6. TODO LO QUE CONDUCE A LO ILÍCITO ES, A SU VEZ, ILÍCITO

Otro principio islámico es que, si algo es prohibido, todo lo que lleva a ello es también prohibido. De esta manera el Islam intenta bloquear todas las sendas que conducen a lo ilícito. Por ejemplo: así como el Islam prohíbe el sexo fuera del matrimonio, también ha prohibido todo lo que conduce a ello o lo hace atractivo, como las vestimentas seductoras, los encuentros privados y el contacto (mezcla) casual de hombres y mujeres, la prohibición de la desnudez, la literatura pornográfica, las canciones obscenas y otros similares.

Los eruditos islámicos, de común acuerdo, han establecido el criterio de que todo lo que conduce o dirige a lo ilícito es en sí mismo ilícito. Un principio similar dice que el pecado por haber cometido algo ilícito no se limita sólo al que lo cometió sino que se extiende a otros que lo hayan animado a hacerlo; material o moralmente. Cada uno rendirá cuentas según su parte de culpa. En el caso de las bebidas alcohólicas, por ejemplo, el Profeta (B y P ) no solo maldijo a quien las consume sino al que las produce, al que las sirve, a quien se las sirve, al que recibe el precio de ellas y a otros que participan en el proceso como veremos más tarde. En el caso de la usura, el Profeta (B y P) maldijo al que la paga, al que la recibe en pago, al que realiza el acuerdo y al que hace de testigo.

En conclusión conocemos la regla de que todo lo que asiste para cometer un acto ilícito es, a su vez, ilícito, y toda persona que ayuda a otra en el pecado comparte la culpa.