La bebida alcohólica

Nos referimos a toda sustancia que contiene alcohol y causa embriaguez. Esto se denomina en árabe "jamr".

Aunque es algo ya muy claro, nos parece necesario recordar los daños que causa a la mente y el cuerpo del ser humano y a sus demás asuntos espirituales y mundanales. También está por demás claro el peligro que representa para la familia: en su educación y la responsabilidad por los hijos y la pareja. Tampoco nos es ajeno el peligro que representa el alcohol para la vida espiritual, social y material de los pueblos y sociedades.

Tenía razón el erudito que dijo: "El hombre jamcís fue azotado por una desgracia más terrible que el alcohol".

Si se hace un conteo de quienes están en los hospitales del mundo por locura y desórdenes sicomotores por causa del alcohol; o los que se suicidaron o mataron a otros por el alcohol; o los que se quejan de males nerviosos, delirium tremens y enfermedades digestivas. Y si se cuentan los suicidios, homicidios, quiebras, ventas de propiedades y hogares destruidos por el consumo del alcohol; veremos que estos casos son tan numerosos que cualquier exhortación y llamado contra el consumo de alcohol será poco.

Los árabes de la yahilía sufrían por el alcoholismo. Estaba tan extendido entre ellos que el licor tenía alrededor de 100 nombres en la lengua árabe. La poesía árabe presislámica abunda en descripciones y elogios a la bebida alcohólica, sus recipientes, sus clases y los lugares donde se la consume.

El Islam adoptó un método muy sabio para tratar este problema. El Islam impuso un proceso paulatino y progresivo de prohibición. Primeramente; se prohibió realizar la oración en estado de ebriedad. Luego se aclaró que el perjuicio del alcohol es mucho mayor que el beneficio que representa. Finalmente, Dios reveló la aleya definitoria y general en la sura "La Mesa Servida": "¡Creyentes! El vino (jamr), el maysir (juegos de azar), las piedras erectas y las flechas no son sino abominación y obra del Demonio. ¡Evitadlo, pues! Quizás, así, prosperéis" "El Demonio quiere sólo crear hostilidad y odio entre vosotros valiéndose del vino y del maysir, e impediros que recordéis a Dios y hagáis la oración. ¿Os abstendréis, pues? (5:90-91).

En estas dos aleyas, Dios confirmó la prohibición del alcohol y de los juegos de azar de una forma elocuente y clara. Los mencionó junto a los oráculos de los ídolos y los denominó "abominación", algo que en el Corán sólo se aplica a lo que es extremadamente maléfico y perjudicial. Además afirmó que ambas cosas son obra del demonio y la obra del demonio son las abominaciones y las obscenidades. Dios exigió evitar estas cosas e hizo de tal acción una senda hacia el éxito. También mencionó algunos males sociales fruto del consumo del alcohol: El rompimiento de los lazos familiares y la introducción del odio y el rencor entre los cercanos. Entre los males espirituales mencionó el impedimento de recordar a Dios y de realizar la oración. Dios finalmente exige la abstención de la forma más elocuente, la frase: "...iOs abstendréis, pues?".

Y los creyentes respondieron a esta exigencia puntual: "¡Nos abstenemos Señor! ¡Nos abstenemos Señor!"

La respuesta a esta prohibición fue sorprendente a veces. La persona con una copa en la mano, a medio beber, la vertía en el suelo inmediatamente después de enterarse de la prohibición.

Muchos gobiernos han reconocido el peligro que implica el alcohol para los individuos, las familias. Algunos gobiernos intentaron eliminarlo por la fuerza de la ley -como los EE.UU.- y fallaron. El Islam fue el único sistema que logró combatir y eliminar eficazmente el consumo del alcohol.
Las autoridades de la iglesia no coinciden sobre la posición cristiana respecto al alcohol. Algunos se apoyan en un texto del Evangelio que dice. "Un poco de vino es bueno para la digestión". Aunque estas palabras sean ciertas y un poco de vino ayude a la digestión, debemos abstenernos también de este poco. Pues un poco de vino es un paso hacia el consumo elevado. La primera copa pide una segunda y una tercera; y así llegamos a la adicción al alcohol.
El Islam, a su vez, tiene una posición muy clara y firme sobre las bebidas alcohólicas y todo lo que incite al consumo.

Todo embriagante es igual al vino en la prohibición

Lo primero que anunció el Profeta (B y P) sobre las bebidas alcohólicas es que no importa de qué sustancia se elabora la bebida. Lo importante es el efecto que produce: la embriaguez. Así, pues, todo lo que cause embriaguez será prohibido al igual que el vino; aunque varíen los nombres y las calidades y aunque varíen las sustancias de las cuales se la elabora. Es así que decimos que la cerveza y sus similares son también bebidas prohibidas [43]

El Profeta (B y P) fue consultado sobre bebidas elaboradas de miel, cebada o avena que se dejan fermentar hasta que toman sabor fuerte. El Profeta (B y P) fue agraciado con la elocuencia y la precisión al hablar; así que respondió elocuentemente: "Todo embriagante es vino y el vino está vedado" [44]

Omar anunció a la gente desde el púlpito del Mensajero de Dios (B y P): "El vino (jamr) (prohibido en el Corán) es todo lo que nubla larazón" [45].

El comercio de las bebidas alcohólicas

El Profeta (B y P) no sólo anunció la prohibición de consumir bebidas alcohólicas en poca o en gran cantidad, si no que anunció la prohibición de traficarlas, aunque sea para los no musulmanes. El musulmán tiene prohibido trabajar como importador o exportador de bebidas alcohólicas. Tampoco puede poseer un local en donde se vendan bebidas alcohólicas ni trabajar en un lugar así.

Por ello es que el Profeta (B y P) "Maldijo a diez personas relacionadas con el vino: El que lo elabora, el que pide que se lo elaboren, el que lo bebe, el que lo transporta, el que pide que se lo transporten, el que lo sirve, el que lo vende, el que se beneficia de su venta, el que lo compra y el que pide que lo compren"[46]

Cuando descendió la anterior aleya de la sura "La Mesa Servida", dijo el Profeta (B y P): "Ciertamente, Dios prohibió el vino. Quien sepa de esta aleya y tenga algo de vino; pues que no lo beba ni lo venda." y añadió el narrador del hadiz: La gente se dirigió con lo que tenían de bebidas alcohólicas hasta las calles de Medina y las vertieron al suela"[47].

Una muestra del método islámico de evitar los medios que llevan a lo ilícito está en el hecho de que el musulmán tiene prohibido vender uva a quien se sabe que hará con ella vino. Hay un hadiz que dice: "Quien conserva sus uvas, después de cosecharlas, para poder vendérselas a un judío, un cristiano o a cualquier otro que haga con ellas vino se ha lanzado al fuego a sabiendas" [48].

El musulmán no regala bebidas alcohólicas

Y si está vedado vender bebidas alcohólicas y beneficiarse de su tráfico, entonces regalarlas, sin pedir nada a cambio, a un judío, un cristiano u otros es también ilícito. El musulmán no debe regalar bebidas alcohólicas, tampoco debe recibirlas como regalo. El musulmán es puro, no regala sino cosas buenas y no acepta sino las cosas buenas.

Se narra que un hombre quiso regalar al Profeta (B y P) un recipiente de vino. El Profeta (B y P) le informó que Dios lo prohibió. El hombre dijo; "¿Lo puedo vender entonces?"El Profeta (B y P) le dijo: "El que prohibió beberlo prohibió venderlo": El hombre dijo: "Lo doy como presente a algún judío?". El Profeta (B y P) respondió: "El que lo prohibió también prohibió darlo como presente a los judíos". El hombre dijo. "¿Qué hago pues con él?" El Profeta (B y P) respondió: "Viértelo en el suelo"[49].

Evitar las reuniones donde se consume el alcohol

En este mismo sentido se ordena al musulmán evitar las reuniones donde se consume bebidas alcohólicas y evitar reunirse con la gente que consume las bebidas alcohólicas. Se relata de Omar, que dijo: Oí al Mensajero de Dios (B y P) decir: "Quien cree en Dios y en el Día Final que no se siente, pues, en una mesa donde se consume la bebida
alcohólica" [50].

El musulmán debe erradicar el mal si lo ve. Si no puede erradicar el mal debe evitarlo personalmente y abandonar los lugares donde se cometen tales actos.

Se relata que el Califa bien guiado Omar bin Abdul `Aziz solía azotar a los que bebían vino y a los que los acompañaban, aunque estos últimos no lo estuviesen bebiendo. Una vez, se le comunicó sobre un grupo de personas que se habían reunido para consumir vino; él ordenó que todos fueran azotados. Se le dijo que entre los capturados había un hombre que estaba ayunando y no había bebido. El dijo: "Empezad con él. No habéis oído que Dios dijo: "Él os ha revelado en la Escritura: Cuando oigáis que las aleyas de Dios no son creídas y son objeto de burla, no os sentéis con ellos mientras no cambien de tema de conversación, si no, os haréis como ellos. Dios reunirá a los hipócritas y a los infieles, todos juntos, en la Gehena (Infierno) "(4:140).

La bebida alcohólica es un veneno y no una medicina

Con todos estos textos demostramos que el Islam está firmemente en guerra contra el consumo de bebidas alcohólicas y trata, de todas formas, de alejar al musulmán de tal acto. No deja ningún medio -por más mínimo que sea- para consumir el alcohol o estar cerca de él.

Y no es lícito para el musulmán beber el alcohol, ni siquiera en mínimas cantidades, ni traficarlo a través de compras, ventas, presente o elaboración. Tampoco puede introducirlo en su negocio o en su casa; ni puede presentarlo como regalo en una fiesta o a un invitado no musulmán ni ponerlo en cualquier comida o bebida.

Nos queda, pues, tratar un punto sobre el que mucha gente se pregunta: El uso de la bebida alcohólica como medicina. El Profeta (B y P) habló de esto cuando un hombre le preguntó sobre el vino y él se lo prohibió. Entonces, el hombre dijo: "¡Pero yo lo elaboro como medicina!" El Profeta (B y P) le respondió: "Esto no es una medicina, es un veneno"[51].

El Profeta (B y P) también dijo: "Dios ha manifestado la enfermedad y la cura. Para cada enfermedad hay una cura. Medicaos pues; pero no uséis nada ilícito como medicamento"[52].

Con respecto a las bebidas alcohólicas Ibn Mas'ud dijo: "Dios no os ha puesto ninguna cura en lo que os ha prohibido"[53]. No es, pues, de extrañarse que el Islam prohiba el uso del alcohol y otras sustancias prohibidas como medicamentos. Ibn Al Qaiim nos explica que la prohibición de algo implica alejarse de ello y evitarlo por todos los medios. Si lo tomamos como medicina lo hacemos deseable y lo debemos tener siempre al alcance de la mano, lo cual va contra el propósito del Legislador. Ibn Qaiim dice: "Si el alcohol fuese permitido como medicamento, siendo que la gente ya tiene inclinación hacia él, esto les daría la excusa para beberlo por placer y gusto. Especialmente si la gente llega a tener la impresión de que es beneficioso para su salud, que alivia sus males y cura sus enferme dades"[54].

Hay que mencionar también que la actitud del paciente hacia la medicina tiene un efecto considerable en adelantar o atrasar la cura. Ibn Al Qaiim, que tenía una profunda visión de la psicología humana, desarrolla el presente punto de la siguiente manera:

"Una condición para la eficacia de una medicina es que el paciente crea en su eficacia y que Dios ha puesto la bendición de curar en ella. Si el paciente musulmán acredita que una sustancia particular, como el alcohol, es prohibida; esto evita que el crea que es, a la vez, beneficiosa o bendecida. Por eso no tendrá ninguna confianza en ella ni la tomará deforma apropiada. Al contrario; mientras mayor sea la fe del musulmán, mayor será su aversión a él y mayor su desconfianza. Si él llega, entonces, a tomar lo que odia y desprecia será pues un veneno y no una cura"[55].

Después de mencionar esto, debemos recordar el status especial de las urgencias. La Sharía Islámica tiene reglas especiales para tales casos. Supongamos que la vida de una persona corre peligro y no hay un sustituto para el medicamento que contiene alcohol. Un médico musulmán, a la vez experto en su campo y celoso cumplidor de los mandamientos de la religión, no tendrá otra alternativa que recetar la medicina que contiene alcohol. El objeto de la Sharía es el bienestar de la humanidad; por ello ha permitido consumir tal medicina en tal caso. Sin embargo, se debe aclarar que el consumo debe ser el mínimo posible y necesario. "Di: En lo que se me ha revelado no encuentro nada que se prohíba comer, excepto carne mortecina, sangre derramada o carne de cerdo -que es una suciedad-, o aquello sobre lo que, por perversidad, se haya invocado un nombre diferente del de Dios. Pero, si alguien se ve compelido por la necesidad -no por deseo ni por afán de contravenir—... Tu Señor es indulgente, misericordioso" (6:145).

Las drogas

"Al jamr (vino o bebida alcohólica) es todo lo que nubla la razón"

Son palabras sabias pronunciadas por Omar bin Al Jattab desde el púlpito del Profeta (B y P). Con ellas definió el significado del término "Jamr" que está vedado en el Corán, para salir al cruce de las preguntas de los curiosos y de las insinuaciones de los sediciosos.

Todo lo que nuble la razón y le quite su naturaleza de criterio sabio y sensitivo es jamry es declarado ilícito por Dios y por Su Mensajero hasta el Día de la Resurrección.

Estamos refiriéndonos a las drogas denominadas "narcóticos" como la cocaína, la marihuana, el opio y otras. Estas drogas tienen un conocido efecto sobre la mente de quienes las consumen ya que afectan el criterio de la razón sobre las cosas y los sucesos. Lo lejano se ve cerca; lo cercano lejos. Se olvidan de la realidad y se imaginan cosas que no son reales. La persona pasa a vivir en un mar de sueños y fantasías.

Esto es, pues, lo que obtienen los consumidores de estas drogas; hasta se olvidan de sí mismos, de su religión y de su vida para vagar en el reino de las fantasías.

Además debemos mencionar que causan el agotamiento físico, la insensibilidad nerviosa y el debilitamiento de la salud en general. También están los efectos morales. La insensibilidad moral, el debilitamiento de la voluntad y el rechazo de las responsabilidades son efectos por todos conocidos. Eventualmente, el consumo de drogas hace de la persona un miembro enfermo de la sociedad. Más aún, la drogadicción puede resultar en la destrucción de la familia o incluso una vida en el crimen, porque obtener drogas implica un gran gasto de dinero. Un drogadicto puede llegar a privar a su familia de cosas necesarias a fin de comprar drogas; o puede recurrir a medios ilegales para poder pagar por ellas.

Cuando mencionamos el principio de que las cosas impuras y dañinas fueron prohibidas, no puede haber duda alguna en nuestras mentes al respecto de la prohibición de sustancias tan detestables como las drogas que causan tanto daño físico, psicológico, moral, social y económico.

Los juristas musulmanes son unánimes en prohibir aquellas drogas que se encontraban en sus respectivos tiempos y lugares. Entre ellos se destaca Sheij al Islam Ibn Taimía, que dijo:
"Esta hierba (el hashish) es ilícita, sin importar si produce intoxicación o no. La gente pecaminosa la fuma porque halla que le produce arrebatos de placer y un efecto similar a la embriaguez. Mientras que el vino produce, en quien lo consume, actividad y belicosidad; el hashish produce abandono y letargo. Mas aún, fumarlo produce disturbios en la mente y el temperamento, excita el deseo sexual y produce una desvergonzada promiscuidad. Todos estos males son mayores a los causados por la bebida alcohólica."

"El uso de esta droga se ha extendido después de la llegada de los tártaros. El hadd [56] legal por fumar hashish, en pocas o grandes cantidades, es el mismo que el de beber vino; esto es ochenta o cuarenta azotes".

El explicó la imposición del hadd por fumar hashish de la siguiente manera:

"La regla de la Sharía Islámica es que cualquier cosa vedada que sea deseable a la gente, como el vino y la fornicación, debe ser castigada imponiendo un hadd. En cambio, la violación de algo prohibido que no es deseado por la gente, se castiga con un ta'zir [57]. El hashish es algo deseado por la gente y es duro para el adicto renunciar a el. La aplicación de los textos del Corán y la Sunna al hashish es igual a la del vino [58].

El consumo de sustancias tóxicas es pecado

Una regla general de la Sharía Islámica dice que es pecado que un musulmán consuma cualquier sustancia que pueda causar su muerte, rápidamenté o de forma gradual. Tal es el caso de los venenos y las sustancias dañinas a la salud o el cuerpo. También es un pecado consumir grandes cantidades de comidas o bebidas que causen daño en esas proporciones. El musulmán no es enteramente dueño de sí mismo, se debe a su religión y a su comunidad. La vida, la fortuna y la salud que Dios le concedió son una responsabilidad que no se puede descuidar. Dios dice:
"¡Creyentes! No os devoréis la hacienda injustamente unos a otros. Es diferente si comerciáis de común acuerdo. No os matéis unos a otros. Dios es misericordioso con vosotros" (4:29). "Gastad por la causa de Dios y no os entreguéis a la perdición. Haced el bien. Dios ama a quienes hacen el bien" (2:195); y Su Mensajero (B y P) dijo: "No os causéis daño ni a los demás" [59].

Aplicando este principio, podemos decir que el consumo de tabaco es dañino a la salud y es ilícito. Especialmente para la persona que ha sido aconsejada por el médico que deje de fumar. Aunque no fuese dañino para la salud, es aún un desperdicio de dinero, gastado sin beneficio mundanal ni espiritual. El Profeta (B y P) prohibió desperdiciar la fortuna60. Esto se hace más serio cuando este dinero es necesario para mantenerse o mantener a la familia


  • [43] N del T. Esta explicación se debe a que el Corán sólo menciona al vino en la prohibición (jamr).
  • [44] Lo relató Muslim.
  • [45] Citado por Muslim y Al Bujari.
  • [46] Lo citó At Tirmidhi e Ibn Maya. Todos los transmisores son confiables.
  • [47] Lo citó Muslim.
  • [48] Lo citó At Tabarani en'A1 Ausat" yAl Hafidh lo declaró aceptable en "Bulugh al Maram".
  • [49] Lo citó Al Humaidi en su "Musnad".
  • [50] Lo citó Ahmad y Al Tirrnidhi citó uno similar.
  • [51] Citado por Muslim., Ahmad, Abu Daúd y At Tirmidhi.
  • [52] Citado por Abu Daúd.
  • [53] Lo citó Al Bujarí como un comentario al hadiz.
  • [54] Zad al Mi’ad Vol. 3pp. 115-116.
  • [55] Adaptado de su discusión en Zad al Mi’ad Vol. 3
  • [56] El Corán especifica los castigos para ciertos crímenes, como los azotes para los borrachos y el talión en casos de asesinatos o daños físicos. Estos castigos se llaman hadd, que significa: "El límite puesto por Dios".
  • [57] Para los crímenes sin un castigo especificado en el Corán o la Sunna, el gobierno islámico puede introducir sus propios castigos, como multas o prisión. Tales castigos se denominan tá zir.
  • [58] "Fatawua de Ibn Taimíá', Vol. 4, p. 262.
  • [59] Citado por Ahmad e Ibn Maya.
  • [60] Lo citó Al Bujarí.