FORMAS ILÍCITAS DE COSECHA COMPARTIDA


            El Profeta (B y P) prohibió a sus sahabis que practiquen otra forma de siembra compartida que era muy común en tal época.  El terrateniente daba su tierra con la condición de que se le entregue la producción de cierta área y que el resto quede para el cultivador; o que el terrateniente reciba una porción (determinada por peso o medida) específica de grano y que el resto sea para el cultivador.  Pero a veces una parte de la tierra producía y la otra no, de manera que uno de los dos no recibía nada o recibía muy poco, mientras que el otro recibía todo.  Así también, si la producción total no excedía el peso o la medida especifica, el terrateniente recibía todo y el cultivador no recibía nada.

            Tal transacción claramente envuelve gran incertidumbre y riesgo, y es contraria al espíritu de justicia.  El Profeta (B y P) vio que la justicia demanda que ambos compartan del total de la producción, sea esta mucha o poca, de acuerdo a la distribución previamente acordada.  Se debe distribuir según proporciones de la producción total.   Así, si la cosecha es abundante, lo será para ambos;  y si es magra, lo será para ambos;  y si no se produce nada, ninguno recibirá nada.  Esta es una justa distribución para ambas partes.

            Al Bujari cita a Rafi' bin Jadiy diciendo:  "Teníamos las mayores tierras de cultivo en Medina; alguno de nosotros solía rentar su tierra designando un área de ella para sí. A veces, una calamidad azotaba esa parte mientras que el resto quedaba a salvo.  Otra veces era al contrario. En consecuencia, el Profeta (B y P) nos prohibió hacer así".

            Muslím cita a Rafi' bin Jaday diciendo: "La gente solía arrendar sus tierras en la época del Profeta (B y P) a cambio de lo que producían las orillas de los arroyos o los bordes de los campos o a cambio de una cantidad prefijada de la producción.  A veces sucedía que la parte reservada era destruida mientras que la otra quedaba a salvo y otras veces sucedía al contrario; y la gente no tenía otra inversión sino esta".  Así es que el Profeta (B y P) Prohibió esta práctica. 

            Al Bujari, nuevamente, cita que Rafi' bin Jady dijo que el Profeta (B y P) preguntó:  "¿Qué hacéis con vuestras tierras agrícolas?"  La gente dijo:  "Las arrendamos, a cambio de (la producción de) un cuarto del área o una medida de grano o dátiles".  El Profeta (B y P) les dijo:  "No hagáis así".  Lo que se quiere decir aquí es que el terrateniente tomaba esa cantidad  prefijada como un pago por servicios y a veces compartía en cierta proporción el resto; por ejemplo, toda la producción de los tres cuartos restantes.

            Observamos aquí que el Profeta (B y P) estaba ansioso por establecer una justicia perfecta en su sociedad y por remover cualquier causa de conflicto y discordia de la comunidad de los creyentes.  Zaid bin Thábit narró que dos personas se presentaron ante el Profeta (B y P) disputando sobre cierta tierra y él les dijo:  "Si esto es lo que pasa entre vosotros, pues no prestéis así vuestras labranzas"[1].

            El propietario y el cultivador deben, pues, ser magnánimos y generosos uno con otro, el propietario no debe demandar una porción muy alta de la cosecha y el agricultor debe cuidar bien  de la tierra.  Ibn Abbás dijo que el Profeta (B y P) no prohibió la siembra compartida sino que aconsejó al propietario y al agricultor ser considerados entre ellos [2].  Y cuando alguien dijo a Taús "¡Oh Abu Abdur Rahmán! ¿Porqué no abandonas la siembra compartida? Pues dicen que el Profeta (B y P) la prohibió" él respondió:  "Yo les ayudo (a los agricultores) y les proveo bien"[3].   Su preocupación no era solamente ganar algo de dinero de su tierra sin importar si los que la cultivan obtiene algo o pasan hambre, al contrario, el los ayuda y se preocupaba por ellos.  Esa era la verdadera sociedad islámica.

            Algunos terratenientes tal vez prefieran dejar sus tierras sin uso, sin sembrar en ellas ningún grano ni plantar árboles frutales, en vez de arrendárselas a un agricultor por un pequeño porcentaje de la cosecha, pues tal vez considere el beneficio muy poco.  Sabiendo esto , el Califa Omar bin Abdul 'Aziz emitió un decreto a todos los terratenientes, diciendo:  "Arrendad vuestras tierras por un tercio, un cuarto, un quinto o un décimo de la cosecha; pero no dejéis la tierra sin cultivar".

  • Arrendando las tierras por dinero.

La cuarta opción posible para el terrateniente es la de arrendar la tierra  al agricultor por una suma prefijada de dinero, oro o plata.
Algunos conocidos juristas han declarado esta práctica permitida, mientras que otros la consideran ilícita sobre la base de varios hadices auténticos del Profeta que prohiben rentar la tierra a cambio de dinero.  Entre los narradores de estos hadices hay dos sahabis que participaron en la batalla de Badr, así como Rafi' bin Jadiyy, Yábir, Abu Sa'id, Abu Huraira e Ibn Omar; todos ellos relatan que el Profeta (B y P) prohibió absolutamente arrendar tierras agrícolas por dinero [4].
      La excepción a esta prohibición es la siembra compartida por un porcentaje del total de la cosecha, como lo demuestra la transacción del Profeta (B y P) con la gente de Jáibar.  El les dio tierras para que cultiven a cambio de la mitad del total de la cosecha y lo siguió haciendo hasta su muerte;  y después de su muerte, los Califas bien guiados continuaron practicando la cosecha compartida en base a un porcentaje de la cosecha..


            Quien estudia el desarrollo legislativo de este problema se topa con la clara exposición hecha por Ibn Hazm del mismo: "Cuando el Profeta (B y P) llegó (a Medina), la gente solía prestar sus tierras de labranza, como lo reportan Jadiyy y otros.  Esta práctica, sin duda, era común entre ellos antes del Profeta (B y P) y continuó después de que el se convirtió en Mensajero; ninguna persona cuerda puede dudar esto.  Después, como es fidedignamente transmitido por Yábir, Abu Huraira, Abu Sa'id, Zahir Al Badrí e Ibn Omar, el Profeta (B y P) prohibió totalmente prestar tierras, anulando esta práctica; esto es también cierto y no hay duda sobre ello.  Quien afirme que lo que fue anulado (el préstamo de tierras de labranza) ha sido restaurado y que la certeza de la anulación no ha sido establecida es un mentiroso y niega la veracidad de otros hablando de lo que no sabe.  De acuerdo al Corán, hacer tal afirmación es haram mientras no se presente una prueba de ello.  Y no se podrá encontrar prueba de ello, excepto en el caso en que la tierra se presta a cambio de un porcentaje proporcional (un tercio o un cuarto por ej.) del total de la cosecha, pues ha sido fidedignamente registrado que el Profeta hizo esto con la gente de Jáibar después de haberlo prohibido por varios años; y siguió haciéndolo como "cosecha compartida" hasta su muerte"[5].

            Un grupo de los primeros juristas sostiene la misma opinión.  Taús, el gran jurista del Yemen y uno de los más grandes de la segunda generación de eruditos musulmanes, desaprobaba el rentar la tierra por oro o plata, pero no veía problema alguno en rentarla  por un tercio o un cuarto de la cosecha total.  Cuando alguien lo cuestionó, diciendo que el Profeta (B y P) había prohibido también esto último, él respondió:  "Mu'adh bin Yabal, Gobernador del Yemen designado por el Profeta (B y P), llegó aquí y prestó la tierra por un tercio o un cuarto (de la cosecha), y nosotros seguimos con esa práctica hasta hoy". Entonces, en su opinión, arrendar las tierras por oro o plata no era aprobado, pero la siembra compartida si era permitida.

EL RAZONAMIENTO ANALÓGICO (QIÁS) IMPLICA NO ARRENDAR TIERRAS DE LABRANZA POR DINERO.

            El razonamiento por analogía (Qiás), basado en los principios islámicos y textos auténticos y claros, nos lleva a la conclusión que el arrendamiento de tierra cultivable por dinero es ilícito:

A)        El Profeta (B y P) prohibió el arrendamiento de tierras por una cantidad fija de la cosecha como una o dos toneladas y permitió la cosecha compartida solo en la base proporcional de un tercio, un cuarto o la mitad por ejemplo, es decir, sobre una base porcentual.  Tal condición es justa y equitativa, pues ambos asociados comparten las ganancias si la tierra es productiva y las pérdidas si alguna plaga azota el sembradío.  Sin embargo, si una de las partes tiene una ganancia garantizada mientras que la otra debe asumir el riesgo de salir con las manos vacías después de tanto esfuerzo y trabajo, esta transacción se hace similar a un juego de azar o a un contrato usurero.  Si analizamos los arriendos de tierra a cambio de dinero con tal enfoque, ¿Qué diferencia encontramos entre esta última práctica y el tipo de "cosecha compartida" que es prohibido?  En ambas formas el propietario de la tierra tiene su parte asegurada, en forma de dinero, sin  importar lo que le ocurra al sembradío, mientras que el agricultor debe apostar su esfuerzo y labor, sin saber si ganará o perderá.


B)        Cuando el dueño de un artículo lo presta a otra persona y cobra una renta por su uso, tiene todo el derecho de exigir esta renta porque él ha preparado el artículo para el uso del que lo aniquila;  Y como el artículo se desgasta por el uso y se deprecia con el tiempo, el dueño merece una compensación.  Pero, en lo que toca a la tierra, ¿De qué manera el propietario la ha preparado para el uso del agricultor si es Allah, y no el dueño, quien prepara la tierra para ser cultivada?  Y  ¿Cómo se desgasta la tierra, o se deprecia, por el cultivo, ya que la tierra no es como los edificios o la maquinaria que se deprecian con el tiempo o se desgastan por el uso?.


C)        La persona que renta una casa vive en ella, recibiendo un beneficio inmediato, mientras que el hombre que alquila una máquina la usa y obtiene un beneficio inmediato también.  Pero el hombre que renta un pedazo de tierra no se beneficia de ella desde el principio ni tiene sus ganancia aseguradas.
            Cuando la renta no recibe un beneficio inmediato de ella, como el que renta una casa, sino que debe trabajar duro, arando y sembrando, con la esperanza de beneficiarse en una fecha posterior.  Sus esperanzas pueden ser ciertas o vanas;  en consecuencia, cualquier analogía entre rentar tierra y rentar un casa, o algo similar, es falsa.


D)        En los "Sahih" de Al Bujari y Muslim se menciona que el Mensajero de Allah (B y P) prohibió la venta de frutas hasta que se evidencie que están en buena condición; y la venta de granos hasta que las espigas estén maduras y a salvo de las plagas.  El nos expuso la razón de esta prohibición diciendo:  "Decidme ¿Porqué, si Allah retiene las frutas, tomará alguno de vosotros la propiedad de su hermano?".
            Si esta es la posición respecto a frutas que han aparecido, pero cuya seguridad aún no se puede garantizar, de forma que su venta se anula si alguna calamidad los arruina, ¿Cómo es posible, entonces, que una persona tome dinero por el uso de un pedazo de tierra cultivable que aún no ha sido arada o cultivada?  Tal vez sea más apropiado decirle "¿Dime porqué, si Allah retiene los frutos, te apropiarás del dinero de tu hermano?".

Yo personalmente he presenciado cómo ciertos cultivos de algodón fueron azotados por una oruga llamada "duda" hasta que no quedó nada sino ramas secas. Aún así, los dueños de la tierra demandaron la renta y los agricultores no tuvieron otra opción que pagarla, obligados por las condiciones de los contratos que habían firmado bajo grave necesidad.  ¿Dónde, pues está la igualdad y la justicia tan ansiosamente procurada por el Islam?.
            En resumen, no se puede negar que la justicia no se puede hacer realidad sino a través de la "cosecha compartida" en bases de proporción y porcentaje, según las cuales la ganancia o la pérdida se reparte entre ambas partes por igual [6].

            Aunque Ibn Taimía considera que el arrendamiento de tierras es permitido, considera asimismo que la cosecha compartida va  más acorde a la justicia de la Sharía y de sus principios; dice:  "La cosecha compartida es preferible al arrepentimiento y está mas cerca a la justicia de la Sharía, pues en ese caso ambas partes comparten las ganancia y las pérdidas, a diferencia del arrendamiento, en el cual el propietario recibe su renta, mientras que el agricultor puede que no reciba la cosecha [7].

            Otro gran pensador, Ibn Al Qaiim, al comentar la opresión perpetrada por los gobernantes y los militares contra los campesinos en su época, decía:  "Si los soldados y los gobernantes de basaran en lo que Allah y su Mensajero (B y P) han legislado y hubiesen seguido la práctica del Mensajero (B y P) y de los Califas bien guiados en sus tratos con los agricultores.  Allah les había hecho llover Sus bendiciones del cielo y de la tierra; recibirían el alimento de sobre sus cabezas y bajo sus pies; y de aquel 25% de la cosecha compartida hubiesen recibido mucha veces más de lo que reciben con la opresión y la tiranía.  Pero su ignorancia y su ambición han evitado que hagan algo más que cometer opresión e injusticia, y por ello Allah retuvo Su bendición y Su provisión y  no se las otorgó.  Además de verse privados de la provisión de Allah en esta vida, recibirán su castigo en la otra.  Y si se pregunta ¿Cuál es la legislación de Allah, su Mensajero (B y P) y la práctica de los sahabis en este caso, para poder seguirla?  La respuesta es la siguiente:  La forma justa de cosecha compartida es aquella en la que el propietario y el agricultor están en igualdad de condiciones, sin que alguno de los dos goce de esos privilegios sobre los cuales no ha revelado autoridad alguna. 

            Estas costumbres que han introducido  (los soldados y gobernantes) están arruinando al país, corrompiendo a la gente y alejando la ayuda y bendiciones de Allah.  Muchos de los gobernantes y soldados están consumiendo de lo que es ilícito (haram); y si el cuerpo se alimenta con lo que es haram, el fuego es su destino posterior.  Aquella forma equitativa de cosecha compartida fue la práctica de los musulmanes en la época de Profeta (B y P) y durante la época de loa Califas bien guiados.  Tal era la práctica de las familias y los descendientes de Abu Bakr, Omar, Othmán, Alí y de las familias de otros emigrantes (muhayirím).  Grandes sahabis del Profeta (B y P) como Ibn Mas'ud, Ubai bin Ka'ab, Zaid bin Thábit y otros expresaron sus opiniones favorables al respecto;  y ésta era también la opinión de los juristas de la gente del Hadiz, como Ahmad bin Hanbal, Ishaq bin Rahauai, Muhammad bin Isma'il al Bujari, Daúd bin Alí, Muhammad bin Ishaq bin Juzaima y Abu Bakr bin Nasr Al Maruzi.  Otros grandes eruditos musulmanes como Al Laith bin  Sa'd, Ibn Abu Laila, Abu Yusuf, Muhammad bin Al Hasan y otros, han expresado todos la misma opinión. El profeta (B y P) hizo un acuerdo con la gente de Jáibar: que ellos trabajarían la tierra del Estado a cambio de la mitad de la producción de  granos y frutas, gastando su propio dinero para la preparación de la tierra y por la semilla.  Este acuerdo quedó vigente durante su vida y después hasta que Omar los exilió de Jaibar.  Así también, los eruditos que opinan que la semilla puede ser proveída por el agricultor sólo o por ambos socios, están totalmente correctos.  Al Bujari en su "Sahih" menciona que Omar bin al Jattab empleaba gente estipulando que si él proveía la semilla, su parte sería la mitad y si la gente proveía la semilla, la parte de ellos sería más de la mitad "[8]

            De todas las narraciones que nos han llegado de la época del Profeta (B y P), encontramos que la parte del agricultor nunca era menos del 50% y, en ciertos casos era más, tal como designó el Profeta (B y P) para los judíos de Jaibar [9].  Esto es lo más razonable, pues no es apropiado que la parte de la tierra, algo inanimado, sea mayor que la parte del humano, el agricultor.

SOCIEDADES PARA LA CRIANZA DE ANIMALES

            Las asociaciones para la cría de animales son algo muy común en los países islámicos, especialmente en las aldeas.  Uno de los socios provee todo, o parte, del precio por el ganado, mientras que el otro lo cría; luego, ambos comparten la producción y las ganancias de su empresa de riesgo compartido.
            A fin de contar con una opinión sobre estas sociedades, debemos primero dar una mirada a sus distintas formas:
1.         En la primera forma de tal negocio, la sociedad se forma por motivos propiamente comerciales; por ejemplo, criar terneros para carne o vacas para leche.
            Se supone aquí que uno de los socios contribuye con el dinero para la compra de los animales y el otro contribuye con el esfuerzo, es decir, con el manejo y la supervisión;  los gastos de alimento, bebida y otros costos operativos salen de ambos socios y no de uno solo.
            Después de concretar una venta, las expensas de alimentación se deducen de lo obtenido antes de dividir las ganancias según las proporciones previamente acordadas.  No es justo que uno de los socios deba cargar con todas las expensas de la alimentación sin recibir una compensación equivalente,  a la vez que las ganancias se dividen entre ambos;  este punto está bien claro.
2          La segunda forma del negocio es similar a la primera con la diferencia que el socio que administra el negocio también carga con los gastos de alimentación y, a cambio, recibe el beneficio de la leche o del uso de los animales en la labranza, la irrigación o el sembrado;  este es el caso de los animales de gran tamaño.

            No vemos perjuicio alguno en tal contrato.  Tal vez no sea posible equiparar exactamente el costo de la alimentación con los beneficios derivados de la ordeña o el trabajo del animal, así es que existe cierto elemento de incertidumbre en ello;  pero aún prefiero considerar este  arreglo como lícito.  El elemento de riesgo es ínfimo y hay otros ejemplos de contratos así que son permitidos por la Sharía.  En los hadices auténticos sobre prendas de garantía, el Profeta (B y P)  estableció la permisibilidad de usar un animal que ha sido dejado como garantía, para monta o provisión de leche, diciendo;  "Un animal hipotecado (en garantía) puede ser aprovechado para montura o de su leche por la persona que carga con los gastos de su alimentación"[10].

            En este hadiz, el Profeta equiparó el costear la alimentación del animal con su usufructo para montar o como provisión de leche.  Así pues, si este tipo de garantías es permitido para el mutuo beneficio de la gente, con la posibilidad de que las expensas de la alimentación sean mayores que los beneficios de la monta o de la leche, no vemos perjuicio alguno en permitir un arreglo similar en el caso de las sociedades para cría de animales, pues las necesidades de la gente se satisfacen  mejor de esta manera.  Esta es mi propia deducción de este hadiz, espero que sea correcta.

            Sin embargo, si la sociedad es para criar jóvenes becerros que no pueden ser ordeñados ni usados en el trabajo con la condición de que uno de los socios debe costear su precio y el otro debe cargar con los costos de su alimentación, las leyes del Islam no pueden permitir tal arreglo.  El socio que costea la alimentación es el único perdedor, pues no recibe ninguna compensación en forma de leche o trabajo, mientras que el otro tiene una clara ventaja.  Tal arreglo es contrario a la justicia que el Islam intenta establecer en cada transacción.  Pero, si ambos socios comparten los gastos de crianza y alimentación del animal hasta que alcanza la edad de ser usado, tal arreglo sería, a nuestro parecer, permitido.

3.   LA DIVERSION Y LAS DISTRACCIONES

            El Islam es una religión práctica; no flota en la estratosfera de ideales imaginarios sino que está cerca del ser humano en el campo de la realidad y las ocupaciones del día a día.  No considera a la gente como ángeles sino que los acepta como mortales que se alimentan y caminan por los mercados.

            El Islam no exige que los musulmanes hablen sólo frases piadosas, ni que su silencio sea siempre meditación, ni que escuchen solamente la recitación del sagrado Corán, ni que pasen todo su tiempo libre en la mezquita.   Al contrario; reconoce que Allah creo al ser humano con necesidades y deseos, de manera que, así como necesitan comer y beber, necesitan también descansar y distraerse.

"Un tiempo para esto y un tiempo para aquello"

            Algunos sahabis del Profeta (B y P) alcanzaron grande alturas espirituales.  Ellos consideraban que para mantener tamaño nivel espiritual debían estar siempre serios, dedicándose a la adoración constante, evitando los placeres de la vida y las cosas buenas del mundo;  no se distraían ni se relajaban sino que mantenían sus ojos y mentes siempre fijas en la Otra Vida y sus asuntos, alejados de la vida diaria y sus distracciones.

            Veamos lo que este gran sahabi y escribano del Profeta (B y P), Handhala Al Usaidi, nos dice sobre  su persona:
"Abu Bakr me encontró y me dijo: '¿Cómo estás Handhala?'  Yo respondí:  'Handhala se hizo hipócrita'.  El me dijo: '¡Bendito sea Allah! ¿qué es lo que dices?!!!  Yo respondí:  'Cuando estamos con el Mensajero de Allah (B y P), el nos habla del Fuego y del Paraíso hasta que parece que los viéramos.  Pero cuando dejamos la compañía del Profeta (B y P) y jugamos con nuestra esposas e hijos o nos ocupamos de nuestros bienes, nos olvidamos de mucho".  Abu Bakr dijo: 'Por Allah que yo he sentido lo mismo'.  Entonces, fuimos a visitar al Mensajero de Allah ( y P) y yo dije:  '¡Oh Mensajero de Allah!  Handhala se ha hecho hipócrita'  El preguntó: '¿Y cómo es eso?'  Yo respondí:  '¡Oh Mensajero de Allah!  Cuando estamos contigo nos hablas del Fuego y el Paraíso hasta que parece que los estamos viendo.  Luego vamos y nos distraemos con nuestras esposas y nuestros hijos o nos ocupamos de nuestros bienes y nos olvidamos de mucho'.  El Mensajero de Allah (B y ) dijo  entonces:  'Por El que tiene mi alma en Su mano, si estuvieras siempre al nivel  que estás cuando me acompañas o cuando recuerdas a Allah, los ángeles estrecharían tu mano cuando descanses y cuando camines; pero Handhala, ¡Hay un tiempo para esto y un tiempo para aquello!  Y repitió esa frase tres veces"[11].

LA HUMANIDAD DEL MENSAJERO DE ALLAH
           
            El modo de vida del Mensajero de Allah (B y P) es un perfecto ejemplo para cada ser humano.  Cuando estaba en privado adoraba a su Señor con intensa devoción, orando de pie por horas, hasta que sus pies se hinchaban; en asuntos relacionados con la verdad y la justicia no le importaba la opinión de nadie y procuraba sólo la complacencia de Allah.  Pero en sus hábitos y su trato con la gente, era un ser humano que disfrutaba de las cosas buenas, participaba de conversaciones triviales, sonreía y hacía bromas, pero sin dejar de decir la verdad.  El Profeta (B y P) gustaba de la alegría y no de la tristeza; pedía refugio a Allah de las dificultades y problemas que causan pesar; suplicaba:  "¡Oh Allah! En Ti busco refugio de los pesares y la tristeza "[12].

            Sobre su sentido de humor, se menciona que una vez una anciana vino ante el diciendo:  "¡Oh Mensajero de Allah!  Pídele a Allah que me admita en el Paraíso".  El Profeta (B y P) le dijo:  "Madre de fulano, ninguna anciana estará en el Paraíso".  La anciana estalló en llanto, suponiendo que no entraría en el Paraíso.  El Profeta (B y P) entonces le explicó que ninguna anciana entraría al Paraíso como anciana, pues Allah le restauraría su juventud y ella entraría en el Paraíso como una joven virgen.  Entonces le recitó el verso:

"Nosotros las hemos formado de manera especial y hecho vírgenes, afectuosas, de una misma edad ... ". ( 56: 35-37).

RELAJANDO LA MENTE
            Siguiendo el ejemplo del Profeta, su nobles y puros sahabis, también disfrutaban del buen humor y las risas, de los juegos y los deportes, los cuales relajaban sus cuerpos y mentes y los preparaban mejor para el largo y arduo camino de la lucha por la verdad y la justicia.  Ali bin Abu Tálib dijo: "Las mentes  se cansan también como los cuerpos, así que tratadlas con humor" y " Refrescad vuestras mentes de tiempo en tiempo, pues una mente cansada se vuelve ciega".  Y Abu Al Dardá dijo:  "Suelo entretener mi corazón con algo trivial a fin de  hacerlo más fuerte en el servicio de la verdad".

            Así pues, no hay daño alguno en que el musulmán se entretenga para refrescar su mente, o se relaje con algún deporte permitido, o jugando con sus amigos.  Sin embargo, la busca del placer no debe convertirse en el objetivo de su vida al cual se dedique, olvidando sus obligaciones religiosas. Tampoco se debe bromear sobre asuntos serios.  Se dice acertadamente:  "Sazona tu conversación con el buen humor así como sazonas tu comida con sal".

            El musulmán tiene prohibido bromear o reírse de los valores y el honor de las otras personas.  Allah el Altísimo dice:

"¡Creyentes! ¡No os burléis uno de otros! Podría ser que los burlados fueran mejores que los que se burlan.  Ni las mujeres unas de otras.  Podría ser que las burladas fueran mejores que las que se burlan. ¡No os critiquéis ni os llaméis con motes ofensivos! ¡Mala cosa es ser llamado 'perverso' después de haber recibido la fe!  Los que no se arrepienten, ésos son los impíos". (49:11).

            Tampoco es apropiado que el musulmán haga bromas con algo falso para hacer reír a la gente.  El Profeta (B y P) nos advirtió de no hacerlo diciendo:  "¡Ay de quien dice algo falso para hacer reír a la gente! ¡Ay de él! ¡Ay de él!"[13].

DEPORTES PERMITIDOS

            Hay muchas clases de juegos y deportes que el Profeta (B y P) recomendó a los musulmanes como una fuente de recreación y diversión que, al mismo tiempo, los prepare para la adoración y otras obligaciones.  Estos deportes, que requieren habilidad y determinación, que también incluyen ejercicio físico y actividades de desarrollo muscular, están relacionados con las artes marciales, entrenando a los musulmanes para los combates del Yihad en la causa de Dios.   Entre estos deportes citamos:

  • CARRERAS PEDESTRES:

Lo sahabis del Profeta solían hacer carreras y el Profeta los alentaba en ello.  Se menciona que Alí era un corredor veloz.  El propio Profeta hizo una carrera con su esposa Aisha para complacerla, para divertirse y para dar el ejemplo a sus sahabis.  Aisha dijo: "Competí contra el Profeta (B y P) en carreras y le gané la carrera.  Tiempo después, cuando yo había ganado un poco de peso, corrimos de nuevo y él ganó.  Entonces el dijo:  'esta va por aquella',[14] refiriéndose a la ocasión anterior".

  • LUCHA

El Profeta (B y P) una vez luchó con un hombre llamado Rukana, que era muy conocido por su fuerza, y lo derribó varias veces [15].  En otro relato de esta incidente, el Profeta (B y P) empezó a luchar con él.  En lo más disputado de la lucha, Rukana dijo, "una oveja contra una oveja" [16] El Profeta (B y P) entonces lo derribó.  El hombre dijo: "apostemos lo mismo nuevamente".  El Profeta (B y P) lo derribó nuevamente; el hombre dijo: "apostemos lo mismo nuevamente". El Profeta (B y P) lo derribó por tercera vez y el hombre dijo entonces:  " ¿Qué le diré a mi mujer?  Una oveja, se la comió el lobo, la otra ... huyó ¿Pero qué de la tercera?  Entonces el Profeta (B y P) le dijo:  "No te vamos a derrotar y, encima, llevarnos algo de ti  ¡Llévate tu oveja!"

De estos reportes se ha deducido la permisibilidad de las carreras, ya sea entre hombres o entre mujeres, muharramat o esposos.  También se ha concluido que las carreras, la lucha y otros deportes similares no comprometen la dignidad de la sabiduría, la piedad o la vejez.  El Profeta (B y P) tenía más de 50 años cuando corrió contra Aisha.

  • ARQUERÍA

Entre los deportes permitidos están las competencias con arco y flecha o con  otras armas.
El Profeta (B y P) pasó cierta vez frente a un grupo que competía lanzando flechas.  El los animó diciendo:  "Lanzad, que yo estaré con vosotros"[17].

El Profeta (B y P) sabía que la arquería no era sólo un hobby o un deporte sino, lo que es más importante, que constituía este tipo de fuerza que  Allah mandó que se prepare: 

"¡Preparad contra ellos toda fuerza, toda la caballería que podáis para amedrentar al enemigo de Allah y vuestro  y a otros fuera de ellos, que no conocéis pero que  Allah conoce!  Cualquier cosa que gastéis por la a causa de Allah os será devuelta, sin que seáis tratados injustamente." (8:60).

El Profeta (B y P) dijo:  " Los dardos (la flechas) son esa fuerza" y lo  repitió 3 veces [18].

Sin embargo, el Profeta (B y P) advirtió a los arqueros que no usen gallinas o sus similares como blancos de práctica, como solían hacerlo los árabes de la Yahilía.  Una vez, Abdallah bin Omar vio a un grupo de gente haciendo esto y les dijo:  "El Profeta (B y P) maldijo a quien tomaba algo vivo como blanco"[19].

El Profeta (B y P) maldijo a tales personas porque tal acto implica la tortura e innecesaria muerte de un animal, y el ser humano no tiene derecho de divertirse y hacer deporte a costa de un ser viviente.  Por la  misma razón, el Profeta (b y P) prohibió que se haga pelear un animal contra otro [20].

Algunos árabes solían divertirse y reír al ver a dos carneros o dos toros combatir hasta que uno de los dos quedaba mortalmente herido.  Los sabios han dicho que la prohibición de las peleas de animales se debe a que esta práctica les causa sufrimiento innecesario por simple diversión y sin un beneficio.

  • LANZAMIENTO DE JABALINA

El lanzamiento de la jabalina es similar a la arquería.  El Profeta (B y P) permitió que algunos abisinios exhiban sus habilidades con las lanzas en su mezquita.  Incluso permitió a su esposa Aisha ver su  exhibición y los alentaba diciendo, "Vamos hijos de Arfida"  (así llamaban los  árabes a lo abisinios).  Omar, con su carácter serio, quiso detenerlos, pero el Profeta (B y P) se lo impidió.  En los "Sahih" de Al Bujari y Muslim, Abu Huraira relata que, mientras los abisinios exhibían sus habilidades, Omar entró a la mezquita y empezó a lanzarles piedras pequeñas; pero el Profeta (B y P) le dijo:  "Déjalos en paz, Omar".

La indulgencia del Profeta (B y P) para permitir y alentar tal deporte en su mezquita era para demostrar que la mezquita podía servir para propósitos mundanales y religiosos.   Los musulmanes se congregan en la mezquita no solo para orar sino también para jugar.  Sin embargo, este juego no debe ser por el mero propósito de la diversión sino que debe envolver cierto ejercicio físico y algún tipo de entrenamiento.  Comentando sobre este hadiz, los eruditos han dicho que la mezquita es el centro de los asuntos comunales de los musulmanes; y cualquier actividad que signifique beneficios para la religión y para los musulmanes se puede realizar en ella.  Los musulmanes de hoy deben notar que las mezquitas están vacías de dinamismo y vitalidad; y es muy común que se  conviertan en refugios para los ancianos y los perezosos.
El incidente mencionado también nos da un ejemplo de la preocupación del Profeta (B y P) por el entretenimiento y la recreación de sus esposas.  Aisha, esposa del Profeta (B y P), dijo:  "El Mensajero de Allah (B y P) me cubrió con su manto mientras yo veía a los abisinios exhibirse en la mezquita.  El se mantuvo en su posición por mi hasta que yo me cansé.  Así que estimad cuánto tiempo una chica deseosa de diversión se podría quedar"[21].

Aisha también dijo:  "Yo solía jugar con muñecas en la casa del Mensajero de Allah (B y P) y mis amigas solían venir a jugar conmigo.  Solían esconderse cuando veían al Mensajero de Allah acercarse pero, de hecho, él estaba muy contento de verlas conmigo, así que jugábamos juntas"[22].

  • MONTAR A CABALLO

Allah el Altísimo dice:

"Y los caballos, los mulos, los asnos, para que os sirvan de montura y de ornato. Y crea otras cosas que no sabéis" (16:8)

            Y el Profeta (B y P) dijo:  "Hay bendición en las bridas de los caballos"[23]. También dijo:  "Practicad la arquería y la monta de caballos"[24].
Y dijo:  "Cualquier acción sin la mención de Allah es una diversión o un descuido excepto cuatro acciones:  Caminar de blanco a blanco (durante la práctica de la arquería), entrenar a un caballo, jugar con la familia de uno y aprender a nadar". [25].

            Omar dijo:  "Enseñad a vuestros  hijos la natación y la arquería;  y decidles que salten al lomo de los caballos".  Ibn Omar relata que el Profeta (B y P) organizaba carreras de caballos y daba un premio al ganador [26] .  El Profeta (B y P) hacía todo esto para alentar la competición en deportes que implicaban el ejercicio físico y la disciplina.

            Anas fue preguntado:  "¿Apostabais en la época del Profeta (B y P)?  ¿Apostaba el Profeta (B y P)?".  "Si", respondió Anas" Por Allah, el apostó a un caballo llamado Subha.  El caballo ganó la carrera y el Profeta (B y P) quedó muy complacido de ello"[27].
            La apuesta permitida es cuando el dinero apostado no es de los competidores o es sólo de uno; pero cuando cada uno de los apostadores apuesta una cantidad de dinero para que el ganador se lleve todas las apuestas, es el juego  de azar que Allah prohibió.  El Profeta (B y P) denominó al caballo que se prepara para correr por apuestas "caballo de Satán" y dijo que comprarlo, alimentarlo y montarlo es un pecado [28].

El Profeta (B y P) dijo:  " Hay tres tipos de caballo.  El caballo de Clementísimo es el que sirve en la causa de Allah; su alimento y manutención traen bendiciones.  El caballo de Satán es al que  se le apuesta.  El caballo del hombre es aquel que se cría para reproducción, pues es una protección contra la pobreza".

  • LA CACERÍA

Está entre las diversiones beneficiosas que el Islam aprueba.  La cacería es una distracción, un deporte y una forma de obtener sustento.  Se puede practicar con armas o con animales de presa y ya mencionamos anteriormente las condiciones  y los modales que el Islam ha exigido para esta actividad.

El Islam ha prohibido la cacería en dos situaciones:
1.  Cuando la persona se encuentra dedicada a la Umra o al Hayy (los peregrinos).  Pues el peregrino debe estar en un estado de paz total.  No debe matar ni derramar sangre, así lo dijo Allah el Altísimo:

"¡Creyentes! No matéis la caza mientras estéis sacralizados (como peregrinos)..."
"...pero os está prohibida la caza mientras dura vuestra sacralización...".(5:95,96)

2.   Dentro del área Sagrada de La Meca, pues el Islam ha hecho de ella una zona de paz y seguridad para todo ser vivo que se encuentre dentro, para toda ave que vuele en su espacio aéreo y toda planta que brote en su suelo.  Como dijo el Profeta (B y P):  "No se cazarán sus animales, no se cortarán sus árboles ni se disturbará su espacio aéreo".


  • [1]Citado por Abu Daud.
  • [2]Citado por Al Tirmidhi, quien lo llama "auténtico".
  • [3]Citado por Ibn Maya.
  • [4]Ver, Al Muhalla, de Ibn Hazm, vol. 8,p. 212.
  • [5]Al Muhalla, vol. 8. P. 224.
  • [6]Sobre este tema, ver lo dicho por Ibn Hazm en "Al Muhalla", vol. 8; Ibn Taimía en "Al  Qaua'id Al Nuranía";  Abul'Ala Al Maududi en "Milkiat ul Ard fi al Islam" y el Prof. Mahmud Abu Sa'ud en su artículo "Istighlal ul ard fi Al Islam" publicado en "Al Muslimún"
  • [7]De tratado de Ibn Taimía, Al Hisba fi Al Islam.
  • [8]Al Turuq Al Hukmía fi Al Islam, de Ibn Al Qaiim, pp. 248 - 250.
  • [9]Ver lo que dice Ibn Hazm en el Muhalla, vol. 8, Al Maududi en Milkíat al ard Fi al Islam y Mahmud Abu Sa'ud en su Istighlal al ard fi Al Islam.
  • [10]Citado Por Al Bujari del relato de Abu Huraira.
  • [11]Citado Por Muslim.
  • [12]Citado por Abd bin Humaid y Al Tirmidhi.
  • [13]Citado por Al Tirmidhi.
  • [14]Citado por Ahmad y Abu Daúd.
  • [15]Citado por Abu Daúd.
  • [16]Esto puede haber ocurrido antes que las apuestas sean prohibidas o, tal vez, el Profeta no había aceptado la apuesta y por ello no aplico sus términos.
  • [17]Citado por Al Bujari.
  • [18]Citado por Al Bazzar y Al Tabarani de buenas fuentes.
  • [19]Citado por Al Bujari y Muslim.
  • [20]Citado por Abu Daúd y  Al Tirmidhi.
  • [21]Citado por Al Bujari y Muslim.
  • [22]Citado por Al Bujari y Muslim.
  • [23]Citado por Ahmad,
  • [24]Citado por Muslim.
  • [25]Citado por Al Tabarani de buena fuente.
  • [26]Citado por Ahmad.
  • [27]Citado por Ahmad.
  • [28]Citado por  Ahmad.