Los judíos de Qainuqa' rompen el  acuerdo:

Viendo que Allâ estaba del lado de los creyentes otorgándoles una manifiesta victoria y notando que los musulmanes tenían prestigio en Medina, los judíos no pudieron contenerse ni ocultar su indignación. Comenzaron a realizar ofensivas acciones públicamente. La más malvada de sus tribus era la de Banu Qainuqa', que vivían en residencias en Medina. Trabajaban como orfebres y herreros. Tenían la habilidad de hacer instrumentos caseros, por eso contaban con gran cantidad de armas en sus hogares. Contaban con 700 guerreros, eran los más desafiantes de los Judíos de Arabia, y ahora eran los primeros en romper el pacto de no agresión que habían firmado con el Profeta . Su conducta era por demás provocadora. Comenzaron un proceso de conflictos, ridiculizando a los musulmanes, lastimando a aquellos que frecuentaban sus bazares, y hasta intimidando a sus mujeres. Esas provocaciones agravaban la situación general, entonces el Profeta los convocó a una reunión, donde los llamó a ser racionales, sensibles y guiados y les advirtió sobre futuras transgresiones. Pero no le hicieron caso a tales advertencias y dijeron: “No se equivoquen con nosotros por haberle ganado a un grupo de inexpertos Quraishíes en el arte de la guerra. Si se miden con nosotros en combate verán lo que es enfrentarse con verdaderos expertos.”

Respecto de esto se revelaron las siguientes palabras de Allâh :

(Di (Oh Muhammadr) a aquellos incrédulos: ‘Serán vencidos y reunidos en el infierno, y que pésimo lugar de estancia.’ Hubo un signo para vosotros en los dos ejércitos que se enfrentaron (En combate en Badr): Unos combatían en el camino de Allâh, y a ojos de los otros, que eran incrédulos, les parecían el doble que ellos. Y Allâh asiste con su ayuda a quien quiere. Ciertamente esto encierra una lección para aquellos que comprenden.) [3:12,13][1]

La respuesta de Banu Qainuqa' parecía una declaración de guerra. El  Profeta ocultó su enojo y les aconsejó a los musulmanes que sean pacientes.

Los judíos fueron demasiado lejos con las transgresiones y las afrentas. Un día un judío orfebre provocó a una mujer musulmana descubriendo sus partes púbicas al levantarle su vestido por detrás. Un musulmán que presenció la escena mató al judío; los judíos en compensación mataron al musulmán. La familia del musulmán muerto llamó a los musulmanes pidiendo ayuda y así comenzó la guerra.[2]

El sábado, del día 15 de Shauuâl del año 2 d.H., el Profeta marchó con sus soldados. Hamzah bin ‘Abdul Muttalib llevaba el estandarte de los musulmanes y sitiaron la fortaleza de los Judíos durante 15 días. Allâh infundió pánico en sus corazones, y fueron obligados a someterse al juicio del Mensajero con respecto a sus vidas, riquezas, mujeres y niños.

A esta altura de los acontecimientos, ‘Abdullah bin Ubai bin Salul jugó su papel de hipócrita e intercedió a favor de ellos debido a sus anteriores alianzas entre los judíos y su tribu Jazraÿ. Muhammad , tratando a este hombre como musulmán (simulaba ser musulmán desde hacía un mes), accedió a su pedido. Banu Qainuqa' entregó todos sus materiales, bienes y armamentos al Profeta , quien separó un quinto y distribuyó el resto entre sus hombres. Luego los exiliaron fuera de Arabia yendo hacia Azru‘a en Siria donde permanecieron por algun tiempo hasta que se dispersaron.



[1] Sunan Abu Daûd con ‘Aun ul-Ma‘bud, 3/115; Ibn Hishâm, 1/552.

[2] Ibn Hishâm, 2/47, 48.