SOBRE LA ASISTENCIA DE MUJERES A LOS BAÑOS PÚBLICOS

            Dentro de la preocupación del Islam por el ‘aura femenino y su cubrimiento apropiado, el Profeta (B y P) prohibió que las mujeres musulmanas entren en los baños públicos y que se desvistan frente a otras mujeres, que podrían luego hacer de sus características físicas el tema de sus chismes y comentarios vulgares.

            Así también, el Profeta (B y P) prohibió a los hombres musulmanes que entren a los baños públicos sin algo que les cubra la cintura y sus partes íntimas (el ‘aura). Yábir relató que el Profeta (B y P) dijo:
            “Quien cree en Allah y en el Día del juicio no entrará en un baño público sin vestir algo de la cintura para abajo. Y quien cree en Allah y en el Día del juicio no debe permitir a su esposa ir a los baños públicos”. [18]

            Aisha dijo: “En un principio el Mensajero de Allah (B y P) prohibió que la gente vaya a los baños públicos. Pero luego permitió a los hombres entrar en estos vistiendo una toalla que les cubra el ‘aura”[19].

            Esta prohibición es general, excepto para las mujeres que sufren de enfermedades cuya curación requiera tomar estos baños o para las mujeres después del parto. ‘Abdallah bin ‘Amr dijo que el Profeta (B y P) habló así de los baños y saunas:
            “Los hombres no entrarán en ellos sin una prenda que cubra de la cintura hacia abajo. Evitad que las mujeres entren en ellos, excepto que estén enfermas o en su puerperio”. [20]

            Hay algunas dudas sobre la autenticidad de este hadiz (Isnad dha’if). Pero su significado es sustentado por la Sharía Islámica que hace concesiones en los ritos de adoración y en otras obligaciones para una persona enferma; también se sustenta en el conocido principio que reza: “Lo prohibido por precaución se hace permisible en caso de necesidad o de beneficio inminente. Hay, además otro hadiz que sustenta lo transmitido. Fue citado por Al Hákim del relato de ‘Abdallah bin ‘Abbás, que dijo que el Profeta (B y P) dijo: “Cuidaos de los baños públicos”. Algunos dijeron: “¡Mensajero de Allah! Retiran la suciedad y benefician a los enfermos”. Dijo entonces: “Quien entre, entonces, debe cubrir su desnudez”. [21]

            Si una mujer entra en un baño público sin razón válida o necesidad, pues ha cometido un acto vedado y es merecedora de la censura del Profeta (B y P). Abu Málih Al Hadhali relató que unas mujeres de Homs o Damasco vinieron a ‘Aisha y ella les dijo: “¿Ustedes son de un lugar donde las mujeres entran a los baños públicos? Oí al Mensajero de Allah (B y P) decir: “La mujer que se desviste fuera de la casa de su esposo está rasgando el velo que Allah le proporcionó.”[22]

            Y Umm Salama relató que el Profeta (B y P) dijo: “Si una mujer se saca su ropa fuera de su propia casa, pues Allah rasgará la protección que le había dado”.

            Si es tan estricta la posición del Islam respecto a la entrada de las mujeres a los baños públicos que son, al fin y al cabo, edificaciones con cuatro paredes donde solo las mujeres entran; imaginen, pues, su posición respecto a las mujeres casi desnudas que se recuestan en las playas o junto a las piscinas, exponiendo su desnudez a la lujuriosa y hambrienta mirada de cualquiera que pase cerca sin vergüenza alguna. Seguro que estas mujeres han rasgado todos los velos entre ellas y su Señor el Misericordioso. Y sus maridos son sus cómplices en el pecado, ya que deben ser responsables protectores de sus mujeres... ¡Si tan sólo supieran! 

La prohibición de exhibir los atractivos femeninos

            La moral y la educación de una mujer musulmana son muy diferentes a las de las mujeres incrédulas o las de la época de la Yahilía. Una mujer musulmana es casta, digna, tiene autoestima y es modesta; a la vez, una mujer ignorante de la guía divina puede ser vana, ostentosa y vivir ansiosa de mostrar sus atractivos. Tal exhibición incluye el exponer las partes atractivas del cuerpo, caminar o hablar de una forma seductora, desplegar sus adornos, vestir ropas reveladoras o sexys u otras actitudes similares.

            Las variadas formas en que una mujer exhibe sus atractivos no es un secreto para la gente, antigua o moderna.
Cuando comentaba sobre el verso concerniente a las mujeres de la casa del Profeta (B y P): “¡Quedaos en vuestras casas! ¡No os acicaléis como se acicalaban las antiguas paganas! ... ”, (33:33) Muyáhid dijo: “Las mujeres solían deambular entre los hombres”. Qatada dijo: “solían caminar de una forma seductora y sensual” mientras Muqátil dice: “La exhibición de los atractivos incluye ponerse un paño sobre la cabeza sin asegurarlo, juguetear con sus collares, aretes y otras joyas en una forma provocativa”.

            Las formas en que las mujeres de la Yahilía solían exhibirse incluían coquetear libremente con los hombres, andar seductoramente y vestir la pañoleta de manera que exponga los ornamentos y las beldades de la cabeza y el cuello. Pero, en la actual época de la ignorancia de la guía divina la exhibición de los atractivos femeninos ha llegado a extremos tan vulgares que las mujeres de la era preislámica parecen, en comparación ¡Modelos de castidad y dignidad! 

Como debería ser la conducta de una mujer musulmana

            El comportamiento islámico correcto requerido de las mujeres musulmanas -que evita la salvaje exhibición de sus atractivos - es caracterizada por lo siguiente:

Bajar la mirada: Ciertamente, el más precioso ornamento de una mujer es la modestia; la mejor expresión de modestia está en mantener baja la mirada, tal como Allah el Todopoderoso lo dice:

            “Y di a las creyentes que bajen la vista con recato, que sean castas y no muestren más adorno que los que están a la vista...”. (24:31)

  • Evitar el contacto con los hombres de manera que sus cuerpos entren en contacto, o que los hombres toquen a las mujeres, como tan frecuentemente sucede hoy en los cines, las aulas universitarias, los auditorios, los buses, los metros y otros. Ma’qal bin Yáser narró que el Mensajero de Allah (B y P) dijo: “Es mejor para cualquiera de vosotros ser alcanzado en la cabeza por un aguijón de hierro que tocar a una mujer a quien tiene vedado tocar”. [23]

  Su vestimenta debe estar conforme a los preceptos establecidos por la Ley Islámica, que son los siguientes:

  • Su vestido debe cubrir enteramente su cuerpo con excepción a lo que “está a la vista”, que, según la interpretación elegida, se refiere al rostro y las manos.
  • No debe ser transparente, revelando lo que está debajo. El Profeta (B y P) nos dijo que: “Entre los habitantes del Infierno estarán aquellas mujeres que andan vestidas pero desnudas, seducen y son seducidas. Estas no entrarán al Paraíso, ni su fragancia siquiera les alcanzará”.

            El Significado de “vestidas desnudas” es que sus ropas livianas, delgadas y transparentes no cubrirán lo que está debajo. Cierta vez, unas mujeres de Bani Tamim, vestidas con ropas transparentes, vinieron a ver a ‘Aisha y ella les dijo: “Si sois creyentes; pues estas ropas no son las apropiadas para las mujeres creyentes”. En otra ocasión, cuando una novia vistiendo un delgado y transparente velo fue traída a su presencia, ella comentó: “Una mujer que viste así no está creyendo en la sura “Al Nur”[24]

  • Su vestido no debe ser apretado; como para denotar las partes de su cuerpo, especialmente sus curvas, aunque este vestido no sea transparente. Muchos de los estilos de costura vigentes en la sensual y materialista civilización occidental ponen a los diseñadores en cruda competencia entre sí para diseñar vestidos de mujer que ostentosamente destaquen el busto, la cintura, las caderas, etc., a fin de excitar la admiración lujuriosa de los hombres. Las mujeres que visten tales ropas también caen bajo la definición de “vestidas pero desnudas”, ya que este tipo de vestido es muchas veces más provocativo que uno transparente.
  • La mujer no debe usar ropas que son específicamente para hombres, tal podría ser el caso de los pantalones en nuestro tiempo. El Profeta (B y P) maldijo a las mujeres que trataban de parecerse a los hombres y a los hombres que trataban de parecerse a las mujeres, además; prohibió a las mujeres vestir ropas de hombre y viceversa.
  • Al elegir su ropa, no debe imitar a los incrédulos, ya sean judíos, cristianos o paganos. El Islam desaprueba la imitación de las modas de los incrédulos y desea que sus seguidores desarrollen sus propias características distintivas en su apariencia, en sus creencias y en sus actitudes. Esta es la razón por la cual se exige a los musulmanes que se distingan de los no musulmanes en muchos aspectos. Y es por esto mismo que el Profeta (B y P) dijo: “Quien imita a un pueblo se hace uno  de ellos”.

La mujer musulmana camina y habla en una forma digna y moderada, evitando la coquetería en sus gestos faciales y movimientos. La coquetería y la conducta seductora son las características de las mujeres mentalmente perturbadas y no de las musulmanas. Allah, el Altísimo, dice:

 
            “¡Mujeres el Profeta! Vosotras no sois como las otras mujeres cualesquiera. Si teméis a Allah, no seáis tan complacientes en vuestras palabras que llegue a anhelaros el enfermo de corazón. ¡Hablad, más bien, como se debe!”. (33:32)

  • No debe llamar la atención de los hombres hacia sus ornamentos ocultos usando perfume ni haciendo sonar sus joyas o jugueteando con ellas. Allah dice:

“...Que no batan ellas con sus pies de modo que se descubran sus adornos ocultos ...”. (24:31)

Las mujeres de la época de la Yahilía solían dar pisotones con sus pies cuando pasaban cerca de los hombres, para que el cascabeleo de sus joyas se oyese claramente. El Corán prohibió esto; porque puede tentar a un hombre débil a perseguirla y porque denota la maligna intención de la mujer que intenta atraer la atención de los hombres sobre ella. En este contexto también se sitúa la prohibición islámica de usar perfumes fraganciosos, pues nuevamente vemos que la intención es atraer a los hombres excitando sus deseos. Un hadiz dice: “La mujer que se perfuma y luego se introduce a través de una reunión es una adúltera”. [25]

            De todo esto vemos que el Islam no exige que la mujer, como algunos claman permanezca confinada en su casa hasta que la muerte la lleve a la tumba. Al contrario; ella sale para sus oraciones, sus estudios y otras necesidades lícitas, religiosas y mundanas; tal, era la costumbre de las mujeres de entre los sahabis y de las siguientes generaciones. Estas primeras generaciones simbolizan un periodo considerado por todos como el mejor y más ejemplar periodo en la historia del Islam. Entre las mujeres de esa época hubo aquellas que participaron en batallas junto al propio Profeta (B y P) y luego junto a sus califas y comandantes.

El Mensajero de Allah dijo a su esposa Sauda: “Allah te ha permitido que salgas para tus asuntos necesarios”.[26]  También dijo: “Si la esposa de alguien le pide permiso para ir a la mezquita, él no se lo puede negar”. [27]   En otra ocasión dijo: “No prohibáis a las siervas de Allah que vayan a las mezquitas de Allah”. [28]

            Algunos eruditos muy estrictos son de la opinión que una mujer tiene vedado mirar cualquier parte del cuerpo de un hombre que es ajeno (no mahram). Basan su opinión en un hadiz citado por Al Tirmidhi, del relato de Nabhán, esclavo de Umm Salama; que el Profeta(B y P) dijo a Umm Salama y a Maimuna, sus esposas, que se cubran el rostro cuando Ibn Umm Maktum entre. “¡Pero él es ciego!” Repusieron. El Profeta (B y P) dijo entonces: “¿Pero vosotras sois ciegas también? ¿Acaso no lo veis?

            Sin embargo, algunos investigadores afirman que la manera en que fue transmitido este hadiz hacen que se lo considere dudoso. Mientras que el relato es de Umm Salama, el que lo transmite es su esclavo Nabhán que no tiene participación en el incidente ni necesidad alguna de reportarlo. Incluso si se confirma la autenticidad del relato, pues este simplemente muestra que el Profeta (B y P) era bastante estricto con sus esposas porque lo excepcional de su condición exigía más moderación de su parte - Abu Daud y otros eruditos han comentado sobre la excepcional posición de las esposas del Profeta (B y P). En cualquier caso; la significancia del siguiente hadiz auténtico y confirmado se mantiene sin discusión: El Profeta instruyó a Fátima bint Qais que pase el requerido periodo de duelo siguiente a la muerte de su esposo (‘idda) en la casa de Umm Sharik. Pero luego cambió de parecer y dijo: “Mis sahabis suelen reunirse en su casa. Ve y quédate donde Ibn Umm Maktum, porque el es un hombre ciego. Si llegas a descubrirte él no te verá”. [29]

Una mujer sirviendo a invitados masculinos

            Una mujer puede servir a los invitados de su esposo, en su presencia, siempre que se atenga a los estándares islámicos en su vestido, movimientos y sus palabras. Ellos la verán y, naturalmente, ella los verá y no hay problema alguno en ello mientras no haya peligro de intimar por ambas partes.

            Al Bujari, Muslim y otros han citado a Sahl Ibn Sa’d al Ansarí diciendo: “Abu Usaid Al Sa’di invitó al Profeta (B y P) y sus sahabis a su boda. La comida fue preparada y servida por su propia esposa, Umm Usaid. Ella había puesto a remojar unos dátiles en leche la noche anterior. Cuando el Profeta (B y P) hubo terminado su comida, ella aplastó un poco los dátiles y le trajo la bebida”.

            Al Háfidh Ibn Háyar comentó: “De este hadiz deducimos que una mujer puede servir a su esposo y sus invitados varones; así como el esposo puede servir a su mujer. Es evidente que servir a los invitados es permitido cuando no se teme la tentación y si ella está correctamente vestida. Si la mujer no está correctamente vestida - como es tan común en nuestros tiempos -, entonces, es ilícito que aparezca frente a los hombres”.

La perversión sexual: Un pecado capital

            Debemos estar al tanto de que el Islam regula el instinto sexual; no solo prohibiendo las relaciones sexuales ilícitas y todos los medios que llevan a ellas, sino que también ha vedado esa desviación sexual conocida como homosexualidad. Este acto pervertido es una reversión del orden natural, una corrupción de la sexualidad masculina y un crimen contra los derechos femeninos. [30]

            La extensión de esta práctica depravada en una sociedad rompe su estilo natural de vida y hace de quienes la practican esclavos de sus deseos, privándolos de todo gusto decente, de toda moral y toda forma de vida decente. La historia de la gente del profeta Lot (B y P), como la relata  el Corán, nos bastará.

La gente de Lot era adicta a esta depravación desvergonzada. Abandonaban las naturales, puras y legales relaciones con mujeres para procurar esta antinatural, demente e ilícita práctica homosexual. Por eso es que su profeta, Lot (B y P), les dijo:

            “¿Os llegáis a los varones, de las criaturas, y descuidáis a vuestras esposas, que vuestro Señor ha creado para vosotros? ¡Sí que sois gente que viola la ley!”. (26:165-166)

            La más extraña expresión de la naturaleza perversa, falta de guía, depravación y gustos aberrantes de esta gente fue su actitud hacia los huéspedes del Profeta Lot (B y P), que eran ángeles punidores, en forma humana, enviados por Allah para probar a esta gente y exponer su perversidad. El Corán nos narra así la historia:

            “Y cuando Nuestros enviados vinieron a Lot, éste se afligió por ellos y se sintió impotente para protegerles. Dijo: '¡Este es un día terrible!'
            Su pueblo, que solía, desde antes, cometer el mal. Corrió a Lot, que dijo: '¡Pueblo! ¡Aquí tenéis a mis hijas. Son más puras para vosotros. ¡Temed a Allah y no me avergoncéis ante mis huéspedes! ¿No hay entre vosotros un hombre honrado?'
            Dijeron: 'Ya sabes que no tenemos ningún derecho a tus hijas. Tú ya sabes lo que queremos...'
            Dijo: '¡Ah! Si os pudiera oponer resistencia... o si pudiera recurrir a un apoyo fuerte...'
            Dijeron (los ángeles): '¡Lot! ¡Somos los enviados de tu Señor! ¡No te alcanzarán!...' “. (11:77-81)

            Los jurisconsultos islámicos han sostenido distintas opiniones sobre el castigo para esta abominable práctica. ¿Debe ser el mismo castigo que para la fornicación? ¿Debe darse muerte a ambos participantes, el activo y el pasivo? Estos castigos pueden parecer crueles, pero han sido sugeridos para mantener la pureza de la sociedad islámica y para mantenerla limpia de elementos pervertidos. 

Reglamentos concernientes a la Masturbación.

            La apremiante necesidad de liberarse de la tensión sexual puede llevar a un joven a practicar la masturbación.
            La mayoría de los eruditos considera la masturbación un acto ilícito. El Imam Málik basa su juicio en las siguientes aleyas:

            “...que se abstienen de comercio carnal, salvo con sus esposas o con sus esclavas en cuyo caso no incurren en reproche, mientras que quienes desean algo más , ésos son los que violan la ley”. (23:5-7)

            Argumentó, pues, que el masturbador es uno de aquellos que “desean algo  más ”.
            Por otro lado, se reporta que el Imam Ahmad bin Hanbal consideró el semen como una excreción corporal igual a cualquier otra y permitió su expulsión así como se permite la extracción de sangre. El cordobés Ibn Hazm tiene la misma opinión.
Sin embargo, los juristas Hanbalíes permiten la masturbación sólo bajo las siguientes dos condiciones: Primero, el temor de cometer fornicación o adulterio; segundo, no tener condiciones para casarse.

            Nos inclinamos a aceptar la opinión del Imam Ahmad en una situación en la cual hay excitación sexual y peligro de cometer lo ilícito. Por ejemplo: un joven que abandona su tierra para estudiar o trabajar y encuentra muchas tentaciones que teme no resistir, puede recurrir a este método para aliviar la tensión sexual siempre que no lo practique excesivamente ni lo convierta en un hábito.

            Sin embargo, el Profeta (B y P) sugiere algo mejor a la juventud musulmana que aún no puede casarse: Que busquen ayuda en el ayuno frecuente, pues el ayuno fortifica la voluntad, enseña el control ante los deseos y aumenta el temor de Allah. El Profeta (B y P) dijo:  “¡Jóvenes! Quien de vosotros pueda mantener a una esposa que se case. Porque os evita mirar lascivamente a las mujeres y preserva vuestra castidad. Y aquel que no puede hacerlo debe ayunar, pues el ayuno es un medio para enfriar la pasión sexual”. [31]     

2.- EL MATRIMONIO

El Islam rechaza el celibato.

            La posición del Islam está, por un lado, contra el libertinaje sexual; en consecuencia, prohibe la fornicación y el adulterio y bloquea todos los medios que llevan a ellos. Por otro lado, el Islam está también en contra de suprimir el instinto sexual; por ello, invita a la gente al matrimonio, prohibiendo el celibato y la castración. [32]

            Si el musulmán tiene los medios para casarse, no tiene permitido abstenerse del matrimonio con la excusa de que se ha dedicado al servicio o la adoración de Allah y a una vida monástica y la renuncia al mundo.

            El Profeta notó una tendencia hacia el celibato entre sus compañeros. Declaró que esto era una desviación del sendero recto del Islam y un rechazo de su práctica recomendada; así, él extirpó tal noción cristiana de la estructura conceptual islámica. Abu Qalaba relató que: “Algunos sahabis del Profeta (B y P) decidieron renunciar al mundo, abandonar a sus esposas y hacerse como monjes. El Profeta (B y P) les dijo severamente:
            'La gente antes que vosotros pereció por su ascetismo. Se impusieron demandas excesivas sobre sus personas hasta que Allah les trajo dificultades: Aún podéis ver a algunos de ellos en los monasterios y templos. Entonces; adorad a Allah y no le asocies nada a El, realizad la peregrinación y la visita (‘Umra), sed rectos y todos vuestros asuntos se os facilitarán'.[33]

            Abu Qalaba dijo que la siguiente aleya fue revelada en relación a ellos:

            “¡Creyentes! ¡No os prohibáis las cosas buenas que Allah os ha permitido! ¡Y no violéis la ley, que Allah no ama a los que la violan!”. (5:87)

            Muyáhid relató: “Algunas personas, incluyendo a ‘Uthmán Ibn Madh’un y Abdallah bin ‘Omar, querían renunciar a sus mujeres, castrarse y vestir ropa áspera. Entonces se reveló el verso anterior, y el que le sigue”. [34]  

            Se relata - Al Bujari y otros - que tres personas vinieron a las esposas del Profeta (B y P) y les preguntaron cómo el Profeta (B y P) realizaba su adoración. Cuando se les respondió, les pareció muy poco y dijeron: “¡Qué diferencia hay entre nosotros y el Mensajero de Allah, a quien Allah ha perdonado sus pecados pasados y futuros!” Uno de ellos dijo: “Yo; rezaré en la noche por siempre” El otro dijo: “Y yo; me desligaré por siempre de las mujeres y nunca me casaré”. Cuando el Profeta oyó sobre ellos, les explicó su error y desviación del sendero recto con las siguientes palabras:
            “Yo soy el que más teme a Allah entre vosotros. Aún así; yo ayuno y rompo el ayuno; yo rezo y duermo; y me caso con mujeres. Aquel que rechaza mi práctica no tiene nada que ver conmigo”.

Sa'd Ibn Abi Uaqqás dijo: “El Mensajero de Allah (B y P) se opuso a que Uthmán Ibn Madh’un viva en celibato. De habérselo permitido, nosotros nos habríamos castrado”. [35]

            Dirigiéndose a los jóvenes de todos los tiempos, el Profeta (B y P) dijo: “¡Jóvenes! Aquellos de vosotros que puedan sustentar a una mujer, que se casen, porque ello os evita mirar lascivamente a las mujeres y preserva vuestra castidad”. [36]

            De estas palabras, algunos sabios han inferido que el matrimonio es una obligación para el musulmán que está en condiciones de sustentar a una esposa y que no es permitido evitarlo. Otros eruditos añaden la condición de que debe temer caer en el pecado.

            De hecho, no es apropiado que un musulmán se abstenga del matrimonio por temor a la pobreza o a no ser capaz de cumplir con sus obligaciones. El musulmán debe realizar todo lo que está en sus manos para conseguir empleo, buscando la ayuda de Allah, pues El ha prometido ayudar a quienes desean casarse para proteger su castidad y su pureza. Allah el Altísimo dice:

            “Que los que no puedan casarse observen la continencia hasta que Allah les enriquezca con Su favor. Extended la escritura a los esclavos que lo deseen si reconocéis en ellos bien, y dadles de la hacienda que Allah os ha concedido. Si vuestras esclavas prefieren vivir castamente, no les obliguéis a prostituirse para procuraros los bienes de la vida de acá. Si alguien les obliga, luego de haber sido obligadas, Allah se mostrará indulgente, misericordioso (con ellas)”. (24:33)

            Y el Mensajero de Allah (B y P) dijo: “Tres tienen derecho a la ayuda de Allah. Aquel que se casa deseando llevar una vida casta, el esclavo que desea reunir la suma con la que podrá comprar su libertad tras un acuerdo con su amo y aquel que combate en la causa de Allah”. [37]

Viendo a la mujer con la cual se propone casarse.

Un musulmán tiene permitido ver a la mujer a la cual desea proponer matrimonio antes de tomar decisiones consecuentes, para poder tener una idea de lo que le espera en su futuro matrimonio. Si no es así; si el no la vio antes del matrimonio, tal vez no encuentre de su agrado la  apariencia de ella y llegue a arrepentirse después de haberse casado.

            El ojo es el mensajero del corazón; cuando los ojos se encuentran, los corazones y las almas del hombre y de la mujer se pueden encontrar también. Muslim citó a Abu Huraira relatando que un hombre vino ante el profeta (B y P) y le dijo que el se había comprometido con una mujer de los Ansar de Medina. "¿La has visto?" Preguntó el Profeta (B y P). "No" dijo el hombre, "Entonces, ve y mírala" dijo el Profeta (B y P) "pues hay algo en los ojos de los Ansar". Esto lo dijo refiriéndose a cierto defecto en los ojos de algunos Ansaríes.

            Al Mughira bin Shu´ba dijo: "Pedí a una mujer en matrimonio y el Mensajero de Allah me preguntó  si la había mirado o nó. Cuando respondí que no, el me dijo: 'Pues, ve a verla. Esto puede producir el amor entre vosotros'. Fui a los padres de la chica y les informé del consejo del Profeta (B y P). Parecían desaprobar la idea. Pero su hija oyó la conversación desde su habitación y dijo: 'Si el Profeta (B y P) te ha dicho  que me veas; pues mírame'. La vi y después me casé con ella"[38]

            El Profeta (B y P) no especificó, ni a Mughira ni al otro hombre, cuánto de la mujer ellos podían ver. Algunos eruditos son de la opinión  que se refería sólo al rostro y las manos. Sin embargo, está permitido que cualquiera mire al rostro y las manos si no hay deseo en ello; por lo tanto: si pedir a una mujer en matrimonio es una excepción, obviamente el hombre que hace la proposición debe ver mucho más de ella que lo normalmente permitido. El Profeta (B y P) dijo: "Cuando alguno de vosotros pide a una mujer en matrimonio, si puede ver de ella lo que le induzca a casarse  con ella, debe hacerlo"[39]

            Algunos eruditos han ido de un extremo a otro en lo que concierne a esta permisión; sin embargo, la mejor ruta parece ser siempre la moderada. Un investigador considera apropiado, en nuestros tiempos, que al pretendiente se le permita ver a la mujer tal como aparece ordinariamente ante su padre, su hermano u otro mahram. Dice: "En el contexto del hadiz anterior, el podría incluso acompañarla, junto con su padre o algún otro mahram como acompañante, en sus visitas usuales a sus parientes o a lugares públicos, siempre que ella vista el Hiyab[40] completo. De esta manera él podrá tener una visión  de su razonamiento, su  conducta y personalidad. Esta es, pues, una parte del significado del hadiz, "......puede ver de lo que le induzca a casarse con ella"[41]

            Si la intención  de casarse es sincera, el hombre tiene permitido ver a la mujer  sin el consentimiento de ella ni el de su familia, Yarir bin Abdallah dijo sobre su esposa: "( antes del casamiento) solía ocultarme tras un árbol para verla".

            Del hadiz de Al Mughira entendemos que el padre de una chica no puede, a pesar de sus costumbres o tradiciones, evitar que el pretendiente sincero y formal la vea, pues las costumbres y tradiciones son  gobernadas por la Sharía islámica. ¿Cómo es posible que la Ley Divina esté sujeta a los caprichos de los seres humanos?

            Por otro lado; ni el padre, ni el pretendiente o el prometido pueden extender esta permisión a tal extremo que el joven y la joven, bajo el pretexto del noviazgo o el compromiso, vayan juntos al cine, a clubes o shopings sin ser acompañados por un mahram de la chica. Lamentablemente esto último se ha hecha una práctica común  entre los musulmanes de hoy que están empeñados en imitar a la civilización occidental y sus costumbres.

Proposiciones matrimoniales prohibidas.

            Es ilícito para un musulmán proponer matrimonio a una mujer divorciada o viuda durante su  'idda (el periodo de espera, posterior al divorcio o el enviudamiento, en el cual la mujer no puede casarse), porque este periodo de espera se considera parte del matrimonio anterior y no debe ser violado. Sin embargo, durante este periodo, la persona puede manifestar su deseo de matrimonio a través de frases indirectas o sugestivas; pero no puede hacerlo de forma explícita (con una proposición). Allah el Altísimo dice: "No hacéis mal en proponer a tales mujeres casaros con ellas o en ocultarles vuestra intención de hacerlo. Allah sabe que pensaréis en ellas. Pero ¡no les prometáis nada en secreto! ¡Habladles, más bien, como se debe! ¡Y no decidáis concluir el matrimonio hasta que se cumpla el periodo  prescrito de espera! ¡Sabed que Allah conoce lo que hay en vuestras mentes, de modo que cuidado con El! Pero Sabed que Allah es indulgente, benigno" (2:235).

            También es prohibido para el musulmán proponer matrimonio a una mujer que ya está comprometida a un musulmán. El musulmán que ya tuvo su proposición aceptada tiene un derecho que debe ser respetado en consideración a la buena voluntad y el afecto entre la gente, en especial entre los hermanos musulmanes. Sin embargo; si el primer pretendiente termina su compromiso o da al segundo su permiso, no hay falta alguna en proceder con la proposición.

            Muslim registró que el Mensajero de Allah (B y P) dijo: "El creyente es hermano de los demás creyentes. Entonces no es permitido para el creyente entrometerse, perjudicando a su hermano, al comprar algo o proponerse a una mujer cuando su hermano ya lo ha hecho, excepto que éste le dé su permiso".

El consentimiento de  la chica.

            Una joven tiene pleno derecho de efectuar la decisión final respecto a su matrimonio. Su padre o su tutor no pueden ignorar sus objeciones o sus deseos. El Profeta (B y P) dijo: "Una mujer que ya estuvo casada antes tiene más derecho sobre su   persona que su tutor, y el consentimiento de la virgen debe ser solicitado de ella misma; su consentimiento será su silencio."[42]

            Ibn Maya y otros recopiladores registran el siguiente hadiz: "Una joven vino ante el Profeta (B y P) y le informó  que su padre la había casado con su primo contra su voluntad. El Profeta (B y P), en ese momento le permitió que ejercite su derecho de elección. Ella dijo entonces: 'He reconsiderado lo que mi padre hizo y lo apruebo, sólo quería que se sepa entre las mujeres que los padres no tienen decisión en este asunto'"

            El padre de una chica no debe retrasar el matrimonio de su hija si ha recibido la proposición  de una hombre de su misma condición y conocida devoción y virtudes. El Profeta (B y P) dijo: "Tres  cosas no se deben retrasar: La oración cuando ya llegó su hora, , el entierro cuando ya llegó el funeral  y el matrimonio de una mujer soltera cuando un hombre de la misma condición  se lo ha propuesto".[43] Luego dijo: "Cuando alguien de devoción  y carácter satisfactorios te pide tu hija en matrimonio, accede a su pedido. Si no lo haces así,  habrá corrupción y un gran mal en la tierra".[44]


  • [18] Al Mundhiri, en su “Al Targhib”, dice que este hadiz fue citado por Al Nasai y Al Tirmidhi, que lo clasificaron como “bueno”. Al Hákim lo citó y dijo: “Es auténtico”.
  • [19] Las palabras son de la transmisión citada por Abu Daud. También lo citó Al Tirmidhi e Ibn Maya.
  • [20] Citado por Ibn Maya y Abu Daud. Uno de los transmisores del relato es ‘Abdurahmán Ziadah Ibn An’am  Al Ifriqui.
  • [21] Lo citó Al Hakim, lo clasificó “auténtico”.
  • [22] Así lo citó Al Tirmidhi; también lo citó Abu Daud, Ibn Maya y Al Hákim, que lo clasificaron como “auténtico” (Al Targhib).
  • [23] Al Mundhiri dice: “Este hadiz fue citado por Al Tabarani y Al Baihaqui; y los relatores de Al Tabarani son auténticos y reconocidos”.
  • [24] Esta sura, junto con “Al Ahzab” (33), contiene muchos preceptos concernientes a la pureza y los modales, las relaciones entre hombre y mujer y el vestido. (N del T)
  • [25] Al Mundhiri dice: “Esto también fue citado por Abu Daud y Al Tirmidhi, que lo clasifica de bueno y auténtico”. También fue citado por Al Nasái, Ibn Juzaima e Ibn Hibbán con las siguientes palabras: “Una mujer que se perfuma y pasa a través de un grupo de gente para que su fragancia les llegue es una adúltera”. Al Hákim también lo citó y dijo: “Tiene transmisores confiables”.
  • [26] Citado por Al Bujari en su libro “Matrimonio”, en el capítulo titulado “Las mujeres pueden salir por sus necesidades”, del relato de ‘Aisha.
  • [27] Citado por Al Bujari, del relato de Omar.
  • [28] Citado por Muslim.
  • [29] “Tafsir” de Al Qurtubí, vol II.p.228.
  • [30] Esto mismo se aplica a los casos de lesbianismo.
  • [31] Citado por Al Bujari.
  • [32] El celibato significa mantenerse soltero y renunciar a la actividad mundanal con la intención de dedicarse completamente a la adoración de Dios. La castración implica la supresión del deseo sexual removiendo los testículos.
  • [33] Citado por Abdur Razzaq, Ibn Yarir e Ibn Al Mundhir.
  • [34] Citado por Ibn Yarir en su “Tafsir”.
  • [35] Citado por Al Bujari y Muslim.
  • [36] Citado por Al Bujari.
  • [37] Citado por Ahmad, Al Nasai, Al Tirmidhí, Ibn Maya y Al Hákim.
  • [38] Citado por Ahmad, Al Tirmidhi, Ibn Hibbán, Ibn Maya y Al Dárimi.
  • [39] Citado por Abu Daud.
  • [40] N. del T. Esta palabra denota la vestimenta islámica correcta y apropiada.
  • [41] Al Bahí Al Juli, "La mujer entre el hogar y la sociedad".
  • [42] Citado por Bujari y Muslim.
  • [43] Citado por Al Tirmidhi.
  • [44] Citado por Al Tirmidhi.