La Última Semana:

 

Cuando se agravó su enfermedad le preguntó a sus esposas: "¿Dónde me quedaré mañana?" "¿Dónde me quedaré?". Ellas entendieron lo que él quiso decir. Entonces le permitieron quedarse dondequiera que él lo desee. Luego fue hacia el cuarto de Aishah mientras se apoyaba en Al-Fadl bin Al-''Abbâs y en ‘Ali bin Abi Tâlib. Con la cabeza vendada fue arrastrando sus pies hasta que entró en su morada. Fue allí donde pasó la última semana de su vida.

 

Durante ese período,  Aishah le recitaba Al-Mu'auuidhât (los Capítulos (suras)113 y 114 del Corán) y otras súplicas que el Profeta  le había enseñado.