8. LA BUENA INTENCIÓN NO HACE QUE LO ILÍCITO SEA PERMITIDO

El Islam valora las intenciones generosas, las causas nobles y los buenos motivos. Las considera en todas sus leyes y prescripciones. El Profeta (B y P) dijo: "Ciertamente, las obras son según sus intenciones". Por la buena intención, las costumbres y actos comunes se convierten en buenas obras que nos acercan a Dios. Quien se alimenta con la intención de conservar su vida y reforzar su cuerpo para cumplir sus obligaciones con su Señor y su nación, convierte su comida y su bebida en un rito de adoración y acercamiento a Dios.

Quien satisface sus deseos con su esposa con la intención de tener un hijo o de preservarse a sí mismo y a su familia del pecado está haciendo con eso un rito de adoración que merece una recompensa. El Profeta (B y P) dijo al respecto: "En vuestras relaciones sexuales de forma lícita tenéis una limosna". Le dijeron: ¿Es que tendremos recompensa cuando satisfacemos nuestros deseos?" Dijo: "¿Acaso no seréis castigados si lo hacéis de forma ilícita? Así pues, si lo hacéis de forma lícita tendréis recompensa"[22].

También dijo: "Y quien procura la vida terrena para evitar mendigar,
para mantener a su familia o para colaborar con su vecino, tendrá su rostro radiante como luna llena cuando se encuentre con Dios”
[23].

Así es cada acción lícita que realiza el creyente, afectada por la voluntad; se convierte en un acto de adoración. En cambio lo ilícito: sigue siendo ilícito a pesar de las buenas intenciones de quien lo comete y a pesar de lo altruista y noble que pueda ser el motivo.

El Islam no consciente que lo ilícito sea un medio para llegar a un fin loable. El Islam cuida de la nobleza del fin y de la pureza de los medios. La ley Islámica no tolera el principio de que "el fin justifica los medios" ni "alcanzar la verdad cayendo en muchas falsedades". Solo se debe llegar a la verdad a través de lo verdadero.

Quien reúne dinero a través de la usura, la avaricia, la obscenidad, el juego de azar o cualquier otro medio ilícito para un proyecto de beneficencia; pues su noble intención no es un justificativo que pueda levantar la culpa que recae sobre él por su pecado. El pecado en el Islam no se ve afectado por las intenciones o los motivos.

Esto es lo que nos enseñó el Mensajero de Dios (B y P) cuando dijo:
"Dios es bueno y no acepta sino lo bueno. Dios ordena a los creyentes lo que ordenó a los Enviados; dijo: "¡Enviados! ¡Comed de las cosas buenas y obrad bien! ¡Yo sé bien lo que hacéis! ¡Creyentes! ¡Comed de las cosas buenas de que os hemos provisto y dad gracias a Dios, si es a El solo a Quien servís!" (2:172). Luego dijo: "Un hombre extiende su viaje penosamnte ( en peregrinación, visita o similares) y levanta sus manos al cielo diciendo: '¡Señor! ¡Señor!'. Pero su alimento es ilícito, su bebida es ilícita, sus vestidos son ilícitos y se alimenta por medios ilícitos, ¡¿cómo se le va a responder?!" [24].

Dijo también: "Quien reúne dinero de forma ilícita y luego lo da en limosna, no obtendrá recompensa alguna y cargará aún con el peso de su pecado"[25].

"Si un ser humano obtiene dinero ilícito y lo dona no le será aceptado; si lo gasta tampoco se le bendecirá y si lo deja tras su partida será su bagaje en el infierno. Ciertamente, Dios no borra lo malo con lo malo; Pero borra lo malo con lo bueno. Ciertamente la inmundicia no quita la inmundicia" [26]


  • [22] Lo transmitió Al Bujari y Muslim.
  • [23] Lo transmitió Al Tabarani.
  • [24] Lo recopilaron Muslim y Al Tirmidhí de Abu Huraira.
  • [25] Lo recopiló Ibn Juzaima, Ibn Hibbán y Al Hákem de Abu Huraira.
  • [26] Lo recopiló Ahmad y otros de Ibn Mas'ud.