Los atributos físicos y morales del Profeta
El Profeta
combinó
ambos, la perfección en su físico y en sus modales.
El respeto, la
devoción y la estimación que los hombres sentían por el Mensajero de
Allâh
fueron
casos únicos y sin igual. Ningún otro hombre en el mundo ha sido tan querido y
admirado. Aquéllos que lo conocieron, se fascinaban con él. Estarían dispueston
a sacrificar su vida por su causa y hasta para impedir que tan solo le lastimen.
Aquí nosotros presentaremos un resumen sobre
su belleza y perfección. Abarcar todos los aspectos nos sería imposible.
La belleza de su imagen:
Describiendo al
Mensajero de Allâh
, quien
había pasado por su tienda, cuando se dirigía hacia Medina en su emigración, Umm
Ma'bad Al-Juza'iah le contó a su marido:
"Era luminoso y tenía el semblante alegre. Sus modales eran refinados. Su barriga no sobresalía ni su cabeza estaba desprovista de cabello. Tenía ojos negros y atractivos, delicadamente arqueados por las cejas continuas. Su cabello era ondulado y negro, cercano a ser rizado. Su voz era sumamente imperativa. Su cabeza era grande, bien formada sobre un cuello delgado. Su expresión era pensativa, contemplativa, serena y sublime. Al extraño le fascinaba desde la distancia, pero ni bien intimaba con él sentía simpatía y profunda admiración. Su expresión era dulce y distintiva. Su discurso era expresivo y libre del uso de palabras superfluas. No era demasiado alto ni demasiado bajo. Era singularmente lozano y fresco. Siempre estaba rodeado por sus compañeros. Siempre que él profiriera algo, los oyentes lo oirían con la atención extasiada y siempre que él emitiera una orden, ellos rivalizaban entre sí para llevarla a cabo. Era líder y comandante. Sus declaraciones estaban marcadas por la verdad y la sinceridad, libre de todo tipo de falsedades y mentiras."[1]
‘Ali bin Abi
Tâlib, al describirlo, dijo: "No era alto ni bajo, de mediana estatura, era
como el común en su pueblo. Sus hombros eran anchos, su pecho sobresaliente y su
cintura notoria. Su piel era blanca, tenía un brillo que sus compañeros
comparaban a la luz de la luna llena o el brillo de la plata. No era gordo ni su
rostro redondo, su frente era alta, su nariz perfilada, y su cuello largo. Sus
ojos eran grandes, negros y de
pestañas largas. Sus manos y pies estaban finamente formados. Caminaba
rápida y suavemente con pasos largos. Su ropa generalmente consistía de dos
trozos de telas, una que amarraba por la cintura, mientras que la otra cubría
sus hombros. Cuando se daba
vuelta lo hacía con todo su cuerpo. El sello de la Profecía estaba entre sus
hombros. Él es el
sello de los Profetas, el más generoso y el más valiente de todos.”
Su discurso era el
más fiable. Era el más amable y el más merecedor de la confianza. Tuvo esmerado
cuidado en devolver a las personas
todo lo que le habían confiado. El Profeta era el
más dócil y el compañero más benefactor, quien lo veía por primera vez, le temía
y respetaba. Quien lo conocía, lo amaba. Describiéndolo decían:
“Nunca he visto una persona semejante a él.” [2]
Yâbir bin Samurah
informó que el Mensajero de Allâh
tenía una
cara ovalada y profundos los ojos, sus talones eran delgados.
[3]
Abu At-Tufail dijo: "Era blanco y apuesto. No era gordo ni flaco; ni alto ni bajo."
Anas bin Malik dijo: "tenía las manos grandes y su piel era de color rosáceo. Ni blanco ni oscuro, aunque era de un tono bastante claro. En su cabeza y en su barba habían cerca de veinte canas, además de algunas en su sien". En otra versión: "diseminadas, algunas canas en su cabeza". [4]
Abu Yuhaifa dijo: "He visto alguna cana bajo su labio inferior". Al-Bara’ dijo: "Era de estatura mediana, de espalda ancha, su cabello alcanzaba hasta sus orejas. Lo vi en una ocasión vestido de rojo y les aseguro que jamás he visto a alguien más elegante. Al principio llevaba el pelo suelto igual que las personas del Libro; pero luego lo peinaba al medio." [5]
Al-Bara' también dijo: "Tenía la cara más
linda y el mejor carácter". Cuando fue preguntado si la cara del Mensajero era
como una espada. Respondió: "No, era como la luna". Y en otra versión dijo: "Su
cara era ovalada."
Ar-Rabi' bint Muauuidh dijo:"Si lo hubieras visto, habrías sentido que el sol brillaba."
Yâbir bin Samurah dijo: "Lo vi un día de luna llena. Estaba vestido de rojo. Lo contemplé y luego lo comparé con la luna, y para mí era más bello que la luna." [6]
Abu Huraira dijo:
"Nunca he visto una cosa más bella que el Mensajero de Allâh
. Parecía
como si la luz del sol estuviese dentro de su rostro. Nunca he visto a alguien más rápido en su
andar que el Mensajero de Allâh
. Parecía
como si la tierra se hubiera acortado para que recorra una menor distancia,
porque nosotros nos agotábamos mientras que él lo hacía con total facilidad.
[7]
Ka'b bin Malik dijo: "Cuando estaba contento, su rostro brillaba con tanto esplendor que uno llegaba a pensar que iluminaba como la luna." [8] En cierta ocasión transpiró, y los rasgos de su cara brillaron; entonces recité un poema de Abu Kabir Al-Hudhali:
"Si miras los rasgos de su rostro, los verás brillar como el relámpago que anuncia la cercana lluvia." [9]
Siempre que Abu Bakr lo veía decía:
"Él es confiable,
elegido (por Allâh
), y nos
invita a lo mejor. Brilla como la luz de la luna llena y es lo más alejado de la
oscuridad." [10]
'Umar recitaba los versos que Zuhair compuso para describir a Haram bin Sinán:
"Si fueras otra cosa aparte de un ser humano serías una luminosa luna llena".
Entonces él
agregaría: "Así era el Mensajero de Allâh
".
[11]
Cuando se enfadaba, su cara enrojecía a tal punto que uno pensaba que parecía que estaba manchada con granada (fruta) en ambas mejillas". [12]
Yabir bin Samurah dijo: "Sus piernas eran delicadas y bien constituidas. Su risa no era más que una sonrisa. Al mirarlo dirían que tiene ojos negros aunque no eran tan así." [13]
Ibn ''Abbâs dijo: "Sus dos dientes frontales estaban separados, y nos parecía que cada vez que hablaba la luz pasaba a través de ambos. Su cuello era tan puro y plateado como un cuello de muñeca. Sus pestañas eran espesas al igual que su barba. Su frente era ancha; sus cejas estaban como el pedazo de metal atado a una lanza. Su nariz era aguileña, con los orificios nasales estrechos. Sus mejillas eran llanas, tenía poco pelo en su cuerpo, corriendo hacia abajo una línea desde su garganta hasta su ombligo. No tenía pelo en su abdomen ni en su pecho excepto algunos en sus brazos y hombros. Su pecho era ancho. Él tenía los antebrazos largos, con las palmas extendidas de la mano.
Sus piernas eran rectas y largas. Sus otros miembros también eran rectos. El arco de sus pies apenas tocaba la tierra. Cuando se alejaba desaparecía pronto; caminaba a gusto (cuando no tenía prisa). [14]
Anas dijo: "Nunca he
tocado seda más suave que la palma del Profeta , tampoco
sentí perfume o aroma mejor que el suyo." En otra versión dice: "Nunca sentí el
olor del ámbar ni del almizcle más perfumado y hermoso que el del Mensajero de
Allâh
."
Abu Yuhaifa dijo: "Tomé su mano y la puse en mi cabeza y la sentí más fría que el hielo y más perfumada que el almizcle".[15]
Yâbir bin Samurah, recordando cuando era niño, dijo: "Cuando limpió mi mejilla, sentí que su mano estaba fría y perfumada como si la hubiera sacado de una tienda de perfumes.” [16]
Anas dijo: "Su transpiración era como perlas." Umm Sulaim dijo: "Su transpiración tenía mejor aroma que el perfume de más refinada fragancia".
Yâbir dijo:
"Quienquiera que haya caminado por donde pasó el Mensajero de Allâh
sentiría
su perfume y estaría convencido que el Mensajero de Allâh
había
pasado por ese lugar. El sello de la Profecía era similar, en tamaño, al huevo
de una paloma, estaba entre sus hombros en el lado izquierdo, como un
lunar.[17]
1 Zâd A1-Ma'ad, 2/45.
2 Ibn Hishâm,
1/401; Yâmi' At-Tirmidhi, 4/303.
3 Sahîh Muslim, 2/258.
4 Sahîh
A1-Bujâri, 1/502.
5 ídem. 1/503.
6 Mishkat
A1-Masabih, 2/518.
7 ídem, 2/518.
8 Sahîh
A1-Bujâri, 1/502
9 Rahmat-ul-lil'alamin, 2/72.
10 Julasa As-Siar, pág. 20.
11 ídem.
12 Mishkat A1-Masabih, 1/22.
13 Yami' At-Tirmidhi, 4/306
14 Julasa As-Siar. pág. 19,20.
15 Sahîh
A1-Bujâri, 1/503.
16 Sahîh
Muslim, 2/256.
17 ídem,
2/259