4. CUANDO SE PROHÍBE ALGO ES POR SU IMPUREZA O POR SU PERJUICIO

Es el derecho de Dios, quien creó al ser humano y le concedió muchas cosas, legalizar y prohibir como le parezca mejor y poner obligaciones y responsabilidades sobre quien vea conveniente.

Sus criaturas no tienen el derecho de cuestionarlo ni de desobedecerlo. Pero Dios no es arbitrario en sus mandamientos. Porque El es misericordioso con sus siervos. El designa lo lícito y lo ilícito con una razón y teniendo en vista el bienestar de la humanidad. Es así que sólo ha hecho lícito lo que es puro y ha hecho ilícito lo que es impuro.

Es cierto que Dios ha prohibido ciertas cosas buenas a los judíos. Eso fue sólo como castigo por su rebeldía y su trasgresión de los límites puestos por Dios. El mismo dice: "A los judíos les prohibimos toda bestia ungulada y la grasa de ganado bovino y de ganado menor, excepto la que tengan en los lomos o en las entrañas o la mezclada con los huesos. Así le retribuimos por su rebeldía. Decimos, sí, la verdad" (6:146).

Dios describió otras manifestaciones de esta actitud rebelde en distintos lugares del Corán "Prohibimos a los judíos cosas buenas que antes les habían sido lícitas, por haber sido impíos y por haber desviado a tantos del camino de Dios. Por usurear, a pesar de habérseles prohibido, y por haber devorado la hacienda ajena injustamente. A los infieles de entre ellos les hemos preparado un castigo doloroso" [4:160-161).

Cuando Dios envió a Su último Mensajero (B y P) con la entera y completa religión para la humanidad, después que ésta alcanzase un estado de madurez; El demostró su misericordia levantando las prohibiciones que eran un castigo temporal para una gente rebelde e insolente [16]. El advenimiento del Profeta que los aliviaría de su carga, fue previamente anunciado a los judíos y los cristianos. El Corán dice: "A quienes sigan al Enviado, el Profeta de los gentiles, a quien ven mencionado en sus textos: en la Tora y en el Evangelio, que les ordena lo que está bien y les prohibe lo que está mal, les declara lícitas las cosas buenas e ilícitas las impuras, y les libera de sus cargas y de las cadenas que sobre ellos pesaban. Los que crean en él, le sostengan y auxilien con él, ésos prosperarán" (7:157).

En el Islam, Dios prescribió otras formas de erradicar el pecado en lugar de prohibir las cosas buenas: El arrepentimiento sincero, que quita los pecados como el agua quita la suciedad; buenas obras que compensan las malas; la paciencia ante las dificultades y ruebas que aleja los pecados como el viento esparce las hojas secas. Según lo dicho, en el Islam sabemos que las cosas son prohibidas sólo por ser impuras o dañinas. Si algo es enteramente dañino es ilícito; y si algo es enteramente beneficioso es lícito; si su perjuicio supera a su beneficio es ilícito y si su beneficio supera a su perjuicio es lícito. Este principio lo expone el Corán en relación al vino y a los juegos de azar: "Te preguntan acerca del vino y del azar; di: Ambos encierran pecado grave y ventajas para los hombres, pero su pecado es mayor que su utilidad. Te preguntan de qué deben gastar. Di: Lo superfino. Así os explica Dios las aleyas, quizás, así, meditéis"(2:219).

Siguiendo la misma lógica; si se pregunta: ¿Qué es permitido en el Islam? La respuesta es simple: Las cosas buenas. Las cosas buenas son aquellas que la gente moderada reconoce como buenas y que son aprobadas por la humanidad toda en general, sin la influencia de alguna costumbre de un grupo particular. Dios dice: "Te preguntan qué les está permitido. Di: Os están permitidas las cosas buenas..."

"Hoy se os permite las cosas buenas. Se os permite el alimento de quienes han recibido la Escritura, así como también se les permite a ellos vuestro alimento. Y las mujeres creyentes honestas y las honestas del pueblo que, antes que vosotros, había recibido la Escritura, sí les dais la dote tomándolas en matrimonio, no como fornicadores o como amantes. Vanas serán las obras de quien rechace la fe y en la otra vida será de los que pierdan" (5:4-5).

El musulmán no debe necesariamente saber qué es impuro o dañino de lo que Dios prohibió. Tal vez esté oculto para él pero sea evidente para alguien más. Tal vez el perjuicio de algo no ha sido aún descubierto en su vida y sea descubierto en una época posterior. Lo que se requiere del musulmán es que diga: "Hemos oído y obedecemos". ¿No vemos acaso que Dios prohibió comer cerdo cuando los musulmanes no conocían ninguna excusa para ello excepto que el cerdo es un animal inmundo y nocivo? Los siglos pasaron, y las investigaciones científicas descubrieron que la carne del cerdo presentaba varios parásitos y bacterias mortales. Aunque la ciencia no hubiese descubierto nada en el cerdo, o hubiese más de lo conocido, los musulmanes aún creerían que es inmundo.

Otro ejemplo son las palabras del Mensajero de Dios: "Evitad los tres actos abominables (quien los comete es maldito por Dios y por la gente). Defecar en las corrientes de agua, defecar en los caminos y defecar en los lugares sombreados".

La gente del pasado apenas sabía que estos actos eran nocivos, abominables para todo gusto civilizado y los modales. Con el avance de la ciencia, ahora sabemos que estos tres "actos abominables" son una amenaza para la salud pública, y son causantes de la diseminación de peligrosas enfermedades como la lombriz solitaria (tenia) y la quistosomasis.

Mientras más alumbra la luz del conocimiento y se hacen nuevos descubrimientos, los beneficiosos aspectos de la Legislación Islámica relativos a lo lícito y a lo ilícito —los beneficios de todos sus preceptos legales en realidad— se hacen evidentes a nuestros ojos. No puede ser de otra manera, si provienen del Sapientísimo, Omnisapiente y Misericordioso Dios. "...Dios distingue al corruptor del reformador. Y si Dios hubiera querido os habría afligido. Dios es poderoso, sabio" (2:220).


  • [16] Ver, por ejemplo, Éxodo 32:9.