2. LA PERMISIÓN Y LA PROHIBICIÓN SON DERECHOS EXCLUSIVOS DE DIOS

El Islam definió cuál es la autoridad única que posee el derecho de permitir o vedar y se la quitó a las criaturas, sin importar cuál sea su posición en la religión de Dios o en la vida mundanal. Esto es un derecho exclusivo del Señor, Dios el Altísimo. Ningún rabino o sacerdote, ningún rey o gobernante tiene el derecho de vedar algo de forma eterna a los siervos de Dios; quien se atreva a hacerlo ha transgredido los límites y ha infringido un derecho exclusivo del Dominio de Dios. Y quien se complazca con quien hace esto, y lo sigue, entonces lo ha puesto al nivel de un copartícipe de Dios, y así el hecho de seguirlo se considera shírk [8]. Dios dijo: "¿Tienen asociados que les hayan prescrito en materia de religión lo que Dios no ha sancionado? Si no se hubiera ya pronunciado la sentencia decisiva, se habría decidido entre ellos. Los impíos tendrán un castigo doloroso" (42:21).

El Corán criticó a la Gente de la Escritura (judíos y cristianos) por dar la autoridad de vedar o permitir a sus rabinos y sacerdotes.

Dios dijo en la Sura "El arrepentimiento"; "Han tomado a sus doctores y a sus monjes, así como al Ungido, hijo de María, como señores, en lugar de tomar a Dios, cuando las órdenes que habían recibido no eran sino de servir a un Dios Uno. ¡No hay más dios que Él! ¡Gloria a Él! ¡Está por encima de lo que Le asocian!" (9:31).
 
Adí bin Hátem, que había sido cristiano antes de ser musulmán, se acercó al Profeta (B y P) y, cuando le oyó recitar la aleya, dijo: "¡Oh Mensajero de Dios! ¡Ellos no los adoran!" El Profeta (B y P) respondió: "¡Claro que sí! ¡Les vedaron lo lícito y les permitieron lo vedado y los siguieron! De esa forma los adoraban” [9]. En otra transmisión, el Profeta (B y P) explica la aleya con las siguientes palabras: "Ciertamente no los adoraban directamente; pero, cuando les permitían algo, lo disfrutaban; y cuando les vedaban algo, se abstenían de ello".

Algunos cristianos alegan aún que, cuando Jesús ascendió al cielo, dio a sus discípulos la potestad de permitir y vedar como les parezca. Así lo dice Mateo 18:18 "Yo les digo: todo lo que aten en la tierra, el Cielo lo tendrá por atado, y todo lo que desaten en la tierra, el Cielo lo tendrá por desatado". (Mateo 18:18)

El Corán también criticó a los politeístas que vedaban y permitían sin permiso de Dios: "Di: ¿Habéis visto el sustento que Dios ha hecho bajar para vosotros? ¿Y habéis declarado esto lícito y aquello ilícito? ¿Es que Dios os lo ha permitido o lo habéis inventado contra Dios?" (10:59).

"No digáis, entre lo que vuestras lenguas profieren, mentiras como: Esto es lícito y esto es ilícito, inventando así la mentira respecto a Dios. Quienes inventen la mentira respecto a Dios no prosperarán" (16:116).

De estas evidentes aleyas y los claros hadices supieron los eruditos del Fiqh islámico que evidentemente, Dios es el único con derecho de proclamar algo lícito o ilícito; por medio de Su Libro o por boca de Su Mensajero (B y P); y que la misión de los eruditos no es más que presentar el veredicto de Dios en lo que permite y lo que veda. "¿Que razón tenéis para no comer de aquello sobre lo que se ha mencionado el nombre de Dios, siendo que Él os ha detallado lo que es ilícito— salvo en caso de extrema necesidad—? Muchos sin conocimiento extravían a otros con sus pasiones. Tu Señor conoce mejor que nadie a quienes violan la ley" (6:119).

La misión de los eruditos no es dictar leyes religiosas a la gente definiendo lo que es lícito o ilícito. Ellos solían —con todo su rango y estudios— evitar la emisión de veredictos legales. Solían recomendarse unos a otros; por temor a caer en el error de permitir algo ilícito o prohibir algo lícito.

Al Shafi'i relató en su libro "Al Umm" que el Qadi AbuYusuf, discípulo de Abu Hanifa, dijo: "Conocí a mis sabios maestros y detestaban emitir veredictos legales (fatuas). Temían decir: "Esto es lícito y esto es ilícito" excepto lo que estaba claro y explícito en el Libro de Dios. Ibn Assaeb nos relató que Al Rabi' bin Jaitham —uno de los mejores tabi'in— dijo: " Cuidaos de decir: Dios permitió esto o le complace esto" y que Dios os diga: "¡Yo no permití esto y no me complace aquello!" o de decir: "Dios ha vedado esto" y que Dios os diga: "Erraste Yo nunca lo vedé ni lo prohibí".

Algunos colegas nos relataron que Ibrahim Al Naja'i —uno de los mayores alfaquíes y tabi'ines de Al Kufa— dijo de sus compañeros: "Sí emitían veredicto sobre algo o lo prohibían decían: "Esto es detestable" o "Esto no tiene inconveniente". Pero decir: "Esto es lícito" o "Esto es ilícito" ¡Que grave que era eso!" Esto es lo que Abu Yusuf nos transmitió de nuestros piadosos predecesores. Al Shafi'i lo transmitió a su vez y lo confirmó.

Algo así relató Ibn Muflih de Shaij ul Islam Ibn Taimía: "Que nuestros predecesores nunca llamaban ilícito a nada que no tenga una prohibición conocida y explícita" [10].

También encontramos que un Imam como Ahmad bin Hanbal solía responder, cuando se le preguntaba sobre el status legal de algo: "Lo hallo detestable" o "No me agrada" o "no me gusta" o "no lo hallo bien".

Lo mismo se relata de Málik, Abu Hanifa y los demás Imames, que Dios se complazca con ellos.


  • [8] "Luminosas reglas de Fiqh" de IbnTaimfa (pp. 112,113). En base a esta regla, los eruditos de la escuela hanbalí afirman que: El origen de los contratos y costumbres es la permisión. Todo acuerdo que no haya sido específicamente declarado ilícito por un texto y no implica algo ilícito es, pues, permitido.
  • [9] Lo transmitió Al Tirmidhi y lo aprobó.
  • [10] Esto lo confirma el hecho de que los sahabis no dejaron la bebida alcohólica después de la aleya (2:219) pues no era específica en la prohibición. Pero lo hicieron cuando se reveló la aleya de la Sura "La Mesa Servida".