecirá y le preparará un castigo terrible". (4:93).

            El Profeta (B y P) dijo:  "El fin del mundo  significará menos para Allah que el asesinato de un musulmán"[14].  También dijo:  "El creyente se encuentra dentro del cauce de la religión mientras no mate a alguien ilegalmente"[15] y añadió:  "Allah perdona todo pecado excepto en el caso de quien muere siendo politeísta (mushrik) o quien mata a un creyente intencionalmente"[16].

            Basándose en estas aleyas y hadices, Ibn Abbás dedujo que el arrepentimiento del asesino no será aceptado por Allah.  Pues, alega Ibn Abbás, al ser un caso de un ofensa personal contra otro individuo, el arrepentimiento del malhechor no se acepta sino se corrige el mal hecho a los demás o se obtiene su satisfacción.  El problema en este caso es cómo se puede regresar a la víctima a la vida o asegurar su satisfacción.  Otros  dicen que el sincero arrepentimiento es aceptado por Allah;  si borra hasta los pecados mas grandes - el Shirk o atribuir iguales a Allah - ¿Porqué no uno menor?  Allah dice:

"No invocan a otro dios junto con Allah, no matan a nadie que Allah haya prohibido, si no es con justo motivo, y no fornican.  Quien comete tal, incurre en castigo.
El día de la Resurrección se la doblará el castigo y lo sufrirá eternamente humillado.
No así quien se arrepienta, crea y haga buenas obras.  A éstos Allah les cambiará sus malas obras en buenas, Allah es indulgente, misericordioso". (25:68-70)

EL ASESINO Y EL ASESINADO ESTARAN EN EL INFIERNO

            El Profeta (B y P) consideraba que la lucha entre musulmanes es una vía a la incredulidad  y es un acto de la ignorancia preislámica, durante la cual la gente solía enfrentarse en encarnizadas guerras y derramaban sangre por un simple camello o un caballo.  Dijo:  "Insultar a un  musulmán es una maldad y combatirlo es incredulidad" [17] y  "No os convirtáis en incrédulos después de mi muerte, mantándoos  unos a otros"[18].

            Luego añadió:  "Cuando dos musulmanes levantan sus armas uno contra otro, ambos están al borde del Infierno.  Si uno de ellos mata al otro, ambos estarán en él juntos".  Alguien preguntó:  "Oh Mensajero de Allah!  Este es un asesino... ¿Pero cuál fue la falta del asesinado?"  El Profeta (B y P) respondió "Estaba deseoso de matar al otro"[19].

            Por esta razón, el Profeta prohibió cualquier acto que pueda llevar al asesinato o a la lucha;  incluso prohibió cualquier acto que pueda llevar al asesinato o a la lucha;  incluso prohibió apuntar con un arma.  Dijo:  "Ninguno de vosotros debe apuntar un arma contra su hermano;  puede que Satán le haga escapar la mano y entonces caerá en la fosa del infierno"[20].  También dijo:  "Si Alguien apunta una pieza de hierro contra su hermano, los ángeles los maldicen hasta que deje de hacerlo, aunque sea su verdadero hermano"[21].  Incluso llegó a decir:  "No es permitido que el musulmán asuste a su hermano"[22].

            El pecado del asesinato no se limita solo al asesino.  Cada individuo que participa de este crimen, por obras o por palabras, recibirá el castigo de Allah en proporción a su participación. Incluso la persona que estaba en la escena del crimen recibirá su castigo.  Un hadiz dice:  "Ninguno de vosotros debe quedarse en un lugar donde un hombre está siendo asesinado injustamente, pues la maldición de Allah desciende sobre estuvo presente, y no lo defendió" [23].

LAS VIDAS DE LOS ALIADOS Y DE LOS NO MUSULMANES RESIDENTES SON TAMBIEN SAGRADAS.

            Hasta ahora hemos mencionado los textos que prohiben a los musulmanes combatir o matar a sus hermanos de fe.  Pero no debemos llevarnos la impresión  de que la vida de un no musulmán no está segura en una sociedad islámica, pues Allah ha declarado que la vida de todo ser humano es sagrada y ha garantizado su inviolabilidad.

            Esto se aplica siempre que el incrédulo no esté combatiendo a los musulmanes;  pues si lo está,  será permitido derramar su sangre.
            Si el incrédulo es de una nación con lo cuales se ha firmado un acuerdo o es un dhimmi (un no musulmán radicado en un estado islámico), su vida es sagrada y no es permitido que un musulmán lo ataque.  El Profeta (B y P)  dijo sobre esto:  "Quien mata a una persona de un país que ha firmado un tratado con nosotros no percibirá la fragancia del Paraíso, aunque esta fragancia llega tan lejos como se puede caminar en cuarenta años"[24].

            Allah ha mencionado  tres crímenes por los cuales se justifica la pena de muerte.
1.  Homicidio.  El homicidio comprobado demanda una compensación que consiste en quitarle la vida al asesino - una vida  por una vida, un pago similar al crimen cometido, pues el iniciador del homicidio es el que inició el mal.  El Corán afirma: 

"¡Creyentes! Se os ha prescrito la Ley del Talión en casos de homicidio:  libre por libre, esclavo por esclavo, hembra por hembra.  Pero, si a alguien le rebaja a su hermano la pena, que la demanda sea conforme al uso  y la indemnización apropiada.  Esto es un alivio por parte de vuestro Señor, una misericordia.  Quien, después de esto, viole la ley, tendrá un castigo doloroso". (2:178)

2.  Cometer adulterio en público con una persona que nos es su cónyuge;  esto se da si, por lo menos  cuatro personas presencian el acto sexual y testifican en la corte  que lo han visto.  La pena de muerte se aplica a cualquiera de los dos que esté casado.  La confesión del adúltero o la adultera, repetida cuatro veces ante la corte, equivale al testimonio de cuatro testigos.

3.  La apostasía del Islam después de haberlo aceptado voluntariamente.  Esto significa una abierta revuelta contra el Islam de tal manera que amenaza al solidaridad de la comunidad islámica y es un crimen castigado con la muerte.  Nadie está obligado a aceptar el Islam, pero, a la vez, nadie puede jugar con él, como hicieron algunos judíos en la época del Profeta (B y P):
"Otro grupo de  la gente de la Escritura dice:  ¡Creed al comenzar el día en lo que se ha revelado a los que creen y dejad de creer al terminar el día! Quizás, así se conviertan". (3:72)

            El Profeta (B y P) limitó la pena de muerte a estos tres crímenes.  Dijo:  "El derramamiento de sangre musulmana no es permitido, excepto por una de estas tres razones:  una vida por otra, una persona casada que comete adulterio o una persona que abandona a su religión y su comunidad"[25].

            En cualquiera de las circunstancias mencionadas, la pena capital sólo puede ser implementada por la autoridad competente luego del debido proceso de ley prescrito por la Sharía.  Los individuos no pueden tomar la ley en sus manos, convirtiéndose en jueces y ejecutores, pues esto resultaría en caos y desorden.  Sin embargo, el juez podrá presentar al asesino para que sea ejecutado en presencia de los familiares de la víctima, a fin de que sus corazones sean aliviados y el deseo de venganza se extinga.  Esto es en cumplimiento de la palabra de Allah: "No matéis a nadie que Allah haya prohibido, sino con justo motivo. Si se mata a alguien sin razón, damos autorización a su pariente próximo, pero que este no se exceda en la venganza..." (17:33)

EL SUICIDIO

            Todo lo que se aplica al crimen de homicidio se aplica igualmente al suicidio.  Quien quiera que se  quita la vida de cualquier forma ha tomado injustamente una vida que Allah declaró inviolable.  Pues, ya que no se ha creado a sí mismo, ni siquiera una solo célula de su cuerpo, la vida del individuo no le pertenece;  es un responsabilidad que Allah le ha confiado.  No  puede degradarla y menos dañarla o destruirla.  Allah dice:

"¡Servid a Allah y no Le asociéis nada! ¡Sed buenos con vuestros padre, parientes, huérfanos, pobres, vecinos - parientes y no parientes -, el compañero de viaje, el viajero y vuestros esclavos!  Allah no ama al presumido, al jactancioso ...". (4:29)

            Las enseñanzas islámicas requieren que el musulmán muestre resolución al enfrentar las dificultades de la vida.  No tiene permitido rendirse y escapar de las vicisitudes de la vida cuando le recae una tragedia o algunas de sus esperanzas se esfuman.  El creyente  fue hecho para combatir y no para escapar.  Su fe y su carácter no le permiten escapar del campo de batalla que es la vida.  El posee un arma que nunca falla y una munición que nunca se agota: el arma es su fe inquebrantable y la munición es su firmeza moral.

            El Profeta (B y P) advirtió que quien comete el crimen de suicidarse será privado de la misericordia de Allah y no entrará  en su Paraíso:  merecerá la ira de Allah y será lanzado al fuego.  El Profeta (B y P) dijo:  "En los tiempos anteriores a vosotros, un hombre fue herido.  Sus heridas le hacían sufrir tanto que tomó un cuchillo y se cortó la muñeca desangrándose hasta morir.  Allah dijo:  'Mi siervo se apresuro en tomar su vida'.  Por lo tanto, se le privó del Paraíso" [26].

Si una persona es privada del Paraíso porque no pudo soportar el dolor que le causaban sus heridas y se quitó la vida... ¡Qué será de aquel que se suicida porque sufrió una pérdida en el negocio, grande o pequeña;  aquel que ha reprobado un examen, o que ha sido rechazado por un ser amado!  Aquellos de voluntad débil deben prestar mucha atención al siguiente hadiz:

"Aquel que se lanza de un risco y comete suicidio estará lanzándose al fuego del Infierno.  Aquel que toma veneno y se mata tendrá el veneno en su mano y lo beberá por siempre en el infierno; aquel que se suicida matándose con un arma, tendrá el arma en su mano, clavándosela por siempre en el fuego del infierno"[27].

LA PROPIEDAD ES SAGRADA.

            El musulmán tiene permitido adquirir bienes, tantos como desee, siempre que los adquiera a través de medios legales y los multiplique a través de inversiones legales.  Mientras otra religión dice, "es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja a que un hombre rico entre en el reino de Dios" [28], el Islam dice:  "¡Que cosa excelente es una fortuna legalmente obtenida en manos de un buen hombre!"[29].
            Y , ya que el Islam garantiza el derecho a al propiedad privada, también garantiza su protección, a través de la exhortación  moral y la ley, contra el robo, el hurto  y el fraude.  El Profeta (B y P) mencionó la inviolabilidad de la propiedad privada en el mismo lugar donde menciona la inviolabilidad de la vida y del honor y consideraba el robo como una negación de la fe diciendo:  "un ladrón no es un creyente mientras roba"[30].
            Allah dice: 

"Al ladrón y a la ladrona, cortadles las manos como retribución de lo que han cometido, como castigo ejemplar de Allah.  Allah es poderoso, sabio" (5:38)

            El Profeta (B y P) dijo:  "Es un pecado para el musulmán tomar (hasta) un palo sin el permiso de su dueño" [31]. Y Allah el Altísimo dice:

"¡Creyentes! No os devoréis la hacienda injustamente unos a otros.  Es diferente si comerciáis de común acuerdo.  No os matéis  unos a otros.  Allah es misericordioso con vosotros". (4:29).

LA PROHIBICIÓN DEL SOBORNO

            Recibir soborno es una forma de consumir la fortuna de otra persona ilícitamente.  El soborno se refiere a cualquier tipo de bienes que se ofrecen a un juez o un servidor público o privado para obtener una decisión en favor propio o contra un rival, para acelerar un trámite, o para retrasar el trámite del competidor, etc.

            El Islam ha prohibido que el musulmán se acerque a las autoridades de un gobierno o a sus subordinados con el propósito de ofrecerles soborno;  también ha prohibido a los servidores públicos aceptarlo y ha prohibido que  cualquier otra persona arregle los términos entre el que da y el que recibe el soborno.  Allah dice: 
"No os devoréis la hacienda injustamente unos a otros.  No sobornéis con ella a los jueces para devorar una parte de la hacienda ajena injusta y deliberadamente." (2:188)

            El Profeta (B y P) dijo:  "La maldición de Allah está sobre quien ofrece el soborno y sobre la autoridad que lo acepta"[32].
            Thaubán dijo:  "El Mensajero de Allah (B y P) maldijo a quien ofrece el soborno y sobre la autoridad que lo acepta"[33].
            Si el sobornado acepta la oferta para realizar una injusticia, su pecado será aún mayor, mientras que si lo recibe por hacer justicia, pues era su simple deber por el cual no debía cobrar.

            El Profeta (B y P) envió a Abdallah bin Rawaha con los judíos para estimar los impuestos que debían por sus palmeras.  Los judíos le ofrecieron un poco de dinero como presente .  El les dijo:  "Lo que habéis ofrecido como soborno es ilícito y nosotros no lo aceptamos"[34].
No debe sorprendernos que el Islam prohiba el soborno y que sea severo contra todos los que participan de él.  La proliferación del soborno en una sociedad trae la corrupción y la injusticia:  se toman decisiones injustas y las justas son anuladas, las personas que no lo merecen reciben oportunidades y las merecedoras son omitidas;  y el espíritu de la ambición se apodera de la sociedad en lugar de la conciencia del cumplimiento del deber.


  • [1]Citado por Muslim, Abu Daud , Al Tirmidhi y Al Nasái.
  • [2]Citado por Muslim, Abu Daud, Al Tirmidhi y Al Nasái.
  • [3]Citado por Ahmad de una fuente confiable.
  • [4]Citado por Ahmad de una fuente confiable.
  • [5]Ver la discusión de Al Ghazzali sobre los usos y abusos de las palabras en su "Ihiá ...", también el comentario de Al Nauaui al Sahih de Muslim y el tratado de Al Shaukani sobre lo lícito y lo ilícito al hablar de los demás en su ausencia.
  • [6]Citado por Ahmad de buena fuente.
  • [7]Citado por Al Tirmidhi de buena fuente.
  • [8]Citado por Al Bujari y Muslim.
  • [9]Citado por Ahmad.
  • [10]Citado por Al Bujari y Muslim.
  • [11]Citado por Muslim.
  • [12]Citado por Al Tabarani.
  • [13]Citado por Ibn Abu Hátim, Ibn Mardawai y Al Baihaqi.
  • [14]Citado por Muslim, Al Nasai y Al Tirmidhi.
  • [15]Citado por Al Bujari.
  • [16]Citado por Abu Daud, Ibn Hibbán y Al Hákim.
  • [17]Citado por Al Bujari y Muslim.
  • [18]Citado por Al Bujari y Muslim.
  • [19]Citado por Al Bujari y Muslim.
  • [20]Citado por Al Bujari.
  • [21]Citado por Muslim.
  • [22]Citado por Abu Daud y Al Tabarani de buena fuente.
  • [23] Citado por Al Tabarani y Al Baihaqi de buena fuente.
  • [24]Citado por Al Bujari y otros.
  • [25]Citado por Al Bujari y Muslim.
  • [26]Citado por Al Bujari y Muslim.
  • [27]Citado por Al Bujari y Muslim.
  • [28]Estas palabras se atribuyen a Jesucristo en el Nuevo testamento.
  • [29]Citado por Ahmad.
  • [30]Citado por Al Bujari y Muslim.
  • [31]Citado por Ibn Hibbán en su "Sahih".
  • [32]Citado por  Ibn Hibbán en su "Sahih".
  • [33]Citado por Ahmad, Al Tirmidhi e Ibn Hibbán en su "Sahih".
  • [34]Citado por Málik.