3. EN EL HOGAR

El hogar es el lugar donde el individuo se protege de los elementos y en el cual se halla libre de las restricciones y presiones de la sociedad. Es un lugar para descansar el cuerpo y relajar la mente. Por ello es que Dios, cuando menciona Sus favores a Sus siervos, dice: "Dios os ha hecho de vuestras viviendas un lugar cómodo..." (16:80).

El profeta (B y P) gustaba de la amplitud en el hogar y la consideraba como un elemento conductor a la felicidad en esta vida; decía: "La felicidad tiene cuatro elementos: Una buena esposa, una casa espaciosa, un buen vecino y una confortable montura"[101].

Solía rogar frecuentemente y con fervor: "¡Señor! Perdona mis pecados, haz que mi casa sea espaciosa y bendíceme en mi sustento". Se le preguntó:

"¡Oh Mensajero de Dios! ¿Por qué suplicas tan seguido con estas palabras?" El respondió: "¿Y es que queda algo más?" [102]

El Profeta (B y P) urgía a la gente a mantener sus casas limpias como una expresión vital del Islam, que es la religión de la limpieza.

La limpieza es la característica distintiva de un musulmán. El Mensajero de Dios (ByP) dijo: "Ciertamente, Dios el Altísimo es bueno y ama la bondad, es limpio y ama la limpieza, es generoso y ama la generosidad, es hospitalario y ama la hospitalidad. Mantened, pues, vuestras casas y patios limpios..."[l03]

Artefactos relacionados con la vida lujosa y el paganismo

El musulmán puede adornar su casa con varias clases de flores, tejidos decorados y otros objetos ornamentales: "Di: '¿Quién ha prohibido los adornos que Dios ha producido para Sus siervos Y las cosas buenas de que os ha provisto? ..."' (7:32).

El musulmán es libre de desear la belleza en su hogar y la elegancia en su vestimenta, calzado y otros artículos relacionados con su apariencia personal.

El Profeta (B y P) dijo una vez: "Cualquiera con una pizca de orgullo en su corazón no entrará en el Paraíso". Un hombre preguntó entonces: "¿Qué hay de aquél que gusta vestir una vestimenta atractiva y buenos calzados?" El Profeta (B y P) replicó: "Ciertamente que Dios es bello y ama la belleza» [104].

En otra versión de este hadiz, un hombre muy bien parecido vino al Profeta (B y P) diciendo: "Amo la belleza y se me ha dado un poco de ella, como ves, al extremo que me incomoda que alguien tenga un mejor par de sandalias que el mío. ¡Mensajero de Dios! ¿Es esto vanidad?". El Profeta (B y P) respondió: "No, vanidad es rechazar la verdad y mirar a los demás con menos precio" [105].

Sin embargo, el Islam desaprueba el exceso; y el Profeta (B y P) rechazaba que los musulmanes llenen sus casas con artículos de lujo y extravagancia, cualidades condenadas por el Corán, o con artículos relacionados al paganismo, aquella ideología contra la que la religión de la Unicidad Divina combate con todas las armas.


Utensilios de oro y plata

En este mismo sentido, vemos que el Islam prohíbe el uso de utensilios de oro y plata y el uso de ropas de cama de pura seda en las casas musulmanas. El Profeta (B y P) advirtió que cualquiera que se desvíe de esta senda tendrá un severo castigo en la Otra Vida. De un relato de Umm Salama, Muslim citó en su "Sahih" las palabras del Profeta (B y P): "Quien come o bebe de utensilios de oro o plata está, ciertamente, llenando su vientre con fuego del Infierno"[106].

Al Bujari citó el relato de Al Hudhaifa, que: "El Mensajero de Dios (B y P) nos prohibió comer o beber de vajillas de oro o plata y usar ropas de seda; dijo: `Son para ellos (los incrédulos) en esta vida y para nosotros en la Otra" [107].

Lo que no se puede usar tampoco se puede regalar ni conservar como un adorno.

Estas prohibiciones concernientes a los utensilios, manteles y otros artículos similares se aplican a los hombres y las mujeres, pues el propósito de esta prohibición es librar a la casa de los artículos excesivamente lujosos. Ibn Qudama expresa esta idea en términos muy claros:

"Los hombres y las mujeres son iguales en este contexto porque el hadiz es general y porque la razón de esta prohibición es la exhibición de extravagancia y vanidad, por un lado, y el herir los sentimientos de los pobres por el otro. El uso de oro y seda está permitido para las mujeres a fin de que se embellezcan para sus esposos; esta es una excepción que no favorece a los demás usos. Si se dice: `Si la razón que habéis dado es correcta; entonces los utensilios hechos de rubíes y otros materiales preciosos serían también prohibidos pues son más caros (que el oro y la plata)' A esto respondemos: `Los pobres no están familiarizados con estas cosas y sus sentimientos no serán lastimados aunque vean a los ricos usándolos. Más aún; la rareza de tales cosas por sí misma hace su uso prohibitivo; por ello, la necesidad de prohibirlas por extravagantes se vuelve superflua"[108]

Anteriormente mencionamos las razones económicas para vedar el uso de adornos de oro entre los hombres. En el caso presente esta razón es aún más fuerte y obvia. El oro y la plata son parámetros monetarios mundiales que facilitan el establecimiento de precios y la realización de transacciones entre las naciones, promoviendo el comercio y el mercado.

Es una gracia de Dios haber guiado a la humanidad para usarlos como medio de intercambio. El uso económico correcto del oro y la plata, entonces, consiste en su libre circulación. No deben ser almacenados en las casas, como monedas, o, peor aún, estancarlos en artículos de uso doméstico y objetos ornamentales.

El Imam Al Ghazzali anunció de forma muy bella este punto en el capítulo "El agradecimiento" de su libro "Ihiá Ulum Al dín" de la siguiente manera:

"Quien derrite monedas de oro y plata para hacer recipientes y vajillas está siendo desagradecido con la bondad de Dios y es peor que el hombre que las atesora con avaricia. Es como usar al alcalde de una ciudad para barrer las calles o para remendar vestidos o para realizar trabajos hechos normalmente por la gente más humilde. Encerrarlo en prisión sería menos insultante. Ahora: hay materiales, como la porcelana, el hierro, el plomo y el cobre, que pueden reemplazar al oro y la plata en la fabricación de vajillas y recipientes; pero no pueden reemplazarlos como monedas o parámetros de intercambio.
Si una persona no puede entender este punto (con su propia inteligencia y conocimiento), le diremos que el vocero de Dios lo ha explicado así: `Quien come 'o bebe en utensilios de oro o plata está, ciertamente, llenando su estómago con fuego del Infierno"' [109]

Que nadie piense que esta prohibición constituye una severa restricción para el musulmán en su propio hogar, porque entre las cosas buenas y permitidas hay una gran variedad de la cual escoger. ¡Qué bellas vasijas, recipientes y vajillas se hacen de vidrio, porcelana, cobre y muchos otros materiales! Así también; cubrecamas, almohadas y manteles de gran belleza se fabrican de algodón, lino y otros materiales.

El Islam prohíbelas estatuas

El Islam ha prohibido que en un hogar musulmán haya estatuas.

Las estatuas son figuras completas y sólidas (de humanos o de animales) que no han sido desfiguradas o retirado su rostro. Su presencia en una casa se considera suficiente para ahuyentar a los ángeles, quienes representan la misericordia y la complacencia de Dios. El Mensajero de Dios dijo: "Seguramente, los ángeles no entran en una casa donde hay estatuas (o figuras)"[110].

Según los eruditos, una persona que conserva estatuas en su casa es similar a los incrédulos, cuya práctica es mantener y venerar ídolos en sus hogares. Los ángeles son repelidos por esto y dejan tal casa alejándose de ella.

También es ilícito que el musulmán se involucre en la producción de estatuas, aunque las produzca para no musulmanes. El Profeta (B y P) dijo: «Los hacedores de imágenes estarán entre la gente que reciba el castigo más duro el Día de la Resurrección". En otra versión dice: "Los imitadores de la creación de Dios" [111].

El Profeta (B y P) también dice: "El Día de la Resurrección, al hacedor de imágenes se le pedirá que insufle un espíritu a las mismas; y nunca podrá hacerlo" [112]. Esto significa que se le exigirá que les dé vida como reproche y humillación.

La sabiduría de vedar las estatuas

a) Una de las razones para esta prohibición, pero no la única, como algunos podrían suponer, es para salvaguardar la creencia en la Unicidad de Dios y pára estar lejos y desligado de las prácticas de los idólatras, que modelan estatuas e ídolos con sus manos y luego los santifican, presentándose ante ellos en adoración.

La sensibilidad del Islam en salvaguardar la fe en la Unicidad de Dios es muy aguda; y, con seguridad, toda esta preocupación y precaución están muy bien justificadas. A fin de cuentas, la adoración de ídolos se originó cuando la gente empezó a hacer estatuas de sus muertos o ancestros piadosos para recordarlos. Gradualmente empezaron a venerarlos. Esta veneración fue aumentando poco a poco hasta que convirtieron sus estatuas en dioses, adorándolos fuera de Dios, pidiéndoles ayuda, temiendo su enojo e implorándoles por bendiciones. Esto es lo que ocurrió con las comunidades primitivas, como la gente de Uadd, Suwwa', Yaghuth, Ia`uq y Nasra [113]

No debe sorprendernos que una religión que busca detener toda corrupción deba bloquear cada pasadizo por donde el politeísmo (shirk), abierto u oculto, pueda introducirse a las mentes y corazones de la gente. Entre los mencionados pasadizos está la imitación de los idólatras o los seguidores de otras religiones que han exagerado con respecto a sus santos.

Además; la Legislación Islámica no fue enviada solamente para una o dos generaciones sino que es para toda la humanidad mientras esta exista sobre el planeta. Lo que parece improbable en un ambiente puede ser aceptable en otro; y lo que parece imposible en cierta época puede hacerse realidad en otra.

b) Otra razón para esta prohibición está en el mismo escultor, el hacedor de estatuas. Los escultores tienden a enorgullecerse de su trabajo, como si hubiesen creado algo de la nada o hubiesen dado vida a la arcilla o a la piedra. Un escultor completó cierta vez una estatua después de mucho esfuerzo; era tan perfecta y tan bella que se paró delante de la misma lleno de admiración por sus finas líneas y rasgos. Finalmente, lleno de vanidad y entusiasmo, le dijo: "¡Habla! ¡Habla!". Por ello el Mensajero de Dios (B y P) dijo: "Esos que hacen imágenes serán castigados el Día de la Resurrección. Se les dirá: `Dad vida a lo que habéis creado"' [114].

En un hadiz qudsi, Dios ha citado diciendo:"¿Quién hace un peor mal que el que desea crear algo similar a lo que he creado? ¡Que creen un átomo!¡Que creen un grano de arcilla!"' [115]

c) Los que se involucran en este arte no se detienen ante nada, produciendo estatuas de imágenes desnudas o eróticas y deidades y santos de otras religiones. Un musulmán no puede consentir tales prácticas.

d) Finalmente, las estatuas fueron, y son aún, símbolos de la vida aristocrática y lujosa. La gente de elevada posición llena sus palacios, salones y habitaciones con estatuas hechas de distintos materiales. No debe sorprender pues que una religión que ha declarado la guerra al lujo en todas sus manifestaciones, prohiba al musulmán tener estatuas en su hogar.

La manera islámica de conmemorar a los grandes

Alguien podría preguntar: "¿Acaso no es una expresión de lealtad de la gente a la memoria de sus héroes, cuyas hazañas registran los anales históricos, construir estatuas en su honor como un recordatorio para las futuras generaciones sobre sus logros y grandeza? La memoria de la gente es pobre; el paso del tiempo les hará olvidar el pasado".

La respuesta es que el Islam aborrece la glorificación excesiva de la gente. No importa qué tan "grandes" son; ni si están vivos o muertos.

El Profeta (B y P) dijo: "No me glorifiquéis de la misma forma que los cristianos glorifican a Jesús, hijo de María. Decid pues: `Es siervo de Dios y Su Mensajero"'[116].

Cuando sus sahabis quisieron ponerse de pie para saludarlo mostrando respeto, el se los prohibió diciendo: "No os pongáis de pie como lo hacen los persas; unas personas honrando a otras" [117].

El Profeta (B y P) advirtió a sus seguidores que no lo exalten excesivamente después de su muerte, diciendo: "No hagáis de mi tumba un sitio de festividades" [118] Y rogaba a su Señor: "¡Señor! No dejes que mi tumba sea convertida en un ídolo que sea adorado" [119].

En cierta ocasión, algunas personas se acercaron al Profeta (B y P) y se dirigieron a él con las siguientes palabras: "¡Oh Mensajero de Dios! El mejor de nosotros; hijo del mejor de nosotros. Nuestro líder; hijo de nuestro líder". El dijo: "¡Oh Gente! Decid lo que decíais antes, o parte de ello, y no dejéis que Satán os desvíe. Yo soy Muhammad, un siervo de Dios y Su Mensajero. No me gusta que me elevéis por encima de la posición que Dios, el Todopoderoso y Glorioso, me ha dado" [120] .

Una religión cuyas enseñanzas son tan moderadas, incluso respecto al Mensajero de Dios (B y P), nunca toleraría la erección de estatuas de algunos individuos como si fuesen ídolos, implicando gastos de miles de dólares para que la gente apunte hacia ellas con admiración y estima. Muchos buscadores de grandeza y autoproclamados hacedores de la historia han penetrado en los salones de la fama a través de esta puerta abierta; ya que cualquiera que puede erige estatuas y monumentos a sí mismo, o deja que sus admiradores lo hagan por él. Así la gente se desvía de apreciar a los que son verdaderamente grandes.

Los creyentes aspiran sólo a la verdadera inmortalidad que puede ser concedida únicamente por Dios, el que conoce lo secreto y lo oculto, el que no se equivoca ni olvida. En Su registro de la inmortalidad se encuentran nombres de muchas personas cuya grandeza no ha sido reconocida por la gente. De hecho, el Altísimo ama a aquellos temerosos de Dios y aquellas almas religiosas que lo recuerdan en lo oculto de sus corazones, que hacen grandes servicios sin alardear, cuya ausencia no se siente en una reunión ni se nota su presencia.

Cuando la grandeza de algunas de estas nobles almas es reconocida por la gente, su perpetuación para las generaciones venideras no se logra erigiéndoles estatuas. El método islámico correcto para la conmemoración es mantener viva su memoria en los corazones y las mentes; esto se logra hablando de sus buenas obras, sus ideas y sus logros.

El Mensajero (B y P), los Califas, los líderes y los Imames del Islam nunca fueron inmortalizados en imágenes o estatuas. En esta fe, los padres cuentan a los hijos y estos, a su vez, a los suyos, las historias de las ideas y logros de tales personas. En los encuentros y las reuniones, estas historias son como soplos de aire fresco, llenan los corazones y las mentes de los musulmanes sin necesidad de ninguna imagen o estatua.
Cito aquí parte de una conferencia titulada: "Hacia un mejor entendimiento del Islam", dictada por el Prof. Muhammad Al Mubarak, Decano de la facultad de Sharía de la Universidad de Damasco, ante la universidad de Al Azhar. Lo citado tiene un análisis incisivo de la manera de perpetuar la memoria de los grandes:

"Enfrentamos la situación de que muchas nuevas modas, sistemas y hábitos que son incompatibles con nuestras correctas creencias y principios morales establecidos han penetrado en nuestra vida social. Entre estos, está la forma en que los europeos y los americanos conmemoran a sus héroes erigiéndoles estatuas. Si examinamos este asunto con una mente abierta, libre de todo servilismo a lo que viene del occidente, y reflexionamos sobre las formas de conmemorar los sublimes logros de los grandes, hallaremos que los árabes, en particular, no rememoraban nada de sus grandes personajes excepto sus nobles actos y sus buenas cualidades como la lealtad, la generosidad y el coraje. La manera de perpetuar su memoria era contando historias sobre sus héroes, pasándolas de una generación a otra y componiendo y recitando elogios en forma de poemas. De esta manera, la generosidad de Hátim y la bravura de Antara se hicieron proverbiales en los días anteriores al Islam.

Cuando el Islam llegó, enfatizó en el significado subrayando la importancia de este método. Declaró que lo mejor de la creación de Dios y el último de sus mensajeros (B y P) no era sino un mortal humano. "Di: Yo soy sólo un mortal como vosotros, a quien se ha revelado que vuestro Dios es un Dios Uno. Quien cuente con encontrar a su Señor, que haga buenas obras y que, cuando adore a su Señor, no Le asocie nadie" (18:110).

Enfatizó en el hecho de que el valor de los seres humanos está en sus obras y no en su forma ftsica. Hizo del Mensajero (B y P) un ejemplo a seguir para toda la humanidad. También prohibió tal santificación y exagerado respeto por los hombres que se asemeja a la adoración y que, por lo tanto, significa denigrar al resto de la humanidad.

Cuando el Mensajero de Dios falleció y fue al encuentro de su Señor, el primer Califa llamó la atención de la gente hacia el hecho, diciendo: `Si alguien adoraba a Muhammad; pues Muhammad está muerto. Pero si alguien adoraba a Dios; pues Dios es viviente y no muere: Luego recitó las palabras de Dios: "Muhammad no es sino un enviado, antes del cual han pasado otros enviados. Si, pues, muriera o le mataran, ¿Ibais a volveros atrás? Quien se vuelva atrás no causará ningún daño a Dios. YDios retribuirá a los agradecidos" (3:144).

El Islam inmortaliza el recuerdo de las personas a causa de sus actos buenos y benéficos. El recuerdo de ellos se mantiene en los corazones de los musulmanes, Así, los letrados y los iletrados, los jóvenes y los viejos; todos saben sobre la justicia de Omar, la firmeza y sabiduría de Abu Bakr y la piedad y coraje deAlí. No se necesitó ninguna estatua hecha de piedra porque sus obras y virtudes están inscritas en los corazones de la gente.

La conmemoración por la erección de estatuas es un retorno al pasado remoto, un descenso de un plano superior; éste era el modo de los griegos y los romanos que luego fue adoptado por los demás europeos...

Respecto al concepto de la naturaleza humana y a su verdadero valor, están muy por debajo de los musulmanes, incluso de los árabes preislámicos, ya que, debido a su incapacidad para comprender la verdadera grandeza del hombre y su potencial, sólo logran concebir a los hombres grandes como dioses y a sus dioses como hombres encarnados.

Lo que deseo recalcar es que no nos beneficia imitar esta práctica extranjera que es inferior a la nuestra. No debemos desviarnos de las leyes de la Sha ría; hacer estatuas es ilícito y es dañino para la mente humana y su moral."

La excepción de los juguetes para niños

Si encontramos un tipo de figuras tridimensionales que no se hacen para ser respetadas o ser exhibidas como una muestra de vida sublime, pues las advertencias anteriores y prohibiciones no se aplican. El Islam no rechaza estas figuras ni considera dañino su uso.

Los juguetes de los niños, como los muñecos con forma humana o animal, caen en esta categoría. Aisha, esposa del Profeta (B y P), dijo: "Solía jugar con muñecas en la casa del Mensajero de Dios (B y P) y mis amigas solían venir a jugar conmigo. Solían esconderse cuando veíanvenir al Mensajero de Dios (B y P). Pero él estaba de hecho muy contento de verlas conmigo. Así, pues, jugábamos juntas" [121]


Aisha también narró: "Un día, el Mensajero de Dios (B y P) me preguntó: '¿Qué son estos?'.`Mis muñecos' respondí. '¿Qué es este aquí en medio? 'preguntó. `Es mi caballo' respondí. ¿Y que es lo que tiene sobre su lomo? ' preguntó. ¡Alas!' dije. '¿Un caballo con alas?' preguntó. '¿No has oído que Salomón, el hijo de David, tenía caballos con alas?, dije. Entonces el Mensajero de Dios (B y P) rió tanto que pude ver sus molares" [122].

Los muñecos mencionados en el hadiz anterior son los mismos con los que los niños juegan, pues Aisha era muy joven cuando se casó con el Profeta (B y P). Al Shaukaní dice que estos hadices son suficiente prueba de la permisibilidad de que los niños jueguen con figuras tridimensionales similares a las estatuas (muñecos de forma humana o animal). Se cita que el Imam Málik vio una vez a un hombre comprando muñecas para su hija y lo desaprobó; pero el Qadí Aüad dice que está permitido que las niñas jueguen con muñecas [123].

Esta permisibilidad se aplica también a las figuras hechas de dulces para ocasiones festivas, porque son usadas sólo como alimento.

Estatuas incompletas o sin rostro

En los compendios de hadiz se cita que el Arcángel Gabriel cierta vez rehusó entrar en la casa del Mensajero de Dios (B y P) porque había una estatua cerca de la puerta. Tampoco entró al día siguiente; pero dijo al Profeta (B y P): "Manda que rompan la cabeza de la estatua para que ésta parezca el tronco de un árbol" [124].

Basados en este hadiz, algunos eruditos arguyen que lo ilícito es tener figuras completas, pero si una parte de ellas está ausente, sin la cual el ser humano no puede sobrevivir, entonces se vuelve lícito tenerlas.

Sin embargo, la verdadera interpretación del pedido de Gabriel de que se le arranque la cabeza para que parezca un tronco no es que sin la cabeza la vida es imposible. Lo que quiso decir es que la estatua quedaría así sin rostro y, por lo tanto, mirarla no generaría sentimientos de respeto hacia ella.

Si ponderamos el tema objetivamente, veremos sin duda que es un pecado mayor poner bustos en lugares públicos para perpetuar la memoria de reyes y grandes hombres así como tener estatuas con figuras completas en el hogar con propósitos decorativos.

Las pinturas y los adornos bidimensionales

Ya hemos explicado la posición islámica respecto a la figuras sólidas que pasamos a denominar "estatuas": Pero... ¿qué de las imágenes y obras de arte ejecutadas en superficies planas como el papel, la tela, cortinas, paredes, monedas, billetes y otros?

Sobre esto; diremos que no es posible dar una regla general y que cada caso debe ser tratado individualmente. ¿Qué hay representado en la imagen? ¿Dónde está puesta? ¿Para qué se la usa? Estas son las preguntas que debemos analizar.

Si las imágenes se convierten en objetos de adoración, como la vaca para los hindúes, cualquiera que las hace con este propósito no es más que un incrédulo propagando el politeísmo y el error. El Profeta (B y P) amenazó a tales personas con un castigo directo en la otra vida diciendo: "En el Día de la Resurrección, el castigo más severo será para los que hacen imágenes" [125]

Al Tabari, explicando el significado de este hadiz, dice: "Lo que se quiere decir aquí con `Los que hacen imágenes' es aquella gente que hace imágenes para que sean adoradas fuera de Dios, y esto es incredulidad (kufr). Los que no las hacen con este propósito serán culpables solo de haber hecho una representación (Suar)". De forma similar, si una persona cuelga tales imágenes en una pared para que sean veneradas, su acción no es la de un musulmán, pues el Islam ha abandonado su corazón.

Ahora examinaremos el caso de una persona que hace imágenes sin la intención de que sean adoradas sino para que sean similares a la creación de Dios. El artista siente orgullo de hacer creado como Dios ha creado. Tales individuos se han rebelado contra la fe monoteísta. El Profeta (B y P) dijo sobre ellos: "Los más castigados entre la gente (el Día de la Resurrección) serán los que tratan de crear algo similar a lo que Dios ha creado". Esto está directamente relacionado con la intención del artista. Tal vez el hadiz qudsí citado anteriormente nos lo muestre bien: " ¿Quién hace un mal peor que quien desea crear algo similar a lo que he creado?" ¡Que creen un átomo! ¡Que creen un grano de arcilla!" Nuevamente, vemos la referencia a la intención de aquellos artistas que quieren imitar los atributos de Dios de Creador y Originador. El desafío de Dios para que creen un átomo o un grano de arcilla denota el hecho de que su trabajo artístico implica la intención de crear algo similar a lo que Dios ha creado. Para humillarlos públicamente, se les dirá el Día de la Resurrección: "Dad vida a lo que creasteis"; lo cual no podrán hacer nunca.

Está prohibido hacer o adquirir retratos de individuos que son venerados en una religión o respetados por su posición mundanal. Ejemplos de la primera categoría son las de profetas como Abraham, Isaac, David y Jesús; de los ángeles como Gabriel y Miguel y de los santos o individuos piadosos como María y sus similares. Esta es una costumbre judía o cristiana. Desafortunadamente, algunos musulmanes, haciendo innovaciones en la religión e imitando a la gente de la Escritura, han empezado a hacer y adquirir retratos de Alí, Fátima y otros.

La segunda categoría incluye a los retratos de reyes, líderes y artistas en nuestra época. A pesar de implicar un mal menor, debemos enfatizar en el peligro de esto; especialmente si los retratados son incrédulos, tiranos, pecadores que no juzgan según lo que Dios ha revelado, líderes que invitan a la gente a un llamado fuera del de Dios el Glorioso; y los artistas que glorifican la falsedad y propagan la lujuria y la inmoralidad entre la gente.

Tal parece que muchos de los retratos hechos durante la época del Profeta (B y P) y después, eran del tipo que se hace para glorificar a los personajes. Lo más probable es que fueron pintados por griegos y persas y, por lo tanto, nunca estaban libres de la influencia de sus creencias y la santificación de sus gobernantes y santos. Muslim citó a Abu Duha diciendo: "Estaba con Masruq en una casa que tenía estatuas. Masruq me preguntó: `Son estas estatuas de Cosroes?[126] Yo respondí: `No, son estatuas de María: Masruq había asumido que eran obra de un zoroastriano, pues estos solían retratar a sus reyes incluso en jarrones. Pero; cuando se hizo evidente que era obra de un cristiano dijo: `Entre la gente que recibirá el castigo más severo en el Día de la Resurrección, están los hacedores de imágenes"`.

Dibujar, pintar o adquirir imágenes de plantas, árboles u objetos inanimados como lagos, océanos, barcos, montañas, el sol, la luna, las estrellas o paisajes naturales está permitido. No hay diferencias respecto a ello. Más aún; si alguien desea hacer una imagen de algo animado sin la intención de competir con Dios como creador o para glorificar o venerar lo representado; pues no hay ninguna prohibición sobre ello. Hay muchos renombrados hadices a este respecto.

Muslim citó en su "Sahih", bajo la autoridad de Basr bin Said, que lo oyó de Zaid bin Jaled, que a su vez lo oyó de Ibn Talha, un Sahabi del Profeta (B y P); que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: "Los ángeles no entran en una casa en la cual hay imágenes"[127].

Basr dijo: "Tiempo después, Zaid se enfermó y fuimos a visitarlo. Había una imagen en la cortina de su puerta. Dije a mi compañero, Ubaidullah Al Julani, que había sido sirviente de Maimuna, esposa del Profeta: `¿No fue Zaid el que nos habló de las imágenes el otro día?' `Ubaidullah respondió:'¿No le oíste cuando dijo: `Excepto que esté hecha de tela' ?"'.

Al Tirmidhi citó de Utba, que fue a visitar a Abu Talha el Ansarí -que se hallaba enfermo- y encontró allí a Sahl bin Hanif, otro sahabi del Profeta (B y P). Abu Talha llamó a alguien para que venga y rasgue la sábana que estaba debajo de él. "¿Por qué rasgarla?" Dijo Sahl. "Hay imágenes en ella y sabes lo que el Profeta dijo al respecto" Dijo Abu Talha. "¿No dijo también 'excepto las hechas en tela?"' preguntó Sahl. "Sí, pero esto me hace sentir mejor" dijo Abu Talha. Al Tirmidhi cataloga este hadiz como bueno y auténtico.

¿No prueban, acaso, estos dos hadices, que las figuras que están prohibidas son las sólidas, las estatuas? En lo que concierne a las imágenes dibujadas o impresas en madera, papel, tela, alfombra y tapetes, paredes y otros; no hay un texto auténtico, explícito y directo que las prohíba. Es verdad que hay hadices auténticos que meramente indican que el Profeta (B y P) no gustaba de tales clases de imágenes porque son una reminiscencia de aquellos que viven en el lujo y aman las cosas que no valen mucho en realidad.

Muslim citó a Zaid bin Jaled Al Yohaní, que narra de Abu Talha el Ansarí, que dijo: "Yo oí las palabras del Mensajero de Dios: `Los ángeles no entrarán en una casa donde hay perros o estatuas: Fui entonces a ver a Aisha y le pregunté: `Sabes que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: `Los ángeles no entran en una casa donde hay perros o imágenes'? '¿Has oído al Mensajero de Dios decir esto? Ella dijo: `No, pero te diré lo que él hizo. Una vez, el salió a una expedición y yo cubrí la puerta con una cortina que tenía imágenes. Cuando él volvió y la vio pude notar en su rostro que le disgustó. La arrancó y la rasgó diciendo: `Dios no nos mandó a vestir piedras y barro: Ella añadió: `La cortamos e hicimos dos almohadas rellenando la tela con hojas de palmera. El no me criticó por esto"'.

No se puede inferir nada de este hadiz, excepto que decorar paredes y cosas similares con cortinas en las que hay imágenes es moderadamente desaprobado. Al Nauaui dijo: "No hay nada en este hadiz que implique prohibición. De hecho, las palabras cruciales son: Dios no nos ha mandado hacer esto'Ello significa que tal cosa no es obligatoria ni meritoria; pero de ninguna manera implica prohibición".

Muslim también citó a Aisha diciendo: "Teníamos una cortina con la figura de una ave en ella. Cuando el Mensajero de Dios (B y P) entró en la casa, la vio frente a él y dijo: `Retiradla de aquí, cuando entro y la veo, me recuerda a este mundo"'.

El Profeta (B y P) no dijo a Aisha que rasgue la cortina; pero sólo le dijo que la remueva del lugar donde colgaba. Le disgustaba verla porque le recordaba a la vida terrena y sus atracciones. Esto no es extraño porque el Profeta (B y P) solía realizar sus rezos opcionales (sunna y nafl) en su hogar. Cortinas, sábanas o estatuas tal vez lo desconcentraban al hacer su rezo y sus plegarias. Al Bujari citó a Anas diciendo: "Aisha cubrió parte de su dormitorio con una cortina, El Mensajero de Dios le dijo: `Retírala de mi vista porque sus imágenes me distraen durante mi rezo"'.

Queda muy claro en el hadiz anterior que el Profeta (B y P) no desaprobó el hecho de tener una cortina con imágenes o un tapiz con dibujos en su casa. Sobre la base de estos y otros hadices, los eruditos de las primeras gerieraciones comentaron: "Lo que está vedado son las figuras que tienen sombra (en referencia a las que son sólidas) y no las que no tienen sombra (en referencia a las que están en superficies planas)" [128].

Para darle más solidez a esta posición, citamos nuevamente el hadiz qudsí en el cual Dios Altísimo dice: "¿Quién hace un mal peor que quien desea crear algo similar a lo que creé? ¡Que creen un átomo! ¡Que creen un grano de arcilla!".

Como se evidencia, la creación de Dios no consiste en dibujos bidimensionales en una superficie plana, porque Dios crea seres de tres dimensiones y con cuerpo. Como El dice: "Él es Quien os forma en el seno como quiere. No hay más Dios que Él, el Poderoso, el Sabio" (3:6).

Hay un solo hadiz, citado por Al Bujari y Muslim, de la narración de Aisha, que representa cierta dificultad. Aisha dijo que había comprado una almohada con algunas imágenes. Cuando el Mensajero de Dios (B y P) la vio, se detuvo en la puerta y no entró en la habitación. Ella vio las señales de disgusto en su rostro y dijo: "¡Mensajero de Dios! Me dirijo a Dios y Su Mensajero en arrepentimiento. ¿Qué hice mal?" El le dijo: "¿Qué significa esta almohada?" Ella dijo: "La compré para que puedas sentarte sobre ella o reclinar tu cabeza" El Mensajero de Dios (B y P) dijo entonces: "Los que hicieron tales imágenes serán castigados y se les dirá: ¡Traed a la vida vuestra creación!" Luego añadió: "Los ángeles no entran en una casa donde hay imágenes."

En la versión de Muslim está la adición: "Aisha dijo que luego lo cortó e hizo con ella dos cojines para reclinarse."
Sin embargo, este hadiz es objetable en varios puntos:

1. El contenido de este hadiz ha sido transmitido en varias versiones, aparentemente opuestas. Algunas dicen que el Profeta (B y P) usó la cortina luego de ser cortada y convertida en cojines. En otras versiones no había ninguna cortina para empezar

2. Según algunas versiones, sólo se establece su disgusto de cubrir las paredes con cortinas impresas; la razón del disgusto era que estas eran un símbolo de lujo. En la versión de Muslim se cita al Profeta (B y P) diciendo: "Dios no nos mandó a vestir piedras y barro".

3. Luego está el hadiz de la misma Aisha, transmitido por Muslim, sobre la cortina con la imagen de un ave en ella y las palabras del Profeta (B y P) "Retírenla de aquí. Cuando entro y la veo, me recuerdo de la vida terrena". Esta afirmación no dice nada acerca de ninguna prohibición.

4. También está el hadiz sobre el tapiz en la casa de Aisha. El que distraía al Profeta (B y P) en sus oraciones y él mandó que ella quite el tejido. Al Hafidh dice: "Hay un problema para conciliar este hadiz con el de la almohada, pues ambos son atribuidos a Aisha. Este hadiz indica que él permitió que el tejido permanezca en la casa mientras no distraiga su atención durante sus oraciones; el no presentó ninguna objeción contra las imágenes en el tejido". Al Hafidh trata luego de conciliar entre ambos hadices diciendo que la almohada tenía figuras de objetos inanimados. Sin embargo, su intento de conciliación falla en lo tocante al hadiz sobre la cortina con la imagen de un ave en ella.

5. El hadiz de la almohada contradice al hadiz narrado por Abu Talha, en el cual las imágenes sobre el tejido están exentas de la prohibición. Al Qurtubi dice: "La conciliación entre ambos hadices es posible; pues el hadiz de Aisha indica la reprobación del Profeta (B y P) mientras el hadiz de Abu Talha indica la permisión absoluta y estos dos conceptos no son contradictorios". Al Hafidh Ibn Hayar coincidió con esta afirmación.

6. El relator del hadiz de la almohada de Aisha fue su sobrino Al Qásim Ibn Muhammad Ibn Abu Bakr, y este mismo sabio permitía las imágenes en superficies planas. Ibn'Aun dijo: "Entré en casa de Al Qasim, que era en las afueras de La Meca; en ella vi un tejido con imágenes de una bestia y un ave fénix"[129]. Al Hafidh explica, "Tal vez él se adhirió a la generalidad del dicho del Profeta (B y P) que exceptúa de la prohibición a las imágenes hechas en tela; y entendió la posición del Profeta (B y P) sobre la cortina de Aisha como un caso especial. Es decir, que el Profeta (B y P) desaprobaba la combinación de tapizar una pared con un tejido que tiene imágenes. Esto se ve sustentado por la frase: `Dios no nos mandó a vestir piedras con barro: Al Qásim bin Muhammad bin Abu Bakr era uno de los siete grandes juristas de Medina y uno de los mejores en su tiempo. Fue él quien transmitió el hadiz de la almohada. En consecuencia, si no hubiese estado convencido de la permisibilidad del tejido con imágenes, no hubiese tenido uno en su casa" [130]

Hay otra forma de conciliar ambos hadices. Probablemente al principio de la divulgación Islámica el Profeta era muy estricto prohibiendo las imágenes, pues los musulmanes salían recientemente de un estado de idolatría y politeísmo, y estaban aún propensos a santificar imágenes y estatuas. Cuando la fe en la Unicidad de Dios ya se hubo profundizado en sus corazones y mentes, él les permitió las imágenes bidimensionales; es decir, dibujos y pinturas. El mismo desaprobaba tener cortinas o tapizados con imágenes y figuras en su casa; sin excepción.

Uno de los grandes juristas de la escuela hanafí, At Tahhaui, dice: "En un principio el Profeta (B y P) prohibía todo tipo de figuras, incluso las de dos dimensiones, pues los musulmanes recién habían abandonado la adoración de imágenes. Así, toda cosa de este tipo estaba prohibida. Tiempo después, levantó la prohibición de los tejidos impresos por la necesidad de vestirse con estos. El también permitía figuras que no fuesen tratadas con respeto[131], pues no había peligro de que el ignorante venere lo que es desdeñado. La prohibición sobre las imágenes que no son tratadas con desdén nunca fue retirada"[132].

la permisibilidad de las figuras que no son respetadas

Cualquier cambio que evite que una figura sea tratada con respeto y la rebaje a un simple objeto hace que esta imagen pase de la esfera de la detestabilidad a la de la permisibilidad. Se narra en un hadiz que Gabriel pidió permiso para entrar en la casa del Profeta (B y P). Cuando éste se lo dio, Gabriel dijo: "¿Cómo puedo entrar cuando tienes una cortina con imágenes en tu casa?, si la necesitas, corta la cabeza de las imágenes o corta la tela en pedazos y haz cojines o úsala en el suelo como tapete" [133]

Esto explica porqué, cuando Aisha observó el disgusto del Profeta (B y P) por la almohada con imágenes, ella la cambió a pequeños cojines sobre los cuales reclinarse; para que no haya ni la menor imputación de respeto hacia lo que se dibujó en la tela.

Tenemos evidencias de que las primeras generaciones de musulmanes usaban objetos con imágenes pero sólo en una manera que no denotaba respeto alguno. 'Urua usó cojines para el brazo con imágenes de aves y hombres en la tela. 'Ikrima dijo: "Detestábamos ver imágenes en una posición elevada pero no nos importaba que estén en alfombras y tapetes, ya que pisarlos significa rebajarlos".

Fotografías

Hasta ahora, la palabra imagen (sura) se usó en referencia a lo que es dibujado, pintado o impreso en una superficie plana. La fotografía es una invención reciente que no existía en la época del Profeta (B y P) y las primeras generaciones de musulmanes. Por ello, la cuestión surge sobre si las leyes islámicas aplicables a las imágenes y los artistas son también aplicables a las fotografías y los fotógrafos.

Aquellos juristas que consideran que la prohibición se aplica sólo a las estatuas no tienen ninguna objeción contra las imágenes fotográficas, especialmente si no son de cuerpo entero. Otros traen muchas dudas. ¿Son las fotografías similares a los dibujos? ¿Acaso la razón mencionada en algunos hadices sobre el castigo a los hacedores de imágenes (la imitación del atributo de Dios, el Creador) se aplica en el caso de las imágenes fotográficas? ¿La ausencia de la causa de la prohibición no anula la prohibición?

El fallecido Sheij Muhammad Bajit, un jurista egipcio, dictaminó que, ya que la fotografía meramente captura la imagen de un objeto real a través
de la cámara, no hay razón para prohibirla en este caso. Las imágenes prohibidas son aquellas donde el objeto no estaba presente y fue originando por el artista, cuya intención es imitar la creación animada de Dios; esto no se aplica a tomar fotografías con una cámara [134].

Incluso los que son estrictos en clasificar todo tipo de imágenes, incluso las fotografías, como detestables, eximen, según la necesidad, fotografías para documentos de identificación, pasaportes, registros de sospechosos y criminales, imágenes con propósitos instructivos y otros. Esto, con la finalidad de que no haya ninguna intención de reverencia o santificación de estas imágenes que pueda afectar a la fe Islámica. La necesidad de estas fotografías es incluso mayor que la de los tejidos que fueron eximidos por el Profeta (B y P).

La imagen captada en la fotografía

Si algún tipo de fotografía debe ser prohibido; el factor determinante debe ser lo que contiene la fotografía. Ningún musulmán estará en desacuerdo sobre la prohibición de fotografiar objetos que retratan actitudes contrarias a la fe, la moral y la Ley Islámica. Por ende, no habrá duda alguna concerniente a la prohibición de fotografías, dibujos o pinturas de desnudos, semidesnudos, las partes del hombre o de la mujer que excitan la lujuria o de hombres y mujeres en posiciones provocativas; tal como las vemos en las revistas, periódicos y carteleras de los cines.
Es ilícito hacer tales imágenes, publicarlas, comprarlas, tenerlas en las casas, oficinas o tiendas, colgarlas en las paredes. Es ilícito tener la intención de mirarlas.

Lo anterior se aplica también a las imágenes de los tiranos. El musulmán debe detestar tales personas y sentir enemistad contra ellos en la causa de Dios. Un musulmán no puede tener o comprar la fotografía de un "gran" hombre o un líder que es ateo y niega la existencia de Dios; ni la de un idólatra que adora a las vacas, al fuego o cualquier otra cosa; ni la de un judío o cristiano que niega la profecía de Muhammad, ni la de un musulmán profeso que no juzga de acuerdo a lo que Dios ha revelado. Así también, un musulmán no debe hacer o adquirir fotografías de individuos inmorales que propagan la obscenidad y la lujuria en la sociedad, como es el caso de los cantantes, actores y otros que trabajan en espectáculos.

Igualmente ocurre con las imágenes que retratan rituales politeístas o símbolos de otras religiones aborrecidas en las enseñanzas islámicas como, por ejemplo, los ídolos, las cruces, etc. Probablemente en la época del Profeta (B y P), la mayoría de las alfombras, cortinas, almohadas y otros portaban este tipo de imágenes. Al Bujari citó que el Profeta (B y P) destruyó todo lo que tenía la figura de la cruz en su casa [135].

Ibn Abbás relató que, durante la conquista de la Meca, el Mensajero de Dios (B y P) no entró a la Casa Santa (La Ka'aba) hasta que las imágenes dentro de ellas fuesen destruidas[136]. No hay duda de que estas figuras e imágenes representaban las prácticas idólatras de los mequíes y que eran el legado de generaciones enteras de incredulidad y error.

Alí Ibn Abu Tálib relató que el Mensajero de Dios (B y P) atendía a un funeral y dijo: "¿Quién de ustedes es capaz de ir a Medina y dejar todos los ídolos rotos, todas las tumbas niveladas y todas las imágenes sin rostro?" Un hombre dijo: "¡Mensajero de Dios! Yo soy capaz de hacerlo". El hombre partió y después de un tiempo volvió y dijo: "¡Oh Mensajero de Dios! No dejé ningún ídolo sin romper, ninguna tumba sin nivelar y ninguna imagen con rostro". Entonces, el Mensajero de Dios (B y P) declaró: "Cualquiera que vuelva a este tipo de prácticas habrá rechazado lo que se le reveló a Muhammad" [137]

¿Y cuáles serían las figuras que el Profeta (B y P) mandó dejar sin rostro y mutilar sino la representación de la idolatría de la época de la Yahilía? El Profeta (B y P) estaba determinado a purificar a Medina de todo remanente de la idolatría. Por eso describió cualquier retorno a tal práctica como un rechazo al mensaje que le fue revelado.

Un resumen de las leyes relacionadas con las figuras y sus creadores

1) Las figuras más estrictamente prohibidas son aquellas hechas para ser adoradas en lugar de Dios o junto a El. Si el que las hace tiene tal intención; pues, se está yendo en dirección de la incredulidad. Las más detestables de estas figuras son las estatuas. Cualquiera que participe en su propagación o su glorificación cargará con el pecado proporcional a su participación.

2) En el siguiente nivel del pecado están las figuras que no son hechas para ser adoradas sino que tienen por objeto imitar la creación de Dios. Si el artista clama que él origina y crea al igual que Dios es, pues, un incrédulo. Este tema concierne solo al artista y su intención.

3) En orden descendente, están las estatuas erigidas en lugares públicos para conmemorar a grandes personalidades como los reyes, los líderes y las celebridades. Esto se aplica a las estatuas de cuerpo entero y a los bustos.

4) Luego vienen las estatuas de seres vivientes que no son adorados ni reverenciados. Hay un consenso general de que son ilícitas, excepto las que no son tratadas en una manera que indique respeto. Las muñecas y las figuras hechas de chocolate o azúcar son claras excepciones.

5) Luego están los retratos de grandes personajes, como los gobernantes y los líderes políticos; especialmente cuando se exhiben o se cuelgan en las paredes. Los más fuertemente prohibidos de estos son los retratos de tiranos, ateos e individuos inmorales, pues respetarlos es degradar al Islam.

6) En e} siguiente nivel están las figuras de gente o animales que no son respetadas pero constituyen una exhibición de lujo y riqueza. Tenemos el ejemplo de los cuadros que cubren las paredes. Estas son clasificadas sólo como detestables.

7) Hacer o adquirir dibujos o pinturas de árboles, lagos, barcos, montañas y paisajes de este tipo está permitido. Sin embargo, si distraen de la adoración o inclinan a la persona hacia una vida extravagante son detestables.

8) Las imágenes fotográficas son, básicamente, permitidas. Se hacen ilícitas sólo cuando el tema retratado es algo ilícito; como los ídolos, los individuos reverenciados por su posición religiosa o su posición terrenal (en especial los líderes de los idólatras, los comunistas y otros incrédulos) o los individuos inmorales como los actores y otros del espectáculo.

9) Finalmente, si las figuras prohibidas son desfiguradas o humilladas, su uso se hace lícito. Un ejemplo de esto son las imágenes en una alfombra o un tapete, porque se pisa sobre ellas.

Tener perros sin necesidad

Mantener perros dentro de la casa, sin necesidad, como simples mascotas fue prohibido por el Profeta (B y P). Cuando observamos con qué cariño tratan los adinerados a sus perros mientras desdeñan a sus parientes. Cuando vemos cuanta atención le dan a sus perros mientras son negligentes con sus vecinos, notaremos lo sabio de esta prohibición. La presencia de un perro hace que los utensilios domésticos estén sucios al ser lamidos por estos animales. El Profeta (B y P) dijo: "Si un perro lame un plato (o recipiente), lavadlo siete veces, una de las cuales debe ser con arena (o tierra) "[138]

Algunos eruditos opinan que la razón para prohibir la tenencia de perros debe ser que éstos ladran a los visitantes, asustan a los necesitados que vienen a pedir caridad y persiguen e intentan morder a los que pasan cerca.

El Profeta (B y P) dijo: "Gabriel vino a mí y dijo: Ayer vine a ti; pero lo que me detuvo de entrar fue que había una estatua en la puerta, una cortina con imágenes dentro de la casa y un perro. Manda, pues, que la cabeza de la estatua sea rota hasta que parezca un tronco, que la cortina se corte en dos y se hagan de ambos pedazos almohadas para reclinarse y que el perro sea sacado de la casa"[139].

Esta prohibición se limita a la tenencia de perros sin necesidad o beneficio.

Está permitido tener perros de caza y perros de guardia

La tenencia de perros con un propósito, como cazar y cuidar ganado o sembradíos, es una excepción a la regla anterior. En un hadiz citado por Al Bujari y Muslim, El Profeta (B y P) dijo: "Quien mantiene un perro, excepto para cazar o cuidar rebaños o sembradíos, pierde una gran cantidad de su recompensa cada día."

Basándose en este hadiz, algunos juristas alegan que la tenencia de perros como mascotas puede ser clasificada sólo como detestable (makruh) en vez de ilícita (haram). Porque lo ilícito está absolutamente prohibido sin importar si hay una disminución en la recompensa o no.

Sin embargo, la prohibición de tener perros en la casa no significa que los perros sean tratados cruelmente o que deben ser erradicados. Refiriéndose al siguiente versículo del Corán: "No hay animal en la tierra, ni ave que vuele con sus alas, que no constituyan comunidades como vosotros. No hemos descuidado nada en la Escritura. Luego, serán congregados hacia su Señor". (6:38), el Profeta (B y P) dijo: "Si los perros no fuesen una nación entre las naciones, habría ordenado que se los mate"[140]

El Profeta (B y P) contó a sus sahabis la historia de un hombre que encontró en el desierto un perro jadeante que lamía el polvo por la sed. El hombre fue a un pozo, llenó su zapato con agua y dio de beber al perro. El Mensajero de Dios dijo: "Dios apreció esto y le perdonó todos sus
pecados" [141].

Descubrimientos científicos relacionados con la tenencia de perros

Algunos amantes del occidente en los países islámicos claman estar llenos de amor y compasión por todas las criaturas vivientes y se preguntan porqué el Islam advierte contra "el mejor amigo" del hombre. Por su beneficio, citamos aquí un extenso extracto de un artículo escrito por el científico alemán, el Dr. Gerard Finstimer [142]

El autor resalta los peligros que corre la salud humana al tener perros en las casas o entrar en contacto con estos. Dice:
"El creciente interés mostrado por mucha gente en tiempos recientes por tener pérros como mascotas, nos ha obligado a llamar la atención del público hacia los peligros que esto puede acarrear.
Especialmente, porque los perros mascotas son abrazados y besados y se les permite lamer las manos de niños y adultos y lo que es peor, lamer los utensilios que los seres humanos usan para comer y beber.
Además de ser antihigiénica y grosera, esta práctica es una mala costumbre y detestable para el buen gusto. Sin embargo, tales asuntos no nos interesan. Dejaremos que sean tratados por maestros de etiqueta y buen gusto. El objetivo de este artículo es presentar algunas observaciones científicas.
Desde el punto de vista médico, que es nuestro mayor interés, la amenaza a la salud humana y la vida que proviene de tener perros y jugar con ellos no puede ser ignorada. Muchas personas han pagado un elevado precio por su ignorancia, pues la "tenia del perro" es causa de una enfermedad crónica que hasta puede causar la muerte.
Esta lombriz se encuentra en el hombre, en el ganado y en el cerdo; pero se encuentra en su forma totalmente desarrollada sólo en el perro, el lobo y raramente en los gatos. Estas lombrices se diferencian de las demás en el hecho de que son diminutas e invisibles. Por esta razón, no fueron descubiertas hasta recién...
Biológicamente, el proceso de crecimiento de esta lombriz tiene unas características únicas. En las heridas que causa, una lombriz genera varias cabezas que se esparcen y causan varias otras heridas y abscesos. Estas cabezas se convierten en lombrices totalmente desarrolladas sólo en las amígdalas del perro. En los seres humanos y en otros animales se convierten en lesiones y abscesos completamente diferentes de la misma lombriz.
En los animales, un absceso puede llegar al tamaño de una manzana, mientras el hígado del animal infectado puede crecer de cinco hasta diez veces el tamaño normal. En los seres humanos el tamaño del absceso puede llegar al de un puño cerrado o incluso, la cabeza de un niño. Los abscesos suelen estar llenos con un fluido amarillo y pesan entre 10 y 20 libras. En los humanos infectados pueden causar distintas inflamaciones en los pulmones, los músculos, el bazo, los riñones y el cerebro. Suelen aparecer en muchas y distintas formas; tanto que los especialistas dificilmente los reconocían hasta ahora.
En cualquier caso, donde sea que esta inflamación se encuentre, significa un gran peligro para la salud y la vida del paciente. Lo peor es que, a pesar de nuestro conocimiento de su vida, su origen y desarrollo, no hemos podido establecer la cura contra este mal. Algunas veces estos parásitos mueren y son expulsados, posiblemente por anticuerpos producidos en el cuerpo humano. Desafortunadamente los casos en que estos parásitos mueren sin dañar son muy raros. Además, la quimioterapia no ha logrado producir ningún beneficio. El tratamiento usual es remover quirúrgicamente las partes del cuerpo afectadas por el absceso. Por todas estas razones debemos usar todos los medios posibles para luchar contra esta horrible enfermedad y salvar al hombre de sus peligros.
El Profesor Noeller, a través de la disección post mortem de cuerpos humanos en Alemania, encontró que la incidencia de la infección con la lombriz del perro es por lo menos del uno por ciento. En algunos lugares como Dalmacia, Islandia, el sudeste de Australia y Holanda, donde los perros son usados para tirar de trineos, el nivel de perros infectados de esta lombriz es el 12%. En Islandia el número de personas que sufren las inflamaciones causadas por esta lombriz ha llegado al 43%. Si añadimos a esto el sufrimiento humano, las pérdidas en carne de los animales infectados y el permanente peligro a la salud humana por la presencia de esta lombriz, no podemos ser muy tolerantes con este problema.
Tal vez la mejor forma de combatir este problema sea restringir la presencia de las lombrices a los perros y evitar que se transmitan o diseminen, ya que actualmente necesitamos tener algunos perros. No debemos dejar de tratar a los perros cuando sea necesario, eliminado las lombrices de sus amígdalas y, tal vez, repitiendo este proceso periódicamente en los perros pastores y los perros guardianes.
El hombre puede proteger su vida y salud manteniéndose a una distancia segura de los perros. No debemos abrazarlos, ni jugar con ellos ni dejarlos acercarse a los niños.
Los niños deben aprender que no deben jugar con perros ni acariciarlos. No se debe permitir que los perros estén lamiendo las manos de los niños o que se acerquen al lugar donde estos juegan. Desafortunadamente, se deja que los perros deambulen prácticamente donde sea, especialmente en los lugares donde juegan los niños y sus recipientes de alimento están esparcidos por toda la casa. Los perros deben tener sus propios recipientes para comer y no se les debe permitir lamer de los recipientes y los platos usados por los humanos. No se los debe dejar ingresar en verdulerías, restaurantes o mercados.
En general, se debe tener mucho cuidado de que no entren en contacto con ningún utensilio usado por el hombre para comer o beber."

Sabemos muy bien que el Profeta (B y P) prohibió intimar con perros, que nos advirtió que no les permitamos lamer de nuestros recipientes y para que no los tengamos en nuestras casas sin necesidad. ¿Cómo es posible que las enseñanzas de un árabe analfabeto, Muhammad, coincidan con los últimos descubrimientos de las investigaciones cientfficas? En verdad, no podemos más que repetir las palabras del Sagrado Corán:

"No habla por propio impulso.

No es sino una revelación que se ha hecho" (53:3-4).


  • [102] Citado por Al Nasái e Ibn Al Sunni con una renombrada cadena de transmisores.
  • [103] Lo citó Al Tirmidhi.
  • [104] Lo citó Muslim.
  • [105] Lo citó Abu Daúd.
  • [106] Lo citó Muslim.
  • [107] Lo citó Al Bujari.
  • [108] Al Mughni, Vol. 8, p. 323
  • [109] “Ihiá Ulum al Dín”. Vol. 4. “Agradecimiento y alabanza”.
  • [110] Lo citó Al Bujari y Muslim. La versión citada es la de Muslim.
  • [114] Citado por Al Bujari y Muslim
  • [115] Citado por Al Bujari y Muslim
  • [116] Citado por Al Bujari y otros.
  • [117] Citado por Abu Daúd e Ibn Maya.
  • [118] Citado por Abu Daúd.
  • [119] Citado por Malik en Al Muwatta.
  • [120] Citado por An Nasai con buena autoridad.
  • [121] Citado por Al Bujari y Muslim.
  • [122] Citado por Abu Daúd.
  • [123] Ya que las niñas son las que más juegan con muñecos son mencionada aquí. Sin embargo; esto no implica que los niños no puedan hacerlo.
  • [124] Citado por Abu Daúd, Al Nasái, Al Tirmidhi e Ibn Hibbán.
  • [126] El rey de Persia.
  • [129] Fathul Bari, citado del relato de Ibn Ab! Shaiba, quien cita a Al Qasim bin Muhammad bin Abu Bakr. Los transmisores son auténticos.
  • [130] Ver la sección de "Imágenes y artistas de "Fathul Bari".
  • [131] Así se evidencia en estos hadices. Esto incluiría imágenes que estarían en almohadas o cojines sobre los cuales se reclinarían o sentarían las personas y alfombras y tapices sobre los cuales se camina.
  • [132] Citado por el Sheij Bajit en "Al Yauab Al Shafi".
  • [133] Citado por Al Nasai e Ibn Hibbán en su “Sahih”
  • [134] Ver el panfleto “Al Yauab Al Shafi fi Ibahat al fotografí”
  • [135] Citado por Al Bujari.
  • [136] Citado por Al Bujari.
  • [137] Citado por Ahmad. Al Múndhiri comentó: "Tiene -si Dios quiere- buenos transmisores". Muslim citó a Haüán bin Husein diciendo: "Alí me dijo: '¿Te cuento lo que el Mensajero de Dios me dijo?: 'No dejes figuras sin mutilar ni tumbas sin nivelar"'.
  • [138] Citado por Al Bujari.
  • [139] Citado por Abu Daúd, Al Nasaí, Al Tirmidhi e Ibn Hibbán en su “Sahih”
  • [140] Citado por Abu Daúd y Al Tirmidhi. El Profeta dijo esto después de que Gabriel le hablase de que los ángeles no entran en las casas donde hay perros.
  • [141] Citado por Al Bujari.
  • [142] Traducido de la revista alemana Kosinos.