Noticias sobre los Bizantinos y los preparativos de los Gassânies para la guerra.

 

Tan pronto como las noticias sobre los preparativos bizantinos contra los musulmanes llegaron a Medina, el miedo se extendió.

 

Comenzó a formarse entre la gente la idea de una invasión bizantina, esto puede verse claramente en el siguiente acontecimiento contado por 'Umar ibn A1-Jattâb.

 

El Profeta  había realizado un juramento de alejarse un mes de sus esposas en el noveno año de la Hégira. Por consiguiente, las abandonó y se mantuvo en un lugar aislado de ellas. Al principio, se confundieron los compañeros del Mensajero de Allâh y no podían entender la razón de tal comportamiento. Pensaron que el Profeta se había divorciado y por eso estaba afligido y perturbado. En la versión de 'Umar de la historia dice: "Yo tenía un amigo de los ansar que a menudo me informaba sobre lo que pasaba cuando yo no estaba presente, y yo le informaba lo que había ocurrido durante su ausencia. Ambos vivíamos en la parte alta de Medina. Y hablábamos alternativamente con el Profeta . Un día golpeó la puerta diciendo: "¡Abran! ¡Abran! Y le pregunté: ¿Los Gassâníes han venido?" "No, es más serio que eso. El Mensajero de Allâh se ha apartado de sus esposas.”[1]

 

En otra versión, 'Umar dijo: "hablábamos sobre los preparativos de los Gassâníes para invadirnos. Cuando era su turno para traerme las noticias, volvió por la tarde, golpeó violentamente la puerta diciendo: '¿Estás durmiendo?' Salí aterrado para encontrarme con él. Algo serio estaba pasando, fue lo que me dijo. Le pregunté si los Gassâníes habían llegado. 'No', contestó, 'es más grave y más serio que eso. El Mensajero de Allâh se ha divorciado de sus esposas."  [2]

Este estado de alerta, manifiesta claramente la situación que los musulmanes empezaron a experimentar. Se confirmó la gravedad de la situación con el comportamiento de un gran número de hipócritas cuando las noticias de las preparaciones de los Bizantinos llegaron a Medina. El hecho de que el Mensajero de Allâh    haya ganado todas las batallas en que luchó, y de que ningún poder en la tierra lo atemorizaba, no impedía que los hipócritas, que ocultaban el odio en sus corazones, abrigasen esperanzas de que las aflicciones recayeran sobre los musulmanes y el Islam.

 

Solían ocultar sus malvadas y enfermas intenciones contra todo el proceso de crecimiento del Islam y los musulmanes. Con la ilusa esperanza de destruir el Islam, erigieron una mezquita para sembrar la discordia y conspirar con intrigas, llamada Masÿid-ad-Dirar (la mezquita del daño). Se acercaron al Profeta pidiéndole que rece en ella y consagre el lugar. Como este estaba a punto de emprender la campaña a Tabûk, postergó sus demandas hasta su regreso. Entretanto supo a través de la Revelación Divina que no era una Mezquita para la devoción y oración sino un lugar de reunión para conspirar contra el Islam. Por consiguiente, cuando regresó, el Profeta mandó un grupo a demoler la nueva estructura.



1 Sahîh al Bujâri, 2/730.

2 Sahîh al Bujâri, 1/334.