La incursión de
As-Sauîq:
Luego de los acontecimientos de
Badr, Abu Sufián deseaba vengarse y juró que no se asearía hasta que se vengue
de Muhammad y sus seguidores.
Partió hacia Medina a la cabeza de 200 hombres, pero no fue lo suficientemente
valiente de atacar a plena luz del día. Al contrario se dedicó a saqueos
nocturnos. Se infiltró en la ciudad del Profeta para ver a su viejo aliado
Huiai bin Ajtab, que era muy cobarde como para recibirlo, entonces fue a
ver a Salam bin Mashkam, jefe de la tribu judía de Bani Nadîr. Los judíos
le dieron detalles de toda la situación. Tarde por la noche despachó un grupo de
sus hombres a Al-‘Uraid, un suburbio de Medina. Ahí sus hombres incendiaron las
palmeras, mataron a dos musulmanes y
escaparon.
Al enterarse de las noticias, el
Profeta reunió a sus hombres
para perseguirlos, pero no los pudieron alcanzar. Los musulmanes recogieron las
provisiones que los incrédulos dejaron para alivianar su equipaje y poder
escapar con mayor facilidad; esta campaña se llamó la invasión As-Sauîq. Y
transcurrió durante Dhul-Hiÿÿah en el año 2 d.H., dos meses después de la
batalla de Badr.[1]