4. EL TRABAJO Y LA FORMA DE GANARSE EL SUSTENTO

"Él es Quien os ha hecho dócil la tierra. Recorredla, pues, de acá para allá y comed de Su sustento. La Resurrección se hará hacia Él" (67:15).

La actitud fundamental del Islam hacia la posición del hombre en el mundo es que Dios, el Glorificado, ha hecho la tierra para beneficio del hombre, y le ha dado control sobre ella. El deber del hombre es beneficiarse con este favor y esforzarse para buscar las bondades de Dios a través de la tierra.

La obligacion de trabajar si se es capaz

No está permitido que el musulmán evite trabajar para ganarse el sustento con el pretexto de dedicar su vida a la adoración o por la confianza en Dios, pues el oro y la plata no bajan del cielo. También está prohibido que el musulmán dependa de la caridad mientras puede ganar lo que es suficiente para él y su familia con su propio esfuerzo. El Profeta (B y P) dijo al respecto: "Consumir de la caridad es permitido; menos para el rico y el hábil de cuerpo"[143]

El Profeta (B y P) afirmó que está vedado que un musulmán mendigue a los demás sin necesidad directa, perdiendo así su honor y su dignidad; él dijo: "Quien mendiga sin necesidad es como una persona que sujeta una brasa ardiente en su mano"[144]. También dijo: "Quien pide limosna de la gente para aumentar su fortuna tendrá su rostro desgarrado y comerá piedras ardientes del Infierno; dejad, pues, que reduzca su castigo o que lo aumente como le plazca"[145] Luego dijo; "Habrá personas que seguirán mendigando hasta que se encuentren con Dios (en el Día del Juicio) sin nada de carne en sus rostros" [146]

Con tales advertencias, el Profeta (B y P) intentó educar al musulmán para salvaguardar su dignidad, para desarrollar su autoconfianza y evitar depender de los demás.

Cuándo es permitido mendigar

Sin embargo, el Profeta (B y P) estaba al tanto de las situaciones de necesidad. Si alguien, forzado por la presión de la necesidad, se ve obligado a pedir ayuda económica del gobierno o de otros individuos, está libre de pecado. El Mensajero de Dios (B y P) dijo: "Mendigar es como desgarrar la carne del propio rostro. Si alguien desea salvar la carne de su rostro, que evite mendigar; excepto pedir al gobernante o pedir por urgente necesidad" [147].

Muslim citó, en su "Sahih" a Abu Bishr Qubaisa Ibn Al Majaraf diciendo: "Acepté pagar dinero para pacificar entre dos bandos en contienda y vine al Profeta (B y P) buscando ayuda. El Profeta dijo entonces: `Espera hasta que el zakat nos llegue y te daremos de él, Qubaisa. Pedir dinero no es permitido, excepto en tres casos: Para una persona que se encarga de pagar dinero para solucionar una disputa, ése puede pedir ayuda hasta recibir la cantidad designada y no debe pedir más. Para una persona azotada por la desgracia en sus bienes y en sus propiedades, para ella es lícito pedir hasta que pueda sustentarse a sí misma. Para un hombre que pasa hambre, mientras tres personas confiables de su comunidad digan: Este hombre pasa hambre; le es permitido mendigar hasta que sea capaz de sustentarse por sí mismo. Excepto estos, Qubaisa, mendigar es fuego, es comer fuego"' [148]

La dignidad del trabajo

Algunas personas consideran ciertos trabajos o profesiones como despreciables. Sin embargo, Muhammad (B y P) negó la validez de esta posición. Él enseñó a sus discípulos que toda la dignidad del ser humano está atada a su trabajo -cualquiera que sea- y que la verdadera desgracia y humillación consiste en depender de la ayuda de alguien mas. Muhammad (B y P) dijo "Es mejor que una persona tome una cuerda y traiga una carga de leña para venderla, así Dios preservará su honor, a que mendigue entre la gente, sin importar lo que estos le den o le nieguen" [149].

El musulmán puede ganarse el sustento por medio de la agricultura, el comercio, la industria o por cualquier profesión o empleo siempre que esto no implique hacer, apoyar o publicitar nada ilícito (haram).

Ganándose el sustento de la agricultura

Cuando Dios el Glorificado menciona sus favores y bondades al hombre en el Sagrado Corán, menciona las bases requeridas para el ejercicio de la agricultura. Dios dispersó la tierra y la hizo apropiada y fértil para el cultivo y la producción. Esta es una bondad para con los seres humanos. Estos deberían recordarla y ser agradecidos por ella:

"Dios os ha puesto la tierra como alfombra para que recorráis en ella caminos, anchos pasos" (71:19-20).

"Hay en ella fruta y palmeras de fruto recubierto, grano de vaina, plantas aromáticas. ¿Cuál, pues, de los beneficios de vuestro señor negaréis?" (55:10-13).

Dios también proveyó agua en abundancia. La manda en forma de lluvia y la hace fluir en los ríos para revivir la tierra después de su muerte.
"Y El es Quien ha hecho bajar agua del cielo. Mediante ella hacemos surgir toda clase de plantas y follaje, de las que sacamos granos arracimados. Yde las vainas de la palmera, racimos de dátiles al alcance. Y huertos plantados de vides, y los olivos y los granados, parecidos y diferentes. Cuando fructifican, ¡mirad el fruto que dan y como madura! Ciertamente, hay en ello signos para gente que cree" (6:99).

"¡Que mire el hombre su alimento! Nosotros hemos derramado el agua en abundancia; luego, hendido la tierra profundamente y hecho crecer en ella grano, vides, hortalizas" (80:24-28).

Luego, El envía los vientos, con "buenos anuncios", para remover las nubes y dispersar las semillas:

"Hemos extendido la tierra, colocado en ella firmes montañas y hecho crecer en ella de todo en la debida proporción. Y hemos puesto en ella subsistencias para vosotros y para quién no depende de vuestro sustento. No hay nada de que no dispongamos Nosotros almacenado. Pero no lo hacemos descender sino con arreglo a una medida determinada. Hemos enviado los vientos, que fecundan, y hacemos bajar del cielo agua, de la que os damos a beber y que no sabéis conservar" (15:19-22).

En estos versículos coránicos hay un estímulo para que el hombre ejercite la actividad agrícola, pues se le ha hecho fácil, como un favor de Dios.

El Profeta (B y P) dijo: "Cuando un musulmán siembra una planta, ninguna ave o ser humano come de ella sin que se le cuente (al sembrador) como una limosna"iso. También dijo: "Cuando un musulmán siembre una planta, todo lo que sea comido o sea robado de ella, hasta el Día de la Resurrección, se le cuenta como una caridad [151].

Estos hadices implican que la persona que siembra un árbol o un cultivo sigue ganando recompensa mientras el producto del árbol o el cultivo es comido o usado, aunque lo haya vendido a alguien más. Los eruditos dijeron: "Dios es tan generoso que sigue aumentando la recompensa de una persona, aún después de muerta, como cuando está viva. Lo hace por seis cosas: Por la caridad cuyos beneficios son continuos, por el conocimiento que se aprovecha, por los hijos piadosos que pidan por ella, por los árboles que plantó, por los cultivos que cosechó y por las fronteras territoriales que protegió".

Cierta vez, un hombre pasó cerca de Abu Al Dardá mientras éste plantaba un nogal. El hombre le dijo: "¿Plantas esto a pesar de ser tú un anciano? ¡Este árbol no dará fruto en muchos años!". "¿Y qué con eso?", respondió Abu Al Dardá. "Otros comerán sus frutos y la recompensa será mía".

Uno de los sahabis del Profeta (B y P) dijo que oyó al Mensajero de Dios (B y P) decir: "Si alguien siembra un árbol, lo protege pacientemente y lo cuida hasta que da fruto, Dios el Todopoderoso y Glorioso se lo contará como caridad por cada uno de los frutos que sea aprovechado" [152].

Basándose en estos hadices, algunos eruditos afirman que la agricultura es la mejor de las ocupaciones. Otros dicen que la manufactura y el trabajo artesanal son lo mejor; mientras otros consideran al comercio como lo mejor [153]. Tratando de reconciliar estas distintas posiciones, algunos investigadores dicen que depende de las circunstancias: Si la comida escasea, la agricultura es lo mejor, si la gente necesita materiales y artículos, el comercio es lo mejor, mientras, que si se necesitan artículos manufacturados, la industria es lo mejor. Esta preferencia condicionada parece ser lo más cercano al pensamiento científico moderno.

Cultivos prohibidos

Es ilícito cultivar una planta, como la amapola y sus similares, que está vedado comer y que no tenga usos conocidos sino los dañinos. Este es el caso del tabaco. Cualquiera que sea el status legal del fumar, ilícito o detestable, igual será la clasificación de su cultivo. Personalmente, preferimos clasificar el consumo de tabaco como ilícito.

No es excusa válida que el musulmán diga que está cultivando un cultivo vedado para vendérselo a no musulmanes, pues el musulmán no tiene permitido apoyar la propagación de lo que es ilícito. Esto es como si un musulmán criase cerdos para venderlos a los cristianos, algo que está claramente vedado. Y, como ya vimos, incluso un artículo lícito como la uva no debe ser vendido a otros si sabemos que la usarán para hacer vino.

Industrias y profesiones

La agricultura es esencial. El Islam persuade a la gente que la practique cuando destaca sus beneficios en este mundo, y las recompensas en el otro, que resultan de su ejercicio. Sin embargo, desde el punto de vista islámico sería extremadamente indeseable que la gente dedique sus esfuerzos económicos sólo a la agricultura; sería como suponer que los inagotables océanos no tienen otro uso sino la extracción de perlas de sus profundidades.

Advirtiendo a los musulmanes que limitar sus actividades a la agricultura y al pastoreo los expondría a muchos peligros como la derrota, la humillación y la pérdida de su libertad religiosa, el Profeta (B y P) dijo: "Si trabajáis con la usura, llamándola de otras formas, y os aferráis a las colas de las vacas, estando satisfechos con la agricultura y dejando de practicar el yihad[154], Dios os infligirá una desgracia que no se os retirará hasta que retornéis a vuestra religión" [155].

Por ello, además de la agricultura, el musulmán debe desarrollar las industrias, técnicas y profesiones que son esenciales para la vida de una comunidad, para la fortaleza de una libre y poderosa nación y para la posteridad y el bienestar de un país. Como los grandes eruditos y juristas han explicado, las industrias y profesiones esenciales no son meramente permitidas por la Ley islámica; son, de hecho, una obligación para la comunidad islámica en general. Este tipo de obligaciones son las llamadas "Obligaciones comunales" (fard kifaia); esto significa que la comunidad islámica debe incluir entre sus miembros gente que practique cada una de las ciencias, industrias y profesiones esenciales en números suficientes para cubrir sus necesidades. Si hay una falta de personas calificadas en cierto campo de las ciencias o las industrias esenciales, la comunidad musulmana por entero es culpable, especialmente los que ocupan cargos con autoridad. El Imam Al Ghazali dice:

"Las ciencias cuyo conocimiento es considerado fard kifaia abarcan cada área que es indispensable para el bienestar en este mundo, tales como: La medicina, que es necesaria para la supervivencia del cuerpo; la aritmética, para las transacciones diarias y la división de los legados, herencias y otras cosas. Estas son las ciencias sin las cuales una comunidad quedaría reducida a límites muy estrechos. Pero si alguien que las puede practicar surge en la comunidad, sería suficiente, y la obligación de conocerlas dejaría de pesar sobre el resto de la comunidad.

Nadie debería sorprenderse cuando decimos que la medicina y la aritmética son de las ciencias consideradas fard kifaia, así como lo son las industrias básicas, como la agricultura, los tejidos, la política, incluso la aplicación de ventosas y la sastrería. Porque si un pueblo no tiene quien les aplique ventosas, la extinción los acecha y llegarán a estar expuestos a la destrucción. ¿Acaso el que ha creado el mal no ha creado también el remedio, ha guiado en su uso y ha preparado los medios para administrarlo? No es, pues, permitido exponerse a la destrucción al negarse el remedio"[156]

El Corán menciona varias industrias, las denomina favor y bondad de Dios. Dios dice sobre David (B y P):

"Dimos a David un favor Nuestro: "¡Montañas! ¡Resonad acompañándole, y vosotros también, pájaros!" Por él, hicimos blando el hierro.

"¡Fabrica cotas de malla y mide bien la malla!" ¡Obrad bien! Yo veo bien lo que hacéis" (34:10-11).

"Le enseñamos a elaborar cotas de malla para vosotros, para que os protegieran de vuestra propia violencia. ¿Y vais a agradecerlo?" (21:80).

Dice sobre Salomón:

"A Salomón el viento, que por la mañana hacía el camino de un mes y por la tarde de otro mes. Hicimos manar para él una fuente de bronce fundido. De los genios, algunos trabajaban a su servicio, con permiso de su Señor. Al que hubiera desobedecido Nuestras órdenes, le habríamos hecho gustar el castigo del fuego de la Gehena (Infierno)".

"Le hacían todo lo que él quería: palacios, estatuas, calderos grandes como cisternas, firmes marmitas. ¡Familiares de David, sed agradecidos! Pero pocos de Mis siervos son muy agradecidos" (34:12-13).

Y dice sobre el bicorne y su construcción de una alta represa:

"Dijo: `El poderío que mi Señor me ha dado es mejor. ¡Ayudadme esforzadamente y levantaré la muralla entre vosotros y ellos!

¡Traedme bloques de hierro!' Hasta que, habiendo rellenado el espacio vacío entre las dos laderas, dijo: ¡Soplad!: Hasta que, habiendo hecho del hierro fuego, dijo: ¡Traedme bronce fundido para derramarlo encima!'

Y no pudieron escalarla, ni pudieron abrir brecha en ella" (18:95-97).

Dios menciona la historia de Noé y la construcción del Arca; también menciona grandes barcos del tamaño de montañas que surcan los mares:
"Entre sus signos figuran las embarcaciones en el mar como mojones"(42:32).

El Corán también menciona la cacería en sus variadas formas, desde la captura de peces y la procura de animales terrestres hasta bucear en las profundidades buscando perlas, corales y otros.

Además, el Corán nos ha informado acerca del valor del hierro en términos tan enfáticos que no se encuentran en ningún libro previo, ni religioso ni secular. Después de mencionar el envío de profetas a la gente y de revelarles escrituras, Dios dice:

"Ya hemos mandado a nuestros enviados con las pruebas claras. Y hemos hecho descender con ellos la Escritura y la Balanza, para que los hombres observen la equidad. Hemos hecho descender el hierro que encierra una gran fuerza y ventajas para los hombres. A fin de que Dios sepa quienes les auxilian en secreto, a El y a Sus enviados. Dios es fuerte y poderoso" (57:25).

No debe sorprender que la sura que contiene este versículo se llame Al Hadid, el hierro.

Cualquier tipo de trabajo que cubre una necesidad dentro de la sociedad o trae verdadero beneficio se considera bueno, siempre que la persona lo realice en forma apropiada, como lo requiere el Islam. El Islam dio dignidad a muchas profesiones consideradas bajas y degradantes; por ejemplo, el pastoreo. A pesar que la gente usualmente ni mira a los pastores con estima y honor, el Profeta (B y P) dijo "Dios no ha enviado ningún profeta sin que éste haya cuidado ovejas". Le preguntaron "¿Tú también, ¡oh Mensajero de Dios!?" El replicó "Sí, yo cuidé ovejas pagado por la gente de La Meca" [157] .

¡Muhammad, el Mensajero de Dios y el sello de los profetas, solía cuidar ovejas! Más aún, no eran sus propias ovejas sino que pertenecían a gente de La Meca, él las atendía por jornales prefijados. El relató esto a sus sahabis para enseñarles que el honor es de quienes trabajan y no de aquellos que se sientan ociosamente y son parásitos.

El Corán relata la historia del Profeta Moisés (B y P) que trabajó por ocho años para ganarse la mano de la hija de un anciano en matrimonio; la hija del anciano habla detectado con certera visión esta virtud. Ella dijo:

"Una de ellas dijo: "¡Padre! ¡Dale un empleo! No podrás emplear a nadie mejor que este hombre, fuerte, de confianza" (28:26).

Ibn Abbás dijo: "David hacía cotas de malla y escudos, Adán era un agricultor, Noé un carpintero, Enoch un sastre y Moisés un pastor" [158]. Y ya que todo Profeta de Dios tuvo alguna ocupación, el musulmán debe sentirse satisfecho por su ocupación o profesión. Un hadiz dice: "Nadie se gana mejor su alimento que quien trabajó con sus manos y un Profeta de Dios, David, se ganaba el sustento trabajando con sus manos" [159].


Industrias y profesiones condenadas por el Islam

El Islam ha prohibido ciertas profesiones e industrias a sus seguidores porque son perjudiciales a las creencias, moral, honor y buenos modales de la sociedad.

La prostitución

La prostitución, por ejemplo, es legal en muchos países de occidente; permisos y licencias son emitidas para quien ejerce este comercio y las prostitutas (o prostitutos) gozan de derechos similares a los de otras profesiones.

El Islam condena y rechaza absolutamente esta práctica; y prohibe a todo hombre y mujer, libre o esclavo, vender su sexualidad para conseguir dinero.

Durante la época de la yahilía algunas personas solían extraer un tributo diario a sus esclavas sin importarles de que manera se ganaban el dinero para pagar a sus amos. La mayoría de las esclavas tenían que recurrir a la prostitución. Algunos amos incluso forzaban a sus esclavas jovenes a prostituirse para obtener una mezquina cuota. Cuando el Islam llegó, levantó esta deshonrosa carga de sus hijos e hijas. Dios el Glorioso reveló:

"Que los que no puedan casarse observen la continencia hasta que Dios les enriquezca con Su favor. Extended la escritura (de emancipación) a los esclavos que lo deseen si reconocéis en ellos el bien, y dadles de la hacienda que Dios os ha concedido. Si vuestras esclavas prefieren vivir castamente, no las obliguéis a prostituirse para procuraros los bienes de la vida terrenal. Ysi alguien las obliga... luego de haber sido obligadas, Dios se mostrará indulgente, misericordioso" (24:33).

Ibn Abbás narró que Ibn Ubay, el líder de los hipócritas de Medina, se acercó al Profeta (B y P) trayendo con él una bella esclava joven llamada Mu'adha y diciendo: "¡Mensajero de Dios! Ella pertenece a tales y tales huérfanos. ¿No le permitirías fornicar para que sus amos reciban el pago de ello? "El Profeta (B y P) respondió: "¡No!"[160]
.
El Profeta (B y P) prohibió, pues, esta abominable profesión sin importar quien se beneficie de ella, rechazando cualquier reclamo de necesidad, angustia o cualquier otro propósito valedero para que la sociedad islámica permanezca pura de tales prácticas degradantes.

Danzas y otras artes eróticas

Así también, el Islam no permite las danzas que producen excitación sexual o cualquier otra actividad erótica, como canciones sugestivas u obscenas, actuaciones provocativas y toda clase de basura que alguna gente hoy se atreve a llamar "arte" y "progreso".

El hecho es que el Islam prohíbe cualquier clase de contacto sexual o relación sexual fuera del matrimonio. Este es el secreto detrás de las significativas palabras del Corán prohibiendo la fornicación y el adulterio (ambas acciones son denominadas "zina" en árabe)

"¡Evitad la fornicación: es una deshonestidad! ¡Mal camino...!" (17:32).

Esto nos indica que no sólo la zina está vedada; sino también cualquier cosa que acerque a la persona hacia ella. Todo lo que hemos referido arriba, como la gente bien sabe, (por ejemplo las danzas y canciones provocativas) constituye un acercamiento al zina. Estas actividades ciertamente tienen por objeto tentar, excitar y dirigir la persona hacia el pecado. ¡Y qué estragos que causan en las vidas de la gente!

Hacer estatuas y artículos similares

Como vimos antes, el Islam prohibe la adquisición de estatuas y más fuertemente aún prohibe hacerlas. Al Bujari citó que Sa'id Ibn Abu Al Hasan dijo: "Estaba con Ibn Abbás cuando un hombre vino y le dijo: ¡Oh Ibn Abbás! Me gano la vida con mis propias manos. Yo hago estas imágenes' Ibn Abbás dijo: `Te diré solo lo que oí al Mensajero de Dios (B y P) decir: Dios castigará a todo quien fabrique imágenes hasta que les insufle un espíritu, y esto no lo podrá hacer nunca: Viendo al hombre extremamente molesto, Ibn Abbás añadió: '¿ Qué te aqueja? Si debes hacer imágenes, entonces hazlas de árboles o de algo que no tiene alma"" [161]. Obviamente, esto mismo se aplica a la fabricación de ídolos y similares.

Sobre los dibujos, las pinturas o las fotografías, anteriormente aclaramos que son permitidas o, en el peor de los casos, desaprobadas dependiendo de lo que más se acerque al espíritu de la Ley Islámica. Claro está, como aclaramos antes, el motivo retratado no debe ser sexualmente provocativo, como, por ejemplo las partes íntimas del cuerpo femenino o un hombre y una mujer en relaciones íntimas. Tampoco pueden ser de alguien sagrado o respetado, tal como los ángeles o los Profetas.

Producción de intoxicantes y drogas

Antes vimos que el Islam prohíbe cualquier participación en la promoción de bebidas alcohólicas, ya sea en su manufacturación, su distribución o su consumo. También vimos que cualquiera que participa en una de estas actividades está maldito por el Mensajero de Dios (B y P). El caso de otros intoxicantes y drogas, tal como la heroína, la cocaína y otras similares, es el mismo: producir, distribuir y consumir cualquiera de ellas es ilícito (haram). En resumen, el Islam prohíbe al musulmán trabajar en cualquier industria, negocio o profesión que trafica o promociona cualquier cosa ilícita (haram).

El comercio

El Corán y los hadices del Profeta (B y P) urgen a los musulmanes a practicar el comercio y el mercado; y hacer viajes para lo que el Corán llama "procurar la bondad de Dios". De hecho, Dios menciona a los que viajan por comercio junto a los que combaten por Su causa.

"Tti Señor sabe que pasas en oración casi dos tercios de la noche, la mitad o un tercio de la misma, y lo mismo algunos de los que están contigo. Dios determina la noche y el día. Sabe que no vais a contarlo con exactitud y os perdona. ¡Recitad, pues, lo que buenamente podáis del Corán! Sabe que entre vosotros habrá unos enfermos, otros de viaje por la tierra buscando el favor de Dios, otros combatiendo por Dios. ¡Recitad, pues, lo que buenamente podáis de él! ¡Haced la oración! ¡Dad el zakkt! ¡Haced un préstamo generoso a Dios! El bien que hagáis como anticipo para vosotros mismos, volveréis a encontrarlo junto a Dios como bien mejor y como recompensa mayor. ¡Y pedid el perdón de Dios! Dios es indulgente, misericordioso" (73:20).

Dios menciona los barcos mercantes, que son el principal medio para transportar mercancías alrededor del mundo, como uno de sus favores para con la humanidad. Esto es un aliento a la gente para que se dediquen a las importaciones y las exportaciones. El dice:

"No son iguales las dos grandes masas de agua: una potable, dulce, agradable de beber; otra salobre, amarga. Pero de cada una coméis una carne fresca y obtenéis adornos que os ponéis. Y ves que las naves las surcan. Para que busquéis Su favor. Quizás, así, seáis agradecidos" (35:12).

En otros lugares describe los vientos, asociándolos con el movimiento de los barcos:

"Entre Sus signos, está el envío de los vientos como nuncios de la buena nueva, para daros a gustar de Su misericordia, para que naveguen las naves siguiendo Sus órdenes y para que busquéis Su favor. Yquizás, así, seáis agradecidos" (30:46).

El Corán menciona esto en otros lugares como un recordatorio del poder y la sabiduría de Dios:

"En la creación de los cielos y de la tierra, en la sucesión de la noche y el día, en las naves que surcan el mar con lo que aprovecha a los hombres, en el agua que Dios hace bajar del cielo, vivificando con ella la tierra después de muerta, diseminando por ella toda clase de bestias, en la variación de los vientos, en las nubes, sujetas entre el cielo y la tierra, hay, ciertamente, signos para gente que razona" (2:164).

"Entre sus signos figuran las embarcaciones en el mar como mojones" (42:32).

Dios hace recordar a la gente de La Meca que El hizo que su ciudad se convierta en un centro comercial de la Península Arábiga:

"Dicen: `Si seguimos la Dirección contigo, se nos despojará de nuestra tierra: Pero ¿Es que no le hemos dado poder sobre un territorio sagrado y seguro, al que se traen frutos de todas clases como sustento de parte Nuestra? Pero la mayoría no saben" (28:57).

Esto fue la respuesta a la siguiente plegaria de Abraham:

'¡Señor! He establecido a parte de mi descendencia en un valle sin cultivar, junto a Tu Casa Sagrada, ¡Señor!, para que hagan la oración. ¡Haz que los corazones de algunos hombres sean afectuosos con ellos! ¡Provéeles de frutos! Quizás, así, sean agradecidos" (14:37).

Dios mencionó Su favor sobre Quraish; que les facilitó sus dos rutas comerciales anuales: El viaje aYemen en invierno y elviaje a Siria en verano. Ellos viajaban seguros porque eran guardianes de la casa sagrada (La Ka'aba). Por ello, deberían mostrar su gratitud al Señor de la Casa Santa reconociéndolo y adorándolo a El solo:

"Por el pacto de los curaishíes, pacto relativo a la caravana de invierno y la de verano, ¡que sirvan, pues, al Señor de esta Casa, que les ha alimentado contra el hambre y dado seguridad frente al temor!" (106:1-4).

El Islam provee una gran oportunidad para el comercio internacional cada año. La temporada anual del Hayy reúne en un solo lugar a musulmanes de todo el mundo:

"¡Llama a los hombres a la peregrinación para que vengan a ti a pie o en todo flaco camello, venido de todo paso ancho y profundo, para atestiguar los beneficios recibidos y para invocar el Nombre de Dios en días determinados sobre las reses de que Él les ha provisto!: ¡Comed de ellas y alimentad al desgraciado, al pobre!" (22:27-28).

La actividad comercial es, indudablemente uno de esos beneficios. Al Bujari citó que los musulmanes estaban renuentes a realizar negocios durante el hayy, temiendo que esto pueda comprometer la sinceridad de sus intenciones o la pureza de su adoración. Entonces, fueron revelados unos versículos del Corán que establecen claramente que:

"No hacéis mal, si buscáis favor de vuestro Señor. Cuando os lancéis desde Arafat, recordad a Dios junto al Monumento Sagrado !Recordadle... cómo os ha dirigido... cuando erais, antes, de los extraviados" (2:198).

El Corán elogia a los que van frecuentemente a las mezquitas, glorificando a su Señor de día y de noche:

"hombres a quienes ni los negocios ni el comercio les distraen del recuerdo de Dios, de hacer la oración y de dar el zakát. Temen un día en que los corazones y las miradas sean puestos del revés" (24:37).

Desde el punto de vista islámico, los verdaderos creyentes no son los que se mantienen en las mezquitas, tampoco los místicos ni los que se recluyen en sus lugares de retiro.

Los verdaderos creyentes son hombres de acción, cuya característica distintiva és que los asuntos del cambiante mundo no los hacen olvidar sus relaciones con su Creador. Estas son algunas de las enseñanzas del Corán sobre el comercio y el mercadeo.

El Profeta (B y P), con sus palabras y obras, delineó las reglas para que lo practiquen. Entre sus palabras al respecto citamos lo siguiente:

"El mercader honesto y confiable estará con los mártires en el día de la Resurrección" [162].
"Un mercader honesto y confiable estará con los profetas, los sinceros y los mártires" [163]

No debe sorprendernos que el Profeta (B y P) considerase la posición de un comerciante honesto como igual a la de un soldado o un mártir en la causa de Dios. Esta evaluación es confirmada por la experiencia, ya que el esfuerzo por la causa de Dios no se limita al campo de combate sino que también se extiende al frente económico.

El Profeta (B y P) prometió a los comerciantes una elevada posición con Dios y una gran recompensa en la Otra Vida.

Observamos que la fuerza motivadora detrás de gran parte del comercio es la codicia y el hambre de ganancias obtenidas por cualquier medio.

"El dinero hace más dinero" y"El negocio origina más negocio" son los motivos de muchas de las actividades comerciales. Cualquier comerciante que se mantenga dentro de los límites de la honestidad y el trato limpio en tal ambiente es alguien que lucha contra sus deseos; y se amerita el status de luchador en la causa de Dios.

La tentación del negocio es grande; y puede atraer la atención del negociante exclusivamente a los números, a contar su capital y las ganancias de su negocio. Incluso en la época del Profeta (B y P) sucedió el siguiente incidente: Mientras el Profeta (B y P) dirigía un discurso a los fieles, llegaron noticias de que una caravana comercial había llegado. La gente salió apresuradamente, dejando solo al Profeta (B y P). Ante esto, Dios los reprendió así:

"Cuando ven un negocio o una distracción, corren hacia ello y te dejan plantado. Di: `Lo que Dios tiene es mejor que la distracción y el negocio. Dios es el Mejor de los Proveedores´" (62:11).

Es así que, una persona, que en el vértice de la actividad comercial, puede mantenerse firme, con el temor de Dios en su corazón y Su mención en sus labios, con seguridad merece estar en compañía de los favorecidos por Dios: los profetas, los testigos de la verdad y los mártires por Su causa.

El ejemplo del Profeta (B y P) en relación al negocio y el comercio nos basta por sí mismo. Por un lado ansiaba nutrir el aspecto espiritual; por ello, construyó la mezquita en Medina, fundada sobre la piedad y buscando complacer a Dios, como un punto de reunión para la adoración como una universidad para enseñar y aprender, como base para el llamado hacia el Islam y como un asiento del gobierno. Por otro lado; estaba igualmente ansioso de desarrollar el aspecto económico; para ello estableció un mercado islámico en el cual los judíos no tenían la autoridad que previamente tuvieron en el mercado de los Banu Qainuqá'. El Profeta (B y P) mismo organizó las reglas de los tratos comerciales, explicando y enseñando sus variados aspectos. No debía haber engaños ni falsificaciones, ni monopolios, ni falsas ofertas ni otros trucos similares.

Estos temas serán motivo de discusión bajo el subtítulo "asuntos humanos" en el capítulo titulado "Lo lícito y lo ilícito en la vida diaria del musulmán".

Entre los compañeros del Profeta (B y P), encontramos expertos comerciantes así como artesanos, campesinos y toda otra clase de profesiones y trabajos. Entre ellos estaba el Mensajero de Dios (B y P), a quien la Palabra de Dios había descendido. Era visitado por Gabriel (Yibril), el Espíritu Fiel, que traía las revelaciones de Dios y que guió a la gente con la luz de estos mensajes celestiales.

Cada uno de los sahabis amaba a este noble mensajero (B y P) desde las profundidades de su alma; no deseaba nada más que estar en su compañía y no detestaba nada más que alejarse de él. Aún así, vemos que cada uno se ocupaba de su propio trabajo; uno viajaba por la tierra en una travesía de negocios; el otro trabajaba en su palmeral y granja; y otro estaba ocupado con sus artesanías. Quien se perdía cualquier parte de la enseñanza del Mensajero (B y P) preguntaba a sus amigos sobre todo lo que podía.

El Profeta (B y P) dijo a quienes lo escuchaban que transmitieran sus instrucciones a los ausentes. Entre sus compañeros, los Ansar (los "auxiliadores" de Medina) eran, en su mayoría agricultores y cultivadores de palmeras datileras, mientras que la mayoría de los inmigrantes de La Meca estaban ocupados del comercio y los negocios.

Aquí tenemos a Abdurrahmán bin `Auf, el inmigrante (muhayir), y Sa'd Ibn Ar Rabi', el ansarí, que fueron hermanados en Dios por el Profeta (B y P) cuando los musulmanes de La Meca emigraron a Medina. Sa'd ofreció a Abdurrahmán la mitad de su propiedad, una de sus dos casas, y le pidió que escoja una de sus dos esposas para que él la divorcie. Este noble sacrificio fue rechazado por un agradecido Abdurrahmán con las siguientes palabras: "Que Dios te bendiga en tu fortuna y tu familia. No los necesito. Sólo dime qué mercado tiene la mayor actividad comercial" Sa'd dijo: "Es el mercado de Bani Qainuqá"'. Abdurrahmán se dirigió a este mercado con un poco de queso y mantequilla y se pasó el día vendiendo y comprando. Así continuó su actividad comercial hasta que se convirtió en uno de los musulmanes más ricos, dejando tras de sí una gran fortuna cuando murió.

También está Abu Bakr As Siddiq que era comerciante. Incluso el día en que los musulmanes lo eligieron Califa el planeaba ir al mercado. También citamos a Omar, que dijo: "Ir al mercado me impidió oír los hadices del Mensajero de Dios (B y P)." También Ozmán y muchos otros grandes estaban dedicados al negocio y al comercio.

Clases vedadas de comercio

El Islam no prohíbe ningún tipo de comercio excepto aquellos que implican injusticia, engaño, obtención de ganancias exorbitantes o la promoción de algo que es ilícito (haram).

Es ilícito negociar con bebidas alcohólicas, intoxicantes, drogas, cerdo, estatuas, ídolos y cualquier otra cosa de este tipo que el Islam haya prohibido usar o consumir. Cualquier ganancia de tal comercio es una ganancia pecaminosa y el fuego será el destino de la carne que se alimente con este tipo de ganancias. La honestidad y la confianza en tales negocios es meritoria, porque el Islam vino a combatir y destruir tales prácticas.

Sin embargo, no hay objeción alguna contra el comercio de oro y seda, pues son permitidos para las mujeres, excepto que algo hecho exclusivamente de estos materiales sea hecho solo para uso masculino.

Aún si se comercia con cosas enteramente permitidas, el comerciante deberá adherirse a muchas consideraciones morales para evitar engrosar las filas de los corruptos "En verdad, los corruptos estarán en el Infierno".

"Pero ¡no! Lo que han cometido ha cubierto de herrumbre sus corazones" (83:14).

Un día, cuando el Profeta (B y P) se dirigía hacia la mezquita, vio gentes ocupadas de vender. "¡Mercaderes!", les dijo. Cuando se voltearon hacia él, algunos estiraron su cuello para oír lo que decía. Finalmente dijo: "Los comerciantes serán levantados el Día de la Resurrección como gente corrupta; con la excepción de aquellos que teman a Dios, hagan buenas obras y sean sinceros" [164].

Waithila ibn Al Asqa' dijo: "Éramos negociantes. El Profeta (B y P) frecuentemente nos visitaba y nos decía: ¡Mercaderes! ¡Cuidado con mentir!"`[165].

Les advirtió, pues, contra mentir acerca de su mercancía, ya que ésta es la debilidad de los comerciantes. La mentira lleva a los pecados y éstos al Infierno. El Profeta (B y P) advirtió en general contra los juramentos y, en particular, contra los juramentos en falso; dijo: "El Día de la Resurrección, Dios no mirará a tres tipos de personas ni los purificará. Una de ellas es la persona que jura por la verdad mientras miente sobre su mercancía"[166],

Abu Sa'id narró que "Un árabe con una oveja pasó cerca mío y yo le dije: ¿Me la venderías por tres dirhams? El respondió: ¡No por Dios!' Pero luego me la vendió. Yo mencioné estó al Mensajero de Dios (B y P) y él dijo: 'Vendió su otra vida por este mundo"'[167].

El comerciante debe cuidarse de engañar, porque quien engaña está fuera de la comunidad islámica. Debe cuidarse de alterar las balanzas cuando pesa. Debe cuidarse de acaparar porque si acapara pierde la protección de Dios y de Su Mensajero (B y P). También debe cuidarse de tratar con usura e interés, porque Dios lo ha prohibido y el Profeta (B y P) dijo: "Un dirham de usura que una persona consume a sabiendas es peor que cometerzina treinta y seis veces"[168].

Daremos más detalles al respecto cuando lleguemos al tema de "Asuntos humanos".

Empleos asalariados

El musulmán es libre de buscar empleo al servicio del gobierno, una organización o un individuo; siempre que pueda hacer su trabajo satisfactoriamente y cumpla con sus obligaciones. Sin embargo, no le es permitido procurar un empleo para el cual no está capacitado, especialmente si el trabajo trae consigo autoridad judicial o ejecutiva. Abu Huraira relató que el Profeta (B y P) dijo: "¡Guay de los gobernantes, los líderes y los responsables! El Día de la Resurrección algunas personas desearán estar suspendidos entre el cielo y la tierra en vez de haber tenido el peso de sus responsabilidades" [169].

Abu Dharr relató lo siguiente: "Dije: ¡Mensajero de Dios! ¿No me darás algún cargo?'El Profeta (B y P) me dio una palmada en el hombro y luego dijo: Abu Dharr, tu eres una persona débil, y esta es una responsabilidad. El Día de la Resurrección será una causa de arrepentimiento y vergüenza, excepto para quien está calificado para esto y cumple con sus responsabilidades" [170].

El Profeta (B y P) dijo: "Hay tres clases de jueces; uno estará en el Paraíso y dos estarán en el Infierno. El que estará en el Paraíso es un hombre que conocía la verdad y juzgaba según ella. El hombre que conoció la verdad y no juzgó con ella y el que juzgaba a la gente en ignorancia estarán en el Infierno" [171]

Es mejor que el musulmán no aspire a una posición alta, aunque esté capacitado para ella, debe buscar algo más. Porque, quien considera su cargo como un medio para dominar a los demás es un esclavo de tal cargo. Y quien se dirige hacia las glorias mundanales no recibirá la guía celestial. Abdurrahmán Ibn Samra relató: "El Mensajero de Dios me dijo:

Abdurrahmán, no pidas el gobierno, porque si se te concede sin pedirlo, serás auxiliado, mientras que si te lo dan a tu pedido, sólo tú cargarás la responsabilidad"'[172].

Anas relató que el Profeta dijo: "Aquel que busca el oficio de juez, juntando recomendaciones, será dejado sólo. Pero el que es compelido a aceptarlo; Dios le manda un ángel que lo guíe" [173]

Sin embargo; si una persona sabe que no hay nadie más que él calificado para cierto cargo, y que sino viene a pedirlo, se perjudicará el interés público, debe solicitar, pues, inmediatamente el cargo. El Corán nos relata la historia del Profeta José, en la que este dice al gobernante:

"Dijo: ¡Ponme al frente de los almacenes del país! ¡Yo sé bien cómo guardarlos!" (12:55).

Estas son, pues, las directrices islámicas sobre buscar puestos en el gobierno y otros lugares similares.

Tipos vedados de empleo

Lo dicho anteriormente sobre la permisibilidad de trabajar como empleado para un gobierno, una organización o un individuo excluye aquellos trabajos que son perjudiciales a la causa del Islam o que dañan a los musulmanes. Por ejemplo, no es permitido para un musulmán ser un oficial o un soldado en un ejército que combate contra los musulmanes, tampoco puede trabajar en una corporación o una fábrica que produce armamento para ser usado contra los musulmanes, ni en una organización que es hostil al Islam y combate a sus seguidores.

Así también, cualquier servicio realizado en favor de la injusticia o para promover algo ilícito es, a su vez, ilícito de por sí. Por ejemplo, es ilícito para el musulmán ser empleado de una organización que trabaja con interés, en un bar o licorería, en un club nocturno, en una discoteca o en otros lugares similares.

No es una excusa válida decir que uno no está usando lo ilícito ni está directamente envuelto en él. Como ya lo afirmamos previamente; es un principio básico dentro del Islam, que todo lo que ayuda y asiste a lo ilícito es, a su vez, ilícito. Por esta razón, el Profeta (B y P) maldijo a la persona que suscribe el documento de interés y a la persona que hace de testigo en ello de igual manera que al que se beneficia de la usura. Similarmente maldijo a la persona que trae el vino y a la que lo sirve igualmente que a la que lo bebe.

Pero, bajo la presión de la necesidad imperiosa, el musulmán deberá buscar empleo temporal en tales actividades según su necesidad; sin embargo, al mismo tiempo, debe estar buscando otro empleo que sea lícito hasta que Dios le facilite las cosas. Ciertamente que Dios abre las puertas para los que sinceramente procuran evitar lo ilícito.

El musulmán debe estar siempre alerta contra la tentación que lo puede llevar a realizar acciones dudosas, debilitando su fe y comprometiendo su religión, sin importar qué cuantiosa es la ganancia o el salario. El Profeta (B y P) dijo: "Deja lo que te causa dudas y ve hacia lo que no te causa dudas"174. También dijo: "Una persona no alcanza el rango de timorato (temeroso de Dios - muttaqui) hasta que evita lo que no daña por temor de que sea dañino"[175].

Una regla general sobre ganarse el sustento

La regla general sobre ganarse la vida es que el Islam no permite a sus seguidores ganar dinero de cualquier forma que quieran, más bien diferencia entre lo que es lícito y lo que es ilícito basándose en el criterio de que el bienestar de la sociedad es prioritario. Uno puede formular la siguiente regla: Cualquier transacción en la cual la ganancia de una persona resulta de la pérdida de la otra es ilícita. Y cualquier transacción que es clara y beneficiosa a todas las partes envueltas y que se realiza por mutuo consentimiento es lícita.

"¡Creyentes! No os devoréis la hacienda injustamente unos a otros. Es diferente si comerciáis de común acuerdo. No os matéis unos a otros. Dios es misericordioso con vosotros.

A quien obre así, violando la ley impíamente, le arrojaremos a un Fuego. Es cosa fkcil para Dios" (4:29-30).

Este versículo establece dos condiciones para una transacción: Primero, que la transacción sea con el mutuo consentimiento de ambas partes. Segundo, que la ganancia de una de las partes no signifique pérdida para la segunda.


Cuando explican el significado de "No os matéis" los eruditos dan dos explicaciones; ambas aplicables aquí. La primera es que dice: "no os matéis unos a otros" y la segunda "no os matéis con vuestras propias manos". En ambos casos, una persona que hace sufrir a otra para su propio beneficio está de hecho, vertiendo su sangre y abriendo la puerta para que otros le hagan lo mismo, eventualmente su propia ruina. El robo, el soborno, las apuestas, el engaño, el fraude, la falsificación y el interés, a pesar de que pueden realizarse de mutuo consentimiento, no satisfacen la segunda condición implicada en las palabras de Dios, "no os matéis unos a otros"[176]


  • [143] Citado por Al Tirmidhi.
  • [144] Citado por Al Baihaquí e Ibn Juzaima en su "Sahih".
  • [145] Citado por Al Tirmidhi. (Quiere decir que está en sus manos aumentar su castigo mendigando o disminuirlo dejando de mendigar).
  • [146] Citado por Al Bujari y Muslim.
  • [141] Citado por Abu Daúd y Al Nasái.
  • [148] Citado por Abu Daúd y Al Nasai.
  • [149] Citado por Al Bujari y Muslim.
  • [150] Citado por Al Bujari y Muslim.
  • [151] Citado por Muslim.
  • [152] Citado por Ahmad.
  • [153] Comentario del Qastalani sobre Al Bujari.
  • [154] Esforzandose o luchando por la causa de Dios. (N del T)
  • [155] Citado por Abu Daúd.
  • [156] Ihiá Ulum Al Din, Vol. 1 (Libro del Conocimiento)
  • [157] Lo Citó al Bujari
  • [158] Citado por Al Hákim
  • [159] Citado por Al Bujari y otros
  • [160] Tafsir de fajr ad Din Al Razi, Vol. 23, p 320
  • [162] Citado por Ibn Maya y Al Hákim; ambos los clasificaron como válido.
  • [163] Citado por Al Hákim y Al Tirmidhi, con buenos relatores.
  • [164] Citado por Al Tirmidhi, Ibn Maya, Ibn Hibbán y Al Hákim. 165 Citado por Al Tabarani.
  • [166] Citado por Muslim y otros.
  • [167] Citado por Ibn Hibbán en su "Sahih".
  • [198] Citado por Ahmad con la autoridad de conocidos transmisores.
  • [169] Citado por Ibn Hibbán en su "Sahih". Al Hákim confirmó a sus transmisores.
  • [170] Citado por Muslim.
  • [171] Citado por Abu Daúd, Al Tirmidhi e Ibn Maya.
  • [172] Citado por Al Bujari y Muslim.
  • [173] Citado por Abu Daud y Al Tirmidhi
  • [174] Citado por Ahmad, Al Tirmidhi, An 1Vasái, Al Hákim e Ibn Hibbán en su "Sahih".
  • [175] Citado por Al Tirmidhi.
  • [176] Ver el Libro de Abul ‘Ala Maududi, “Asás al Iqtisad” (Principios económicos), p. 152.