Jugar dados apostando por dinero es claramente haram. Algunos eruditos lo consideran haram aunque no haya apuestas de por medio, mientras otros lo consideran detestable (makruh) en vez de haram. Quienes lo consideran haram basan su juicio en el hadiz transmitido por Baraida en que el Profeta (B y P) dijo: "Quien juega con lo dados es como el que maneja la carne y la sangre del cerdo"[2]. También citan el hadiz de Abu Musa Al Ash'ari en que el Profeta (B y P) dice: "El que juega con dados está desobedeciendo a Allah y a Su Mensajero"[3]. El ajedrez es un juego muy popular y la opinión de los juristas al respecto varía. Aquellos que lo consideran haram citan algunos hadices para sustentar su posición, pero los investigadores han demostrado que el ajedrez no apareció hasta después de la muerte del Profeta (B y P), por lo tanto todos esos hadices deben ser falsos. Los mismos sahabis del Profeta (B y P) mantenían opiniones distintas sobre el juego de ajedrez. Ibn Omar dijo que es peor que jugar con dados; Alí lo consideraba como un juego de azar (tal vez refiriéndose al que se juega por dinero); mientras que otros sahabis sólo lo desaprueban. Sin embargo, debemos aclarar que el ajedrez se puede jugar sólo si las siguientes tres condiciones se dan: Entre los entretenimientos que pueden reconfortar el alma, satisfacer al corazón y refrescar el oído está el canto. El Islam permite cantar bajo la condición de que no sea de forma obscena o dañina a la moral islámica. Y no hay problema en acompañar el canto con música que no sea excitante. Para crear un a atmósfera de júbilo y alegría, es recomendado cantar en las ocasiones festivas como los días del Eid, los matrimonios y los banquetes de bodas, los nacimientos, las aqiqas (celebración de la llegada de un recién nacido degollando un cordero), y al regreso de un viajero. Aisha narró que cuando una mujer se casó con un hombre de los Ansar, el Profeta (B y P) dijo: "Aisha, ¿Tuvieron algún entretenimiento? Los Ansar son aficionados al entretenimiento" [4]. Ibn Abbás dijo: "Aisha dio a una de su familiares en matrimonio a un hombre de Ansar. El Profeta llegó y preguntó '¿Has enviado con la chica alguien que cante? ' 'No', dijo Aisha. El Mensajero de Allah (B y P) dijo entonces, 'Los Ansar son gente que gusta de la poesía. Debías haber enviado también alguien que les pueda cantar: Aquí estamos, a vosotros venimos, saludadnos como os saludamos'[5]". En si libro "Ihiá 'ulum al Dín [7], el Imam Al Ghazzali menciona los hadices sobre las niñas cantando, el de las abisinios exhibiendo sus habilidades con las lanzas y el de Aisha jugando con su muñecas, luego dice" Todos estos hadices son citados por Al Bujari y Muslim en sus 'Sahih', y prueban claramente que cantar y jugar no es pecado. De esto hadices podemos deducir lo siguiente: Se ha mencionado que muchos sahabis del Profeta (B y P) y algunos eruditos de la segunda generación de musulmanes (Tabeín), solían escuchar cantos y no veían en ello nada malo. En lo referente a los hadices contra los cantos, son todos infundados y los investigadores han demostrado que son dudosos. El jurista Abu Bakr Al Arabi dice: "No se cuenta ni con un solo hadiz auténtico sobre la prohibición de cantar", Ibn Hazm dice, a su vez, " Todo lo citado en este sentido es falso y fabricado". Sin embargo, debido a que cantar es muchas veces asociado con borracheras y clubes nocturnos, muchos eruditos lo han declarado haram o, por lo menos makruh. Sostienen que el canto es ese tipo de "palabras vanas" mencionada en la aleya: "Hay entre los hombres quien compra palabras vanas para, sin conocimiento, extraviar a otros del camino de Allah y para tomarlo a burla. Quienes tal hagan tendrán un castigo humillante" (31:6). Ibn Hazm dice: "Esta aleya condena una conducta especifica, la de hacer cosas burlándose de la causa de Allah. Quien haga esto es un incrédulo; aunque compre una copia del Corán, hacerlo para burlarse de él y así desviar a la gente lo convierte en un incrédulo. Este es el tipo de conducta que es condenado por Allah y no se refiere a las conversaciones triviales que uno puede sostener para relajarse, sin intentar desviar a la gente de la senda de Allah". Ibn Hazm también refuta el argumento de aquellos que dicen que porque el canto no es "la verdad" debe necesariamente, ser "el extravío", refiriéndose a la aleya coránica: "Ése es Allah, vuestro verdadero Señor. Y ¿qué hay más allá de la Verdad, sino el extravío? ¡Cómo podéis, pues, ser tan desviados!" (10:32) Dice Ibn Hazm: "El mensajero de Allah (B y P) dice: 'Las obras serán juzgadas según las intenciones, cada uno obtendrá lo que deseaba'[9]. Así pues, quien escucha el canto con la intención de usarlo para cometer un pecado es un pecador; esto se aplica también a otras acciones fuera del canto; mientras que quien escucha el canto para refrescar su alma y así ganar fuerzas para cumplir con su deber hacia Allah y hacer buenas obras, es un siervo de Allah bueno y obediente. Y aquel que escucha el canto sin intenciones de obediencia ni desobediencia está haciendo algo neutro e inofensivo, que es similar a ir al parque a pasear, pararse junta a una ventana y mirar al cielo, vestir ropas azules o verdes, etc." Sin embargo, hay algunas limitaciones que debemos observar respecto al canto: Esto no significa necesariamente que se conviertan físicamente en monos y cerdos sino que lo serán en corazón y alma; portarán el corazón de un mono y el alma de un cerdo en sus cuerpos humanos. LOS JUEGOS DE AZAR, COMPAÑEROS DE LA BEBIDA A la vez que permite una variedad de juegos y deportes, el Islam prohibe cualquier juego que incluye apuestas, es decir; que tiene elementos de azar en él. Ya hemos mencionado el hadiz del Profeta (B y P) que dice: "Quien dice a su amigo: 'Ven vamos a apostar', debe dar caridad". Detrás de la estricta prohibición de los juegos de azar encontramos los siguientes nobles y coherentes objetivos: Qué acertado que está el Corán cuando asocio el juego y la bebida alcohólica en sus aleyas, pues sus efectos dañinos en el individuo, la familia y la sociedad son muy parecidos. ¿Qué se puede parecer más alcoholismo que la adicción al juego? Por ello usualmente ambos viene juntos. Y nuevamente; qué acertado está el Corán cuando nos enseña que estos dos hábitos, beber y apostar, son inspirados por Satán, que son similares a la idolatría y la adivinación con flechas, y que son sucios y abominables hábitos que deben ser extirpados: "¡Creyentes! El vino, El juego de azar, las piedras erectas y las flechas no son sino abominación y obra del Demonio. ¡Evitadlo, pues! Quizás así, prosperéis." LA LOTERÍA, UNA FORMA DE APUESTA: Lo que llamamos lotería y rifas es también una forma de apuestas y juegos de azar. No debe tolerarse ni permitirse este tipo de actividades en nombre de "instituciones de caridad" o "Causas humanitarias". Aquellos que las consideran permitidas en relación de tales causas son similares a los que buscan reunir fondos para las mismas causas organizando fiestas ilícitas o "Shows artísticos". A estos dos grupos les decimos: "Allah es puro y sólo acepta lo que es puro". La personas que recurren a tales medios asumen que los miembros de la sociedad han perdido toda bondad en sus corazones y todo sentimiento de caridad, compasión y misericordia y que, para obtener dinero de ellos, hay que recurrir a juegos de azar y entretenimientos morbosos. Pero el Islam no asume esto para su sociedad. El Islam cree en la bondad original del hombre y apela a esta bondad, procurando solo medios puros para las causas nobles. Los medios islámicos para reunir fondos son: invitar a la gente a ser piadosa, apelar a los sentimientos humanitarios y recordarles las implicaciones de la fe en Allah el Altísimo y en la Otra vida. PELÍCULAS Las relaciones entre los miembros de la sociedad islámica están basadas en dos principios fundamentales: primero, la consciencia del fuerte lazo de hermandad que liga a un individuo con otro; segundo, la protección de los derechos del individuo y lo sagrado de su vida, su honor y su propiedad, tal como lo garantiza la Sharía Islámica. Cualquier palabra, acción o conducta que contravenga o amenace estos dos principios esta prohibida por el Islam; el nivel de la prohibición depende de la magnitud del daño moral o material que pueda resultar de la misma. En las siguientes aleyas encontramos algunos ejemplos de los actos prohibidos que son perjudiciales para la hermandad y la santidad de los seres humanos. Allah el Altísimo dice: "Los creyentes son, en verdad, hermanos. ¡Reconciliad, pues, a vuestros hermanos y temed a Allah! Quizás, así se os tenga piedad". Aquí, Allah proclama que los creyentes son de hecho hermanos unos con otros, unidos por la hermandad del Islam además de la hermandad de la humanidad. Esta relación implica que traten de conocerse unos a otros y que no se eviten, que traten de establecer lazos y no romperlos, que se amen y que no se odien, que sean sinceros y no superficiales, que se unan en vez de separarse. El Profeta (B y P) dice: "No os envidiéis unos a otros, no habléis mal unos de otros ni os odiéis. Hacéos hermanos en el servicio de Allah"[12]. ES ILÍCITO ROMPER LOS LAZOS CON OTRO MUSULMAN Es un pecado para el musulmán rehuir a su hermano musulmán, romper toda relación con él, o alejarse de él. Si dos musulmanes disputan entre ellos, tienen permitido un periodo de tres días para calmar los ánimos; después, deben buscar los medios para la reconciliación y la paz, superando su orgullo, su enojo y su odio. Una de las características de los creyentes elogiados en el Corán es que son "humildes hacia los creyentes". El Profeta (B y P) dijo: "No es permitido que un musulmán se aparte de su hermano por más de tres días. Si pasan estos tres días, el debe encontrarlo y saludarlo; y si (el otro) le responde el saludo, ambos compartirán la recompensa. Y si no le responde, cargará con su pecado mientras que el musulmán (que inició el saludo) será liberado del pecado de estar alejado" [13]. La prohibición de cortar los lazos es aún mas severa en el caso de los parientes consanguíneos. El Islam impone a los musulmanes fortalecer los lazos de consanguinidad, considerándolos sagrados. Allah dice: "¡Hombres! ¡Temed a vuestro Señor, Que os ha creado de una sola persona, de la que ha creado a su cónyuge, y de los que ha diseminado a un gran número de hombres y de mujeres! ¡Temed a Allah, en Cuyo nombre os pedís cosas, y respetad la consanguinidad! Allah siempre os observa". (4:1). Usando un lenguaje pintoresco, el Profeta (B y P) enfatizó sobre el valor de esta relación ante Allah de esta manera: "El seno materno está atado al trono (de Allah) y dice: 'Allah estará con quien me mantiene unido; pero no estará con quien me rompa"[14]. Reforzar los lazos de familia no significa solo pagar una visita con otra o un favor con otro, pues esto es lo natural y lo que se espera que suceda; significa que se debe mantener las relaciones amistosas aún con aquellos familiares que te esquivan. El Profeta (B y P) dijo: 'El que mantiene los lazos de consanguinidad no es el que retribuye a sus familiares; es quien sigue manteniendo las buenas relaciones aunque sean dañadas por otros"[16]. Esto se aplica siempre que el abandono o el alejamiento no sea por la causa de Allah, pues si son por la causa de Allah y de la justicia, las consideraciones anteriores no tienen validez. El más fuerte lazo entre los creyentes está en el amor por la causa de Allah y el odio por la causa de Allah. Por cincuenta días el Profeta (B y P) y sus sahabis evitaron todo contacto con tres hombres que se habían rezagado y habían faltado a la batalla de Tabuk. Este, por así decirlo, boicot fue tan completo que los tres no supieron que hacer o adónde ir; y sintieron que la tierra, a pesar de ser vasta, se había convertido en prisión para ellos. Nadie los visitaba, ni les hablaba ni les saludaba. Este "boicot" duró hasta que Allah aceptó su arrepentimiento y reveló al Profeta (B y P) que los había perdonado [17]. En otra ocasión, el Profeta (B y P) estuvo apartado de sus esposas por cuarenta días. Abdallah bin Omar se apartó de uno de sus hijos por el resto de su vida porque su hijo no se rigió por el hadiz del Profeta que le relató su padre, donde el Mensajero de Allah (B y P) prohibe a los hombres evitar que sus mujeres vayan a la mezquita [18]. El alejamiento y la enemistad entre musulmanes nunca debe ser por una razón mundanal, pues ante Allah y el musulmán, el mundo tiene tan poco valor que no vale la pena romper y abandonar la relación con un hermano musulmán por su causa. Y no podía ser de otra manera, pues el castigo a tal rencor sería la privación del perdón y la misericordia divina. El Profeta (B y P) dijo: "Las puertas del Paraíso abren los lunes y los jueves; y Allah perdona a toda persona que no asocia nada con Alalh excepto al hombre que mantiene una enemistad con su hermano. Tres veces se ordenará: 'Dejad a los dos hasta que reconcilien'"[19]. La persona agraviada debe contentarse con que su hermano venga a él y le pida disculpas; debe entonces aceptar los disculpas y reconciliarse. Es un pecado desairar a su hermano rechazando sus disculpas. El Profeta (B y P) nos advirtió de no hacerlo diciendo que quien hace así no lo encontrará en la Fuente del Paraíso el Día de la Resurrección [20]. Incumbe a las personas en disputa solucionar sus diferencias en una manera fraterna; pero también la comunidad musulmana tiene responsabilidades en este sentido. Como la sociedad musulmana está basada en la cooperación y la ayuda mutua, no puede quedarse pasivamente viendo como sus miembros disputan y pelean, permitiendo que el conflicto crezca. Es responsabilidad de los que detentan el respeto y la autoridad en la comunidad acudir para solucionar el conflicto, con absoluta imparcialidad y sin permitirse el apego emocional hacia uno de los lados o el otro. Allah dice: "Los creyentes son, en verdad, hermanos. ¡Reconciliad, pues, a vuestros hermanos y temed a Allah! Quizás, así se os tenga piedad". (49:10) El Profeta (B y P), explicó el mérito de tal mediación y el peligro del conflicto y la hostilidad, de la siguiente manera: "¿Os informo de algo mejor (en grados) que ayunar, dar caridad y orar?". Al recibir la respuesta dijo: "Ciertamente, es arreglar las cosas entre la gente, pues incitar a la gente a las disputas es como una navaja. Y no quiero decir que rasura el cabello sino que corta en pedazos la religión"[21]. En los versos 49:10-12 del Sagrado Corán, Allah prescribió varias acciones relacionadas con la preservación de la hermandad y lo que ésta implica en relación a lo que debe tenerse como sagrado entre los seres humanos. La primera de estas prescripciones es la prohibición de burlarse, denigrar y mofarse de los otros. El Creyente que teme a Allah y desea obtener el Paraíso no debe burlarse de ninguna persona ni convertir a la gente en blanco de sus bromas, burlas, sarcasmos o mofa, por que esto no es más que orgullo, arrogancia y menosprecio por los demás, además de ignorancia sobre la escala con la que Allah mide la bondad. Allah dice: "¡Creyentes! ¡No os burléis unos de otros! Podría ser que los burlados fueran mejores que los que se burlan. Ni las mujeres unas de otra. Podría ser que las burladas fueran mejores que las que se burlen. ¡No os critiquéis ni os llaméis con motes ofensivos! ¡Mala cosa es ser llamado 'perverso' después de haber recibido la fe! Los que no se arrepienten, ésos son los impíos". (49:11) En la escala d Allah, la bondad se mide por la fe, la sinceridad y el nivel de relacionamiento con Allah, no por la apariencia física, no por la fortuna ni por el poder. El Profeta (B y P) dijo: "Allah no mira a vuestra apariencia ni a vuestros bienes, pero mira vuestros corazones y vuestras obras"[22]. ¿Como, pues, podrá ser permitido que una persona se burle de los defectos físicos, la deformidad o la pobreza de alguien? El Corán relata como los idólatras criminales solían burlarse de los musulmanes creyentes, especialmente de los débiles y los oprimidos como Bilal y Ammar; también nos relata como se volcarán los papeles el Día del Juicio, cuando los burladores serán burlados: "Los pecadores se reían de los creyentes. Cuando pasaban junto a ellos, se guiñaban el ojo; cuando regresaban a los suyos, regresaban burlándose; cuando les veían decían "¡Sí están extraviados!". Pero no han sido enviados para velar por ellos. Ese día, los creyentes se reirán de los infieles ..." (83:29-34). A pesar de haber sido implicado en la primera parte de la aleya 49:11, la misma aleya aún añade explícitamente que las mujeres no deben burlarse de otras mujeres. Este énfasis tal vez se deba al hecho de que burlarse de los demás es algo muy común entre las mujeres. La segunda de estas prohibiciones es contra el "lamz", que literalmente significa "Lancear o apuñalar". Aquí significa hallar defectos, pues la persona que encuentra defectos en los demás está haciendo algo similar a clavarles una espada o un puñal - y tal vez la herida causada por la lengua es más duradera. Un poeta dijo: "Las heridas causadas por el filo del arma sanan algún día. ¿Pero las heridas de la lengua? Tal vez nunca". La forma de prohibición expresada en este verso es muy sutil, pues dice: "no os critiquéis", es decir uno al otro. Por que el Corán considera la comunidad musulmana como un sólo cuerpo en sus problemas y responsabilidades comunes, de manera que quien critica a su hermano se critica a sí mismo. Una forma de criticar es llamar a los demás con sobrenombres denigrantes del tipo que denota algún defecto y se usa para burlarse de una persona y denigrarla. Un musulmán no debe llamar a su hermano con un nombre que le sea ofensivo, causándole dolor y así destruyendo los sentimientos de hermandad Islámica. El Islam apunta a establecer su sociedad sobre la pureza de conciencia y la confianza mutua. No sobre dudas, sospechas, acusaciones y desconfianza. De esta manera, la aleya menciona la cuarta prohibición que viene a salvaguardar lo que debe ser sagrado entre la gente: "¡Creyentes! ¡Evitad conjeturar demasiado! Algunas conjeturas son pecado. ¡No espiéis! ¡No calumniéis! ¿Os gustaría comer la carne de un hermano muerto? Os causaría horror ... ¡Temed a Allah! Allah es indulgente, misericordioso". (49:12). El tipo de sospecha que se convierte en un pecado es el atribuir intenciones malignas, y no es permitido que un musulmán impute tales intenciones a su hermano musulmán sin justificativos y clara evidencia. Porque la suposición básica sobre la gente es que son inocentes, y una mera suposición no debe resultar en la acusación de una persona inocente. El Profeta (B y P) dijo al respecto: "Evitad las conjeturas, pues la sospecha pregonada es la más engañosa forma de hablar [24]. La debilidad humana es tal que nadie está libre de sospechas y malos pensamientos especialmente de aquellos con quienes no se tiene buenas relaciones. Sin embargo, nosotros no debemos entregarnos a tales pensamientos ni pasar de ellos a la acción, como dice un hadiz: "Si tienes una sospecha, no la sigas "[25]. Interiormente, la desconfianza hacia los demás produce pensamientos malignos en la mente, mientras que exteriormente compele a al persona a espiar. Pero el Islam establece su sociedad en la pureza de ambos, del interior y del exterior. Así como espiar sigue a la sospecha, la prohibición de espiar viene inmediatamente después de la de sospechar. Entrometerse en los asuntos privados de la gente y espiar sus secretos no es permitido, aunque estén pecando, siempre que lo hagan en privado y no públicamente. Abu Haitham, escribano de Uqba bin Amir, un sahabi del Profeta (B y P), narró lo siguiente: "Dije a Uqba bin Amir: 'algunos de nuestros vecinos beben vino y yo voy a llamar a la policía para que los arresten'. Uqba dijo: 'no hagas eso, sino aconséjales y adviérteles'. Yo dije: 'Les dije que no lo hagan pero ellos no me escuchan. Informaré, pues, a la policía y los haré arrestar' Uqba dijo entonces: '¡Ay de ti! No hagas eso, pues yo oí al Mensajero de Allah decir: 'Si alguien oculta los asuntos privados, es como si reviviera de su tumba a una niña enterrada viva' "[26]. El Profeta (B y P) describió a esos que andan buscando las faltas de los demás como hipócritas, pues proclaman su fe con sus lenguas a la vez que sus corazones no confirman lo que ellos dicen. El denunció públicamente a tales personas. Ibn Omar relató que el Profeta (B y P) subió al púlpito y clamó en voz alta: "Oh vosotros, los que clamáis ser musulmanes con vuestras lenguas pero cuyos corazones aún no han sido alcanzados por la fe, no molestéis a los musulmanes ni busquéis sus faltas, porque quien busca las faltas de sus hermanos verá sus faltas procuradas por Allah y cuando Allah procura las faltas de alguien, las expone, aunque estén en el interior de su casa"[27]. A fin de proteger la privacidad de la gente, el Profeta (B y P) prohibió estrictamente que cualquiera mire dentro de las casas de los demás sin su permiso. Y absolvió a los residentes de cualquier herida que puedan causar a quien está fisgoneando en sus hogares. Dijo: "Si alguien fisgonéa dentro de la casa de alguien más sin su permiso, es permitido que el dueño le saque un ojo"[28]. Así también, prohibió escuchar clandestinamente la conversación de las personas sin su conocimientos o aprobación, dijo: "Aquel que escucha clandestinamente la conversación de las otras personas contra su voluntad tendrá plomo derretido entrando en sus oídos el Día de la Resurrección"[29]. Allah el Altísimo mando que una persona no entre en la casa de nadie hasta que se le dé permiso y haya saludado a sus habitantes: "¡Creyentes! No entréis en casa ajena sin daros a conocer y saludar a sus moradores. Es mejor para vosotros. Quizás, así os dejéis amonestar. Si no encontráis en ella a nadie, no entréis sin que se os dé permiso. Si se os dice que os vayáis, ¡idos! Es más correcto. Allah sabe bien lo que hacéis". (24:2728). El Profeta (B y P) dijo: 'Aquel que abre la cortina y mira en una casa antes que se haya dado permiso de entrar, comete una ofensa' [30]. Los textos que prohiben espiar e investigar las faltas de la gente se aplican igualmente al gobierno como a los individuos. Mu'auia mencionó que el Profeta (B y P) dijo: "Si procuras las faltas de la gente los corromperás, o los harás llegar cerca de la corrupción"[31]. |
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