Las hostilidades después de Al Hudaibíah

La incursión a Dhu Qarad

 

Esta fue más una escaramuza que una batalla, contra una sección de Bani Fazarah. El lugar donde transcurrió el hecho fue  Dhu Qarad, una reserva de agua ubicada a un día de viaje desde Medina. Acorde a la mayoría de los estudiosos, este incidente ocurrió tres días previos a la batalla de Jaibar.

 

Narró Salamah bin Al Akua', el héroe de esta jornada, que el Mensajero de Allah  envió a Rabâh, con sus camellos para que pastoreen cerca de ese lugar. Dijo Salamah bin Al Akua': "Tomé el caballo de Talha y fui a ese lugar con el mismo propósito. Cuando oscureció, ‘Abdur Rahmân  Al Fazari incursionó en el lugar, robó los camellos y mató a la persona que los cuidaba. Le dije a Rabâh que con el caballo de Talhah vaya a informarle al Mensajero de Allah que los politeístas se escaparon con sus camellos. Luego me paré sobre una roca de la montaña y dirigiéndome hacia Medina grité tres veces: Acudan a nuestra ayuda. Después perseguí a los asaltantes, arrojándoles flechas y repitiendo los versos:

Soy el hijo de Al Akua'

Hoy es el día que seréis vencidos

Por Allah, continué arrojándoles flechas y lesionando sus animales. Cuando un jinete se volvía hacia mi, me ocultaba en un árbol y le lanzaba un flechazo hiriéndole su caballo.

 

Al final entraron en una estrecha barranca en las montañas. Ascendí la montaña y les arrojé piedras desde arriba. Continué así hasta que recuperé todos los camellos. Luego se escaparon en todas las direcciones y los seguí mientras les lanzaba flechas, hasta que, para alivianar su carga, tiraron más de treinta mantas y treinta lanzas. Sobre todo lo que tiraron puse una marca con una piedra para que el Mensajero de Allah y sus compañeros puedan reconocer como botín. Siguieron hasta llegar a un valle estrecho donde se sentaron para comer algo. Yo me ubiqué en lo alto de una roca. Cuatro de ellos subieron hacia mí posición. Cuando estaban suficientemente cerca como para escucharme, les grité: "¿Me reconocen?". Contestaron: "No, ¿Quién eres?". Les dije: "Soy Salamah bin Al Akua', y puedo matar a cualquiera de vosotros que quiera, pero vosotros no me podéis matar."

 

Entonces, retornaron. No me moví de donde estaba hasta que divisé los jinetes del Mensajero de Allah , quienes venían atravesando los árboles. El más adelantado era Ajram, detrás de él estaba Abu Qatâdah Al Ansari seguido de Al Miqdad bin Al Asuad. Ajram y ‘Abdur Rahmân Al Fazari se enfrentaron. Ajram lesionó el caballo de ‘Abdur Rahmân, pero este último mató con su lanza a Ajram. ‘Abdur Rahmân Al Fazari se apoderó del caballo de Ajram. Abu Qatâdah viendo esto se enfrentó con toda ferocidad con ‘Abdur Rahmân matándolo con su lanza. Los incrédulos escaparon y los perseguí hasta que llegaron a un valle con un manantial de agua, antes del anochecer, llamado Dhu Qarad. Pararon ahí para beber agua pero yo se los impedí. Más tarde el Profeta junto a sus compañeros me alcanzaron. Le dije: "Oh Mensajero de Allah permíteme seleccionar de nuestra gente a cien hombres para que los siga y los extermine". El Profeta me respondió: "Ibn Al Akua', haz hecho suficiente y en este momento debes mostrar magnanimidad. Ellos ahora han llegado hasta la tribu de Gatafán donde han sido recibidos." Luego prosiguió diciendo:"Hoy nuestro mejor jinete ha sido Abu Qatâdah y nuestro mejor infante Salamah". Me permitió tomar dos porciones del botín. Una correspondiente a un jinete y la otra por infante. Combinándolas ambas para mí. Cuando regresamos a Medina me hizo montar detrás de él en su camella llamada Al Adba.